lunes, 2 de marzo de 2026

La prohibición de redes sociales a menores: ¿arregla el problema?

 Por Ángel Fidalgo

Foto by A. Fidalgo

Había un tramo de autovía que presentaba bastantes anomalías: baches y pequeños desniveles aparecían constantemente durante unos 7 u 8 kilómetros. El gobierno de turno solucionó el problema limitando la velocidad en ese tramo, de 120 km/h a 100 km/h.

¿Se solucionó el problema?

Para el gobierno sí. Fue una solución rápida, sencilla y barata. Pero además generaba recursos económicos, ya que si ibas a 120 km/h te multaban.

Para el usuario no solo no se arregló el problema, sino que se empeoró: las anomalías de la carretera seguían presentes, era igual de molesto circular a 100 que a 120 km/h, además perdías tiempo al tener que reducir la velocidad y, si se te pasaba, te ponían una multa. Es decir, el problema seguía igual, pero ahora, además, pagabas dinero a quien no había arreglado la carretera.

Ahora imagínese, lo digo porque esto que voy a contar es solo una licencia literaria, que el gobierno saca una norma y dice que, como el tramo es peligroso, no dejará circular a las personas que tengan menos de tres años de carné de conducir.

Esto generaría más problemas: colas interminables para verificar carnés, controles adicionales, retrasos… y, mientras tanto, la carretera seguiría igual de peligrosa.

Pues bien, ahora vamos a hablar de la propuesta de prohibir el uso de redes sociales y determinadas plataformas a menores de 16 años.

Es evidente que las redes sociales pueden utilizarse para hacer cosas malas, por ejemplo acoso o ciberacoso, pero también para muchas cosas buenas. Entonces… ¿la solución es prohibirlas?

Desde luego sería la opción más rápida, barata y sencilla, al menos para los adultos y los políticos. Pero hay otra opción: arreglar los baches.

¿Y cómo podemos arreglarlos? No tengo la solución completa, pero sí sé un par de cosas que ayudarían.

El acoso.
Si decimos que las redes sociales pueden utilizarse para el acoso, conviene hacer una pregunta incómoda: ¿quién utiliza hoy las redes para desacreditar, ridiculizar o denigrar al adversario?

Los adultos lo hacen. Y no digamos en política. Hay representantes públicos que utilizan las redes para descalificar, simplificar de forma interesada o alimentar la polarización.

Si queremos que los menores aprendan a utilizar las redes de forma responsable, quizá quienes han sido elegidos para representarnos podrían empezar por predicar con el ejemplo. Porque educar también es mostrar cómo se hace.

Prohibir a los adolescentes el acceso no corrige el modelo que están observando. Simplemente los aparta temporalmente del escenario.

El pensamiento crítico.
El verdadero problema no es que exista Internet. El verdadero problema es cómo se usa.

Si formamos a nuestro alumnado en pensamiento crítico, si les enseñamos a analizar la información, a detectar manipulaciones, a distinguir hechos de opiniones, a reconocer una patraña, estaremos construyendo ciudadanos capaces de utilizar las redes de forma positiva.

Prohibir no desarrolla criterio. Educar sí.

Podemos elegir la solución rápida y barata: limitar, restringir, prohibir.

O podemos asumir la solución compleja y exigente: arreglar la carretera, dar ejemplo desde las instituciones, formar en pensamiento crítico y enseñar a debatir sin destruir.

La opción de prohibir ofrece titulares, debates inmediatos y cuesta poco. La opción de arreglar construye sociedad pero requiere esfuerzo, coherencia, tiempo y educación.

“Bajar la velocidad nunca arregló un bache.”

Tomado de Investigación e investigación educativa