lunes, 6 de julio de 2015

Mi sistema de trabajo como content curator. Fases, herramientas y ejemplos

Escribe Javier Guallar


Un esquema comentado de mi sistema habitual de trabajo como content curator es algo que tenía intención de hacer desde que leí hace semanas el post de Enrique Dans Sobre mi forma de trabajar, que comenté en su día en Lecturas recomendadas de curation. Semanas después, el artículo en esta misma línea de David Álvarez, Gestionando el caos a través de mi PLE (mi comentario),  me reafirmó más si cabe en esa intención. Aunque he tardado algo,  puedo presentarlo por fin aquí.

Para los interesados en content curation creo que puede tener la utilidad de mostrar un proceso completo de curation explicado en primera persona. Para mi, en tanto que formador y consultor en estos temas, me sirve como una ejemplificación más, junto a otras que suelo utilizar, como los dos casos mencionados ante de Dans y Álvarez, las Alertas de seguridad de fármacos, o nuestro “estudio de caso” inventado de Miguel logístico.

El esquema que muestro a continuación muestra el planteamiento de mis curaciones de contenidos (con Temas, Objetivos y Periodicidad o frecuencia de publicación) y las herramientas y productos principales utilizados distribuidos por fases (las 4S’s: Search, Select, Sense making, Share). Por supuesto no hay que ver en él necesariamente un referente a seguir; es simplemente un ejemplo de trabajo de curation.

metodo trabajo CC 
Diseño

Temas: Content curation; Documentación en medios; Periodismo digital. Aunque hay otros temas sobre los que esporádicamente puedo hacer curaciones de contenidos (y no comento aquí los que hago profesionalmente por encargo), los que señalo aquí son bastante estables y permanentes en el tiempo para mi en estos momentos.

Objetivos: Apoyo a mi trabajo como docente/formador e investigador, y apoyo a mi marca personal digital.

Periodicidad: Combino la curación en tiempo real (real time curation), fundamentalmente en Twitter, con diversos ritmos de publicación en plataformas de social media (Scoop.it, blogs…), y algunas de ellas con ritmo lento (slow curation), como algunos artículos. Por tanto, me baso en una presencia continua en Twitter junto a productos más trabajados de publicación más espaciada.

Search

Los tipos de herramientas que uso en la primera fase de la curación de contenidos coinciden bastante con las que explicamos en nuestro libro El content curator. La monitorización o seguimiento de estos temas las hago mediante los siguientes sistemas y productos:

a) Alertas de búsquedas, en Google Alerts (incluyendo Google Scholar) y en Talkwalker Alerts fundamentalmente. A día de hoy tengo creadas unas 20 alertas de los temas mencionados, con frecuencias de recepción variadas (entre diaria y semanal), la mayoría me llegan por email pero algunas las envío vía RSS a Feedly. Algunos ejemplos de ecuaciones de búsqueda para content curation:
“content curator” OR “content curation” – idioma inglés
“content curator” OR “content curation” – idioma español
“curación de contenidos” OR “curador de contenidos”
curso “content curator”

b) RSS, en Feedly. En mi monitor de Feedly tengo carpetas específicas, en relación con los temas mencionados, de Curation y de Periodismo, en las que sigo unas 50 fuentes de estos temas, la mayoría blogs y topics de Scoop.it, pero también tengo algunas búsquedas y alertas derivadas a Feedly. Consulto Feedly a diario, una vez al día, o en ocasiones dos. Algunos ejemplos de fuentes, del tema content curation son: Brain Pickings de Maria Popova; Content curation world de Robin Good; Curation, social business and beyond de Jani Gordon; Papeles de inteligencia de Ramón Archanco; Paper.li blog; Scoop.it blog… Un ejemplo de un feed de búsqueda: Feed de la búsqueda “content curator” OR “content curation”

c) Monitorización en redes sociales, en: Twitter, Tweetdeck, Hootsuite. Hago un uso alto de Twitter como fuente de  información mediante la monitorización de: hashtags, búsquedas, listas (creadas por mi o de otros usuarios), e incluso, perfiles concretos. La monitorización propiamente la realizo de manera más exhaustiva en Tweetdeck (87 columnas en el momento de escribir este post) y de manera complementaria en Hootsuite (especialmente para otras redes diferentes a Twitter, como LinkedIn) y más esporádicamente en el propio Twitter. Usualmente tengo abiertas siempre estas herramientas; es decir, no las consulto puntualmente, como sucede con Feedly. Algunos ejemplos de seguimientos:
– búsquedas: “content curator” OR “content curation”, “curación de contenidos” OR “curador de contenidos”…
– hashtags: #contentcurator, #contentcuration…
– listas: filtrado contenidos (Eva Sangustin), curation (mía)…
– perfiles: @RobinGood@HeidiCohen, @waaiwyre , @rohitbhargava

Además de estos tres grandes canales, puedo utilizar de manera puntual otros, como búsquedas en bases de datos científicas, repositorios… para cubrir la vertiente más académica o científica, o en LinkedIN, para determinadas consultas de ámbito profesional.

En resumen, la combinación de RSS + alertas + monitorización directa en redes sociales es  una fórmula potente que se basa en la complementariedad entre estos sistemas: a lo que no se llega mediante un sistema se obtiene por el otro. Difícil prescindir de alguno de ellos.

Select

Aunque es una fase que, tal como la entiendo, se basa fundamentalmente en el criterio del curator, sí que me apoyo en algunas herramientas.

Delicious: utilizo este producto veterano de etiquetado social desde hace años, acumulando a día de hoy unos 3700 enlaces. Utilizo entre otras, etiquetas como prensadigital o curacióncontenidos para los temas que he señalado, que son en si una fuente de información temática para mi insustituible. La clave de Delicious, como de otros sistemas de este tipo, es un uso eficiente del etiquetado. En mi caso suelo etiquetar cada documento con varias tags, desde algunas más genéricas como las de los ejemplos anteriores, a otras más específicas.

Dadas las características de diferente frecuencia de publicación de mis curaciones, Delicious es especialmente útil para todos aquellos trabajos que son de lenta elaboración; por ejemplo, para la nota anual de Prensa digital -que luego comentaré-, Delicious es el lugar donde voy guardando a lo largo del año los contenidos que después utilizaré para la redacción del artículo.

Otras herramientas complementarias que utilizo para guardar referencias a contenidos que selecciono o preselecciono son Twitter (su sistema de favoritos), y Pocket; en los dos casos, en situaciones ligadas con la necesidad de capturar una referencia web de manera rápida.

Sense making

La fase de creación de productos de curation aportando valor (sense making o caracterización de contenidos), la realizo en:

-Mi perfil en Twitter

Utilizo Twiiter para la “real time curation”, de manera continua; por la temática, mucho más frecuentemente en los temas de content curation y de periodismo digital, que generan más contenidos, que en documentación en medios. Procuro no olvidar en la inmediatez de este tipo de publicación las técnicas de caracterización de contenidos en Twitter que suelo divulgar en mis cursos.

-Curation en Social Media en Scoop.it (perfiles jguallar y loscontentcurators), Pinterest y List.ly.

Scoop.it es de estas tres herramientas, en la que publico trabajos más pensados y trabajados, en el Topic Lecturas recomendadas de curation, junto a Leiva. También es la plataforma que permite, de las tres, una mayor caracterización de contenidos. De Pinterest destacaría el tablero Ejemplos de documentación en medios, una selección de buenas prácticas de este sector profesional, que mantengo desde hace años, y que también tiene una versión en Scoop.it en la que cada ítem está más comentado, así como Content curation visualizations (en el que luce el potencial visual de esta plataforma). De List.ly destaco el listado de recursos Content curation resources. La frecuencia de publicación es baja, y se sitúa casi siempre en los niveles de una slow curation.También, ocasionalmente voy utilizando otras herramientas, por ejemplo, Storify, como en este  Content curator vs. community manager, o Collections de Google+.

-Artículos en blogs y publicaciones profesionales y científicas

De manera irregular publico algunos artículos basados en content curation en primer lugar en mis dos blogs: #documediosloscontentcurators (sobre temas de documentación en medios y content curation respectivamente). Un ejemplo de post basado en curación de contenidos puede ser este Resumen del año 2014 en medios digitales. También, de manera mucho más esporádica, como no puede ser de otra manera, publico artículos en revistas científicas, como mis periódicas notas anuales o bianuales sobre la situación del periodismo digital para el Anuario ThinkEPI; por ejemplo, la última de ellas: Prensa digital en 2013-14. Estamos hablando en estos casos de productos de curation, lógicamente, bastante elaborados, donde la caracterización es fundamental, con una frecuencia claramente de slow curation.

Share

En la fase final de difusión utilizo todo tipo de herramientas social media. Aquí entran desde los propios productos publicados en las plataformas de la fase anterior, a todo el resto de mis perfiles en medios sociales. Destacaría especialmente:
Twitter
Facebook (perfil propio, los content curators)
LinkedIN
Google+
Pinterest

Para la planificación de las publicaciones, aunque muchas las realizo manualmente en cada red social, también utilizo Hootsuite, IFTTT y Buffer. Tengo en cuenta los horarios de mayor visita en cada red, así como las franjas horarias más adecuadas para público de Europa y de América. Los contenidos los puedo volver a enviar varias veces en algunas redes, dependiendo de la importancia o interés que piense que puedan tener. Por último, no olvido utilizar de manera complementaria para esta fase de difusión de contenidos, el correo eletrónico, sin abusar.

Este ha sido un resumen aproximado de mi sistema de trabajo como content curator, con las plataformas que más uso y varios ejemplos en cada fase de trabajo. Espero que pueda ser útil y ayudar.  ¡Buena curation!


Tomado de Los Content Curator con permiso de su autor

viernes, 3 de julio de 2015

Enseñar y aprender en la virtualidad

Escribe Paola Andrea Dellepiane
 

Distancia y separación son elementos centrales de la Educación a Distancia, y conforman la distinción clave respecto a la educación presencial pero ¿Representa un problema?
Podemos decir que gracias a las tecnologías es posible cada vez más suprimir la distancia entre docente y alumno, y así reducir la brecha entre educación presencial y educación a distancia.

En el siguiente video, Manuel Area nos presenta un recorrido desde los inicios de la Educación a Distancia hasta la llegada del llamado "elearning",  término que nos invita a  pensar la educación a distancia hoy, mediada por la tecnología.


Actualmente, Internet configura un entorno de acción y representación del aprendizaje que implica acceder a una forma de organización del conocimiento y comunicación pensada en red. En este escenario, la modalidad a distancia utiliza "la red" como medio tecnológico para la distribución de la información, como así también posibilita la comunicación entre estudiantes y profesores a través de diferentes herramientas tanto sincrónicas como asincrónicas, como parte de la acción de aprender.

En la actualidad, la tecnología permite que las aulas virtuales se conviertan en espacios organizados en torno al aprendizaje, aportando soluciones para resolver aspectos que tienen que ver con lo pedagógico, para lo cual contamos con diferentes herramientas.

Así, a partir de la Web 2.0, surge la posibilidad de "publicar en red" gracias a las nuevas herramientas que posibilitan a los usuarios no solo consumir información sino también producirla.
Este nuevo entorno ofrece oportunidades de aprendizaje y se amplían o amplifican las posibilidades en el aula virtual.

En este sentido, siguiendo a Manuel Area, estamos en presencia de un "Espacio digital abierto, que nos lleva a pensar en un nuevo ecosistema de aprendizaje para enseñar y aprender con recursos de la Web 2.0." 


Trayendo una vez más a Cabero (2006), entre las características más significativas cuando hablamos de la red como entorno que abre el aula, podemos mencionar:

  • Aprendizaje flexible y muy apoyado en tutorías.
  • Utilización de diferentes herramientas de comunicación (foros, comunidades y redes de aprendizaje, blogs, mensajería instantánea).
  • Combinación de diferentes materiales (multimediales, hipertextuales, visuales, etc.)

¿Qué pasa con el rol docente en estos entornos?
Si no es fácil ser docente en la modalidad presencial, menos aún en la modalidad virtual.

El rol del tutor en un modelo virtual adquiere ciertas características propias del medio o entorno hipertextual en el que se desarrolla. Por ello, es necesario que se pueda establecer un buen vínculo a través de la palabra escrita para que los estudiantes perciban la contención dentro de la experiencia de aprendizaje en el aula virtual. Así, es importante "pensar antes de escribir".

Desde la tutoría es necesario facilitar la socialización en el ambiente de aprendizaje para que el estudiante pueda involucrarse activamente en las actividades de la comunidad de aprendizaje.

¿Qué competencias tiene que desarrollar un tutor en la virtualidad?

Presento aquí las que considero más significativas:
  • Acompañar y guiar a los participantes en el uso de las bases de información y conocimiento, así como proporcionar acceso a los mismos a usar sus propios recursos.
  • Intervenir para que los estudiantes se vuelvan activos en el proceso de aprendizaje autodirigido, explotando las posibilidades comunicativas de las redes como sistemas de acceso a recursos de aprendizaje.
  • Ser capaces de guiar a los estudiantes en el desarrollo de las experiencias colaborativas, monitorizar el progreso del estudiante, proporcionar feedback de apoyo al trabajo del estudiantes, y ofrecer oportunidades reales para la difusión de su trabajo.

¿Qué otras competencias agregarían?


Tomado de Aplicaciones educativas en entornos virtuales, con permiso de su autora.

miércoles, 1 de julio de 2015

Aprendizaje en el trabajo. No son cursos, son recursos.

Escribe Marta Torán



Recursos para Aprender. Esa es la tendencia. Una combinación de elementos de diferente tipología y procedencia que se “mezclan” de manera ágil y flexible en función de las necesidades y preferencias de los alumnos.  Y que son accesibles separadamente para su consulta, cuando es necesario.

En las organizaciones, son recursos que pueden utilizarse en distintos contextos pero que tienen un foco principal y clarísimo: facilitar el aprendizaje con un modelo práctico y social. Aprender a realizar las tareas concretas del día a día, a enfrentarse a los problemas y ser resolutivo. Aprender de la experiencia de otros que están recorriendo el mismo camino que tú, en tu organización o en otras. Esto no es fácil conseguirlo con “cursos”, estructuras formales que necesitan planificación, diseño, impartición… y tiempo.

CARACTERÍSTICAS

Procedencia

Lo más interesante respecto al origen de los recursos para aprender es su doble procedencia. Además de aquellos expresamente diseñados para enseñar un procedimiento, simular una actividad, practicar una tarea, también están los generados por los usuarios en el desarrollo de sus experiencias formativas y en su trabajo: sus respuestas a los casos prácticos o ejercicios colaborativos, sus opiniones en las líneas de debate, sus presentaciones de buenas prácticas en proyectos…

Tipología

Pero profundicemos un poco más en la diferente tipología de los recursos. Además de la primera división en función de su procedencia, me atrevo a clasificarlos de la siguiente manera:

1. RECURSOS FORMATIVOS

Son aquellos creados expresamente para enseñar. Aquí podríamos clasificar los “cursos” tradicionales eLearning. Pero estoy pensando en contenido breve, asociado a cubrir un objetivo concreto. Contenido “troceado” que puede consultarse de manera rápida para revisar, recordar o reproducir lo aprendido en una situación real.
A su vez, los podemos clasificar de diferentes formas:

  • EXPOSICIÓN NO INTERACTIVA: Exposición del contenido formativo sin que sea necesaria la interacción del alumno.
  • EXPOSICIÓN MULTIMEDIA INTERACTIVA: Contenido formativo “enriquecido” con recursos audiovisuales e interactivos.
  • EXPOSICIÓN AUDIOVISUAL: Contenido formativo en vídeo.
2. ACTIVIDADES DE PRÁCTICA


  • EJERCICIO, SIMULACIÓN, JUEGO: Para poner en práctica  o ser punto de partida del aprendizaje. Para aprender “haciendo” en un escenario que simule la realidad o que permita conectar con ella.
  • CASO PRÁCTICO: Como evidencia de aprendizaje. Creando también un escenario para el trabajo individual o colaborativo.
  • ACTIVIDAD EN CONTEXTO REAL: Para la aplicación de lo aprendido en el contexto real del trabajo con el acompañamiento de un experto, un compañero o un responsable.

3. RECURSOS DE CONSULTA Y OPINIÓN


  • CONTENIDO DE CONSULTA: Documentación elaborada interna o externamente; identificada, archivada y clasificada; de acceso sencillo y con un proceso establecido para su mantenimiento (actualización, descatalogación…).
  • RECURSOS DE OPINIÓN: Recursos generados por los usuarios en intervenciones en redes o contextos sociales externos o internos.
  • CONTENIDO CURADO: Contenido de consulta y recursos de opinión seleccionados por expertos de dentro y fuera de la organización. Su reconocido criterio “garantiza” el valor de estos recursos. Además de filtrar y seleccionar, aportan su conocimiento para “enriquecer” su selección.


4. RECURSOS DE EVALUACIÓN

La evaluación puede realizarse en contextos de aprendizaje y de medida del rendimiento en el trabajo. Aunque el peso fundamental debe ser “la evidencia”, podemos utilizar también recursos como:

  • EXÁMENES:  Para procesos de certificación del aprendizaje o de las competencias adquiridas en el trabajo. 
  • ENCUESTAS, CUESTIONARIOS: Para medir el conocimiento adquirido, la opinión, etc.


5. INSTRUMENTOS

Los instrumentos son aquellos materiales o herramientas elaboradas para facilitar la comprensión de un determinado proceso o la utilización de una herramienta o tecnología.

  • GUÍAS
  • MANUALES 



Tamaño

La “granuralidad” de estos recursos es otro aspecto importante que ya hemos mencionado. Son “cortos” porque desarrollan un único concepto formativo, se asocian a un determinado objetivo de aprendizaje. Esto puede tener muchos matices pero tiene que ver con el tiempo que están dispuestos a dedicarles las personas que los consultan o trabajan con ellos. Un tiempo corto, obviamente.
Categorización

Todo recurso debe estar categorizado con “metadatos” que lo describen y clasifican (temática, idioma, autor, tipo…) y también con “paradatos” que le dan contexto sobre dónde, cuándo, por quién y para qué se usa.

Diseño de experiencias de aprendizaje y recursos para aprender

Este modelo de contenidos permite una gran flexibilidad en el diseño de experiencias de aprendizaje. Una vez definidos los objetivos que se quieren conseguir y la estrategia más adecuada para hacerlo, debemos generar y/o identificar los recursos que nos van a permitir conseguir los resultados. Puedes leer más sobre estrategias de aprendizaje si haces clic aquí.


Si disponemos de un “repositorio” de recursos con las características de las que hemos hablado, nos será más fácil combinar y optimizar soluciones de aprendizaje rápidas, eficaces y sencillas.

Las “evidencias” de aprendizaje, fruto del trabajo de los alumnos, se convertirán también en  recursos para siguientes imparticiones o para su consulta en el trabajo. Pero esto puede ser motivo para otro artículo…


Tomado de  Reflexiones sobre aprendizaje con permiso de su autora. 

lunes, 29 de junio de 2015

Profesores de este siglo con mentalidad del siglo pasado.

Escrito por Carlos Bravo Reyes


Con el inicio del semestre académico realizo entre mis estudiantes de la licenciatura en educación una encuesta, donde voy midiendo el empleo de diferentes recursos tanto por ellos como por sus profesores.

Desde la primera de ellas aplicada siete años atrás se puede comprobar el uso de computadoras, celulares y en especial Internet. En las primeras encuestas apenas dos de cada diez accedían a Internet desde su casa, tres de cada diez poseían computadoras propias. Hace siete años muy pocos tenían celulares.

En ese mismo período de tiempo los estudiantes manifestaban que sus profesores empleaban principalmente la pizarra, los materiales impresos, los papelógrafos y muy pocos la retrotransparencia, el video y escasamente el acceso a recursos en la Web. En aquellos años la situación de equipamiento de nuestras aulas no permitía más, lo que no sucede en la actualidad.

Hoy la situación ha mejorado de manera considerable, todas las aulas tienen proyectores de video o pizarras digitales y en ninguna falta la pizarra acrílica. Los estudiantes por otro lado, también mejoraron tanto el acceso a Internet, donde más de la mitad lo hace desde su casa y también desde el celular. Siete de cada diez posee una computadora propia y casi todos tienen Smartphone, muchos de ellos conectados a Internet.

En estas indagaciones con los estudiantes llama la atención la valoración que realizan del uso de los diferentes medios por parte de los profesores. Más de la mitad de estos emplean, principalmente en sus asignaturas; materiales impresos, pizarra acrílica y la búsqueda en Internet. En orden descendente le siguen los videos, la pizarra digital interactiva y los ambientes de aprendizaje como aulas virtuales, blogs o redes sociales. Refieren a su vez los estudiantes que escasos profesores emplean el celular como medio de enseñanza.

Existen docentes que exigen a sus estudiantes la entrega de informes de conclusión de actividades elaborados totalmente a mano, o la copia de definiciones de textos también de manera manuscrita. Perduran los docentes que gran parte de su clase la imparten con el empleo de su voz y apenas se levantan de su silla para escribir en la pizarra.

Los estudiantes que se sientan en nuestras aulas universitarias nacieron con las computadoras, acceden a la información desarrollando procesos paralelos y múltiples, buscan en la Red al azar sin seguir un patrón único. No van a la biblioteca porque no es necesario, lo encuentran en Internet. Manejan el celular sin que nadie le enseñara cómo hacerlo, descargan aplicaciones que emplean sin relación alguna con la actividad pedagógica. Encuentran más motivante usar las tecnologías fuera de la universidad que vincularla a esta. Todos tienen cuentas en Facebook y muchos en Whastapp.

Qué mejorar.

Los profesores aun consideran que lo más importante es la evaluación y siguen empleando esta forma organizativa en su versión más primitiva: la sanción. Los métodos implican acciones repetitivas. Debes aprenderte de memoria este concepto, entonces lo escribes diez veces. Tienes que escribir treinta páginas del informe y para evitar que lo copies lo debes entregar escrito a mano. Los medios aun cuando están disponibles no siempre son necesarios. Puedo impartir una excelente clase empleando solamente mi voz. No creo en la necesidad de emplear Internet, al final todo se copia de otros. Frases como las anteriores no son del pasado, viven y se reproducen cada día.

En vez de exigir a los estudiantes que repitan las definiciones del libro, es preferible indicar el análisis de uno de estos conceptos. Para mejorar la capacidad de síntesis, se puede exigir con un número aproximado de palabras. Para evitar la copia se indica al estudiante que se empleará cualquier programa existente en la Red para detectar el plagio, o lo más sencillo colocarlo en Google.

En vez de reclamar la entrega de informes escritos a mano, es aconsejable pedir que estos sean digitales. Se pueden apoyar en un video tomado con el celular, en fotografías obtenidas en el lugar donde se realizó la práctica, en el geo posicionamiento del sitio, en una discusión mediante Whastapp. Todos estos elementos pueden incorporarse al informe que bien puede “colgarse” en Google Drive, en un blog o incluso en Facebook.

En vez de pedir que sus exposiciones en clases sean mediante un papelógrafo, es preferible hacer uso de las presentaciones en Power Point o Prezzi, que proyectadas empleando el programa de la pizarra digital ayudan a realizar señalamientos y observaciones al trabajo. Con esto se ahorra tiempo tanto al estudiante como al profesor, se incrementa la motivación y el interés por la asignatura y en especial la seguridad en el aprendizaje del estudiante.

Como indica Robert Robert Swartz: 'Hay que enseñar a pensar más que a memorizar'

No es el caso de emplear la tecnología, es que vivimos en un mundo donde ella forma parte de todas nuestras actividades y por ende también de la vida universitaria. Somos profesores que nacimos en el siglo pasado, nos convertimos en docentes en esa época, pero trabajamos en ambientes modernos, donde el pasado solo es importante para mejorar la actuación del presente.



Publicado en 366-días con permiso de su autor

viernes, 26 de junio de 2015

Aprender en la red. El criterio

Escribe Marta Torán

Esa es la competencia más importante que debemos adquirir en la escuela, en el trabajo, en la vida… 
“Tener criterio” es la mayor evidencia de aprendizaje. Significa que has interiorizado conocimientos y experiencias y, al enfrentarte a un contenido, una exposición, una discusión… eres capaz de “separar el grano de la paja”, incluso puedes evaluar y dar tu opinión.

Últimamente he reflexionado mucho sobre “el criterio” y las competencias digitales:
  • Empujamos a jóvenes estudiantes y adultos trabajadores a ser autónomos y dirigir su aprendizaje…
  • Les mostramos infinitas posibilidades de llegar a la información, trucos de búsqueda, herramientas de curación, plataformas de aprendizaje, recursos abiertos…
  • Les hacemos trabajar en red, documentarse, organizar sus fuentes, construir sus entornos personales de aprendizaje… 

Pero ¿nos detenemos lo suficiente en enseñarles a “tener criterio”?

Está claro que si dominas una disciplina, si eres experto, de un vistazo o con una lectura “en diagonal” puedes dar credibilidad a un blog, a un artículo de la Wikipedia o una presentación en Slideshare… Pero cuando estás aprendiendo, cuando buscas información en la red sobre un tema que no es tu especialidad, necesitas ayuda para desarrollar un sexto sentido que te permita, casi intuitivamente, decidir qué es “bueno” y qué no lo es.

A mí me gusta utilizar para explicar esto un recurso que todo el mundo conoce relacionado con la redacción de una noticia. Se habla de las 6W (What, Who, hoW, When, Where, Why) que todo periodista debe tener en cuenta al realizar su trabajo.
Pues bien, yo te animo a ejercitar tu criterio repasando las 6W de cualquier recurso web que analices. No hace falta que seas un experto, solo pregúntate:

¿Quién? Quién o quiénes respaldan con su nombre esa información.
Investiga un poco sobre la autoría de tu fuente y su autoridad. ¿Es alguien relevante que tiene un currículo relacionado con lo que buscas? ¿Es un trabajo original o es de otro autor?

¿Cuándo? Cuándo se publicó o actualizó por última vez.
En la red todo permanece… Intenta llegar al contenido más vigente.
Dependiendo de la temática puede ser algo decisivo (una investigación científica, por ejemplo). Pero ten en cuenta que el buen contenido en la red puede ser antiguo y bueno. En ese caso algunas pistas de su vigencia son el número de visitas, los comentarios y las actualizaciones recientes….

¿Cómo? La forma también importa…
Normalmente una forma cuidada da credibilidad a una fuente. Aunque hay excepciones, si se tiene en cuenta la ortografía (por descontado), la redacción, el orden, la ilustración adecuada, las referencias y citas… es que hay detrás un esfuerzo de precisión y profesionalidad. 

¿Dónde? El medio donde ha sido publicada la información.
Considera si es un medio fiable el que respalda la información (un periódico, una institución de prestigio, un blog o un canal de YouTube referenciado y seguido por personas relevantes…).

¿Por qué? El propósito de la información.
Analiza los destinatarios y la razón de ser de esa información. No es lo mismo que sea una opinión o una explicación objetiva, puede haber detrás una intención que te será útil identificar y analizar también.

¿Qué? La relevancia y la precisión.
Y ahora, detente en el contenido. Pregúntate si responde a lo que buscas, si tiene relación directa y precisa con lo que necesitas saber.
No te creas todo lo que leas. Contrasta la información con otras fuentes. “Tira del hilo” y déjate llevar por tu curiosidad e interés.
Pero lo más importante es la práctica. Google hace un buen trabajo, pero no siempre lo que aparece primero es lo más relevante para ti. Hay veces que no sabe “contestar correctamente a tus preguntas”.
Cuanto más practiques y entrenes tu criterio, mejores preguntas harás y Google sabrá responderte mejor.

Mientras tanto, puedes también buscar a personas que ya “han entrenado su criterio” y comparten la información relevante que encuentran sobre un tema. Búscalas en la red (en Scoop.it, en Twitter, en los foros…). 

Escucha lo que dicen y pregunta, es como más se aprende.
Imágenes Pixabay (dominio público)

Tomado de Reflexiones sobre aprendizaje con permiso de su autora