jueves, 6 de agosto de 2026

Aprender sobre IA: libros, comunidades de aprendizaje, YouTube, RRSS...

 Por Ramón Besonias



Las palabras en color malva contienen enlaces


Existen múltiples formas de aprender sobre IA educativa. La más común es la autodidacta, probar por tu cuenta, descubrir qué funciona y qué no, cuáles son las limitaciones y posibilidades, aplicarlo en tu aula y evaluar si te sirve. Todos hemos aprendido y seguimos haciéndolo de esta forma. Testar desde la experiencia, usar IA teniendo en cuenta tu propio contexto de enseñanza y tu mochila de materiales, metodologías y formas de evaluar. Esta forma de aprender es irrenunciable. Aprendemos sobre la marcha, por tanteo, adaptándonos constantemente si las circunstancias lo requieren.

Pero aprender en soledad es insuficiente. Necesitamos -por lo menos a mí me sucede- aprender de otros, ver qué y cómo lo hacen, resolver dudas, descubrir nuevas formas de uso. La forma más directa es tu propio entorno de trabajo. Si otros compañeros usan IA, preguntar, ver in situ cómo lo hacen, aprender juntos. Pero no es fácil a veces encontrar compañeros que usen IA, aunque lanzarse y preguntar es un buen comienzo. A veces te sorprende lo que los docentes hacen pero no comparten por vergüenza.

Anímate a crear redes de aprendizaje en tu espacio profesional. Grupos de trabajo, proyectos entre docentes, abrir debate sobre el uso de la IA en tu centro, redactando un plan de uso consensuado y formaciones adaptadas a vuestro entorno. Llevar este tema a las familias, a través del AMPA. Esto es compatible con tu formación autodidacta o aquella que recibes de forma reglada. 

En X, antiguo Twitter, sigo lo que comparten @eboixader, @mallemar, @FerrarelliM, @ProductivoProfe, @c_magro, @pitiklinov, @DotCSV, @testingcatalog, @JonhernandezIA, @jorgecarrion21, @elarjonauta...

Otra opción, también recurrente, es buscar en el basto espacio digital canales, webs, grupos que hablen de IA educativa. Cada vez hay más. Pero conviene en esto diferenciar la paja del grano. Abundan espacios que buscan ganar dinero ofreciendo servicios mediocres, o influencers que hablan de IA a destajo, a través de vídeos hechos con IA sin mediar experiencia ni criterio. He comprobado que de quien más se aprende es de quien comparte lo que hace en su aula. Y es difícil encontrar docentes que compartan en digital. Casi todos son más observadores que creadores. Dar el paso a compartir es esencial para enriquecer el aprendizaje cruzado.

En mi caso, he creado en YouTube dos listas de reproducción donde añado vídeos que me interesan:

  • Pensar la IA: Reúne entrevistas, conferencias, charlas con diferentes expertos que reflexionan sobre la IA. 
  • Novedades sobre IA: Tutoriales variados que enseñan cómo usar recursos o te ponen al día sobre las últimas herramientas. 

Más tarde que pronto publico algún que otro vídeo en mi canal de YouTube

También comparto aquí, en este blog, y en los grupos de RRSS que he creado, en Twitter, en Facebook y en Instagram

Además, creé una comunidad en WhatsApp que tiene ya cerca de 300 miembros. Contiene varios grupos independientes. Uno general, que es en el que está todo el mundo, y otros específicos por niveles y áreas. El próximo curso espero que esta comunidad genere sinergias de aprendizaje compartido. Estás invitado y puedes invitar a otros docentes a ella.

Y si lo que deseas es leer sobre IA, puedes consultar esta bibliografía que voy ampliando. En ella encontrarás decenas de propuestas, algunas sobre IA educativa y otras ensayos que vinculan la IA con múltiples disciplinas.

Espero que estos recursos te sirvan para aprender sobre IA y enriquecer el uso en tu aula.

Tomado de IA educativa

miércoles, 5 de agosto de 2026

La evaluación en la era de la inteligencia artificial: el próximo gran cambio que necesita la educación

 Por Universo Abierto

Richards-Hill, Jaye. Assessment in the Age of AI: The Next Great Education Reform. LinkedIn, 2026.

La irrupción de la inteligencia artificial generativa está obligando a replantear uno de los pilares fundamentales del sistema educativo: la evaluación. En su reflexión, Jaye Richards-Hill sostiene que el verdadero desafío no consiste en impedir que el alumnado utilice herramientas como ChatGPT, Claude o Gemini, sino en reconocer que los métodos tradicionales de evaluación han dejado de ser suficientes para medir el aprendizaje auténtico.

La facilidad con la que la IA puede producir ensayos, resolver problemas o generar proyectos cuestiona la validez de pruebas diseñadas para evaluar únicamente el producto final, impulsando una transformación profunda del modo en que se certifican los conocimientos y las competencias.

El artículo plantea que la educación debe abandonar un modelo centrado en la reproducción de contenidos y avanzar hacia evaluaciones que valoren procesos cognitivos complejos. En este nuevo escenario adquieren especial relevancia competencias difícilmente automatizables, como el pensamiento crítico, la creatividad, la capacidad de argumentación, el juicio ético, la resolución de problemas abiertos, la comunicación y la reflexión metacognitiva. Más que comprobar si un estudiante puede producir un texto, el objetivo pasa a ser comprender cómo llega a sus conclusiones, cómo utiliza la IA de manera responsable y qué valor intelectual aporta al resultado final.

Richards-Hill también subraya que esta transformación exige un cambio cultural dentro de las instituciones educativas. Los docentes deberán diseñar experiencias de aprendizaje más auténticas, incorporar evaluaciones continuas, presentaciones orales, proyectos colaborativos, portafolios digitales y actividades que hagan visible el proceso de aprendizaje. En lugar de perseguir un imposible «examen a prueba de IA», la propuesta consiste en integrar estas tecnologías de forma transparente, estableciendo normas claras sobre su uso y evaluando la capacidad del alumnado para trabajar conjuntamente con ellas de manera crítica y ética.

Finalmente, el autor defiende que la inteligencia artificial representa una oportunidad histórica para impulsar la mayor reforma educativa de las últimas décadas. Igual que en otros momentos la llegada de Internet o de las tecnologías digitales obligó a redefinir la enseñanza, la IA invita ahora a revisar los fundamentos de la evaluación. El éxito de esta transición dependerá de que universidades y centros educativos dejen de considerar la IA únicamente como un riesgo para la integridad académica y comiencen a utilizarla como catalizador para construir modelos de evaluación más relevantes, flexibles y alineados con las competencias que demandará la sociedad del conocimiento en el futuro.

Tomado de Universo Abierto

martes, 4 de agosto de 2026

Diseñamos una web en ChatGPT antes de crearla

 Por Ramón Besonías



Los textos en color malva oscuro son enlaces para consultar contenidos o descargar materiales.


En el texto anterior en este blog, publiqué cómo crear una web con el nuevo modo Work en ChatGPT Plus. Lo hice sin mucha iteración, como ejemplo no tanto de diseño de la web, sino para ver cuáles son los pasos que hay que dar para configurarla en la interfaz. Digo esto porque lo recomendable, antes de crear la web, es diseñarla. Para eso debemos tener más o menos claro qué queremos y cómo lo queremos.


¿Cuáles son los pasos previos a la creación de la web?

  • Saber qué y cómo lo quiero. Objetivos, a quién va dirigido, contexto, criterios de evaluación... Si tienes documentos para afinar, mejor. Aportar documentos ayuda a afinar el diseño.
  • Abrir un chat de ChatGPT y decírselo.
  • Definir lo más detalladamente la estructura de tu web, las secciones, estilo gráfico (letras, colores), contenidos, tareas o actividades, evaluación, interacción...
  • Diseñar en imágenes el design mockup de la web. El design mockup es una representación visual que muestra cómo se verá un producto final. ChatGPT te irá creado las maquetas visuales de la estructura general, de cada sección, del estilo gráfico, de las páginas de tareas, de la evaluación...
  • Una vez tenemos listo el diseño visual, ahora toca determinar el uso de la web, los contenidos, las tareas, la evaluación... Como en la conversación ya le habrás aportado materiales de contexto y ya está listo el diseño gráfico, con tu iteración será más fácil ir delineando cada aspecto didáctico de uso de la web. ChatGPT permite crear documentos en formato docx o pdf de estos materiales de diseño curricular. Te recomiendo que te los cree en docx. Así será más fácil rehacerlos a gusto. 
  • Revisar todo: diseño gráfico y curricular. Cuanto más afinado esté, menos iteraciones necesitará el diseño web. Ten en cuenta que diseñar una web, al principio, cuando somos novatos, consume muchos tokens. A mí me consumió un 70% de la cuota semanal. Por eso, es tan importante hacer esto que te muestro en este artículo. No crees la web a pelo, directamente, sin un paso previo de prediseño. 
  • Subir todos los archivos del diseño gráfico y el curricular a unas carpetas y tenerlo listo para crear tu web en el modo Work de ChatGPT.


Te muestro un ejemplo de diseño previo.

La idea es crear una web para estudiantes de ELE de Primaria. Lo deseable es que sepan leer y escribir en su idioma nativo. La web se llama Mi casa y pretende practicar español a partir del entorno familiar de su propia casa. 

Tienes a tu disposición más abajo los materiales de diseño gráfico y curricular.

Pasos a dar:

Paso 1: Entra en modo Work. Dile al inicio lo que deseas y que tenga en cuenta los materiales aportados para diseñar la web. Pero no le digas que te la cree inmediatamente. Puedes usar este prompt más extenso o redactar uno más corto de inicio, al que vayas añadiendo iteraciones. Te sugiero este:

Quiero crear una web educativa. Antes de diseñarla o programarla, ayúdame a definir su base pedagógica y curricular: título, finalidad, destinatarios, contexto de uso, objetivos, contenidos, competencias, criterios de evaluación, metodología, actividades, accesibilidad y alcance de la primera versión. Revisa también los documentos y mockups que adjunte, pero no construyas todavía la web. Hazme preguntas breves, una cada vez, detecta contradicciones y ayúdame a concretar las decisiones. Empieza analizando los materiales aportados y pregúntame cuál es la idea general de la web y qué quiero que consiga el alumnado.

Paso 2: Dile que analice los materiales y que te indique si necesita algún dato más para elaborarla. Posible prompt:

Analiza ahora todos los documentos, mockups y materiales aportados junto con la definición pedagógica y curricular acordada. Antes de construir la web, comprueba si la información es suficiente, detecta contradicciones, vacíos o decisiones pendientes y dime qué datos adicionales necesitas. Hazme únicamente las preguntas imprescindibles, una cada vez. Cuando dispongas de todo lo necesario, presenta un resumen de cómo interpretarás el proyecto y espera mi aprobación antes de comenzar a construirlo.

Paso 3: Una vez tenga todo, dile que te redacte un guion de diseño previo para que lo aceptes o modifiques. Prompt de ejemplo:

Con toda la información ya recopilada, redacta un guion previo de diseño y construcción de la web. Organiza la propuesta por secciones y pantallas e indica en cada una: finalidad, contenidos, actividades, navegación, elementos visuales, interacciones, audios, ayudas, evidencias y adaptación móvil. Incluye también el recorrido principal del usuario y el orden de construcción recomendado. No programes todavía la web. Presenta el guion para que pueda aprobarlo, corregirlo o pedir modificaciones antes de comenzar.

Paso 4: Una vez definido lo que queremos, toca crear el diseño gráfico de la web. Dile:

Antes de desarrollar la web, crea su propuesta de diseño gráfico a partir de la definición pedagógica, el guion aprobado y los materiales aportados. Define la identidad visual: paleta de colores, tipografías, estilo de ilustraciones e iconos, fondos, botones, tarjetas, navegación, estados de interacción y adaptación a móvil. Después, crea mockups representativos de la portada, una sección, una actividad y una misión. No construyas todavía la web funcional. Presenta primero el sistema visual y los mockups para que pueda aprobarlos o solicitar cambios.

Paso 5: Terminada esta fase, toca el diseño curricular. Ten en cuenta que estos documentos se ajustan a la normativa española: el currículo de Educación Primaria y las competencias clave, el enfoque de Lengua Extranjera establecido en el Real Decreto 157/2022 y el MCER y su volumen complementario.

Ahora desarrolla el diseño curricular de la web a partir de la definición pedagógica, el guion aprobado y los materiales aportados. Alinea la propuesta con el currículo español de Educación Primaria, las competencias clave, el enfoque de Lengua Extranjera del Real Decreto 157/2022 y el MCER con su Volumen complementario. Concreta objetivos, competencias específicas, criterios de evaluación, saberes básicos, descriptores, contenidos, actividades, evidencias e instrumentos de evaluación. Relaciona cada elemento curricular con secciones y tareas reales de la web. No construyas todavía la versión definitiva. Presenta primero una tabla curricular clara y revisa que exista coherencia entre objetivos, actividades y evaluación para que pueda aprobarla o solicitar cambios.

Paso 6: Si estás de acuerdo, entonces dile que abra la herramienta interna Sites y cree la versión preliminar de la web. Prompt: 

Revisa ahora el conjunto completo del proyecto: definición pedagógica, diseño gráfico, arquitectura, diseño curricular, accesibilidad, actividades, misiones, evaluación y materiales aportados. Comprueba si todo es coherente y suficiente para construir la web. Si detectas algún vacío crítico, indícalo antes de empezar. Si está lista, abre la skill Sites y crea la versión funcional completa siguiendo fielmente todo lo aprobado. Prioriza claridad, accesibilidad, navegación sencilla, adaptación móvil, coherencia visual y utilidad pedagógica. Al terminar, resume qué has construido, qué elementos quedan como provisionales y qué convendría revisar en la siguiente iteración.

Paso 7: ¿Hay algo que revisar? Díselo. Afina hasta tenerla pulida.  Prompt:

Revisa y prueba ahora la web completa. Detecta errores de contenido, navegación, diseño, accesibilidad, funcionamiento y adaptación móvil. Corrige todo lo que puedas y afina la experiencia hasta obtener una versión estable, coherente y pulida. Comprueba los recorridos principales del alumnado, las actividades, las misiones, los audios, el guardado, el progreso y las áreas para docentes y familias. Cuando consideres que está lista, realiza una última prueba general y prepara una versión compartible mediante enlace para que pueda probarla con colegas y estudiantes. Indícame también qué aspectos conviene observar durante ese pilotaje y cómo comunicarte después las incidencias detectadas.

Paso 8: ¿Está lista? Pruébala y compártela con tus colegas y estudiantes. Pero recuerda que debes comunicar antes cómo funciona la web, cómo usarla, cómo se evaluará. No les tires a la piscina sin flotador. Hay que ver si la web se usará en el aula y/o en casa, con familiares o no. 

Antes de compartir la web, ayúdame a preparar su plan de uso y pilotaje. Define primero si se utilizará en el aula, en casa o en ambos contextos, si requerirá acompañamiento docente o familiar, cuánto durará cada sesión, qué deben hacer los participantes, qué productos o evidencias se recogerán; y cómo se evaluará el aprendizaje y el funcionamiento de la propia web. Después redacta materiales breves y claros para: profesorado, alumnado, familias, cuando participen, y personas colaboradoras que vayan a probarla. Explica cómo funciona la web, cómo acceder, qué recorrido seguir, qué se espera de cada usuario, qué datos se recogerán, cómo comunicar incidencias y qué aspectos deben observarse durante la prueba. No compartas todavía el enlace. Presenta primero el plan de uso, evaluación y comunicación para que pueda revisarlo y aprobarlo.

Recuerda que siempre podrás volver a esta conversación y mejorar elementos. Conviene que pruebes la web como si fueras tú el usuario o usar a un niño/a de cobaya para testarla. 

Desde el modo Work no puedes crear multimedia, pero sí enlazar desde fuentes externas. Revisa qué contenidos de la web necesitan audio o vídeo. Para cada recurso, redacta el guion, duración, finalidad didáctica, texto de locución, elementos visuales, subtítulos, transcripción, nombre de archivo y lugar exacto donde se integrará. No inventes que puedes generar directamente los archivos si esa función no está disponible. Cuando te entregue los archivos finales o sus enlaces, intégralos en la web con controles accesibles de reproducción, pausa, repetición y subtítulos.

Para esta web, la opción más realista sería audios pregrabados para vocabulario e instrucciones. Actividades de grabación sencilla del alumnado, si la web lo permite y la privacidad está resuelta. Un botón opcional del tipo Habla con ChatGPT que abra ChatGPT fuera de la web. Esta opción es sencilla, pero el alumno saldría de la web. 


Materiales de diseño gráfico y curricular 

Para que los descargues y se los pases a ChatGPT en modo Work:

Diseño gráfico

Diseño curricular

Comparto también un índice de imágenes y documentos:


Recuerda que puedes usar estos materiales, todos o los que necesites, como adjuntos para crear la web. O crear los tuyos propios. 

Tomado de IA Educativa

lunes, 3 de agosto de 2026

Si tienes una duda, no es culpa tuya

 Por Ángel Fidalgo

A la salida de un restaurante de Chongqing, que según nos dijeron es el más grande del mundo, nos encontramos con más de setenta camiones aparcados en un lateral de la carretera, con sus conductores dentro. Al ver aquella escena comenté en voz alta para qué estarían allí tantos camiones. La conductora del coche en el que viajábamos, Yunxia, detuvo el vehículo, bajó la ventanilla y preguntó a uno de los conductores. Su reacción me sorprendió y se lo comenté. Entonces me respondió con total naturalidad: “Si tienes una duda, no es culpa tuya”

La frase me sorprendió, parece que Yunxia tenía un resorte que se activaba cuando tenía una duda, simplemente preguntaba y también decía que si no le contestaban que no se avergonzaba, preguntaba inmediatamente a otra persona. Para ella, tener una duda y preguntar eran dos cosas inseparables.

El valor de la duda como recurso de aprendizaje es de los más potentes, si un alumno tiene una duda es muy probable que el resto del alumnado también la tengan, aunque ellos aún no lo sepan. Esto no parece comprenderlo el alumnado ya que cuando un alumno te hace una pregunta el resto aprovecha el tiempo para mirar el móvil, hablar entre ellos o desconectan durante unos segundos. Es como si pensaran que la duda es un tema personal entre el alumno que pregunta y el profesor que responde.

Por esta razón, trabajo mucho  (y lo consigo) para que cuando una persona pregunta algo en clase, el resto del alumnado atienda e incluso pueda responder.

Para Yunxia, preguntar era un acto reflejo. En cambio, en muchas de nuestras aulas universitarias, cuando surge una duda, el acto reflejo suele ser justamente el contrario: desconectar.

Tenemos que ayudar a nuestro alumnado a entender que preguntar en clase no es un signo de debilidad, sino un acto de generosidad. Quien formula una duda crea una oportunidad de aprendizaje para toda la clase. Y quienes no preguntan deberían comprender que las preguntas de sus compañeros son uno de los recursos de aprendizaje más valiosos de los que disponen. Y también para el profesorado, que gracias a ellas puede entender mejor qué está ocurriendo realmente en el aula.

Si queremos una mejora del aprendizaje sencilla, rápida y sin inversión económica, consigamos que preguntar sea el acto reflejo que sigue a una duda.

Tomado de Investigación e innovación educativa

viernes, 31 de julio de 2026

¿Quién es el propietario de una respuesta generada por IA? Un fallo judicial alemán redefine la autoría, la responsabilidad y la confianza en la inteligencia artificial

 Tomado de Universo Abierto

Courtroom with judges and lawyers examining a digital display of a traffic accident reconstruction
Judges and lawyers review a digital reconstruction of a traffic accident in a modern courtroom.

Malespina, E. (2026, 18 de junio). Who Owns an AI Answer? The AI School Librarian (Substack) https://aischoollibrarian.substack.com/p/who-owns-an-ai-answer

El artículo analiza las implicaciones de una reciente sentencia dictada por un tribunal alemán que aborda una cuestión cada vez más relevante: ¿quién es responsable cuando una inteligencia artificial genera una respuesta incorrecta o perjudicial? A partir de este caso, la autora examina cómo las respuestas producidas por sistemas de IA no pueden considerarse simples fragmentos de información sin autor ni responsabilidad. Aunque los modelos generativos producen textos originales en apariencia, su funcionamiento depende de datos de entrenamiento, algoritmos y decisiones de diseño tomadas por empresas y desarrolladores. La resolución judicial pone de manifiesto que, a medida que estas herramientas se integran en la vida cotidiana, resulta imprescindible definir responsabilidades legales y éticas sobre el contenido que generan.

Uno de los argumentos centrales del artículo es que las respuestas de la IA no pertenecen realmente a la máquina. Detrás de cada resultado intervienen múltiples actores: quienes desarrollan el modelo, quienes proporcionan los datos con los que se entrena, las organizaciones que lo implementan y los usuarios que formulan las preguntas. Esta compleja cadena de participación dificulta aplicar los conceptos tradicionales de autoría y propiedad intelectual. Más que preguntarse quién «posee» una respuesta de IA, la autora propone reflexionar sobre quién debe asumir la responsabilidad por su precisión, sus sesgos y sus posibles consecuencias.

El texto destaca que esta cuestión tiene una especial importancia en el ámbito educativo y bibliotecario. Profesores, bibliotecarios y estudiantes recurren cada vez con más frecuencia a herramientas de IA para obtener información, redactar textos o resolver dudas. Sin embargo, cuando una respuesta contiene errores, omite contexto o reproduce información falsa, surge el problema de determinar quién responde por esos fallos. La autora sostiene que la confianza en la IA no puede basarse únicamente en la sofisticación tecnológica, sino que debe apoyarse en mecanismos de transparencia, trazabilidad y verificación de las fuentes.

Asimismo, el artículo subraya que las bibliotecas y los profesionales de la información tienen un papel esencial en este nuevo escenario. Más allá de enseñar a utilizar herramientas de IA, deben fomentar competencias de alfabetización informacional e inteligencia artificial, ayudando a los usuarios a comprender que las respuestas generadas por estos sistemas no constituyen verdades definitivas, sino resultados probabilísticos que requieren contraste con fuentes fiables. La capacidad de evaluar críticamente la información adquiere así una importancia aún mayor que en la era de los motores de búsqueda tradicionales.

Como conclusión, la autora sostiene que el verdadero debate no gira únicamente en torno a la propiedad de las respuestas generadas por IA, sino sobre la responsabilidad y la confianza. La sentencia alemana representa un paso significativo hacia la construcción de un marco jurídico y ético que reconozca que las respuestas de la inteligencia artificial tienen consecuencias reales para las personas. En este contexto, la educación, las bibliotecas y las instituciones públicas desempeñan un papel decisivo para promover un uso informado, crítico y responsable de estas tecnologías.

Tomado de Universo Abierto