Escrito por Carlos Bravo Reyes
Con
el inicio del semestre académico realizo entre mis estudiantes de la
licenciatura en educación una encuesta, donde voy midiendo el empleo de
diferentes recursos tanto por ellos como por sus profesores.
Desde
la primera de ellas aplicada siete años atrás se puede comprobar el uso
de computadoras, celulares y en especial Internet. En las primeras
encuestas apenas dos de cada diez accedían a Internet desde su casa,
tres de cada diez poseían computadoras propias. Hace siete años muy
pocos tenían celulares.
En ese mismo período de tiempo
los estudiantes manifestaban que sus profesores empleaban
principalmente la pizarra, los materiales impresos, los papelógrafos y
muy pocos la retrotransparencia, el video y escasamente el acceso a
recursos en la Web. En aquellos años la situación de equipamiento de
nuestras aulas no permitía más, lo que no sucede en la actualidad.
Hoy
la situación ha mejorado de manera considerable, todas las aulas tienen
proyectores de video o pizarras digitales y en ninguna falta la pizarra
acrílica. Los estudiantes por otro lado, también mejoraron tanto el
acceso a Internet, donde más de la mitad lo hace desde su casa y también
desde el celular. Siete de cada diez posee una computadora propia y
casi todos tienen Smartphone, muchos de ellos conectados a Internet.
En
estas indagaciones con los estudiantes llama la atención la valoración
que realizan del uso de los diferentes medios por parte de los
profesores. Más de la mitad de estos emplean, principalmente en sus
asignaturas; materiales impresos, pizarra acrílica y la búsqueda en
Internet. En orden descendente le siguen los videos, la pizarra digital
interactiva y los ambientes de aprendizaje como aulas virtuales, blogs o
redes sociales. Refieren a su vez los estudiantes que escasos
profesores emplean el celular como medio de enseñanza.
Existen
docentes que exigen a sus estudiantes la entrega de informes de
conclusión de actividades elaborados totalmente a mano, o la copia de
definiciones de textos también de manera manuscrita. Perduran los
docentes que gran parte de su clase la imparten con el empleo de su voz y
apenas se levantan de su silla para escribir en la pizarra.
Los
estudiantes que se sientan en nuestras aulas universitarias nacieron
con las computadoras, acceden a la información desarrollando procesos
paralelos y múltiples, buscan en la Red al azar sin seguir un patrón
único. No van a la biblioteca porque no es necesario, lo encuentran en
Internet. Manejan el celular sin que nadie le enseñara cómo hacerlo,
descargan aplicaciones que emplean sin relación alguna con la actividad
pedagógica. Encuentran más motivante usar las tecnologías fuera de la
universidad que vincularla a esta. Todos tienen cuentas en Facebook y
muchos en Whastapp.
Qué mejorar.
Los
profesores aun consideran que lo más importante es la evaluación y
siguen empleando esta forma organizativa en su versión más primitiva: la
sanción. Los métodos implican acciones repetitivas. Debes aprenderte de
memoria este concepto, entonces lo escribes diez veces. Tienes que
escribir treinta páginas del informe y para evitar que lo copies lo
debes entregar escrito a mano. Los medios aun cuando están disponibles
no siempre son necesarios. Puedo impartir una excelente clase empleando
solamente mi voz. No creo en la necesidad de emplear Internet, al final
todo se copia de otros. Frases como las anteriores no son del pasado,
viven y se reproducen cada día.
En vez de exigir a los
estudiantes que repitan las definiciones del libro, es preferible
indicar el análisis de uno de estos conceptos. Para mejorar la capacidad
de síntesis, se puede exigir con un número aproximado de palabras. Para
evitar la copia se indica al estudiante que se empleará cualquier
programa existente en la Red para detectar el plagio, o lo más sencillo
colocarlo en Google.
En vez de reclamar la entrega de
informes escritos a mano, es aconsejable pedir que estos sean digitales.
Se pueden apoyar en un video tomado con el celular, en fotografías
obtenidas en el lugar donde se realizó la práctica, en el geo
posicionamiento del sitio, en una discusión mediante Whastapp. Todos
estos elementos pueden incorporarse al informe que bien puede “colgarse”
en Google Drive, en un blog o incluso en Facebook.
En
vez de pedir que sus exposiciones en clases sean mediante un
papelógrafo, es preferible hacer uso de las presentaciones en Power
Point o Prezzi, que proyectadas empleando el programa de la pizarra
digital ayudan a realizar señalamientos y observaciones al trabajo. Con
esto se ahorra tiempo tanto al estudiante como al profesor, se
incrementa la motivación y el interés por la asignatura y en especial la
seguridad en el aprendizaje del estudiante.
Como indica Robert Robert Swartz: 'Hay que enseñar a pensar más que a memorizar'
No
es el caso de emplear la tecnología, es que vivimos en un mundo donde
ella forma parte de todas nuestras actividades y por ende también de la
vida universitaria. Somos profesores que nacimos en el siglo pasado, nos
convertimos en docentes en esa época, pero trabajamos en ambientes
modernos, donde el pasado solo es importante para mejorar la actuación
del presente.
Publicado en 366-días con permiso de su autor
lunes, 29 de junio de 2015
viernes, 26 de junio de 2015
Aprender en la red. El criterio
Escribe Marta Torán
Esa es la competencia más
importante que debemos adquirir en la escuela, en el trabajo, en la vida…
“Tener criterio” es la mayor evidencia
de aprendizaje. Significa que has interiorizado conocimientos y
experiencias y, al enfrentarte a un contenido, una exposición, una discusión…
eres capaz de “separar el grano de la paja”, incluso puedes evaluar y dar tu
opinión.
Últimamente he reflexionado mucho
sobre “el criterio” y las competencias
digitales:
- Empujamos a jóvenes estudiantes y adultos trabajadores a ser autónomos y dirigir su aprendizaje…
- Les mostramos infinitas posibilidades de llegar a la información, trucos de búsqueda, herramientas de curación, plataformas de aprendizaje, recursos abiertos…
- Les hacemos trabajar en red, documentarse, organizar sus fuentes, construir sus entornos personales de aprendizaje…
Pero ¿nos detenemos lo suficiente en enseñarles a “tener criterio”?
Está claro que si dominas una
disciplina, si eres experto, de un vistazo o con una lectura “en diagonal”
puedes dar credibilidad a un blog, a un artículo de la Wikipedia o una
presentación en Slideshare… Pero cuando estás aprendiendo, cuando buscas
información en la red sobre un tema que no es tu especialidad, necesitas ayuda
para desarrollar un sexto sentido que te permita, casi intuitivamente, decidir
qué es “bueno” y qué no lo es.
A mí me gusta utilizar para explicar esto un recurso que todo el mundo conoce relacionado con la redacción de una noticia. Se habla de las 6W (What, Who, hoW, When, Where, Why) que todo periodista debe tener en cuenta al realizar su trabajo.
Pues bien, yo te animo a
ejercitar tu criterio repasando las 6W
de cualquier recurso web que analices. No hace falta que seas un experto, solo
pregúntate:
¿Quién? Quién o quiénes respaldan con su nombre esa información.
Investiga un poco sobre la
autoría de tu fuente y su autoridad.
¿Es alguien relevante que tiene un currículo relacionado con lo que buscas? ¿Es
un trabajo original o es de otro autor?
¿Cuándo? Cuándo se publicó o actualizó por última vez.
En la red todo permanece… Intenta
llegar al contenido más vigente.
Dependiendo de la temática puede
ser algo decisivo (una investigación científica, por ejemplo). Pero ten en
cuenta que el buen contenido en la red puede ser antiguo y bueno. En ese caso
algunas pistas de su vigencia son el número de visitas, los comentarios y las
actualizaciones recientes….
¿Cómo? La forma también importa…
Normalmente una forma cuidada da
credibilidad a una fuente. Aunque hay excepciones, si se tiene en cuenta la
ortografía (por descontado), la redacción, el orden, la ilustración adecuada,
las referencias y citas… es que hay detrás un esfuerzo de precisión y
profesionalidad.
¿Dónde? El medio donde ha sido publicada la información.
Considera si es un medio fiable el
que respalda la información (un periódico, una institución de prestigio, un
blog o un canal de YouTube referenciado y seguido por personas relevantes…).
¿Por qué? El propósito de la información.
Analiza los destinatarios y la
razón de ser de esa información. No es lo mismo que sea una opinión o una
explicación objetiva, puede haber detrás una intención que te será útil identificar y analizar también.
¿Qué? La relevancia y la precisión.
Y ahora, detente en el contenido.
Pregúntate si responde a lo que buscas, si tiene relación directa y precisa con
lo que necesitas saber.
No te creas todo lo que leas.
Contrasta la información con otras fuentes. “Tira del hilo” y déjate llevar por
tu curiosidad e interés.
Pero lo más importante es la práctica. Google hace un buen trabajo,
pero no siempre lo que aparece primero es lo más relevante para ti. Hay veces
que no sabe “contestar correctamente a tus preguntas”.
Cuanto más practiques y
entrenes tu criterio, mejores preguntas
harás y Google sabrá responderte mejor.
Mientras tanto, puedes también buscar a personas que ya “han entrenado su criterio” y comparten la información relevante que encuentran sobre un tema. Búscalas en la red (en Scoop.it, en Twitter, en los foros…).
Mientras tanto, puedes también buscar a personas que ya “han entrenado su criterio” y comparten la información relevante que encuentran sobre un tema. Búscalas en la red (en Scoop.it, en Twitter, en los foros…).
Escucha lo que
dicen y pregunta, es como más se aprende.
Imágenes Pixabay (dominio
público)
Tomado de Reflexiones sobre aprendizaje con permiso de su autora
jueves, 25 de junio de 2015
El fenómeno Youtuber como expresión emocional
Escribe Dolors Reig
Llevo un tiempo pensando en ello. Y el 100 aniversario del nacimiento de Julio Córtázar, en concreto la cita que aparece en la imagen, me han decidido a lanzar este post.
Me inspira el fenómeno Youtuber, las conversaciones que he tenido alrededor del tema con iluminadoras personas. Ocurre frecuentemente en distintos congresos de Social Media en nuestros tiempos, los organizadores, participantes y colegas conferenciantes estamos sorprendidos de cómo mueven determinadas masas.
Son masas de jóvenes de los que conocemos como Generación Z (lo explicaremos en un posteo en breve, para mi la Generación que marca el fin de las generaciones) que admiran, ya no a los responsables de las instituciones socialmente simbólicas, sino a sus iguales jóvenes, prosumiendo determinados tipos de contenido audiovisual en la nueva televisión social.
Chistes, bromas, insultos, sátiras emocionales, lo que a unos nos parece frescura, naturalidad en su máxima expresión por fin en los medios, a otros se les antoja mala educación.
En todo eso pienso últimamente, desde que a raíz de cosas tan terribles como la muerte de un profesor en Barcelona reforcé la idea de que vivimos en sociedades que han confundido en ocasiones civilización con automatización y desapego, educación con represión de las emociones y vergüenza.
Y es que no es sano mentalmente reprimir en exceso las emociones, que cuando estallan después suelen ser explosivas. Las teorías de la asertividad nos recuerdan que expresar justamente lo que se quiere, sin violencia pero con seguridad nos hará sentir mucho mejor y tendrá menos consecuencias de tipo psicosocial negativo que reprimirnos constantemente o reaccionar siempre de forma violenta.
Son en este sentido buenas noticias las que leíamos hace un tiempo sobre cómo Facebook facilitaba la expresión emocional, especialmente en el caso de chicos de género masculino, tradicionalmente reprimidos en ese sentido. Es positivo también el reconocimiento del mismo aspecto en la cultura Youtuber, nueva forma de expresión emocional adaptada al espíritu de nuestros tiempos.
Podemos aprender mucho de la psicología de las nuevas generaciones, del zeitgeist de nuestros tiempos conectados, observando desde una posición lo más abierta y libre de prejuicios posible las nuevas formas de expresión emocional que configuran esta nueva cultura.
Y sí, parece que avanzamos en la dirección que creo adecuada: la de un mundo más espontáneo y natural, más cercano a las temidas, olvidadas y vilipendiadas emociones. Sólo el arte (muchas veces controlado por los instrumentos de poder) se había atrevido históricamente a revelar, a publicar, a popularizarlas.
Hoy los Youtubers, cada uno de nosotros en nuestras redes sociales, en las nuevas´plazas públicas, nos desnudamos emocionalmente un poco más. Es una forma única de reconocernos iguales en la diversidad, de sembrar la empatía, la inclusión y el respeto, de recuperar el espectro de la emoción como fundamental para una evolución que de verdad sea humana.
Tomado del Caparazón con permiso de su autora
Llevo un tiempo pensando en ello. Y el 100 aniversario del nacimiento de Julio Córtázar, en concreto la cita que aparece en la imagen, me han decidido a lanzar este post.
Me inspira el fenómeno Youtuber, las conversaciones que he tenido alrededor del tema con iluminadoras personas. Ocurre frecuentemente en distintos congresos de Social Media en nuestros tiempos, los organizadores, participantes y colegas conferenciantes estamos sorprendidos de cómo mueven determinadas masas.
Son masas de jóvenes de los que conocemos como Generación Z (lo explicaremos en un posteo en breve, para mi la Generación que marca el fin de las generaciones) que admiran, ya no a los responsables de las instituciones socialmente simbólicas, sino a sus iguales jóvenes, prosumiendo determinados tipos de contenido audiovisual en la nueva televisión social.
Chistes, bromas, insultos, sátiras emocionales, lo que a unos nos parece frescura, naturalidad en su máxima expresión por fin en los medios, a otros se les antoja mala educación.
En todo eso pienso últimamente, desde que a raíz de cosas tan terribles como la muerte de un profesor en Barcelona reforcé la idea de que vivimos en sociedades que han confundido en ocasiones civilización con automatización y desapego, educación con represión de las emociones y vergüenza.
Y es que no es sano mentalmente reprimir en exceso las emociones, que cuando estallan después suelen ser explosivas. Las teorías de la asertividad nos recuerdan que expresar justamente lo que se quiere, sin violencia pero con seguridad nos hará sentir mucho mejor y tendrá menos consecuencias de tipo psicosocial negativo que reprimirnos constantemente o reaccionar siempre de forma violenta.
Son en este sentido buenas noticias las que leíamos hace un tiempo sobre cómo Facebook facilitaba la expresión emocional, especialmente en el caso de chicos de género masculino, tradicionalmente reprimidos en ese sentido. Es positivo también el reconocimiento del mismo aspecto en la cultura Youtuber, nueva forma de expresión emocional adaptada al espíritu de nuestros tiempos.
Podemos aprender mucho de la psicología de las nuevas generaciones, del zeitgeist de nuestros tiempos conectados, observando desde una posición lo más abierta y libre de prejuicios posible las nuevas formas de expresión emocional que configuran esta nueva cultura.
Y sí, parece que avanzamos en la dirección que creo adecuada: la de un mundo más espontáneo y natural, más cercano a las temidas, olvidadas y vilipendiadas emociones. Sólo el arte (muchas veces controlado por los instrumentos de poder) se había atrevido históricamente a revelar, a publicar, a popularizarlas.
Hoy los Youtubers, cada uno de nosotros en nuestras redes sociales, en las nuevas´plazas públicas, nos desnudamos emocionalmente un poco más. Es una forma única de reconocernos iguales en la diversidad, de sembrar la empatía, la inclusión y el respeto, de recuperar el espectro de la emoción como fundamental para una evolución que de verdad sea humana.
Tomado del Caparazón con permiso de su autora
martes, 23 de junio de 2015
Wikipedia, premio Princesa de Aturias (15,3)
Escribe Lorenzo García Aretio
Los Premios Princesa de Asturias
están destinados a galardonar la labor científica, técnica, cultural,
social y humanitaria realizada por personas, instituciones, grupos de
personas o de instituciones en el ámbito internacional y se conceden en
ocho categorías diferentes: Artes, Letras, Ciencias Sociales,
Comunicación y Humanidades, Investigación Científica y Técnica,
Cooperación Internacional, Concordia y Deportes.
Las propuestas de candidaturas han de
ser de la máxima ejemplaridad y la obra o aportación de los candidatos
debe tener reconocida trascendencia internacional en cada una de las
categorías que los premios incluyen.
El texto anterior corresponde al
preámbulo del Reglamento de los Premios Princesa de Asturias (hasta el
año 2014, Premios Príncipe de Asturias). Estos premios se conceden en
ocho categorías, siendo una de ellas la de Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional. Según el citado Reglamento, éstos se conceden a
la persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuya
labor con otro u otros en materias tales como la salud pública, la
universalidad de la educación, la protección del medio ambiente y el
desarrollo social y económico, entre otras, constituya una aportación
relevante a nivel internacional.
Hoy miércoles 17 de junio la Wikipedia ha sido seleccionada como Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, según
el jurado, por dar un ejemplo democrático, abierto y participativo de
colaboración desinteresada de miles de personas de todo el mundo. El
Presidente del Jurado ha destacado el logro que ha supuesto “poner al
alcance de todo el mundo el conocimiento universal en una línea similar a
la que logró el espíritu enciclopedista del siglo XVIII”.
Wikipedia
es una enciclopedia libre, políglota y editada colaborativamente. Es
administrada por la Fundación Wikimedia, una organización sin ánimo de
lucro cuya financiación está basada en donaciones. Sus más de 37
millones de artículos en 287 idiomas han sido redactados conjuntamente
por voluntarios de todo el mundo, y prácticamente cualquier persona
puede editarlos. Iniciada en enero de 2001 por Jimmy Wales y Larry
Sanger, es la mayor y más popular obra de consulta en Internet. Desde su
fundación, Wikipedia no solo ha ganado en popularidad —se encuentra
entre los 10 sitios web más populares del mundo—, sino que su éxito ha
propiciado la aparición de proyectos hermanos.
No obstante, existen numerosos
detractores. Entre ellos, algunos la han acusado de parcialidad
sistémica y de inconsistencias, con críticas centradas sobre lo que
algunos, como Larry Sanger, han convenido en llamar «antielitismo», y
que no es otra cosa que la política del proyecto enciclopédico de
favorecer el consenso sobre las credenciales en su proceso editorial.
Otras críticas han estado centradas en su susceptibilidad de ser
vandalizada y en la aparición de información espuria o falta de
verificación, aunque estudios eruditos sugieren que el vandalismo en
general es deshecho con prontitud.
Asimismo, hay controversia sobre su fiabilidad y precisión. La revista científica Nature declaró en diciembre de 2005 que la Wikipedia en inglés era casi tan exacta en artículos científicos como la Encyclopaedia Britannica. El
estudio se realizó comparando 42 artículos de ambas obras por un comité
de expertos sin que estos supieran de cuál de las dos enciclopedias
provenían.
El resultado fue que Wikipedia tenía casi el mismo nivel de
precisión que la Enciclopedia Británica. Por otro lado, y según consta
en un reportaje publicado en junio de 2009 por el periódico español El
País, un estudio de 2007, dirigido por el periodista francés Pierre
Assouline y realizado por un grupo de alumnos del máster de Periodismo
del Instituto de Estudios Políticos de París para analizar la fiabilidad
del proyecto, se materializó en el libro La revolución Wikipedia (Alianza Editorial) cuyas conclusiones eran bastante críticas. Entre otras cosas, declaraban que el estudio de Nature fue poco estricto y sesgado, así como que, según su propio estudio, la Britannica continuaba siendo un 24 % más fiable que la Wikipedia.
De las 287 ediciones, diecisiete superan
los 300 000 artículos: inglés, alemán, francés, italiano, polaco,
español, japonés, ruso, neerlandés, portugués, chino, sueco, vietnamita,
ucraniano,catalán, noruego y finés.
Siempre ha sido gratuita y de libre
acceso, e incorpora licencias libres que permiten copiar, modificar
y distribuir sus contenidos. Según los últimos datos disponibles de
Wikimedia, la enciclopedia online era la quinta web más popular del
mundo (agosto 2013).
Son más de 80.000 los editores de todo el
mundo que de forma gratuita y generosa ofrecen su propio conocimiento o
aquella información que previamente han recopilado y modificado para
que sea accesible para cualquier persona con acceso a internet.
La versión de enciclopedia más extensa es
la inglesa, con más de 4,3 millones de artículos, mientras que el
conjunto de Wikipedia agrupa más de 37 millones de entradas.
Pues, eso, mis queridos lectores, que me alegro mucho.
Tomado de Contextos universitarios mediados con permiso de su autor
viernes, 19 de junio de 2015
Te voy a hacer un regalo
Escribe Marta Torán
A ti, que te aburres en clase y siempre piensas que estás perdiendo el tiempo…
A ti, que crees que no necesitas aprender nada más para cumplir en tu trabajo…
A ti, que ni siquiera te atreves a confesar lo que acabas viendo por las tardes en la televisión para acompañar tu soledad…
Piensa en aquello que de verdad te interese, o que te interesó un día hace ya tiempo…
Algo por lo que sientas curiosidad y creas destinado a unos pocos…
Algo de lo que te gustaría leer, escuchar, escribir o sentir…
Y ahora… B U S C A.
Sí, entras en Google y escribes algunas palabras que te conecten con artículos, libros, presentaciones, vídeos… y con las personas que los han creado y que tienen la misma inquietud que tú.
Ya sé que lo has hecho más veces pero te acabas cansando de navegar sin rumbo, saltando de un lugar a otro, a veces “no encuentras nada” (¡!) o “hay demasiada información” (¡!). Cada “impulso” se agota sin dejar ningún poso en ti.
Aquí va el regalo: Empieza a C O L E C C I O N A R.
Es muy fácil… Elige una herramienta que te permita acceder a esos “tesoros” que encuentras. Hay muchas alternativas y la mejor es la que tú elijas. Puedes utilizar Diigo y acordarte de etiquetar los enlaces para recuperarlos cuando los necesites de nuevo. Puedes clasificarlos en tableros de Pinterest llenos de creatividad y diseño. Puedes abrir una cuenta en Scoop.it y empezar, como hice yo hace unos años, a generar una colección personal y única. La tuya.
BUSCA y COLECCIONA. Lo demás vendrá rodado:
Cada vez te resultará más fácil encontrar “tesoros”. Desarrollarás un instinto que te permitirá identificar lo realmente valioso.
No buscarás solo en Google, utilizarás otras estrategias que te permitirán ser más rápido y más eficaz… Tendrás tus alertas de búsqueda, te asomarás a las redes sociales a escuchar a los que buscan lo mismo que tú, tendrás tu herramienta para leer las actualizaciones de tus blogs favoritos…
Irás identificando a los que más saben del tema, a los que más aportan.
Entonces, C O M P A R T E.
Un día, más tarde o más temprano, querrás enseñar tu colección. Querrás mostrarla y compartirla con los que te han ayudado a crearla. Descubrirás que eso es lo que te hará aprender mucho más.
Habla en Twitter, escribe un blog, crea tu canal de YouTube, participa o crea una comunidad… Cuenta lo que sabes y sigue escuchando…
Si tu elección de verdad te apasiona, no te aburrirás nunca…
A ti, que te aburres en clase y siempre piensas que estás perdiendo el tiempo…
A ti, que crees que no necesitas aprender nada más para cumplir en tu trabajo…
A ti, que ni siquiera te atreves a confesar lo que acabas viendo por las tardes en la televisión para acompañar tu soledad…
Piensa en aquello que de verdad te interese, o que te interesó un día hace ya tiempo…
Algo por lo que sientas curiosidad y creas destinado a unos pocos…
Algo de lo que te gustaría leer, escuchar, escribir o sentir…
Y ahora… B U S C A.
Sí, entras en Google y escribes algunas palabras que te conecten con artículos, libros, presentaciones, vídeos… y con las personas que los han creado y que tienen la misma inquietud que tú.
Ya sé que lo has hecho más veces pero te acabas cansando de navegar sin rumbo, saltando de un lugar a otro, a veces “no encuentras nada” (¡!) o “hay demasiada información” (¡!). Cada “impulso” se agota sin dejar ningún poso en ti.
Aquí va el regalo: Empieza a C O L E C C I O N A R.
Es muy fácil… Elige una herramienta que te permita acceder a esos “tesoros” que encuentras. Hay muchas alternativas y la mejor es la que tú elijas. Puedes utilizar Diigo y acordarte de etiquetar los enlaces para recuperarlos cuando los necesites de nuevo. Puedes clasificarlos en tableros de Pinterest llenos de creatividad y diseño. Puedes abrir una cuenta en Scoop.it y empezar, como hice yo hace unos años, a generar una colección personal y única. La tuya.
BUSCA y COLECCIONA. Lo demás vendrá rodado:
Cada vez te resultará más fácil encontrar “tesoros”. Desarrollarás un instinto que te permitirá identificar lo realmente valioso.
No buscarás solo en Google, utilizarás otras estrategias que te permitirán ser más rápido y más eficaz… Tendrás tus alertas de búsqueda, te asomarás a las redes sociales a escuchar a los que buscan lo mismo que tú, tendrás tu herramienta para leer las actualizaciones de tus blogs favoritos…
Irás identificando a los que más saben del tema, a los que más aportan.
Entonces, C O M P A R T E.
Un día, más tarde o más temprano, querrás enseñar tu colección. Querrás mostrarla y compartirla con los que te han ayudado a crearla. Descubrirás que eso es lo que te hará aprender mucho más.
Habla en Twitter, escribe un blog, crea tu canal de YouTube, participa o crea una comunidad… Cuenta lo que sabes y sigue escuchando…
Si tu elección de verdad te apasiona, no te aburrirás nunca…
Tomado de Reflexiones sobre aprendizaje con permiso de su autora
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