lunes, 7 de mayo de 2012

Aulas digitales, no almacenes digitales


Wordle: aulas
Escribe: Carlos Bravo

El desarrollo de Internet y la creación de numerosas aplicaciones para la Web 2.0,  favorecieron el auge de diversas plataformas educacionales. Estas vienen a ayudarnos a resolver uno de los grandes problemas educacionales de la actualidad: la necesidad de actualización permanente.

Una de las mayores contradicciones que se presentan en el campo de la educación superior es la existente entre el volumen de información cada vez mayor y el tiempo para procesar y transformar en conocimiento una parte de esta. Mientras la información crece exponencialmente, el tiempo no lo puede hacer. Las carreras universitarias, aun cuando reduzcan en tiempo, lo que están haciendo es traspasar a otros la responsabilidad de formar a los estudiantes. 

En los últimos años se viene produciendo un crecimiento de los llamados cursos en línea o virtuales, como consecuencia directa de la necesidad de superación permanente. Estos cursos, desde una visión didáctica, se incluyen dentro de lo que se llama educación a distancia. La distancia es el elemento definitorio, dirigida a la separación física entre profesor y estudiante.

En la actualidad el concepto de distancia cambió y en vez de estar conformado por la relación profesor alumno, interviene un nuevo elemento que es la dispersión de información. Esta última viene a constituirse en uno de los ejes principales de la educación a distancia.

En esta dirección es a la que deben dirigirse los cursos en línea o virtuales. Ellos organizados tanto en modalidades formal o no, deben contribuir a la preparación permanente de las personas.

Parto de la interpretación de un curso en línea, virtual o como le llamo aula digital. Comenzamos con la organización pedagógica de todos los componentes de dicho curso, tanto desde el currículo hasta la preparación de profesores y estudiantes.

El aula digital, soporte del curso, es un sistema de métodos y medios donde se produce la interacción entre profesores y estudiantes. Es decir, el aula digital se debe concebir como el principal punto de encuentro entre los componentes personales.

En ella se desarrolla el proceso de aprendizaje a un alto nivel. Los estudiantes se ponen en contacto con las informaciones necesarias, previamente seleccionadas a partir de los objetivos o competencias.

Los estudiantes, componente más importante del proceso pedagógico, deben estar en condiciones de procesar esa información para transformarla en conocimientos. Por ello la organización del aula es un elemento clave en todo este complejo proceso.

Se debe revisar en estas aulas el criterio de colocar archivos en formato PDF o DOC, para su descarga y lectura posterior. No es aconsejable enlazar presentaciones en Power Point diseñadas para ambientes presenciales y videos sin guías de observación. Estos últimos a veces se demoran en cargar en las pantallas de los estudiantes. Se traspasan los gastos de impresión de la universidad o colegio al estudiante.

Estamos ante la presencia de numerosas aulas digitales o virtuales que son almacenes de información, donde su selección es muy pobre, agobian al estudiante y por consiguiente el abandono de dichos cursos.

En las aulas virtuales no se puede proceder de la misma manera que en los ambientes presenciales. Los procesos de acceso a la información son diferentes, lo que determina cambios en nuestra organización. Los medios que empleamos en la actividad presencial deben ser rediseñados para los ambientes a distancia. Usar en estos cursos presentaciones en Power Point diseñadas inicialmente para acompañar la explicación del profesor es confundir al estudiante a distancia y limitarlo en su aprendizaje.

Sobre este tema hay muchos otros elementos para comentar próximamente, pero retomo la idea inicial, son aulas no almacenes de documentos digitales.

Publicado inicialmente en http://366-dias.blogspot.com/2011/11/aulas-digitales-no-almacenes-digitales.html


sábado, 5 de mayo de 2012

Una opción para los campus virtuales y la difusión científica en época de austeridad: La investigación publicada en acceso abierto.

Escribe: Miguel Zapata Ros

La publicación en acceso abierto (open access) es un tema de primera prioridad en la educación a distancia pero sobre todo en el aprendizaje y en la docencia en redes. Con particular incedencia en los campus virtuales universitarios. Lo ponen de evidencia por un lado el coste de acceso a los fondos de las publicaciones de pago, y por otro las demandas contra las universidades, por parte de las   la entidades de gestión de derechos de autor, por  distribuir sin autorización, entre sus alumnos, contenidos con copyright. Es ilustrativa la noticia aparecida recientemente en la prensa [6] sobre la demanda por 'piratería' contra la Universidad Carlos III, primera de una batería contra todos los campus virtuales a excepción de tres.
La solución: El open access. Así lo entienden los países y las instituciones que de una forma generalizada ponen en marcha políticas de apoyo y gestión de la edición de la ciencia en acceso abierto, como el Reino Unido, o universidades como Stanford, MIT, Harvard, etc.

He tenido acceso a dos informes [1] donde se pone de manifiesto que

El sector público del Reino Unido ahorra 28 millones de libras (aproximadamente 35 millones de euros) con el acceso abierto, pero las ventajas por venir son mucho mayores
Según dos informes dados a conocer el 1 de mayo de 2012 por el UK Open Access Implementation Group (Grupo de Implementación de Acceso Abierto del Reino Unido), el acceso abierto ---es decir las publicaciones académicas de Acceso Abierto, de apoyo a la investigación--- ofrece unos beneficios significativos al Reino Unido: El sector público de ese país ya, en la situación actual,  se ahorra  28,6 millones de libras mediante el uso del OA [1].
Los informes ponen de manifiesto que no solo es el sector voluntario (el de comunidades científicas, redes, etc.) el que se beneficia, sino también el sector público.

El primero porque, aunque son más las publicaciones de pago que ofrecen materiales motivadas por los claros beneficios que obtienen, ya son mayoría las organizaciones que utilizan el OA sobre las que pagan por las suscripciones. A pesar de que las revistas de suscripción constituyen la gran mayoría de las revistas que se ofrecen [2].

Pero el sector público lleva el mismo camino. Gasta 135 millones de libras al año. En este dinero se computa tanto el coste nominal de las suscripciones, como el coste estimado por el tiempo que los investigadores dedican a tratar de encontrar los artículos, es decir el tiempo de acceso a los papeles que diariamente necesitan para llevar a cabo eficazmente su tarea.  El coste adicional computado, sobre lo que supone que se necesita para buscar el material de OA, donde todo está indexado y se hace para todos los casos con los mismos motores de búsqueda estándarizados, es del 5%.  Lo cual supone un ahorro al erario público de 1,7 millones de libras. [3]

Este hecho viene avalado por la opinión de los encuestados en el informe que consideran que las dos barreras más importantes que evitan las publicaciones de OA son  los costos del acceso a la investigación (80%) y la falta de tiempo (46%). [4]

El profesor Martin Hall, vicecanciller de la Universidad de Salford y presidente de la OAIG en una reseña de las News de OAIG [8], dice:

"Estos resultados marcan un punto de inflexión en la revolución silenciosa del acceso abierto. Hay muchas buenas razones para hacer las investigaciones que efectivamente se usan sobre una base de acceso abierto, y los informes son claros en que una de las razones estriba en que el acceso abierto tiene sentido económico".

Hacer más investigación de manera que sus resultados sean libres en el punto de acceso y que sean más fáciles de buscar podría producir un ahorro significativo, pero también podría conducir a tomar mejores decisiones en el curso de la investigación sobre la base de una más amplia o de toda la evidencia disponible. En el informe se presenta el testimonio de un gestor de una unidad de investigación del Ministerio competente que señala cómo el "acceso abierto permitiría una mayor y mucho más especulativa lectura en torno al tema que le es realmente útil al investigador”. Y señala también “la importancia para una visión holística y de alta calidad con objeto de su desarrollo". [5]

Al investigador se le ofrecen, pues, mejoras para acceder a los resultados que le interesa utilizar por un lado, pero, a su vez, el OA le ofrece beneficios al aumentar el impacto de su investigación al llevar su alcance fuera de su entorno.

Estos planteamientos son especialmente valiosos en una época de austeridad.


Referencias
[1] Rightscom/Matrix Evidence (2012) Benefits of Open Access to Scholarly Research Outputs to the public sector. Research report to the UK Open Access Implementation Group, p5.
[2] NCVO/OPM (2012) Benefits of Open Access to Scholarly Research for voluntary and charitable sector organisations. Research report to the UK Open Access Implementation Group, p6.
[3] Ibid. p20.
[4] NCVO/OPM (2012) Op. Cit. p30.
[5] Rightscom/Matrix Evidence (2012) Op. Cit. p25.
[6] ANTONIO FRAGUAS. El País. Cultura. Demanda por 'piratería' contra la Universidad Carlos III. Madrid 22 MAR 2012.  http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/22/actualidad/1332436582_025279.html

miércoles, 2 de mayo de 2012

Cultura educativa y aprendizaje abierto

Escribe: Cristóbal Suárez

detalle de Lyudagreen
¿Cómo representar el aprendizaje en un contexto virtual? Esta pregunta, como otras, forma parte de la teoría pedagógica y la práctica educativa con tecnología. No se trata de un interrogante baladí, sino sustancial, aunque no necesariamente prescriptivo del tipo “hacer X para conseguir Y”, de orden didáctico. Es sustancial porque comprender el aprendizaje y el aprendizaje en contextos de virtualidad brinda un marco de aprehensión que imbrica todos los elementos del proceso. Esto es, lo que pensamos sobre el aprendizaje es valioso porque –como recalca Wernger (2001, 26)- “influye en nuestra manera de reconocerlo y en lo que hacemos cuando decidimos que debemos hacer algo al respecto como individuos, como comunidades y como organizaciones”. La noción –consciente o no- sobre cómo aprender mediados tecnológicamente marca el derrotero de la formación virtual.

Por ejemplo, en “Sociedad del Aprendizaje” publicación de CISCO y dirigida por John Chambers se plantea una serie de ideas en torno al papel del aprendizaje en una cultura de aprendizaje permanente.  De forma más concreta, y también estimulante, la Escuela de Organización Industrial EOI cifra bajo la expresión Open Learning una percepción sobre cómo – y por qué- aprender en una sociedad marcada por los retos sociales de hoy. Son posiciones que buscan entender el aprendizaje con tecnología no sólo como el cambio de un mobiliario educativo por otro, o como una operación aditiva, sino como la emergencia de una cultura educativa que se está construyendo en torno a la virtualidad donde tiene mucho que ver la cultura de lo abierto; véase por ejemplo los casos que se muestran en “The power of open”. Si aprender es un ejercicio permanente, la cultura de lo abierto es una condición necesaria para ello.

Y es aquí donde centro una parte de esta construcción de la imagen de aprendizaje en la Sociedad Red. La cultura de lo abierto entraña una nueva visión de la relación entre aprendizaje y currículo, una relación que nos permite ver otras condiciones de aprendizaje  distintas al enfoque en que se concibe aprender en la educación formal. Estas condiciones son condiciones sociotecnológicas abiertas y en red que afianzan y legitiman experiencias de aprendizaje sustentado en contenidos, agentes educativos y estructuras más allá de la educación cerrada, estructurada y oficial. 

Ver el aprendizaje como un evento inscrito en un entorno virtual –pero real- que abre la experiencia a otros –con otros- a través de una serie de productos culturales accesibles – Open Educational Resources- con lo que seguir aprendiendo, ofrece otra forma de representar el aprendizaje en este espacio de flujos, que Castells de nomina Sociedad Red. En este marco, la remezcla, la mejora y la posibilidad de compartir son patrones de acción distintos a la cultura escolar con la que muchos hemos crecido.

Por tanto, el aprendizaje abierto forma parte de la representación educativa en la actualidad. Una parte de la visión está contenida en la Declaración de la Educación Abierta de Ciudad del Cabo que dice: “la educación abierta no está limitada a sólo recursos educativos abiertos. También se basa en tecnologías abiertas que facilitan un aprendizaje colaborativo, flexible y en el compartir practicas de enseñanza que facultan a los educadores a beneficiarse de las mejores ideas de sus colegas”.

Como parte de esta necesidad de análisis, Jean-François Cerisier y yo, hemos organizado una asignatura para debatir estos temas en una unidad indisociable entre “Cultura Digital y Aprendizaje Abierto”, esto como parte de la Maestría en Integración e Innovación Educativa de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) de la Pontificia Universidad Católica del Perú, dirigida por Lucrecia Chumpitaz.

Esta asignatura, que está en pleno desarrollo, “integra las TIC, como herramienta social y cultural, en los modelos de representación y construcción de entornos educativos abiertos, flexibles, reticulares y globales que abren nuevas oportunidades de aprendizaje más allá del aula”.  Aquí les dejo la presentación que acompaña mi intervención sobre el tema “Aprendizaje abierto” en este Máster el día de hoy.

jueves, 26 de abril de 2012

Integrando las TIC en Educación... hoy (versión 2.0)

Escribe: Pere Marqués

Introducción: tenemos un grave problema

Tenemos un grave problema. En gran medida, estamos preparando a nuestros estudiantes para una sociedad que ya no existe. Quizás por ello estamos entre los países de la Unión Europea con mayor fracaso escolar y con mayor paro juvenil, al tiempo en que también nos situamos a la cola de los países de la OCDE en rendimiento académico (según las pruebas PISA).

Y es que estamos haciendo muchas cosas mal. Hemos parcheado nuestro enciclopédico currículum tradicional con los añadidos de las "competencias", en vez de elaborar un nuevo currículum acorde a los requerimientos de nuestros tiempos. Decimos que innovamos con las TIC en las aulas, cuando las utilizamos básicamente para hacer lo mismo que siempre. Seguimos modelando "alumnos-memoria reproductores", cuando la sociedad demanda "personas-Google innovadoras" competentes para afrontar nuevas y cambiantes situaciones.

Esto no puede seguir así. De inmediato debemos hacer un diagnóstico claro y objetivo de lo que va mal y reconocer también los errores cometidos en el pasado, como punto de partida indispensable para ajustar nuestro sistema educativo a los nuevos tiempos y establecer un adecuado plan de actuación en este sentido.

 Además, en el marco de la actual situación económica, debemos contar con los limitados recursos disponibles, de manera que una vez elaborado el plan de actuación será necesario temporalizar las actuaciones priorizando aquellas que incidan en los problemas troncales, que constituyen la causa de multitud de problemáticas secundarias, y las que tengan mayor impacto en el rendimiento de los estudiantes y en la calidad de su formación.

 En este contexto, iniciamos aquí la publicación de unas "hojas de ruta" que pretenden orientar la toma de decisiones hacia la mejora de la Educación. Considerando las actuales restricciones económicas y los demás condicionantes de los contextos formativos, constituyen guías para introducir algunas de las innovaciones más imprescindibles en nuestro sistema educativo.

Hoja de ruta (1): Integrando las TIC en Educación


Hoy ya son pocos los que se preguntan sobre la conveniencia de integrar las TIC en los centros docentes o sobre la necesidad de que los alumnos las utilicen y adquieran las llamadas competencias digitales o alfabetización digital. Si el lector tiene dudas al respecto le sugiero revisar: "Claves para el cambio educativo: Tecnología y metodología, Currículum y Evaluación".

Considerando que tenemos claro que hay que integrar las TIC en las aulas y también que tenemos claro el por qué y el para qué, las cuestiones que abordamos en esta hoja de ruta son las siguientes: ¿por dónde empezamos la integración de las TIC en Educación?, ¿cómo lo hacemos teniendo en cuenta las restricciones económicas actuales y los necesarios ajustes con otros elementos clave de nuestra comunidad educativa?

 Considerando las "6 claves para una buena integración de las TIC en Educación" a continuación  presentamos la propuesta para las aulas de la etapa de enseñanza obligatoria, contemplando un proceso de integración en dos etapas y un "laboratorio permanente de innovación educativa con TIC".


ETAPA-1: Primeras actuaciones a realizar. Afortunadamente todos los centros de nuestro país ya hace tiempo han empezado el proceso de integración de las TIC, de manera que algunos ya habrán cubierto esta primera etapa. En cualquier caso, y en función de los recursos económicos disponibles, convendría asegurar el logro de estos objetivos en un máximo de 2 o 3 años:

1.- Pizarra digital en TODAS las aulas de clase. Entendemos por pizarra digital un ordenador conectado a Internet y un videoproyector. De todas maneras, si se puede disponer de una pizarra interactiva (PDI), mucho mejor. Hoy en día no debería haber ninguna aula de clase sin pizarra digital.

El abanico de actividades de aprendizaje a realizar se multiplica enormemente. Y además de proporcionar valor añadido a la realización de muchas actividades "tradicionales", permite la realización de muchas nuevas actividades de aprendizaje centradas en la actividad del alumno y en el desarrollo de sus competencias.

 Si el aula tiene conexión a Internet, bastaría con conseguir un ordenador antiguo y un videoproyector sencillo de 300 euros para poder disponer de una pizarra digital básica. Cuando haya dinero ya se pondrá la pizarra interactiva. No podemos tener las aulas con pizarras del siglo XIX cuando por poco más de 300 euros podemos dotarlas con una pizarra digital y multiplicar así las posibilidades de aprendizaje del alumnado.

 Cuando el profesorado lo demande, se recomienda dotar las aulas también con un lector de documentos.

2.- Disponer de una selección de recursos didácticos multimedia: materiales gratuitos de libre acceso (como los proporcionados por Agrega, Consejerías de Educación, Genmagic...), materiales de las editoriales: libros de texto digitales...

 Los recursos didácticos multimedia ofrecen a profesores y estudiantes: información y guías sistemáticas para el aprendizaje, infinidad de ejercicios autocorrectivos, grandes bibliotecas y bases de datos donde explorar y buscar datos, simuladores donde realizar todo tipo de experimentos, herramientas para la creación, entornos para el trabajo colaborativo... Bien utilizados en la pizarra digital, y también en los ordenadores de casa o del centro educativo, la permitirán realizar muchas nuevas actividades que facilitarán los aprendizajes del alumnado.

  3.- Enfoque curricular bimodal, que asegure a los estudiantes el conocimiento de un vocabulario amplio y al mismo tiempo les prepare para resolver las tareas prácticas utilizando eficientemente la información y las herramientas disponibles (sus apuntes, Internet...).

Modelo "currículum bimodal" (Pere Marquès)

4.- Formación inicial indispensable de TODO el profesorado en el uso didáctico de las TIC, orientando la aplicación de una metodología didáctica actual y acorde con el currículum bimodal en las aulas, y considerando las aportaciones específicas de las TIC a las distintas materias y a su didáctica.
Modelo TPACK (Punya Mishra y Matthew Koehler)
Necesariamente será formación presencial, y mejor que se realice en el propio centro. En próximos artículos se propondrá una hoja de ruta al respecto.

5.- Profesor coordinador TIC. Considerar una disponibilidad horaria suficiente para que un profesor coordinador TIC pueda  facilitar apoyo y formación sobre el uso didáctico de las TIC al resto del profesorado.

6.- Inclusión de las competencias digitales en el currículum. Mención en el Proyecto Educativo de Centro (PEC) y consideración en el PCC y en las programaciones de aula.

7.- Aulas de informática suficientes, según las necesidades del centro. A medida que el centro aumente su dotación de aulas 2.0, carros de ordenadores portátiles... disminuirá la necesidad de disponer de estas aulas.

No recomendamos grandes inversiones en aulas informáticas, pues actualmente conviene tender es a la dotación de carros móviles con ordenadores portátiles que puedan ser compartidos por varias clases en función de sus necesidades.

ETAPA-2: Actuaciones progresivas, una vez realizadas por lo menos las 6 primeras de la etapa-1.

Por supuesto que los recursos que se enumeran a continuación son también muy importantes, son imprescindibles para los centros educativos de hoy día. No obstante si disponemos unos recursos económicos limitados nos vemos obligados a priorizar. Y así, por razones de menor coste, facilidad de  manejo y de uso educativo, enorme potencialidad didáctica y eficiencia, hemos priorizado la pizarra digital en la etapa-1: antes que nada, disponer de pizarra digital en todas las aulas

Por otra parte, una vez logrados los objetivos ya "imprescindibles para cualquier centro" de la etapa-1, los objetivos para esta etapa-2 inciden en aspectos clave a atender, pero que según las características de los centros, pueden admitir concreciones distintas a las que aquí se plantean.

  8.- Algunos ordenadores de apoyo en todas las aulas, según las demandas del profesorado. En función de los recursos económicos del centro (y quizás con el apoyo del AMPA, Asociación de madres y padres de Alumnos), incluiríamos también aquí otros dispositivos que los docentes demandaran: mesita interactiva para Infantil, sistemas de votación electrónica, tabletas digitales...

9.- Plataforma educativa y de gestión de centro, portal web... La intranet educativa facilitará la gestión del centro, el contacto con las familias y la realización de múltiples actividades de enseñanza y aprendizaje.

Algunos centros elaboran ellos mismos su plataforma educativa con recursos gratuitos (como Moodle) o mediante redes sociales cerradas. Pero generalmente los centros aprovechan las plataformas educativas y de gestión que ponen a su disposición algunas Consejerías de Educación o adquieren los servicios que ofrecen editoriales y empresas especializadas.

10.- Formación básica en el uso educativo de las TIC para los profesores. Que, entre otras cosas, asegurará que cada profesor tenga su blog docente (u otro tipo de espacio docente on-line) y se integre en alguna red social de educadores.

Al igual que la formación inicial imprescindible, consideramos que esta formación básica se debe impartir también de manera presencial y en el propio centro. En gran medida puede estar a cargo del "coordinador TIC". Estaría bien que tendiéramos a que los centros docentes se fueran haciendo autosuficientes en cuanto a formación para el uso didáctico de las TIC, aprovechando los saberes de sus distintos profesores y especialmente al coordinador TIC.


11.- Dotación progresiva de aulas 2.0 y portátiles para los profesores. En las aulas 2.0, se multiplica el abanico de posibles actividades de aprendizaje a realizar con los estudiantes, y además se facilita el uso de los recursos de la web 2.0 y el desarrollo de sus competencias digitales.


Teniendo en cuenta que actualmente en nuestro país alrededor del 90% de las familias con hijos en edad escolar dispone de ordenador en casa, consideramos que resulta más eficiente que los portátiles de las aulas 2.0 sean propiedad del centro y se oriente a los padres para que puedan adquirir  un sencillo ordenador familiar; en casos de pobreza, el centro (quizás el AMPA) podría tener un servicio de becas o préstamos.

Por otra parte, como el uso de los portátiles en las aulas 2.0 suele estar entre el 30% y el 50% del tiempo semanal de clase (hay muchas actividades que seguiremos haciendo mejor sin TIC), un carro de portátiles puede dar servicio a 2 o 3 aulas. De esta manera se abaratan los costes de compra y mantenimiento de los ordenadores. Sería mejor que cada aula tuviera su carro de ordenadores, pero si no hay recursos económicos suficientes, ésta puede ser una buena opción.

12.- Técnico de mantenimiento en el centro. de la misma manera que en los centros hay conserjes y personal administrativo, cuando aumenta el parque tecnológico se hace indispensable que disponga en plantilla de un técnico informático.

13.- Formación complementaria "a la carta" del profesorado. A menudo en entornos virtuales.

14.- Evaluar el uso que se hace de las TIC y su impacto en los aprendizajes de los estudiantes. Necesitamos analizar lo que hacemos y sus resultados para poder realizar los ajustes pertinentes y continuar la mejora educativa, que es lo que pretendemos.

Laboratorio permanente de innovación con TIC. Al margen de estas orientaciones, conviene que los centros apoyen las iniciativas que puedan tener algunos profesores para experimentar nuevas actividades de aprendizaje con los recursos tecnológicos: utilización de tabletas digitales, redes sociales y otros recursos de la web 2.0, códigos QR, realidad aumentada...

Bibliografía

DIM (2010). Formación TIC. DocumentosdimEDUtic. Recuperado el 26-4-2012 en https://sites.google.com/site/dimedutic/principales-problemas/formaciontic

EL PAIS (2012). España recupera en PISA el bajón de 2006, pero sigue a 12 puntos de la media de la OCDE. Recuperado el 26-4-2012 en http://sociedad.elpais.com/sociedad/2010/12/07/actualidad/1291676402_850215.html

EL PERIÓDICO. EXTREMADURA (2012) OCDE: España tiene una de las tasas más altas de abandono escolar. Recuperado el 26-4-2012 en http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/sociedad/ocde-espana-tiene-una-de-las-tasas-mas-altas-de-abandono-escolar_635343.html

MARQUÈS, Pere (2012). Web de Tecnología Educativa. Recuperado el 26-4-2012 en http://peremarques.net/

MARQUÈS, Pere (2012). ¿Qué es el currículum bimodal?. En Blog Chispas TIC y Educación. Recuperado el 26-4-2012 en http://peremarques.blogspot.com.es/2011/09/que-es-el-curriculum-bimodal-i.html

MISHRA, Punya  y KOEHLER, Matthew (2006) Modelo TPACK. Recuperado el 26-4-2012 en   http://www.tpack.org/

MISHRA, Punya  y KOEHLER, Matthew (2006) Technological Pedagogical Content Knowledge: A new framework for teacher knowledge. Teachers College Record 108 (6), 1017-1054. Recuperado el 26-4--2012 en http://punya.educ.msu.edu/publications/journal_articles/mishra-koehler-tcr2006.pdf

OCDE (2009). PISA 2009 Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos. Informe español. Recuperado el 26-4-2012 en http://www.educacion.gob.es/dctm/ministerio/horizontales/prensa/notas/2010/20101207-pisa2009-informe-espanol.pdf?documentId=0901e72b806ea35a

RUTE-EDUTEC (2008). Declaración conjunta RUTE-EDUTEC ante nuevos titulos universitarios. Red Docente de Tecnología EducativaRecuperado el 26-4--2012 en http://redtecnologiaeducativa.ning.com/notes/Notes_Home

UNESCO (2008). Estándares de competencia en TIC para docentesRecuperado el 26-4-2012 en http://www.eduteka.org/EstandaresDocentesUnesco.php

En un próximo artículo se completará esta hoja de ruta para la integración de las TIC en Educación, ampliando algunos de los puntos que se han mencionado. Mientras, se agradecerán comentarios y sugerencias.

domingo, 22 de abril de 2012

Del e-learning al p-learning. Personalizando la formación

Escribe: Carlos Marcelo

Universidad de Sevilla
http://prometeo.us.es/idea
http://prometeo.us.es/master
@carmargar

En los últimos 15 años hemos venido construyendo un espacio de formación y aprendizaje que a lo largo del tiempo ha ido adoptando diferentes nombres: formación online, formación virtual, teleformación o elearning. Para ir construyéndolo, hemos utilizado los mimbres conceptuales y metodológicos de la educación a distancia, de la que tanto sabe nuestro querido Lorenzo García Aretio.

Este espacio formativo se ha ido implantando y difundiendo en nuestras instituciones educativas tanto escolares, universitarias como en la formación profesional continua, siguiendo un modelo exitoso pero a la vez perverso. Me explico. E-learning (voy a utilizar este término de manera genérica) se ha adaptado al modelo “escolar” imperante durante décadas en el imaginario colectivo respecto a lo que significa formación o aprendizaje.

Así, el modelo “escolar”, también podríamos denominarlo formal, ha impregnado tanto la tecnología como la pedagogía en e-learning. Desde su aparición, los primeros LMS (Learning Management Systems) se crearon con una estructura interna que intentaba reproducir con el mayor realismo posible los espacios físicos dedicados a la educación o a la formación según se desee. Plataformas como Learning Space, WebCT, Comunet, VirtualProfe, etc. presentaban estructuras en las que existían las aulas, las bibliotecas, las salas de profesores, e incluso la cafetería.
Pero la metáfora escolar no sólo se circunscribía a los espacios. Ha venido tomando la esencia de la cultura y práctica académica:
  1. Organización de los procesos formativos en “cursos” constituidos por grupos de alumnos y en general un profesor en torno a una asignatura, materia o contenido, que es lo que proporciona identidad al curso. Los cursos o espacios formativos son compartimentos estancos, a modo de cartones de huevos, en los que los alumnos de un curso no pueden interaccionar con los de otro de un curso diferente. O un alumno no puede acceder a recursos de varios cursos si no es accediendo a cada uno de los diferentes cursos.
  2. La hegemonía de los contenidos como objetivos de aprendizaje. Unos contenidos prediseñados por supuestos especialistas en diseño, que se crean con anterioridad al conocimiento de las características y necesidades formativas de las personas que se suponen han de aprender con ellos. Contenidos en los que se confía para que las personas aprendan por sí solas. Contenidos diseñados en diferentes formatos, tanto planos (pdfs) o interactivos (flash). Contenidos ante los cuales las personas que aprenden lo que han de hacer es imprimirlos y leerlos (“e-reading), aunque recientemente se ha incorporado otros elementos “interactivos” (videos, audios, presentaciones, etc.
  3. La división entre el que sabe y el que no sabe, entre el que aprende y el que enseña, entre el profesor o tutor y el alumno. Una división que se observa en el hecho de que las plataformas establezcan diferentes perfiles y posibilidades en función del tipo de usuario, siendo el alumno el que menos posibilidades tiene de personalización.
  4. Sistemas de evaluación orientados a la comprobación de la adquisición de conocimientos utilizando las herramientas que las plataformas han venido aportando: exámenes y en mucho menor medida actividades de aprendizaje.
El lector de este artículo podrá pensar que lo redactado hasta aquí no es más que una caricatura grosera de una amplísima variedad de situaciones. Puedo admitirlo pero habrá que reconocer que, con las salvedades oportunas, ha habido un hilo conductor en la mayoría de las experiencias de e-learning que podríamos denominar 1.0.

A partir de mitad de la década pasada comenzaron a aparecer herramientas tecnológicas que han representado un verdadero desafío y alternativa al modelo escolar de formación al que me he venido refiriendo. Tecnologías, denominadas 2.0, que han permitido que las personas puedan aprender ya no sólo por la interacción con los contenidos formativos prediseñados, sino a través de la interacción con otras personas y recursos educativos. Las herramientas 2.0 ha posibilitado un enorme desarrollo de la autoformación. Es lo que Couros (2010) denominaba  “enseñanza abierta”, es decir,  aquélla que facilita las experiencias de aprendizaje abiertas, transparentes, colaborativas y sociales. Profesores abiertos apuestan por una sociedad del conocimiento abierta y libre, y apoyan a sus estudiantes en el consumo crítico, la producción, conexión y síntesis del conocimiento a través de redes de aprendizaje” (p. 115).

Las herramientas 2.0 están permitiendo a las personas diseñar y conducir sus propios procesos de aprendizaje. Aunque se ha popularizado mucho en los últimos años el término de aprendizaje informal, sobre el que ya hice un comentario en otra entrada en este blog, yo creo que lo que las herramientas 2.0 facilitan es la autoformación. El aprendizaje informal es incidental y generalmente poco planificado. Sin embargo, de lo que estamos hablando es de personas que saben o tienen una idea más o menos clara de lo que necesitan y buscan (a menudo de manera errática) respuestas a sus preguntas.

La autoformación es un concepto que no es nuevo y sobre el cual se ha escrito e investigado mucho en el ámbito francófono. El "GRAF. Groupe de Recherche sur l'Autoformation en France", originado en la Universidad de Françóis-Rabelais de Tours y creado por Gaston Pineau elaboró un manifiesto en el que definían la autoformación en los siguientes términos:
  1. La autoformación es un proceso de autonomía de sí mismo, centrada en la persona o en el grupo, apoyado en el colectivo. Este proceso conjuga la adquisición de saberes, la construcción de sentido y transformación del sí mismo. Se desarrolla en las prácticas sociales y en la vida.
  2. Representa tomar el poder personal o colectivo sobre la formación, un proceso de emancipación crítica
  3. Supone la aceptación de lo inacabado y de la incertidumbre
  4. Representa una autonomía que se juega en la interdependencia
  5. Toma en cuenta a la persona en su relación con el mundo
  6. Es un proceso de construcción de significado
  7. Supone un enfoque de investigación-acción-formación
  8. La autoformación se enraíza en una búsqueda reflexiva
  9. Moviliza una ética que se incardina en las prácticas y que asume que toda persona es portadora de saber, que las personas tienen capacidad de autodirigirse, que existe una pluralidad de posiciones teóricas y prácticas en torno a la autoformación.
Revisando las características que el GRAF enuncia para la autoformación, perfectamente podemos entender que cuando en la actualidad se habla de los PLE (“Personal Learning Environments”) de lo que estamos hablando es de herramientas y recursos que permiten a las personas autoformarse utilizando la amplísima variedad y cantidad de opciones disponible a través de los recursos digitales, así como de las personas conectadas a las redes sociales y en general a internet. Attwell (2007) definía un PLE como “el conjunto de los diferentes recursos que utilizamos en nuestra vida diaria para aprender” (p.4). El propio Steve Downes (2007) ponía énfasis en lo que ha representado el enfoque de PLEs como superación del e-learning tradicional "Los PLE es el reconocimiento de que el enfoque "talla única" característico de los LMS (Learning Management System) no es suficiente para cumplir con la variedad de necesidades de los alumnos. Se necesita no una aplicación software, sino un nuevo enfoque para e-learning".

En los ambientes especializados se nota el fragor de la nueva idea. Los PLEs, como un nuevo santo grial, han venido a representar la meta a conseguir. Mirando con perspectiva, todas las personas con capacidad de autoformación hemos venido desarrollando nuestro propio PLE, incluso antes de la aparición de la web 2.0. Todas las personas que hemos desarrollado nuestro propio itinerario de formación hemos seleccionado nuestras propias fuentes in-formativas. Por eso la idea del PLE no me resulta especialmente provocadora, a menos que reconozcamos que las nuevas herramientas digitales nos multiplican la capacidad de acceso a personas y recursos que antes de la web 2.0 no disponíamos.
La autoformación es un proceso que las personas van desarrollando ganando autonomía, pensamiento crítico y capacidad de autodirección. Es un proceso complejo y evolutivo, que requiere entre otras, habilidades cognitivas (capacidad de planificación, toma de decisiones, reflexión, indagación, gestión de información, valoración y crítica), así como disposiciones personales (motivación para aprender, inquitud, autocontrol, adaptabilidad) y habilidades sociales (capacidad para colaborar, compartir, liderazgo).

Si la capacidad de autoformación es la meta o el objetivo a conseguir para las personas que han de desarrollar su vida personal y laboral en la sociedad del conocimiento, entonces, los ambientes personales de aprendizaje serían los medios a través del cual la autoformación se fomenta.
Pero hemos de reconocer que son pocas las personas con capacidad de autoformación. Ni el sistema educativo, ni el actual sistema de formación favorece la autoformación. Si revisamos la “gramática” de la formación para el empleo en nuestro país, nos daremos cuenta que podemos aplicarle todo lo que enunciaba al comienzo de este artículo en relación con el e-learning tradicional: personas de las que se espera que aprendan a partir de contenidos diseñados al estilo de cadenas “fast-food”, con estructuras verticales y con escasas posibilidades de encontrar respuestas a sus necesidades de formación.

¿Por qué este artículo lo he titulado “del e-learning al p-learning”? Porque estoy convencido de que la nueva era y el nuevo desafío de la formación y el aprendizaje de las personas adultas pasa por la autoformación y PERSONALIZACIÓN en el aprendizaje. La personalización, que no es sinónimo de individualización, significa la necesidad de dar respuestas adecuadas y adaptadas a las necesidades de aprendizaje de personas que tienen diferentes necesidades de formación, estilos de aprendizaje y además distintas posibilidades de autodirección.

La personalización en el aprendizaje puede ser un proceso de aprendizaje guiado o bien un proceso de autoformación. Dependiendo del tipo de necesidad que las personas tengan, así como del nivel y capacidad de autodirección de cada individuo, las ofertas de formación pueden cambiar. Kenyon y Hase acuñaron el término de Heutagogía para referirse a la necesidad de ir más allá del enfoque tradicional escolar (pedagogía) o de educación de adultos (andragogía). Uno de los aspectos claves de la heutología es que entiende que el aprendizaje es una actividad compleja que necesita comprenderse como algo más que una mera adquisición de habilidades o conocimientos. Mantiene que el aprendizaje ocurre cuando el que va a aprender está preparado, y no cuando el profesor piensa que debería ocurrir, y también ocurre como consecuencia de alguna experiencia que normalmente está fuera del control del educador. La esencia de la heutología es que se centra en el sujeto que aprende y en lo que éste quiere aprender, más que en un curriculum cerrado. La heutología tiene que ver con desarrollar la capacidad de aprender, lo que requiere: alta percepción de autoeficacia, reflexividad, valores positivos, capacidad de aplicar las competencias a situaciones nuevas (Kenyon & Hase, 2010).

La personalización del aprendizaje (p-learning) nos lleva a pensar en un muy diferente papel del hasta ahora denominado formador o profesor. Si queremos que la formación realmente sirva a las personas y les ayude a resolver sus propias necesidades formativas, así como les proporcione herramientas para abordar sus futuras necesidades, necesitamos dar un giro al perfil del formador.

El formador no es sólo aquélla persona que tutoriza cursos con contenidos prediseñados y ayuda a resolver dudas de los alumnos frente a los contenidos dados. Si queremos personalizar el aprendizaje, el formador toma un papel más de facilitador o mentor utilizando un enfoque que continuamente evalúa las necesidades de los alumnos. El formador es un orientador, guía, coach o mentor. El formador personaliza experiencias de aprendizaje utilizando para ello recursos digitales adaptados a las necesidades formativas de la persona que se está formando. No sólo ayuda a que la persona que aprende a que cree su propio PLE, sino que le ayuda a dotar de contenido dichos recursos. Actúa siguiendo un proceso que los ingleses denominan “scaffolding” y que podríamos denominar “andamiaje, ayudando a desarrollar la capacidad de aprender de cada persona. El formador asume la función de lo que ahora se denomina “content curator”, es decir, un profesional que criba, selecciona y organiza los contenidos formativos para adaptarlos a las necesidades de los usuarios. Para ello el objetivo del formador es hacerse prescindible lo antes posible porque la/s personas que orienta o mentoriza han adquirido capacidad de autodirección.

P-learning puede presentarse en diferentes contextos formativos. Puede darse en los contextos más formales o escolares a los que nos hemos referido anteriormente. Podemos, dentro de un curso basado en plataforma, establecer diferentes contenidos y experiencias formativas a diferentes alumnos en función de sus propias necesidades de formación o interés por aprender. Esto es algo que habitualmente no hacemos. Cuando un alumno se inscribe en un curso de e-learning se inscribe en el curso completo, aunque lo que le interese sea sólo una parte, o bien ya posea las competencias que en algunos módulos se aborden.

P-learning en formación formal es posible pero complejo por todas las enormes tradiciones, costumbres e intereses creados en torno a la formación. La personalización del aprendizaje (p-learning) requiere de otra mirada a la formación. Esa mirada la podemos hacer a través del retrovisor. Si nos remontamos 40 años, encontramos el trabajo de un visionario que ya entonces veía las contradicciones de la educación escolarizada: Iván Illich (1974).  Illich decía que “un buen sistema educacional debería tener tres objetivos: proporcionar a todos aquellos que lo quieren el acceso a recursos disponibles en cualquier momento de sus vidas; dotar a todos los que quieran compartir lo que saben el poder de encontrar a quienes quieran aprender de ellos; y finalmente, dar a todo aquel que quiera presentar al público un tema de debate la oportunidad de dar a conocer su argumento” (p. 101).

Dicho sistema debería ofrecer, desde el punto de vista de Illich, cuatro tipos diferentes de recursos:
  1. Servicios de referencia respecto a objetos educativos que faciliten el acceso a cosas o procesos usados para el aprendizaje formal.
  2. Lonjas de habilidades que permitan a unas personas hacer una lista de sus habilidades, las condiciones según las cuales están dispuestas a servir de modelos a otros que quieran aprender esas habilidades y direcciones en que se les puede hallar.
  3. Servicio de búsqueda de compañero: una red de comunicaciones que permita a las personas describir la actividad de aprendizaje a la que quiere dedicarse para poder encontrar un compañero.
  4. Servicio de referencia respecto de educadores independientes que ofrecen sus servicios. Decía Illich que “Tales educadores podrían elegirse encuestando o consultando a sus clientes anteriores”.
Pues bien, creo que hoy en día disponemos de todos los recursos que Iván Illich requería para poder “desescolarizar” la educación. En primer lugar disponemos de una enorme red de contenidos digitales en diferentes formatos (texto, audio, vídeo, imagen) a las cuales las personas pueden acceder en general de forma libre y gratuita. En segundo lugar, disponemos de los recursos tecnológicos para poder poner a las personas en contacto a partir de sus propias necesidades y disponibilidades. Los portafolios electrónicos que permiten disponer y ofrecer públicamente la “expertise” de cada persona; las redes sociales, especialmente las profesionales tipo Linkedin, que permiten no sólo localizar personas, sino establecer contactos y espacios de debate. Por otra parte, disponemos de herramientas ya muy elaboradas y fáciles de utilizar para desarrollar una comunicación asíncrona y síncrona (videoconferencias, videotutorías), que permiten que unas personas puedan ponerse en contacto con otras con una finalidad de formación sin que las limitaciones de espacio y tiempo sean un condicionante.

En definitiva, disponemos de herramientas que nos pueden ayudar a desescolarizar progresivamente la formación. Personalizar la formación representa ir más allá de la utilización de las herramientas tecnológicas, tal como planteaba al principio. No estamos proponiendo abolir la formación formal tal como ahora la conocemos. Lo que necesitamos es abrir espacios que favorezcan la autoformación a través del diseño y desarrollo de planes personales de aprendizaje. Espacios que permitan que cualquier persona pueda recibir apoyo, asesoría, acompañamiento, coaching de otras personas o grupos con los que pacta un proceso formativo específico para unas necesidades de formación concretas.

La idea del p-learning no es nueva. Tampoco lo son muchas de las ideas que al amparo de los avances en las tecnologías venimos observando. Sin embargo hay momentos en los que confluyen la idea (ya existente desde hace tiempo) con la oportunidad (la disponibilidad de medios técnicos para hacerla realidad). En nuestra mano está aprovechar esta oportunidad para transformarla en oportunidad de verdadero aprendizaje para muchas personas que necesitan una alternativa a su difícil situación laboral o personal.

Referencias
Attwell, G. (2007). Personal Learning Environments. The future of elearning? eLearning Papers, 2(1).
Couros, A. (2010). Developing personal learning netwoks for open and social learning. In G. Veletsianos (Ed.), Emerging Technologies in Distance Education (pp. 109-128). Edmonton: University of Athabasca.
Downes, S. (2007). Learning networks in practice. http://www.downes.ca/files/Learning_Networks_In_Practice.pdf,
GRAF. Groupe de Recherche sur l'Autoformation en France. (2000). Le project de manifeste pour l'autoformation. http://www.cnam.fr/autoformation2000/france/manif.htm.
Illich, I. (1974). La sociedad desescolarizada. Barcelona: Barral.
Kenyon, C., & Hase, S. (2010). Andragogy and Heutagogy in Postgraduate Work. In K. Trevor (Ed.), Meeting the Challenges of Change in Postgraduate Education (pp. 165-176). London: Continuum International Publishing.