viernes, 15 de junio de 2012

¿Moodle de un lado y las redes sociales en el otro? Segunda parte

Escribe: Carlos Bravo

El anterior artículo en el blog generó una variedad de comentarios que enriquecieron la discusión, aportando gran cantidad de elementos para ayudar a responder las dos preguntas: ¿Qué hacer, abandonamos los LMS como es el caso de Moodle y nos centramos en los sistemas personales de aprendizaje? ¿Dirigimos el esfuerzo de los profesores a prepararse durante más tiempo en el empleo de las redes sociales y menos en Moodle? 

En términos de educación los extremos suelen convertirse en fracasos, por lo que abandonar los LMS para trasladarnos a los PLE no resulta aconsejable.  

Moodle y los demás LMS tienen sus propias características, no le podemos pedir que hagan otras tareas que no le son propias. Sí no nos conviene su utilidad pasamos a las redes sociales, lo que no significa que uno y otros sean excluyentes.

Cuando reviso las estadísticas del empleo de la plataforma por parte de los estudiantes de mi Universidad, se aprecia una disminución en el ingreso durante los meses de vacaciones. Diciembre y en especial Enero son meses donde la actividad baja a menos de la mitad de lo que ocurre en los meses siguientes, claro indicador que los estudiantes dejan a un lado dichas aulas. 

Lo anterior es reflejo de la cultura que generan los LMS, su símil casi perfecto con las aulas y grupos escolares. Durante el curso hay actividad, el “candado del aprendizaje” está abierto, pero una vez que finaliza la última prueba, el candado se cierra y a veces hasta se pierde la llave para abrirlo en el siguiente semestre. Suelo dejar abiertas las aulas para que los estudiantes de semestres anteriores ingresen nuevamente, pero por lo general son muy pocos los que lo hacen.

En mi práctica profesional con los estudiantes estoy dedicando más tiempo a las redes sociales que el que dos años atrás dedicaba a Moodle. Los LMS tienen vida limitada en el trabajo con los estudiantes, abrimos las puertas a los nuevos y desmatriculamos a los otros. Son como señala Carlos López, un conjunto de islas y añado sin cables de conexión ni faros que las identifiquen.  

Las plataformas estilos Moodle, son excelentes para una enseñanza vertical, estructurada, obligatoria y estandarizada en el tiempo. No es posible concebir en estos momentos una forma diferente para graduar a un profesional, que las estructuras existentes. La sociedad exige una acreditación respaldada en ambientes controlados y regulados, como es la escuela actual y los LMS brindan esa supuesta seguridad.

Estas plataformas tienen un costo añadido, a veces bastante elevado. Un servidor con sus características propias o uno rentado, una persona dedicada a la atención de los problemas tanto técnicos, como de profesores y estudiantes. La casi necesaria actualización de sus paquetes, con el riesgo que los complementos elaborados por terceros muchas veces no se pueden ejecutar en las actualizaciones.

A lo anterior se suma la obligatoria preparación de los profesores, no solo en lo técnico y en la  administración de su curso, sino y lo mas importante su empleo didáctico que es lo que consume más tiempo. El manejo de la plataforma por parte del profesor requiere de conocimientos previos en el campo informático, no siempre elementales.

Algunos de los recursos de las plataformas pueden ser bien complejos y por ello poco empleados. Un ejemplo en el caso de Moodle, es la lección. Es un excelente recurso para aplicar los métodos problémicos, pero su complejidad asusta a muchos y termina siendo empleada como un sencillo sistema de páginas Web.

Por el contrario las redes sociales no están sujetas a una matricula temporal, a un calendario, son libres en cuanto a las asociaciones de los participantes, flexibles y abiertas. Estas redes son cada vez más sociales, en la medida que ingresan más personas y aprendemos de todos. El aprendizaje que logramos en ellas no está sujeto a formalidades, plazos ni ambientes estructurados, es la máxima representación de la exacta “zona de desarrollo próximo” expuesta en 1924 por Vigotsky.

ofrece un entorno social y dinamiza una práctica cultural donde se inscribe la vida de muchas personas y con ello, sus oportunidades y limitaciones al momento de aprender. 

Tomo un párrafo de Miguel Zapata publicado en este blog, cuando señala: “Se han sucedido distintas situaciones, herramientas --- modas en definitiva--- pero algo ha quedado de forma invariante: La capacidad que tienen los entornos y herramientas digitales para procesar y representar la información más allá de las capacidades individuales y de proyectar más allá las posibilidades de aprender”. 

Las redes sociales no son aun, el mejor lugar para un aprendizaje formal, tampoco son creadas con ese fin. No podemos engañarnos con la idea que en las redes lograremos el tan ansiado aprendizaje, nos engañamos sí así pensamos. Las redes favorecen el aprendizaje mosaico, prima la dispersión informativa y los criterios tan variados pueden generar más confusión que aprendizaje real.  Lo anterior no le impide convertirse en el crisol donde se crean los sistemas personales de aprendizaje de cada individuo.

En las redes ante tanta dispersión estamos obligados a dedicar más tiempo, a aprender más de su empleo. Por lo general conocemos de las redes en relación a su uso, pero poco a su vinculación con los métodos, la evaluación y a toda la estructura de la actividad pedagógica.

Estamos en una encrucijada que como señala Camino López es una disrupción,  entendida como; “…aquellas innovaciones radicales que rompen con el paradigma anterior obligando al sistema de adaptarse para no morir”. Sí trasladamos este concepto a la educación Camino plantea la “disrupción educativa de las Nuevas Tecnologías"

Vivimos en un momento donde debemos decidir sí el camino correcto es emplear los LMS para las actividades del aprendizaje vertical, reguladas, respaldadas y adecuadas para una acreditación  o acabamos de romper con esa idea y fomentamos un cambio mayor; reformar nuestra manera de pensar en cómo se aprende y cómo organizamos ese aprendizaje. 

Seguimos en el debate.                




Cristóbal Suárez Guerrero.  Educación e Internet… mediadas por Vigotsky 


 


sábado, 9 de junio de 2012

Los profesores en el cine

Escribe: Juan de Pablos Pons



A propósito del estreno de la película ‘Profesor Lazhar ‘ (1)

La película canadiense titulada Profesor Lazhar (Monsieur Lazhar, 2011) propone una aproximación al mundo de la enseñanza en la estela de otros filmes estimables que de vez en cuando aparecen en las pantallas comerciales, como El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989); Hoy empieza todo (Bertrand Tavernier, 1999); La ola (Dennis Ganssel, 2008) o La clase (Laurent Cantet, 2008). En este caso, la película dirigida por Philippe Falardeau aborda el mundo de las aulas situando a los niños ante los problemas de los adultos, específicamente la muerte de una profesora en trágicas circunstancias. Esto supone situar ante la perspectiva infantil, a los adultos como seres vulnerables que se desorientan frente a los problemas y ante las contradicciones de la sociedad, equivocándose a menudo en sus decisiones. Así aparecen los propios profesores y las familias, en definitiva los referentes que sirven a los niños como modelos. No es un tratamiento habitual en las películas que dirigen su mirada hacia la escuela y sus particularidades.

Bachir Lazhar, el protagonista de esta historia, es un emigrante argelino que ha llegado a Montreal y es contratado como sustituto de una maestra de enseñanza primaria que se ha suicidado en el propio centro educativo. La situación de este profesor, una persona desarraigada con una visión del mundo diferente al entorno en el que trata de adaptarse, actúa como revulsivo para que los jóvenes alumnos comprendan algunos aspectos de la vida no precisamente idílicos. El profesor Lazhar intentará romper el muro de silencio que se crea ante la realidad insoportable de la muerte para el modelo occidental y pretenderá ayudar a los chicos de su clase tratando de que superen la traumática experiencia.

En realidad la película nos muestra que son los niños los que parecen tener una mejor capacidad para asumir la realidad. Así, se expresa cuando una alumna declara: "Los mayores creen que estamos traumatizados por lo que pasó, pero quienes están traumatizados son ellos”. Como en otros filmes que exploran los retos del mundo educativo, Profesor Lahzar cuestiona la validez de un sistema de enseñanza que empieza por maniatar el afecto para acabar constituyéndose en un sistema de alienación, cercenando la espontaneidad en este caso tanto de los niños como del profesor extranjero, buscando la seguridad de las rutinas y la tranquilidad del distanciamiento moral ante los problemas. El impresionante final de la película es toda una llamada de atención en este sentido.

Otro aspecto destacable de esta muy recomendable película es que hace perceptible los avances de los niños hacia la madurez partiendo de sus vivencias personales y su capacidad para mejorar, visibilizando esta evolución con el paso de las estaciones del año (del duro invierno hacia la prometedora primavera); lo que subraya la fundamental responsabilidad que cabe exigir a la institución escolar ante las nuevas generaciones. 

Inspirada en una obra teatral escrita por Evelyne de la Cheneliere, Profesor Lazhar reivindica la figura del profesor, en este caso destacando el carisma y la particular forma de enseñar de un argelino con graves problemas personales en su vida –es un refugiado político-. Su compromiso en ayudar a sus jóvenes estudiantes propiciará que el curso salga adelante, superando la tragedia que ha traumatizado a todos. La capacidad para afrontar un problema no visible para un niño como es la inevitabilidad de la muerte, cambiará la vida de sus jóvenes alumnos.

La propuesta de Pilippe Falardeau, candidata al Oscar 2011 en la categoría de mejor película de habla no inglesa, y premiada en festivales como  la Seminci de Valladolid, Locarno o Toronto, supone un ejercicio de honestidad, presentando los sentimientos de sus personajes sin manipular las emociones de los espectadores. Propone una oportuna reflexión sobre las carencias de un modelo docente que enseña pero no educa, que transmite pero no forma. El aula es presentada como un microcosmos, reflejo de la sociedad a la que pertenece, por lo tanto no se trata de una sociedad precisamente idílica. Uno de sus mensajes finales es especialmente significativo: lo mejor de la sociedad son los niños, debemos ayudarles a crecer sin menoscabo de sus posibilidades. Todo un reto para el mundo educativo y para la propia sociedad.

(1) Este texto reproduce el artículo publicado en la Revista de Cine Encadenados, dentro de la sección Luna Nueva.

viernes, 8 de junio de 2012

¿Moodle en un lado y las redes sociales al otro?

Escribe: Carlos Bravo

Cuando el pasado año concluí un curso sobre Moodle me cuestioné sí era necesario emplear esta plataforma para colocar documentos, crear un foro y realizar algunos exámenes. Cuando terminamos el curso se hizo una evaluación de cada una de las aulas digitales creadas por los profesores y aunque más de la mitad cumplían con los parámetros establecidos, sospeché que muy pocos pasarían más allá de dichos criterios. Seis meses después al revisar algunas de esas aulas comprobé que no estaba errado en mi apreciación; todos mostraban los mismos documentos y enlaces que hicimos en clases.

¿Dónde estaba el problema, cómo lograr que los docentes continuaran con sus aulas y en especial mejoraran su diseño y empleo?

Buscando algunas de las causas, empecé a recopilar información de cursos anteriores y me topé con una presentación del año 2009, sobre los bloques de  Moodle más utilizados por los profesores de mi Universidad.

En ese año, con unas 200 aulas creadas en aula.uagrm.info los bloques más empleados eran: HTML, Novedades, Personas, Buscar en los Foros y Actividades recientes. Hoy con un poco menos de aulas, se mantienen los mismos bloques entre los preferidos.

Revisé también la cantidad de actividades presentes en dicha plataforma y hallé que las más empleadas son las etiquetas, los foros, los cuestionarios, el libro y los glosarios en ese orden.

Para seguir profundizando en los datos, visité otras dos instalaciones que manejamos con Moodle, (humanidades.uagrm.info y virtual.catedradigital.org ) en las que los datos me mostraban una igualdad casi exacta en el empleo de bloques y actividades.

El análisis anterior demuestra que los profesores que emplean las aulas digitales en mi Universidad y que además tuvieron más de un curso de capacitación en Moodle emplean esos bloques y actividades por que son las más útiles y en cierta medida las más fáciles de usar. Esos recursos de Moodle tienen un alto valor educativo, pero también un alto grado de centralización de la actividad del profesor.

Es en este punto es donde llegué a la conclusión que no es necesario que los profesores “aprendan” a trabajar con la mayoría de los recursos, bloques y actividades de Moodle, sino seleccionar aquellos más necesarios para su labor y dirigir hacia ellos todos los esfuerzos. Es aquí donde empieza mi duda en la forma de emplear esta plataforma. 

Moodle y los demás LMS son plataformas que favorecen la posición central del profesor y aunque tratemos de evitarlo es imposible. Somos los profesores quienes seleccionamos las actividades, los recursos, determinamos los contenidos, las secuencias de acciones y los plazos de cumplimiento. George Siemens en un articulo publicado en el 2004, señalaba que este tipo de plataforma es útil para funciones de centralización, administración y gestión del contenido, pero que limitaban el descubrimiento, la exploración y el aprendizaje constructivista. 

En el blog “Teach and Learn Online” aparece publicado un comentario con fecha 2005 llamado “Die LMS die! You too PLE!” que en un extremo opuesto al sentido del empleo de los LMS nos pone a pensar sí teniendo Internet y configurando adecuadamente mi PLE, es necesario poseer un entorno de aprendizaje al estilo LMS.

Por otra parte en el blog “Blogestores” escrito por un colectivo de autores interesados en la gestión del conocimiento, al referirse al artículo de Siemens, señalan que a pesar de sus críticas a los LMS, empleó Moodle como plataforma durante una conferencia. Esto por supuesto no le resta valor a su comentario, como también citan en dicho blog.

En dicho trabajo se destaca después de la revisión de otros autores que cuando el contenido es lo más importante en el aprendizaje, las plataformas tipo LMS, entre ellas Moodle, son suficientes. Pero cuando el aprendizaje lo analizamos a partir de las relaciones entre los individuos y la interacción lograda, los LMS no son la opción adecuada.

En dicho blog se cuestionan que para una persona que emplea Skype, Delicious, que tiene un blog y sigue otros, que accede con frecuencia a redes sociales y que elabora documentos en línea, emplear un LMS puede constituir un retroceso en la organización de su PLE, o como prefiero llamarle sistema personal de aprendizaje.

En este punto estoy totalmente de acuerdo y es que los LMS, no son adecuados para favorecer el desarrollo de los sistemas personales de los estudiantes.

¿Qué hacer, abandonamos los LMS como es el caso de Moodle y nos centramos en los sistemas personales de aprendizaje? ¿Dirigimos el esfuerzo de los profesores a prepararse durante más tiempo en el empleo de las redes sociales y menos en Moodle?

En un próximo comentario trataré de responder estas interrogantes, que desde hace un tiempo se han apoderado de mi pensamiento.


(Nota: este artículo y los que siguen sobre el tema son originales para este blog)

lunes, 4 de junio de 2012

Cartas sobre aprendizaje y educación abierta

Escribe: Cristóbal Suárez

Hace unas semanas ya que venimos hablando de Iván Illich, Sociedad Red, aprendizaje abierto, Open Educational Resources (OER) y, cómo no, de educación y pedagogía. Esto en el marco de la asignatura “Cultura Digital y Aprendizaje Abierto” que Jean-François Cerisier y yo, hemos organizado en la Maestría en Integración e Innovación Educativa de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Antes de “tocar” alguna tecla tecnología pensamos y repensamos sobre el papel de la utopía educativa y, específicamente, en lo que Iván Illich reconocía como las características que debía tener una buena institución educativa formal: “Un buen sistema educacional debería tener tres objetivos: proporcionar a todos aquellos que lo quieren el acceso a recursos disponibles en cualquier momento de sus vidas; dotar a todos los que quieran compartir lo que saben del poder de encontrar a quienes quieran aprender de ellos; y, finalmente, dar a todo aquel que quiera presentar al público un tema de debate la oportunidad de dar a conocer su argumento”.

Cuando llevamos esta utopía de los 70’ al terreno del debate sociotecnológico que implica actuar hoy educativamente en Internet, esos tres aspectos se hacen plausibles. Es decir, hoy por hoy y gracias al desarrollo tecnológico, se puede hablar de posibilidades formativas –como acceder, compartir y construir conocimiento- en la escuela y más allá, especialmente.
No obstante, con lo educativo y sociotecnológico es imprescindible hablar de cultura. Y por ahí fueron los derroteros de esta asignatura. Nos centramos en entender que hablar de aprendizaje abierto implica ir más allá del relumbrón tecnológico y conviene centrarse en la percepción del cambio simbólico: la cultura del aprendizaje abierto, tal cual.

Este cambio en la cultura alude a la comunicación entre las personas que comparten el mismo espacio social en red, la estructura de acción. Aquí nos apoyó Manuel Castells (2009): “la cultura común de la sociedad red global es una cultura de protocolos que permite la comunicación entre diferentes culturas sobre la base no necesariamente de valores compartidos, sino de compartir el valor de la comunicación. Esto quiere decir que la nueva cultura no está basada en el contenido, sino en el proceso (…) desarrollado sobre la base de una creencia común en el poder de las redes y de la sinergia obtenida al dar y recibir de los demás”. Este sería el centro de gravedad del cambio que ofrece Internet a la educación, y es aquí donde se potencia la noción de aprendizaje abierto.

Ahora bien, si bien es cierto que la tecnología digital ya forma parte de los modelos y reflexión pedagógica, la cultura educativa abierta aún no. Si, “con el concepto open learning (aprendizaje abierto) se trata de diferenciar los procesos de enseñanza-aprendizaje recintual de los que acaecen fuera de las aulas, concediendo a los estudiantes mayor autonomía y auto dirección en su aprender”, García Aretio (2002), existe la necesidad de trabajar la representación sobre para qué, qué, dónde, con quién, con qué o cuándo aprender en red. Esto supone pensar una nueva forma de representación cultural de la escuela, más todavía del aprendizaje.

El aprendizaje abierto hoy se asocia fundamentalmente a una forma de pensamiento educativo que hace hincapié en ofrecer a los estudiantes diversas opciones basadas en el desarrollo digital para que ellos puedan elegir los medios a usar, el lugar de estudio, con quien aprender, el ritmo de estudio, los mecanismos de apoyo y la evaluación (The Commonwealth of Learning, 2000). Esta idea de materializó cuando los estudiantes exploraron en profundidad diversos recursos educativos abiertos (Junta de Extremadura, 2008).

Mi conclusión, a todo lo trabajado en esta asignatura, es que el desarrollo del aprendizaje abierto no entraña una renovación tecnológica, sino más bien, una renovación simbólica de orden cultural sobre la noción de educación y aprendizaje.

La cultura de aprendizaje “por defecto” que tiene el sistema educativo está ligada a la cultura de la escuela, y es aquí donde hay que trabajar buscando, entre otras cosas, abrir oportunidades educativas basadas en la interacción con otras personas, así como con la exploración y producción de recursos en Internet, más allá de las estructuras rígidas y procesos lineales de enseñanza. Ejemplos de esto son los PLE y los MOOC, como avanzadilla del cambio.

Mi pregunta sigue siendo, por tanto: ¿Hasta que punto tiene validez el modelo pedagógico nacido de una representación educativa basada en la interacción recintual entre profesor y alumnos, cuando también podemos aprender con otras personas y recursos digitales distribuidos en red? 

Parte del trabajo de reflexión de los estudiantes quedó abierto en sus blogs. Entre todas las actividades quiero destacar aquí la relacionada con la construcción de esa visión simbólica que, a modo de Declaración de la Educación Abierta –ejemplo la declaración de Ciudad del Cabo (2007), los estudiantes de la maestría formularon como “Carta para una educación abierta”. Se trata de una declaración de intenciones educativas que con gusto comparto:
Una cosa que me estaba dejando. Algunos estudiantes añadieron un vídeo de música acústica peruana en la barra lateral. Esta música, Princesita Huanca - Serenata Inkaterra que me acompañó en la lectura de los posts... gracias.  Aquí se los dejo, que disfruten.

sábado, 26 de mayo de 2012

¿Conectivismo, conocimiento conectivo, conocimiento conectado… ?: Aprendizaje elaborativo en entornos conectados.

Escribe: Miguel Zapata Ros

Quiero, en primer lugar, pedir disculpas por usar de forma tan frecuente este blog que, de forma nunca suficientemente agradecida, pone CUED y su titular el Dr. Garcia Areito a nuestra disposición. Pero el rápido incremento de accesos y el interés despertado en su lugar original, así como sus precedentes en este blog, me ha llevado a colocar la entrada que reproduzco también aquí.


He leído con sorpresa y con agrado las primeras páginas y el índice del nuevo trabajo de Stephen Downes Connectivism and Connective Knowledge. Essays on meaning and learning networks
No puedo por menos que traer lo que dije al respecto en la serie de entradas sobre conectivismo hace unos meses: ¿Es el “conectivismo” una teoría? ¿Lo es del aprendizaje? (III y III)

Allí analizábamos los trabajos de Siemens y Downes, poniendo en cuestión que constituyesen una teoría (en el primer post), y sus afirmaciones, como decir que el conocimiento, no solo está, sino que además se produce en los artefactos (esto lo rebatíamos en el segundo post). En particular estos autores decían:
Many of the processes previously handled by learning theories (especially in cognitive information  rocessing) can now be off-loaded to, or supported by, technology [Muchos de los procesos anteriormente manejados por las teorías del aprendizaje (especialmente en el procesamiento cognitivo de la información) ahora pueden ser descargados (sic), o realizados con el apoyo de la tecnología (T. del A.)].

O más aún, llegaban a decir que
Technology is altering (rewiring) our brains. The tools we use define and shape our thinking [La tecnología está alterando (recableando) nuestros cerebros. Las herramientas que utilizamos definen y moldean nuestro pensamiento (T. del A.)].
Lo notable de este trabajo de Downes, del de ahora, es que aparece una clara tendencia divergente con los primeros enunciados: aparecen nuevas definiciones, una estructura discursiva lógica y el rigor propio de un ensayo teórico. En él agradece los primeros trabajos con Siemens, le atribuye el concepto del conectivismo, para a continuación tomar distancia con él.

Desde el título se aprecia el giro, diferenciando entre conectivismo y conocimiento conectivo (Connectivism and Connective Knowledge).
En este sentido es curioso. En mis artículos, sin ser nada original, sostenía que la carácteristica que atribuye un carácter propio al aprendizaje, que lo hace un producto distinto de otra forma de información elaborada o contenida en las máquinas, es que "se le puede atribuir significado". El aprendizaje  lleva implícita esta naturaleza para el individuo.
Puedo recordar en este sentido lo que decían Siemens y Downes,  cuando aludía a otra de las tendencias vigentes, en su conocido trabajo:
Many of the processes previously handled by learning theories (especially in cognitive information  rocessing) can now be off-loaded to, or supported by, technology.
A esto yo alegaba:
"Pero lo que no señala [Siemens] es cuáles de los procesos manejados previamente por las teorías de aprendizaje (en especial los que se refieren al procesamiento cognitivo de información) pueden ser ahora realizados por la tecnología.
En cualquier caso no queda claro si se refiere a “procesos manejados por las teorías de aprendizaje” pero que no constituyen aprendizaje, en cuyo caso habría que decirlo y eso no representa una gran novedad, o si por el contrario se trata de procesos de aprendizaje que “pueden ser realizados por la tecnológia” (no dice cuál sería el sujeto). En cuyo caso entraría en contradicción con el concepto de aprendizaje tal como lo consideran todas las teorías, como una facultad exclusivamente humana. Pero en esto ya entraremos después. En todo caso si se refiere a procesos de inferencia de conocimiento a partir de informaciones ya existentes, estaremos en presencia de fenómenos de Inteligencia Artificial (no de aprendizaje artificial), que o bien se considera en el contexto de programación lógica, programación declarativa, más o menos sofisticada pero que en esencia se basa en mecanismos (Zapata, 1990) de hacer casar variables y transferir valores, búsqueda en profundidad, etc. con mayor o menor complejidad, utilizando una lógica más o menos difusa, pero que en ningún caso cumplen tres condiciones que cumplen exclusivamente los aprendizajes:
  • Atribuir significado al conocimiento
  • Atribuir valor al conocimiento
  • Hacer operativo el conocimiento en contextos diferentes al que se adquiere, nuevos (que no estén catalogados en categorías previa) y complejos (con variables desconocidas o no previstas).
Pues bien he aquí que Downes, ahora, desde el principio, incluye el concepto de meaning en el título (Essays on meaning and learning networks). Gracias Stephen. Vean si no:
I don't want to spend a whole lot of time on this, but I do want to take enough time to be clear that there are, unambiguously, numerous types of meaning.Why is this important? When we talk about teaching and learning, we are often talking about meaning. Consider the classic constructivist activity of 'making meaning', for example. Or even the concept of 'content', which is (ostensibly) the 'meaning' of whatever it is that a student is being taught.
Sorprendente.

Esperamos que el giro sea más profundo y que hablemos en un futuro no solo de “conocimiento conectado”, sino de aprendizaje basado en conexiones o en redes, o más propiamente de “aprendizaje elaborativo en entornos conectados”.

Seguiré hablando de éste interesante trabajo.