miércoles, 15 de abril de 2015

Aprendizaje cooperativo: ¿preparados para su aplicación?



El aprendizaje cooperativo se va implantando poco a poco en las aulas. Raro es el colegio que no ha comenzado ya, por lo menos, a conocer sus estructuras y a utilizarlo como dinámica de trabajo. Pero el aprendizaje cooperativo, como el enfoque de las inteligencias múltiples, no es una metodología, es una forma de pensar, sentir y hacer en educación, que debe aún romper con un esquema tradicional de enseñanza unidireccional, donde la diversidad entre los alumnos no se entiende como un elemento enriquecedor.

El concepto de “aprender de” y “a través” de la interacción con los demás no es nuevo, como casi todo en pedagogía. Aunque aparezca en los apartados de “innovación educativa”, su origen se remonta al movimiento humanista francés del siglo XVI. Tratado por pedagogos como Pestalozzi, con su “enseñanza mutua”, recorre los inicios de la Psicología científica de finales del siglo XIX,  pasa por el funcionalismo de John Dewey, recoge las aportaciones de Jean Piaget y su conflicto “sociocognitivo”, y también la teoría histórico-cultural  de Lev Vigotsky  y su concepto de ZDP (zona de desarrollo potencial), para acabar completándose con las aportaciones de la Psicología social de mediados del siglo XX, que determinarán la concepción actual del aprendizaje cooperativo, contraponiéndolo al aprendizaje competitivo y al aprendizaje individualista.
APRENDIZAJE-COOPERATIVO-Magazine-INED21
¿POR QUÉ AHORA?
¿Por qué después de este  recorrido de siglos y con una justificación epistemológica fundamentada se hace ahora más evidente la necesidad de utilizar este tipo de aprendizaje en las aulas?
Según Pere Pujolás, aplicamos una estructura cooperativa en el aula por tres razones fundamentales:
1
Atención a la diversidad.
2
Desarrollo de valores.
3
Desarrollo de las competencias básicas y de las inteligencias múltiples.

Nuestro sistema educativo establece una serie de competencias básicas que todos los alumnos deberían adquirir a lo largo de su escolarización. La educación basada en competencias tiene su origen en el Informe Delors de la UNESCO (1996), donde se definieron los cuatro pilares básicos de la educación integral:
  • aprender a hacer
  • aprender a aprender
  • aprender a convivir
  • aprender a ser
Estos cuatro retos o pilares de lo que debe ser la educación del siglo XXI no reflejan sino la realidad de un mundo cambiante, donde la globalización, la diversidad, la multiculturalidad, la conectividad y la interacción con los demás son sus rasgos más característicos.

Por tanto, ya no es sólo una cuestión de justificación epistemológica, desde la pedagogía o la psicología, que se fijan en la construcción del conocimiento por parte del niño atendiendo a su desarrollo sociocognitivo, sino que es también una cuestión de moral, civismo, política y economía.

El ser humano es un animal social, y hoy más que nunca en la historia de la humanidad, las personas vivimos conectadas a los demás. “Aprender con” y “de” la cooperación es un requisito básico para desenvolvernos y evolucionar en la sociedad del siglo XXI.
¿PARA QUÉ?
Cristobal Suárez identifica tres dimensiones esenciales en que el aprendizaje cooperativo beneficia al proceso de aprendizaje:
1
Incremento del rendimiento académico, en comparación con los procedimientos individualistas y competitivos (logro)
2
Mejora de las relaciones interpersonales positivas (integración social)
3
Fortalecimiento a nivel intrapersonal (desarrollo personal)
Según David y Roger Johnson (1989), comparados con los alumnos que trabajan en situaciones competitivas e individualistas los que trabajan cooperativamente evidencian las siguientes características:
1
Buscan obtener más información del otro.
2
Cometen menos errores de percepción en la comprensión de posiciones ajenas
3
Comunican la información con mayor precisión
4
Confían más en el valor de sus ideas.
5
Hacen un uso óptimo de la información que reciben de los demás.
Pero estos demostrados beneficios no se consiguen por el simple hecho de agrupar a un conjunto de alumnos para que trabajen juntos. La interacción positiva entre ellos depende de la estructuración que realice el docente y en cómo gestione el trabajo del equipo. Ésa es la diferencia entre aprendizaje colaborativo y aprendizaje cooperativo: en este último la acción pedagógica se propone siempre desde la enseñanza, donde el que enseña establece la estructura de trabajo.
¿CÓMO LO HAGO?
Para ello el docente necesita formación. Porque trabajar con “cooperativo” es muy beneficioso, pero no es sencillo, hay que ser realista. Hay que contemplarlo como un enfoque de trabajo en el que se cree, y que se domina, no como una actividad anecdótica o incluso percibida como perturbadora, que haya que utilizar en momentos puntuales para justificar que somos “innovadores”.
El aprendizaje cooperativo requiere de tres tareas o funciones  indispensables del profesor:
  • organización: como diseñador de la actividad
  • orientación: como facilitador de la interacción
  • valoración: como evaluador del proceso
Si quieres saber si eres un profesor motivado hacia el trabajo con estructuras de aprendizaje cooperativo, contesta SÍ o NO a las siguientes afirmaciones:
  • Prefiero que mis alumnos me escuchen, observen y anoten a que dialoguen entre ellos y resuelvan problemas.
  • Me siento más cómodo siendo yo quien prepara, gestiona y controla las clases.
  • Los alumnos se motivan principalmente compitiendo con los demás en la obtención de buenos resultados.
  • Los alumnos se regulan mejor atendiendo a sus propias responsabilidades individuales, y les afecta más el castigo o el premio individual.
  • Prefiero que me consideren la única fuente de autoridad y de saber dentro del aula.
  • La evaluación es algo que sólo puedo hacer yo como profesor
Si has contestado mayoritariamente “SÍ”, eres un profesor que prefieres otro tipo de aprendizaje para tus alumnos: o individualista o competitivo.

No te preocupes, no eres el único…La mayoría de nosotros somos hijos del sistema que nos educó: individualista, competitivo, unidireccional, centralizado en los contenidos…, y nos cuesta liberarnos de todos esos esquemas. Pero no es imposible, y sí que es necesario, replantearnos dónde estamos y qué queremos para nuestros alumnos. Porque lo que nuestros padres quisieron para nosotros, a éstos no les va a servir de nada…

Si has contestado mayoritariamente que “NO”, tus alumnos tienen mucha suerte de que prefieras que aprendan juntos para que así sean capaces de lograr muchas cosas.

“Yo hago lo que usted no puede, y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas.”
Teresa de Calcuta

Bibliografía:
Johnson, D.W & Johnson R.T (1999) Aprender juntos y solos: aprendizaje cooperativo, competitivo e individualista. Buenos Aires. Aique.
Suárez Guerrero, C. (2007) El potencial educativo de la interacción educativa. Investigación Educativa. Vol. 11, nº 20, 61-78.
Pujolás Maset, P. (2008) 9 ideas clave: el aprendizaje cooperativo. Ed. Graó.
Suárez Guerrero, C. (2015) Visión sociocultural y aprendizaje cooperativo. Jornadas pedagógicas del colegio Bertolt Brecht (Lima, Perú)


Publicado en INED21 con permiso de su autora  Beatriz Montesinos

lunes, 13 de abril de 2015

De la innovación a la transformación

 Escribe:  José Blas García Pérez 


Se puede innovar sin transformar la organización de los centros? Si la respuesta es no, comenzaremos este artículo por la  conclusión: la transformación organizativa es urgente y necesaria: la tercera revolución educativa.

La innovación como el camino del cambio educativo
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Fotograma de la película: 2001: Una Odisea del Espacio

Las primeras  revoluciones  comenzaron a producirse  en el ámbito personal. La revolución silenciosa  de cada uno en su intimidad, contagiosa por compañeros y aulas. La revolución educativa empujada desde la insatisfacción  de saber que lo que haces como docente en el aula tiene poco recorrido y que deseas cambiar. Atreverte a salir de la zona de confort; cambiar  creencias sobre lo que es aprender y enseñar; entrar en procesos de formación (compartida, de auto y heteroformación) , aprender “con y de otros” y derivar hacia una didáctica mestiza en lo teórico y lo práctico, ha constituido el gran salto,  la primera revolución educativa: la innovación de ámbito personal. La innovación “por dentro” para poder continuar el proceso.

La segunda revolución salió de las aulas. La constatación que nuestros alumnos no aprenden lo que les enseñamos;  la necesidad de  cambios metodológicos para llevar al alumnado a  aprendizajes auténticos; las necesidad de introducción de las tecnologías de la información y la comunicación como herramientas de aprendizaje y mejora; la modificación de los espacios y los tiempos;  la creación de una nueva arquitectura para aprender, han  instituido una imparable  diáspora hacia territorios inexplorados en las aulas donde el aprendizaje está erigiéndose como el verdadero valor añadido a la escolarización universal.

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Hacia la tercera revolución educativa
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Fotograma de la película: 2001: Una Odisea del Espacio

Las dos revoluciones anteriores nos han traído hasta este punto, por un camino de no retorno que, además,  nos resulta insuficiente o, cuanto menos, lento. Necesitamos un dar un paso más. La tercera revolución: de la innovación  a la transformación.

Jerarquización, estructura cerrada e incomunicada, departamentalización, especialización reduccionista, normativa estandarizada e impersonal, falta de autonomía y anulación de posibilidades creativas, micropolíticas e intereses diversos e incluso antagónicos, relaciones informales ninguneadas, carencia de valores compartidos, ausencia de decisiones estratégicas consensuadas, rigidez en la formación de plantillas…son elementos que definen los modelos organizativos de la mayoría de los centros educativos. Y no es que no sepamos…paradójicamente equipos de trabajo, colaboración, interdependencia, construcción social, creación, interacción…son sustantivos que la mayoría  de los docentes coincidimos en señalar como claves para el aprendizaje auténtico de nuestro alumnado. Si aprender es mejorar ¿podríamos aplicar los mismos conceptos para la mejora de los centros educativos?

¿Es posible que el cambio educativo no pueda avanzar mientras continuemos anclados en organizaciones basadas en “el trabajo en serie” del profesorado? Mi admirado Enguita responde  perfectamente a esta pregunta y argumenta sin paliativos que la excesiva organización burocrática impide que se propongan objetivos cuya consecución sea una responsabilidad común. Esta burocratización  divide el trabajo, con lo que los ámbitos de especialización se convierten en reinos independientes donde  es muy difícil compartir  conocimientos ni resolver problemas en forma colaborativa.
Los centros educativos pueden cambiar en su funcionamiento
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Fotograma de la película: 2001: Una Odisea del Espacio

No es discutible que la escuela está cambiando y que  la presión y el movimiento se están haciendo a pie de obra, llega desde el aula, en un proceso de empuje vertical de abajo arriba. Quizás, el problema estriba en que los docentes nos hemos centrado en lo que sabemos hacer: El cambio personal y metodológico. La visión burocrática hace que difícilmente asumamos riesgos en decisiones organizativas. Necesitamos la tercera revolución: La estructural. ¿Corresponde solamente a los equipos directivos esta transformación?  Evidentemente no. La responsabilidad es de todos, comenzando por los responsables institucionales, y entre todos podemos hacerlo.

¿Pueden los centros innovar para adaptarse a las formas actuales de entender la educación? ¿Pueden los centros cambiar y mejorar? Bolívar, Escudero o Santos Guerra llevan muchos años insistiendo (en ese sentido este artículo no tiene  nada de novedoso) y haciéndonos  reflexionar sobre esa misma pregunta ¿Pueden aprender las escuelas?  La respuesta es contundente: SÍ. No hay novedad, pero sí urgencia y necesidad de compromiso: ya no podemos continuar hablando sólo de  innovación educativa, ahora toca hablar de transformación en la educación.

Sabemos de sobra que  sólo cuando los profesionales están continuamente aprendiendo y pensando colectivamente sobre cómo mejorar su práctica es cuando pueden crear condiciones óptimas para  el aprendizaje de sus alumnos. A esta acción reflexiva debe continuar una acción actual, en la que los equipos directivos tienen mucho que decir: propiciar autonomía y potenciar el liderazgo pedagógico.

Los responsables educativos también tienen mucho que aportar: es evidente que los centros educativos pensados como estructuras burocráticas , regulados por normas e instrucciones cerradas, con procesos de trabajo estandarizados, objetivos preestablecidos por agentes externos, racionalidad y uniformidad, como características esenciales, son espacios para la enseñanza y el aprendizaje que se alejan del dinamismo y la exigencia de una educación creativa: Parafraseando a Sir Ken Robinson, podemos asegurar que  las estructuras organizativas están matando la innovación. 

Es preciso flexibilizar la rigidez en la formación de plantillas docentes, donde los méritos individuales (exclusivamente laborales) den paso a adjudicación de plantillas por Proyectos Educativos, con manifiestas iniciativas de liderazgo pedagógico, compromiso y capacidad de asunción de riesgos en beneficio de la mejora educativa de la comunidad en la que se radica. Seguramente, un modelo de adjudicación de  destinos mixto, con capacidad de aunar derechos individuales y proyectos grupales podría potenciar el desarrollo de iniciativas innovadoras,  variadas y de gran valor educativo.

La cultura del aislamiento del profesorado y el individualismo es, sin lugar a dudas, una de las principales causas del persistente fracaso en la puesta en marcha de cualquier cambio educativo. Trabajo aislado, privado sin ámbitos comunes de compartir y comunicar, continúa conformando el carácter de muchos docentes. ¿Podríamos cambiarlo? El docente, en la escuela clásica, está considerado como un instrumento y no como un agente implicado en las decisiones del propio sistema. Una de las primeras transformaciones necesarias será propiciar  dinámicas autónomas  en los centros que doten de  protagonismo a los docentes, donde la responsabilidad de funciones no esté asignada jerárquicamente, sino  distribuida en relación a cada una de las tareas a desarrollar en cada momento u ocasión.

En definitiva, se trata de una visión de la enseñanza entendida como una tarea colectiva, colaborativa y centrada en el profesorado como el motor del cambio, como profesional con capacidad, autonomía y juicio para la toma de decisiones para la mejora educativa más allá de las paredes de su aula. Una transformación estructural apoyada en tres pilares:
1
Los docentes como compromiso hacia la participación proactiva en la mejora de los centros y el aprendizaje de los alumnos;
2
Los equipos directivos alejados de la visión reduccionista de meros gestores y lanzados como líderes dinamizadores y canalizadores de iniciativas  e intereses compartidos por la comunidad educativa.
3
Los responsables educativos como gestores empáticos, que escuchan activamente a la ciudanía, con capacidad de aglutinar intereses a modo de normativas generadas al lado de la escuela y nunca contra ella.

No esperemos a que nos llegue. La transformación tiene un motor que es intencional ¿Quieres? ¡Puedes!


Publicado en INED 21 con permiso de su autor José Blas García Pérez

jueves, 9 de abril de 2015

El curso de nuevo tipo “El diseño instruccional de los cursos abiertos on-line” es un hecho

  Escribe Miguel Zapata Ros 

Esta entrada coincide en su mayor parte con la que, con el título "El curso “El diseño instruccional de los cursos abiertos on-line” es un hecho",  se ha publicado en el blog del programa de formación.

Desde hace algún tiempo algunos profesores e investigadores venimos escribiendo y hablando sobre la docencia universitaria en la nueva sociedad, que se va configurando con los cambios de todo tipo, a la que hemos dado en llamar Sociedad del Conocimiento. Y que tiene, en su génesis y desarrollo, más factores e implicaciones que los puramente tecnológicos. 

Con el fin de conocer lo que dan de sí estas ideas cuando las confrontamos con la práctica, hemos puesto en marcha un curso abierto.


El curso "Diseño instruccional de cursosabiertos on-line" está destinado a profesores y diseñadores de estudios abiertos on-line Se trata de un curso abierto, personalizado, y de acceso escalable en la metodología docente y en la ayuda pedagógica. Es decir: no es un MOOC al uso, tiene unos rasgos propios, los de un nuevo tipo de cursos. Para obtener más información vea el vídeo de presentación corto o el ví­deo completo de presentación. También puede obtener la información que se va produciendo sobre el curso en el blog "Cursos abiertos"

El curso tiene tres capas:
-Como curso abierto on line, similar a un MOOC
-Como curso formal de la Universidad de Alcalá, para los que concluyan satisfactoriamente la primera capa.
-Mastery learming, con ayuda personalizada para aquellos que lo precisen.

En esta primera edición hay Teaching Assistants (TA o profesores asistentes a los alumnos) para la metodología docente y evaluación Mastery learning. Son voluntarios. Se precisa conocer los fundamentos de esta metodología y aplicarlos. Es preciso para ello tener un perfil docente e investigador acreditado.

Para solicitar la inscripción como TA se puso en marcha el cuestionario correspondiente.

Ayer lunes concluyó la fase de rodaje del curso.

Desde el día 23 de marzo, durante una semana lectiva y otra de vacaciones, ha estado abierto el espacio del curso para que participantes y TA (Teaching Assistants) se ejerciten y se familiaricen con el entorno de la plataforma Open Education. Para que alumnos y profesores se presenten, hagan comentarios y en general visiten las distintas páginas, affordances  y recursos que constituyen el espacio del curso en la plataforma

La actividad realizada queda constatada en el resumen siguiente:


Con más de 4.000 hits a los distintos espacios. Entre los que destacan los foros de discusión, las visitas a los contenidos, el acceso a la lista de participantes para conocer a los compañeros, los anuncios y los correos.

En particular los hits a los foros se han distribuido de la siguiente forma:



Como es natural la actividad principal la ha constituido la bienvenida y las intervenciones sobre presentaciones y ajustes en la plataforma.

Hay que recordar que actualmente se encuentran inscritos 210 participantes y que contamos con un envidiable plantel de profesores asistentes voluntarios constituido por 20 colegas que nos acompañan para tutorizar a los participantes hasta el dominio del aprendizaje, es decir hasta la consecución de los logros propuestos para cada unidad, que es un elemento de identidad del curso.

Hemos podido constatar que la plataforma que utilizamos ----Open Education, de Black Board--- que es la plataforma oficial de MOOC de la Universidad de Alcalá de Henares, si bien ha recibido críticas iniciales debido a algunos déficits (yo personalmente creo que es más por problemas de falta de familiarización de algunos participantes, por estar acostumbrados a otros entornos como Moodle) tiene unas notables herramientas para la analítica de datos, cuyas posibilidades intentaremos explotar a tope, sobre todo para obtener una información de assesment, de investigación formativa, y también posee, esta plataforma, una notable versatilidad para construir reglas que permitan evaluar y validar los logros de los participantes.

Sobre ambas cosas hablaremos en futuros posts del blog Diseño instruccional de los cursos abiertos on-line

Tomado de Redes abiertas con permiso de su autor

martes, 7 de abril de 2015

Los entornos digitales de aprendizajes: ¿hacia un modelo formativo en red?

Publicado por Paola Andrea Dellepiane


Las tecnologías han mostrado a través de los siglos cómo las comunidades han resuelto sus problemas cotidianos y han convivido con el mundo, tanto natural como social. Las sociedades han dotado a la tecnología de valores simbólicos relacionados con sus creencias, manejo de espacios de poder, adhesión a ciertas ideologías, transmisión de ideas. Por otra parte, ha tenido siempre un impacto fundamental en la vida cotidiana, de forma tal de modificar las redes de convivencia, comunicación y conocimiento.

En el siguiente video, Manuel Area nos invita a repasar los rasgos característicos de un entorno digital: la comunicación, la interacción, el formato multimedia....



Pero para que un entorno online pueda pensarse de aprendizaje, deben poder dar cuenta de un diálogo didáctico mediado con un fuerte componente social, pedagógico, y por diferentes soportes tecnológicos entre el docente y el estudiante que, ubicado en espacio diferente al de aquél, aprende de forma independiente y también colaborativa. 


Así, García Aretio se refiere a diálogos simulados (consigo mismo y con los materiales de estudio) o reales (con otros); sincrónicos (en directo) o asincrónicos (en diferido); unidireccionales (docente-alumno) o multidireccionales (docente-alumno-alumno). 

Si pensamos en un entorno digital de aprendizaje, podemos destacar cuatro componentes esenciales: docencia (institución), aprendizaje (estudiantes), materiales (contenidos) y comunicación (canales y vías). Y entre estos componentes ubicamos el diálogo con un calificativo didáctico. 

Podemos decir entonces que el rasgo más destacado que puede diferenciar a la educación presencial, de una instancia no presencial o "a distancia" es su característica de comunicación mediada entre docentes y alumnos. Un diálogo en el que el “rol del tutor” es un elemento sustancial; es el que posibilita establecer este diálogo entre el que enseña y el que aprende.

Además de una metodología planificada y participativa, la enseñanza en los entornos virtuales requiere de la generación de contenidos y la labor del docente en las tutorías para garantizar buenos resultados de formación en una instancia no presencial. Es importante resaltar que para el docente, si bien es un objetivo indispensable la planificación y el diseño en la enseñanza tradicional, lo es aún más en los entornos digitales, donde la mayoría de las variables deben estar mucho más controladas.
En la actualidad, cada vez toman más relevancia tipos de entornos menos estructurados, que van más allá de la inclusión de aulas virtuales en plataformas cerradas o LMS. Así, las tendencias actuales están basadas en nuevos modelos que también pueden ser válidos en educación, tales como son los entornos personales de aprendizaje, las comunidades de prácticas que propician el aprendizaje colaborativo, el aprendizaje móvil, hasta llegar a los cursos abiertos y masivos, los llamados MOOC, por sus siglas en inglés, y que adquirieron un lugar destacado en el debate y en la investigación en el ámbito educativo de nivel superior a partir del año 2012.
En este contexto, la educación mediada por tecnología se convierte en un campo propio a partir de la posibilidad de publicar en la red, y aquí, “la actividad del tutor busca un delicado equilibrio para constituirse en el soporte nodal de una propuesta diseñada sobre supuestos constructivistas, a través de intervenciones oportunas y ajustadas, que no alcancen a desplazar la participación de los alumnos...”  (Schwartzman, 2014: 118).
Actualmente, Internet configura un entorno de acción y representación del aprendizaje que implica acceder a una forma de organización del conocimiento y comunicación pensada en red. En este escenario, la modalidad a distancia utiliza “la red” como medio tecnológico para la distribución de la información, como así también posibilita la comunicación entre alumnos y profesores a través de diferentes herramientas tanto sincrónicas como asincrónicas, como parte de la acción de aprender.
Complementando a lo que nos trae Area en su presentación, Cabero (2006) se refiere a las características más significativas cuando hablamos de la red como entorno que abre el aula, y destaca:
  • Aprendizaje flexible y muy apoyado en tutorías.
  • Utilización de diferentes herramientas de comunicación (foros, comunidades y redes de aprendizaje, blogs, mensajería instantánea).
  • Combinación de diferentes materiales (multimediales, hipertextuales, visuales, etc.).
Sin embargo, y desde el ámbito educativo formal, es poca la experiencia en propuestas diseñadas para trabajar en entornos abiertos, como los que se conforman en la red.
En este sentido, se hace necesario repensar la formación virtual desde otras concepciones sociales de interacción y de acceso a la información.
Si lo que genera verdadero aprendizaje es la "experiencia" que alumno pueda tener en el entorno virtual, aprendiendo desde la propia práctica, es necesario pensar propuestas formativas que enriquezcan las oportunidades de aprendizaje en red.

No es tarea sencilla, pero vale la pena comenzar a transitar el recorrido....

Referencias:

1) Cabero Almenara (2006). Bases pedagógicas del e-learning. Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento. Vol. 3 Nro. 1. UOC. Disponible en: http://www.uoc.edu/rusc/3/1/dt/esp/cabero.pdf .
2) García Aretio, L. (2011). Perspectivas teóricas de la educación a distancia y virtual. Revista española de pedagogía, n° 249, pp. 255-271.
3) Schwartzman, G. Tarasow, F, Trech, M (comp) (2014). De la educación a distancia a la educación en línea. Homo Sapiens Ediciones,  Flacso.

Publicado en Aplicaciones educativas en entornos virtuales, con permiso de su autora

lunes, 30 de marzo de 2015

Uso del dispositivo móvil como recurso digital

Escribe: Mercedes Leticia Sánchez Ambriz

Resumen elaborado para el Blog a partir de una investigación dirigida por la autora.


El objetivo de este trabajo fue medir el uso de dispositivos móviles dentro del proceso educativo, tomando como indicadores: al participante, el uso del celular y la dimensión social. La investigación analiza el caso del módulo de Educación a distancia, que se imparte en el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE). 
M.learning en la educación 
De acuerdo al Informe Horizon 2010 los teléfonos inteligentes ocuparán la segunda posición, por debajo de los notecbooks y será una de las nuevas herramientas que aprovecharán las instituciones académicas en los próximos 2 ó 3 años, para la formación de sus alumnos.
Según Orlean, D. (2011) argumenta que estamos frente a la evaporación del aula, la cual se mudará al bolsillo, esto es por el reducido tamaño de estos dispositivos de pequeña pantalla, que se diferencian de otras innovaciones tecnológicas por la flexibilidad del envío de contenidos temáticos inversos en la cotidianidad.
En un artículo publicado por Costacurta, J (2011), refiere que Ally M. autor de "transformando la entrega de la educación y la formación", señala que cualquier intento de definir un modelo de aprendizaje móvil debe tener en cuenta:
• Al participante 

• El dispositivo 

• La dimensión social 
Esto significa que tenemos que buscar respuestas a preguntas como: ¿Cuáles son las plataformas y dispositivos con los que interactúan los participantes? ¿Estos dispositivos ofrecen las características físicas, técnicas y funcionales que necesitamos para nuestra solución? ¿Cómo interactúa el participante con su dispositivo? ¿Qué papel representa ese dispositivo en su vida personal y profesional? ¿Cuál es el estilo de aprendizaje del público objetivo, o que estilos de aprendizaje deben ser considerados para ese público?
Experiencia con alumnos de maestría 
La presente investigación responde a un trabajo realizado con ochenta y seis alumnos de la Maestría de Comunicación y Tecnología Educativa, del ILCE, adscritos al módulo de Educación a Distancia.
El diseño del módulo se sustenta en trabajo colaborativo, aprendizaje significativo y para lograrlo, se llevan a cabo cátedras televisivas semanales combinadas con actividades de estudio independiente.
Metodología
Para este estudio se utilizó el método cualitativo, que consistió en la aplicación de un cuestionario de veinte preguntas.
Las preguntas cerradas tuvieron el propósito de investigar:
¿Qué tipo de celular utilizó? ¿Cuántos mensajes recibió por actividad? ¿Cuántos mensajes envío por actividad?
Para las preguntas cerradas con opción múltiple se utilizó la escala tipo Liker, con la estimación; Totalmente de acuerdo, de acuerdo, indeciso, en desacuerdo, totalmente en desacuerdo.
Objetivo general:
Medir el uso de dispositivos móviles, dentro del proceso educativo, tomando como indicadores: al participante, el uso del celular y la dimensión social.
Análisis de datos
Para conocer el tipo de marca y modelo que usaron los estudiantes durante esta experiencia, se les solicitó que indicaran la marca de su móvil.
Las respuestas indican, que para realizar una actividad de aprendizaje de tipo; apoyo, no se requiere de un móvil con características específicas, sino que se puede utilizar cualquiera que tenga el servicio de mensajería y cámara de fotografía para la capturar imágenes, tal como se muestra en el siguiente cuadro:
Sobre la pregunta ¿cuántos mensajes envío por actividad? Las estadísticas muestran que el 52% de los estudiantes enviaron más de 5 mensajes y el 40% de 5 a 10, con esto se comprueba que se logró desarrollar el aprendizaje de autorregulación.
 


También se verifica que los estudiantes consiguieron acercar su motivación personal a los objetivos del curso, esto lo refleja el siguiente porcentaje.
• 8% envío de 1 a 5 mensajes
• 40% envío de 5 a 10 mensajes
• 52% envío más

Con respecto a la pregunta ¿cuántos mensajes recibió por actividad? Se comprueba que se llevó a cabo una retroalimentación por parte del emisor y receptor, lo que le permitió a los estudiantes tomar conciencia de los posibles fallos y adoptar medidas correctoras en cuanto al envío de sus resúmenes, como lo muestran los siguientes porcentajes:

• 15% recibió de 1 a 5 mensajes
• 64% recibió más de 5 a 10 mensajes
• 21% recibió más de 10 mensajes

Para corroborar si el uso del celular favoreció el aprendizaje colaborativo y el proceso educativo, se hicieron las siguientes preguntas:


El intercambiar mensajes vía celular favoreció el aprendizaje colaborativo.

Elaborar resúmenes de 50 palabras favoreció el desarrollo del pensamiento crítico 

Elaborar resúmenes de 50 palabras favoreció el desarrollo del pensamiento analítico

 
El porcentaje obtenido en estás tres preguntas, comprueban que la actividad de envío de resúmenes realizados en 50 palabras, favoreció el trabajo colaborativo, además el esfuerzo por resumir en palabras claves textos de más de 50 páginas, comprueban el desarrollo del pensamiento crítico y analítico.
Para medir el impacto de la dimensión social se les cuestionó sobre:

  1. El envío de mensajes permitió que fluyeran los contenidos a lo largo de la cotidaneidad.
  2. El uso del celular facilitó el envío de tareas desde cualquier lugar y en condiciones diferentes.
  3. El uso del celular favoreció la retroalimentación instantánea.
  4. El uso del celular favoreció la comunicación asíncrona
  5. El uso de celular resultó ser una opción de aprendizaje a distancia.
  6. Las actividades de aprendizajes fueron las adecuadas para el aprovechamiento del uso de celular.

La respuesta a estás preguntas fue en la mayoría:
• 45% a 55% de acuerdo 

• 45% a 29% Totalmente de acuerdo
Con lo que se comprueba que el móvil es un dispositivo que puede usarse para comunicarse y aprender, es un aliado para la educación a distancia y puede ser usado para actividades de aprendizaje de tipo apoyo.

Conclusiones
El objetivo de esta experiencia fue: medir el uso de dispositivos móviles, dentro del proceso educativo, tomando como indicadores: al participante, el uso del celular y la dimensión social.
A través de esta experiencia, se muestra la importancia que está tomando la modalidad M-Learning como una metodología innovadora aplicada al proceso de enseñanza y aprendizaje, que no depende del espacio, el tiempo ni de ciertas marcas o modelos de teléfonos móviles para poder implementar actividades de aprendizaje.
Otra ventaja de esta modalidad, es que permite tanto a estudiantes como profesores vivir un proceso de enseñanza y aprendizaje de forma más libre y flexible.
Después del análisis de los datos, se logró identificar que el tipo de móvil de los participantes iba desde el básico Nokia hasta BlackBerry, la diferencia de modelo no significó un impedimento para realizar las actividades solicitadas.
Al seleccionar actividades de aprendizaje de tipo apoyo, se logró desarrollar la autogestión de los alumnos De esta manera se optó por proponer el uso del celular como herramienta pedagógica, ya fuera para el envío de mensajes escritos y únicamente en una ocasión se solicitó el envío de imágenes representativas del tema abordado.
La estrategia de envío de mensajes fue positiva, al lograr que el 52% de los alumnos se enviaran más de 10 mensajes.
La retroalimentación entre ellos también fue positiva, al alcanzar un 54% de reenvío de más de 10 mensajes.
Sin duda, uno de los grandes retos alcanzados fue que los alumnos vivieran el aprendizaje libre y flexible, transformarán un medio de comunicación en una herramienta para trabajar de manera colaborativa.
Al no formar parte esta actividad de la evaluación sumativa, se logró motivar al estudiante a participar activamente, explorando las posibilidades del uso del celular, los asesores por su parte, generaron un clima de confianza que permitió la experimentación, el ensayo y error sin penalización.
Sin embargo, dentro del análisis de datos encontramos alumnos que muestran indecisión y algunos mencionan no estar de acuerdo con el uso del celular como herramienta educativa, lo que abre la opción de realizar actividades complementarias para los alumnos con estilos de pensamiento diferente y/o estrategias dirigidas a motivar el uso del mismo en otras actividades de aprendizaje.
Referencias bibliográficas 
Castell, M. (2011): El móvil ayuda a crecer a América Latina. Consultado el 30-Sep.2011, en: http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=49929&origen=RSS 
Brener, G. (2011): El celular en la escuela: ¿agente distractivo o herramienta pedagógica? Consultado el 30-sep-2011, en http://www.redusers.com/noticias/el-celular-en-la-escuela-%c2%bfagente-distractivo-o-herramienta-pedagogica/ 
García, I. Peña-López, I; Johnson, L., Smith, R., Levine, A., & Haywood, K. (2010): Informe Horizon: Edición Iberoamericana 2010. Austin, Texas: The New Media Consortium. 
L.A. Costacurta J. (2011): M-Learning: el aula se evaporó y se mudó al bolsillo. Revista America-Learnig. Consultado el 6-Octubre-2011, en: http://www.americalearningmedia.com/ 
La UOC presenta la universidad en el bolsillo. elEconomista.es. Consultado el 25/10/2011, en http://www.cvalora.es/informacion-clientes/uoc/hemeroteca-uoc/item/271-la-uoc-presenta-la-universidad-en-el-bolsillo.html?tmpl=component&print=1 
 Nickerson R., Perkins D. Y Smith E. (1985): Enseñar a pensar. Aspectos de la aptitud intelectual. Barcelona. Editorial Paidós. 
Stemberg, R. (1999): Inteligente as Developing Expertise. Contemporary Educational Psychology 24, 359-375.
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Resumen de investigación escrito para el blog y publicado con la autorización de la autora.