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lunes, 9 de noviembre de 2015

La filosofía educativa de los MOOC y la educación universitaria

Escribe: Lorenzo García Aretio

Escribía yo en el Editorial de RIED (18,1), titulada “MOOC: tsunami, revolución o moda pasajera“, que son millones de ciudadanos en el mundo que hasta hoy han seguido algún MOOC (Massive Open Online Course). Son cientos de miles los que en este momento están inscritos en alguno de estos cursos. Podemos ser más o menos críticos con los MOOC, pero, por los efectos que se estaban produciendo entonces, no fue desatino total el término de tsunami con que Brooks (2012) en un artículo en el New York Times (3- 5-2012) calificaba a estos cursos masivos, abiertos y en línea. Los señalaba como el tsunami de los campus, como el fenómeno que va a cambiar a la universidad para siempre y de golpe. No ha sido, no va a ser así, pero sí que ha conmovido algunos cimientos de muchas instituciones de educación superior. Por eso, bien merecerá la pena que también en RIED ampliase la reflexión y análisis sobre los MOOC. Si realizáramos un estudio de los artículos publicados en los últimos tres/cuatro años en las diferentes revistas científicas relacionadas con los ámbitos de la educación o de las tecnologías, observaremos que en muchas de ellas ha habido, con mayor o menor reiteración, referencias a este asunto. Algunas de estas revistas han dedicado, vienen dedicando, monográficos relacionados con los MOOC. ¿Y una revista que atiende fundamentalmente a entornos no presenciales de enseñanza y aprendizaje como la RIED?
La RIED ya abordó en su Vol. 17,1, (Entornos abiertos en la nueva educación a distancia), como monográfico, parte de esta problemática. Pero ahora, en el Vol. 18,2, de julio de 2015, la RIED publicó otro monográfico dedicado a algunas de las dimensiones y problemática de los MOOC. ¿Por qué lo hicimos?
MOOC2El alcance del fenómeno MOOC traspasó con inmediatez fronteras, para convertirse en una magnitud insospechada en el ámbito educativo superior y de la formación laboral. La literatura de mayor o menor rigor académico que puebla hoy la Red resulta inagotable e inabarcable en lo referente a este fenómeno. Insertando el término MOOC en Google Scholar aparecen miles de registros, artículos y libros, referidos a este término. Y en esas lecturas nos encontraremos de todo, los fanáticos de estas propuestas, los críticos radicales, los críticos sin argumentos, los que aportan razonamientos sólidos basados en la investigación, sean a favor o en contra, los que sus opiniones las basan en el mero negocio, los que hablan de los MOOC sin saber sobre ellos, etc.
Del tsunami de Brooks de mayo de 2012, se pasó a la calificación del 2012 como el año de los MOOC. Así lo denominó a finales de ese año Pappano (2012) en el The New York Time en su artículo “The Year of the MOOC”. Con la misma fecha (Regalado, 2012) se publicaba en una revista del MIT el artículo “The Most Important Education Technology in 200 Years“. Sin embargo, el propio The New York Times, un año después (Lewin, 2013) señalaba en otro artículo (After Setbacks, Online Courses Are Rethought) que los MOOC deberían ser repensados. Así, en solo un año, los MOOC pasaron de ser la solución para todo a plantear serias dudas y preguntas. De hecho, el propio Siemens (2013), se preguntaba si podríamos calificar a 2013 como el año anti-MOOC ¿Y qué sucedió en 2014 y 2015? Pues que aumentaron las críticas, descalificaciones y varapalos incesantes a los MOOC. Unas con más y otras con menos fundamentos y acierto. ¿Qué sucederá en, 2016, 2017…?
De la manos de los coordinadores del Monográfico (Vol. 18,2 de RIED) sobre “La filosofía educativa de los MOOC y la educación universitaria”, Dres. Vázquez-Cano y López Meneses,desgranamos el contenido de los artículos que se centran en la temática. Ellos, con la ilusión y reminiscencia inherente de la especie humana por intentar explorar, observar e indagar nuevos horizontes, presentan una serie de estudios científicos relevantes y significativos elaborados por docentes universitarios de gran trayectoria profesional, relativos al emergente ecosistema abiótico de los MOOC con la intención de avivar una necesaria reflexión socio-educativa colectiva que promueva un desarrollo sostenible de la Ciudadanía social.
En una primera instancia, el profesor Julio Cabero Almenara de la Universidad de Sevilla, esboza de una forma acertada en su artículo: “Visiones educativas sobre los MOOC, la incorporación de los MOOC desde una vertiente realista a la praxis universitaria, donde pueden brillar con luz propia nuevas estrategias instruccionales en el escenario de aprendizaje MOOC, como los “Entornos Personales de Aprendizaje” (PLE) o el modelo de la “Clase Invertida” (“Flipped Classroom”). En el crepúsculo del artículo se vislumbra que el movimiento MOOC se puede asumir como una tecnología más que los docentes disponen para crear una verdadera escenografía virtual para la formación de la sociedad del conocimiento.
Posteriormente, los profesores de la UNED, Alejandro Rodríguez-Ascaso y Jesús González Boticario en su artículo: “Accesibilidad y MOOC: Hacia una perspectiva integral” señalan que los MOOC ofrecen oportunidades inéditas para el aprendizaje a personas que previamente se enfrentaban a limitaciones para acceder al mismo por motivos económicos, de tiempo, de distancia, de titulación previa, de género, etc. Sin embargo, no parece que este nuevo paradigma educativo haya nacido con vocación de ofrecer educación accesible a los estudiantes con discapacidad. En este sentido, el manuscrito científico plantea los diferentes aspectos en los que los MOOC presentan obstáculos a los estudiantes con diversidad funcional y propone una metodología de diseño centrado en el usuario que permite identificar, mediante escenarios, los problemas detectados y los retos existentes, así como afrontar las soluciones en versiones refinadas de dichos escenarios, en las que se integran los servicios propuestos teniendo en cuenta los actores, procesos y condiciones implicadas.
RIED 1.1Seguidamente las profesoras María Esther Del Moral y Lourdes Villalustre de la Universidad de Oviedo en su artículo: “MOOC: ecosistemas digitales para la construcción de PLE en la Educación Superior” nos explicitan que independientemente de la taxonomía de MOOC, los diferentes tipos de cursos privilegian las actividades, sean formativas y/o sociales, buscando que los estudiantes asuman el control y gestión de su propio aprendizaje. Desde esta perspectiva, los MOOC pueden actuar como catalizadores para la creación de Entornos Personales de Aprendizaje al permitir conectar una serie de recursos y sistemas dentro de un espacio gestionado personalmente. Para ello, se elabora un instrumento que pretende determinar la calidad de los MOOC como escenarios propicios para la construcción de un PLE, integrado por 30 ítems agrupados en cinco dimensiones de análisis: acceso y organización de contenidos, mecanismos para propiciar el aprendizaje, comunicación social y formativa, creación y publicación de elaboraciones personales y colaboración en tareas de producción colectiva. En última instancia, se afronta la calidad de los MOOC como un ecosistema digital versátil y personalizable, capaz de responder a las demandas de los usuarios, permitiéndoles organizar su propio aprendizaje de forma divergente y creativa atendiendo a sus preferencias cognitivas, que contempla un eficaz sistema de comunicación para facilitar el intercambio de información y la elaboración colaborativa del conocimiento.
En el ecuador del monográfico, los profesores José Ignacio Aguaded y Rosario Medina de la Universidad de Huelva presentan el artículo titulado: “Criterios de calidad para la valoración y gestión de MOOC” en el que se sumergen en identificar los ejes vertebradores que aseguran los índices de calidad y de la gestión de los MOOC, realizando una interesante cartografía desde los distintos organismos (estatales y mundiales) que se encargan de la industria de la educación y de establecer los criterios de calidad para la gestión del diseño instruccional y la evaluación de la educación online. Desembocando hacia la estandarización de un modelo pedagógico de los Cursos Online, Masivos y Abiertos donde la excelencia y el valor sean cuestiones imprescindibles para la valoración de la calidad.
En la misma línea discursiva sobre calidad MOOC, se presentan otros dos artículos el primero de ellos, titulado: “Validación del Cuestionario de evaluación de la calidad de cursos virtuales adaptado a MOOC”, elaborados por los profesores Santiago Mengual, Rosabel Roig y Carmen Lloret de las Universidades de Valencia y Alicante. En él muestran la necesidad de abordar estudios sobre la calidad pedagógica de los MOOC. El objetivo prioritario es validar un cuestionario para la evaluación pedagógica de los MOOC adaptando el cuestionario de evaluación de cursos virtuales (Arias, 2007). Y cristalizan la siguiente idea sobre los MOOC que, aun siendo una tendencia dentro del e-learning, nacen en otro contexto y poseen características que los hacen distintos de los cursos virtuales tradicionales. Es por ello que, entre ambos tipos de modelos, existen elementos comunes y elementos distintos, y como tales deben ser evaluados. Se concluye que bastaría con introducir adaptaciones en la relación de dimensiones propuestas en el cuestionario que tuvieran en cuenta las especificidades de los MOOC.
El segundo trabajo vinculado con el hábitat de la calidad MOOC fue realizado por los profesores Miguel Baldomero y José Luis Salmerón con el título: “La valoración de MOOC: una perspectiva de calidad”. Consiste en una interesante investigación que analiza la calidad normativa de cinco cursos MOOC de la plataforma EdX a través del instrumento EduTool®, un instrumento que surge como fruto de una Tesis Doctoral y bajo los auspicios de la norma UNE 66181:2012. Se estudian las ponderaciones de los subfactores de cada una de las dimensiones de esta norma sobre la Gestión de la Calidad de la Formación Virtual a los MOOC mediante lógica difusa. En ese sentido, para medir la calidad de la citada plataforma, se seleccionaron por muestreo no probabilístico intencional los cursos más relevantes que estaban disponibles en el segundo trimestre del año 2014. Los resultados analíticos muestran que, de forma general, la calidad de la media de los MOOC analizados en la plataforma se sitúa por encima de la puntuación que describe el mínimo exigido por la herramienta (50%). Por último, manifiestan la necesidad de un mayor número de investigaciones sobre algunos indicadores de calidad de evaluación en cursos online.
Cierra el monográfico el artículo realizado por los profesores Carlos Castaño, Inmaculada Maiz y Urtza Garay de la Universidad del País Vasco, con el título: “Percepción de los participantes sobre el aprendizaje en un MOOC”. La percepción de los estudiantes se evalúa a través del cuestionario TAM (Technology Acceptance Model), adaptado al contexto de aprendizaje en un curso online abierto y masivo. Se analizan tres variables asociadas a la percepción de los estudiantes sobre el aprendizaje en el curso: el nivel académico de los participantes, el tipo de participación en el curso y la variable género. Aunque la percepción de los estudiantes en la utilidad, motivación y facilidad de uso de un curso MOOC es alta, se observa que el estudiantado no de grado percibe más positivamente la metodología con la que se trabaja en un MOOC. Asimismo, con respecto a los resultados obtenidos, estos cursos muestran una buena aceptación por parte de los estudiantes en contextos universitarios reglados, y sugieren una mayor aceptación en entornos de aprendizaje ligados a la formación continua y al desarrollo profesional.
En fin, concluimos, las ocurrencias deberían dejarse para otros ámbitos. Los MOOC ni son la solución a todos los males educativos del momento, ni tampoco la trampa o el mero negocio, ni solo novedad pasajera o sueño de una noche de verano. La propia investigación los va poniendo en su lugar (García Aretio, 2015).

Tomado de Contextos universitarios mediados con permiso de su autor

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