viernes, 6 de febrero de 2026

Aprender a dialogar con los algoritmos: una competencia docente emergente

 Por Mercedes Leticia Sánchez Ambriz y Carlos Bravo Reyes

En colaboración con Mercedes Leticia Sánchez Ambriz

Las tecnologías emergentes han cobrado un papel central en la educación, y la inteligencia artificial (IA) generativa no es la excepción. Sin embargo, su uso creciente ha comenzado a generar una actitud preocupantemente pasiva entre muchos docentes: la IA produce recursos didácticos automáticamente, sin que el educador intervenga de manera crítica o creativa en el proceso. Esta delegación acrítica no solo empobrece el diseño pedagógico, sino que amenaza con erosionar la autonomía profesional docente.

La pedagogía crítica advierte que reducir la integración de la IA a un enfoque meramente operativo es insuficiente; por el contrario, su presencia transforma de forma profunda las dinámicas del aula y exige una reconfiguración activa del rol del docente. En este contexto, resulta urgente romper con la aceptación automática de los productos generados por la IA y aprender a dialogar con los algoritmos: formulando preguntas, diseñando consignas y orientando resultados desde objetivos de aprendizaje claros. Solo así será posible reapropiarse pedagógicamente de estas herramientas y recuperar un rol protagónico en el diseño de experiencias significativas.

El paso de una actitud pasiva a una relación dialógica con la inteligencia artificial requiere, ante todo, reconocer que las tecnologías no son neutras ni cerradas, y que su utilidad pedagógica depende de cómo se integran en los procesos de enseñanza y aprendizaje. La IA puede reproducir sesgos, simplificar el conocimiento o descontextualizar los contenidos si no se le orienta adecuadamente.

A lo largo de la historia de la educación, docentes y estudiantes emplean medios de enseñanza, desde el libro y la pizarra, hasta los medios digitales. Siempre se ha insistido que no basta con la selección del medio, sino que este proceso sigue al diseño y su empleo bajo una concepción pedagógica que denominado “Ruta crítica en el trabajo con los medios”. Esta idea se aplica por igual al trabajo con la IA.

Por eso, el desafío no es simplemente “aprender a usar herramientas”, sino adquirir la capacidad de gobernarlas desde la intencionalidad pedagógica. Este proceso a la continuidad del trabajo con los medios, solo que este momento la debemos ejercer una mediación activa entre los algoritmos y los propósitos educativos. Esto exige una nueva forma de alfabetización, donde el lenguaje de los algoritmos no domine la práctica docente, sino que sea interpretado, encauzado y transformado por ella.

Formar la competencia de dialogar con los algoritmos: una práctica pedagógica emancipadora

Aprender a dialogar con los algoritmos implica mucho más que conocer comandos o probar herramientas. Supone desarrollar una competencia pedagógica-tecnológica situada, que combine habilidades técnicas con claridad didáctica y pensamiento crítico. No se trata de pedirle a la IA que “haga la clase”, sino de saber cómo guiarla, cómo explicitar nuestros propósitos y cómo evaluar lo que devuelve. Esta competencia comienza con el dominio de la formulación de instrucciones precisas (prompting) en función de los objetivos de aprendizaje, el contexto del grupo y el tipo de conocimiento que se busca construir. Implica también aprender a iterar con el sistema: ajustar las solicitudes, contrastar respuestas, cuestionar lo que la IA sugiere y enriquecerlo con criterio pedagógico.

En lugar de aceptar el primer recurso generado, el docente debe preguntarse: ¿esto promueve pensamiento crítico? ¿Favorece el aprendizaje activo? ¿Responde a la diversidad del aula? En este proceso, el educador no actúa como consumidor, sino como diseñador y mediador. Formarse para “hablar con los algoritmos” es, en el fondo, formarse para no ceder el sentido pedagógico al diseño algorítmico, sino conservarlo como espacio de creación, juicio y autonomía.

Adoptar esta perspectiva activa no ocurre de forma intuitiva: requiere formación específica y práctica sistemática. El desarrollo de habilidades para interactuar críticamente con la IA implica aprender a formular prompts intencionales, evaluar las respuestas generadas y transformarlas en función de los contextos y propósitos educativos.

Esta capacidad no se reduce a un conocimiento técnico, sino que articula dimensiones pedagógicas, éticas y cognitivas. Como señalan Navarro (2025) y Tarasow (2024), la verdadera competencia no radica en usar la IA, sino en saber cómo usarla con sentido didáctico, en sincronía con el pensamiento crítico, la creatividad y la inclusión.

En este marco, comienzan a emerger propuestas metodológicas que guían la interacción formativa con los algoritmos: por ejemplo, el modelo VALS-GPT, utilizado en programas de formación docente de Junior Achievement (2025), propone un ciclo de diálogo con la IA que incluye pedir, evaluar, rediseñar y volver a interactuar, reforzando el pensamiento metacognitivo del educador.

Desde esta lógica, el rol docente no se limita a detectar si un estudiante usó IA para hacer una tarea, sino a diseñar consignas que trasciendan la respuesta literal y que exijan interpretación, posicionamiento, elaboración o transferencia. En palabras de Tarasow (2024), es urgente pasar “de preguntas fácticas a preguntas para pensar”, es decir, a consignas que estimulen procesos reflexivos, colaborativos y creativos.

En última instancia, interactuar activamente con la IA implica alfabetizarse tecnológicamente no solo para operar, sino para diseñar y mediar, manteniendo el control pedagógico sobre el sentido de las tecnologías. Solo así, como sugiere Roca (2025), la IA podrá ser comprendida no como una amenaza o reemplazo, sino como un compañero cognitivo que amplía las posibilidades de enseñar y aprender.

Herramientas de IA y adaptaciones pedagógicas

Herramientas como NotebookLM, Gemini o Studio Gemini han demostrado una notable capacidad para generar automáticamente materiales educativos —resúmenes, cuestionarios, presentaciones o esquemas— a partir de indicaciones simples. Sin embargo, el riesgo de esta eficiencia es que el docente se limite a recibir lo que el sistema produce, reproduciendo así una actitud pasiva en el diseño didáctico. Si bien estos entornos pueden ser útiles en contextos de alta demanda o limitación de tiempo, su mayor potencial no radica en la generación automática, sino en la posibilidad de ser personalizados mediante prompts cuidadosamente diseñados.

En lugar de aceptar de manera pasiva el recurso que ofrece la IA, el docente puede y debe intervenir activamente en el proceso: solicitando información específica, definiendo el enfoque didáctico, estructurando el diseño textual o visual, e incluso ajustando el nivel cognitivo según la taxonomía de Bloom.

Por ejemplo, un mismo contenido puede ser pedido en forma de analogía, mapa conceptual, caso problema o ejercicio creativo, dependiendo del propósito formativo. Esta capacidad de configurar la producción algorítmica convierte al profesor en un curador y arquitecto de experiencias de aprendizaje, y no en un simple consumidor de contenidos.

En esa línea, el control del docente sobre los parámetros de generación —tipo de actividad, profundidad, enfoque ético, diversidad cultural— es lo que garantiza que la IA trabaje a favor de una pedagogía situada, crítica y coherente con las necesidades reales del aula.

Conclusiones

La presencia creciente de la inteligencia artificial generativa en la educación exige un giro urgente en la forma en que los docentes interactúan con estas tecnologías. El riesgo de adoptar una actitud pasiva —en la que se aceptan sin cuestionamiento los productos de la IA— no solo empobrece la calidad pedagógica, sino que amenaza con desplazar el juicio profesional del educador. Frente a este escenario, la solución no es rechazar la IA, sino aprender a dialogar con los algoritmos: formular instrucciones con sentido didáctico, evaluar críticamente las respuestas y mantener el control sobre el diseño de las experiencias de aprendizaje.

Este artículo ha propuesto que dicha transición requiere formación específica: desarrollar la competencia de prompting pedagógico, fortalecer la alfabetización digital crítica y asumir el rol docente como diseñador, no como consumidor. Solo así será posible convertir la IA en una herramienta verdaderamente aliada, capaz de ampliar la creatividad, diversificar las metodologías y responder a las necesidades reales del aula latinoamericana.

En lugar de adaptar la práctica docente a las respuestas de la IA, se trata de adaptar la IA a los fines emancipadores de la educación. Esa es la frontera ética, pedagógica y política que debe guiar toda innovación en inteligencia artificial educativa.

Referencias

Cajavilca Reyes, K., Pérez-Hernández, E., & Cerrillo Martín, R. (2025). Alfabetización digital crítica en espacios educativos no formales. Digital Education Review, 47, 29–43.

Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE). (2023). Inteligencia artificial y educación: ¿herramienta de emancipación o nueva forma de alienación? https://redclade.org

Cordero Acevedo, C. Z. (2025). La inteligencia artificial en la educación desde la pedagogía crítica: Implicaciones éticas, sociales y pedagógicas. LATAM. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, 6(6), 2177–2189. https://doi.org/10.56712/latam.v6i6.5050

Grupo de trabajo de IA Generativa de la UNAM. (2025). Recomendaciones para el uso educativo de la Inteligencia Artificial Generativa en la UNAM. Universidad Nacional Autónoma de México.

Junior Achievement Argentina. (2025, septiembre 25). La educación que viene: Repensar la docencia en la era de la IAhttps://junior.org.ar/educacion-ia/

Navarro, A. (2025). ¿Con o sin IA? La creatividad docente en la era digital. EducarChilehttps://www.educarchile.cl/articulos/con-o-sin-ia-la-creatividad-docente-en-la-era-digital

Novumex. (2025, marzo 14). Suno: Innovación musical con IAhttps://novumex.vip/suno-innovacion-musical-con-ia/

Rivas, A. (2025). La llegada de la IA a la educación en América Latina: En construcción. ProFuturo – Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). https://profuturo.education/es/2025/ia-en-educacion-latinoamericana/

Roca, D. (2025, mayo 18). Guía NotebookLM para profesionales de la educación. Maieutic. https://davidroca.substack.com/p/guia-notebooklm-para-profesionales

UNESCO. (2024). Guía para el uso de IA generativa en educación e investigaciónhttps://unesdoc.unesco.org   

Tomado de 366 días

  

jueves, 5 de febrero de 2026

Ecos de una trayectoria: voces y afectos (C.EaD-99)

 Por Lorenzo García Aretio

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Todas las entradas de la serie “80 años. Compendio EaD”, VER AQU

(En este penúltima entrada del Compendio y también en la última, voy a escribir en primera persona del singular).

Toda trayectoria académica larga y sostenida deja huellas en los demás, sea por las palabras compartidas, por los gestos cotidianos, por los reconocimientos que se impulsan o por las instituciones que asocian un programa, un premio o un acto solemne a ese recorrido profesional. A lo largo de este Compendio EaD he revisado mis itinerarios vitales y profesionales, las ideas defendidas, los proyectos impulsados y los contextos en los que se ha ido configurando la educación a distancia y digital en la que he creído. En esta penúltima entrada deseo detenerme, no tanto en lo que yo he dicho o escrito, sino en lo que otros han querido decir o escribir sobre mí.

Confieso que no resulta sencillo hacerlo. Por convicción, he procurado situar el foco en la educación, en los estudiantes, en las instituciones y en los equipos, más que en la propia biografía personal. Sin embargo, un proyecto que pretende ser también legado perdería una pieza importante si silenciara sistemáticamente las miradas ajenas, es decir, las valoraciones, los afectos y los reconocimientos públicos que han acompañado este camino. No se trata de exhibir elogios, sino de mostrar que todo lo relatado en las entradas anteriores ha sido, en buena medida, una construcción compartida, percibida y narrada también por otros.

Cuando hablo de “ecos” me refiero a esos testimonios que han ido apareciendo en laudatio de doctorados honoris causa, en discursos de entrega de premios, homenajes académicos, presentaciones de libros o como conferenciante, artículos, entradas de blog, redes sociales, entrevistas, vídeos, mensajes colectivos de felicitación o notas institucionales. Son voces de autoridades, de colegas, discípulos, estudiantes, equipos editoriales, asociaciones, universidades, redes académicas y organizaciones que, en distintos momentos, han querido subrayar algún rasgo de mi trayectoria o de mi manera de entender la educación a distancia. Otros muchos testimonios quedan fuera de la voz o del texto escrito porque se produjeron en situaciones presenciales, sin grabación: congresos, conferencias, clases, reuniones o celebraciones diversas.

Sería inabarcable –y poco práctico– transcribir aquí la totalidad de esos materiales, muchos de los cuales están disponibles en la red. El propósito de esta entrada es más acotado, el de ofrecer una guía que remita, mediante enlaces, a una selección de textos, audios y vídeos que considero especialmente significativos, tanto por su accesibilidad pública como por su valor simbólico en mi biografía. En los apartados siguientes iré incorporando las URL y los datos básicos de algunos homenajes, laudatio, intervenciones, entrevistas, felicitaciones y mensajes que, por su contenido y contexto, ayudan a comprender cómo ha sido leída y querida esta trayectoria.

Esta selección no será exhaustiva ni jerárquica, algo prácticamente imposible, sino representativa. Pretende mostrar el reverso relacional de una vida dedicada a la educación, cómo el trabajo de años se convierte también en memoria compartida, en afecto expresado y en reconocimiento institucional. Al reunir aquí algunos de esos ecos, deseo dejar constancia de mi gratitud hacia quienes los han pronunciado o escrito e integrar, antes del cierre final de este Compendio, la dimensión humana y afectiva que lo recorre de principio a fin. A partir de aquí, las voces de los otros, accesibles a través de los enlaces, tomarán la palabra.

ooOOoo

Laudatio en el Premio internacional a una trayectoria ligada a la EaD

PREMIO MUNDIAL A UNA TRAYECTORIA DE VIDA EN LA EaD Consejo Internacional de Educación a Distancia  (ICDE, 9/11/2023). Primer hispanohablante que lo recibe a nivel mundial La  UNED  de  España  presentó  mi candidatura a iniciativa de la Cátedra UNESCO de Educación a Distancia y del Vicerrectorado de Internacionalización de dicha Universidad.

Laudatios y otros enlaces sobre los Honoris Causa

Homenaje Internacional de la Asociación Iberoamericana de Educación Superior a Distancia y la UNED (25/19/2021)

Otros homenajes, reconocimientos y apoyos

Confieso que no me quedan fuerzas –ni tiempo– para rastrear y recopilar todas las presentaciones elogiosas que se me han hecho en conferencias, webinars, entrevistas, cursos, reuniones o eventos informales. Y, sin embargo, sé que ahí, en esos momentos más discretos, residen también algunos de los ecos más sinceros y emocionantes. Quien ha dedicado su vida a la educación sabe que muchos de los reconocimientos más hondos no viajan en papel timbrado ni en medallas, sino en miradas, apretones de manos, correos inesperados o palabras dichas al final de una clase.

Los hitos que aquí he reunido no son trofeos, sino signos de una historia compartida. Cada premio, cada homenaje, cada doctorado honoris causa, cada mención especial lleva detrás personas concretas, equipos, instituciones que apostaron por la educación a distancia cuando aún muchos la miraban con recelo. Por eso los leo, ante todo, como testimonios colectivos, porque hablan menos de una biografía individual que de una comunidad de práctica, de una red iberoamericana y global que ha ido haciendo posible esta “nueva” educación a distancia que tantas veces hemos reivindicado en este Compendio.

Si he querido recoger estos ecos en la penúltima entrada es porque completan el sentido de lo narrado. He escrito sobre teorías, modelos, metodologías, tecnologías, instituciones y políticas, pero detrás de todo ello hay historias humanas, afectos, gratitudes mutuas. Este breve mosaico de voces externas cierra, de algún modo, el círculo relacional de mi trayectoria, muestra cómo otros han interpretado y devuelto, en forma de palabras y gestos, lo que durante décadas intenté sembrar desde la docencia, la investigación y la gestión universitaria.

Quedará aún una última entrada, la número 100, para decir “misión cumplida”, agradecer de manera más explícita y levantar la mirada hacia el horizonte. Aquí, en cambio, quería que hablaran los otros. O, al menos, que su voz quedara convocada y enlazada. A todos ellos, nombrados y no nombrados, vinculados a los reconocimientos más solemnes o a los gestos más sencillos, solo puedo decirles:

¡Gracias por haber formado parte de estos ecos de una trayectoria que, sin vuestro acompañamiento, simplemente no habría existido o, en todo caso, no habría tenido sentido!


OpenEdition le sugiere que cite este post de la siguiente manera:
García Aretio (25 de diciembre de 2025). Ecos de una trayectoria: voces y afectos (C.EaD-99). Contextos universitarios mediados. Recuperado 2 de febrero de 2026 de https://doi.org/10.58079/15ezt

miércoles, 4 de febrero de 2026

Un segundo balance 2025: El uso de la IA y el futuro que queremos

 Por Paola Dellepiane


Comenzó un nuevo año, y a modo de completar las reflexiones sobre la Inteligencia Artificial (IA) y sus implicancias en la educación del último post de 2025, traigo a esta segunda parte algunas ideas asociadas más específicamente al interior de las instituciones educativas.

El artículo publicado por la UNESCO, El uso de la IA en educación: decidir el futuro que queremos, nos invita a una reflexión profunda y necesaria: la Inteligencia Artificial (IA) ya no es una tecnología del futuro lejano, sino una realidad presente que está transformando múltiples aspectos de nuestra vida, incluida la educación de nuestros hijos. La IA ofrece herramientas potencialmente poderosas para personalizar el aprendizaje, facilitar el acceso a la información y desarrollar nuevas habilidades. Sin embargo, su implementación no está exenta de desafíos y riesgos significativos.

¿Cómo abordar el tema al interior de las instituciones educativas y en la comunidad toda?

No podemos ser meros espectadores. La IA, y en particular la IA Generativa, ha entrado en nuestros hogares a través de aplicaciones educativas, asistentes virtuales y herramientas de búsqueda que nuestros hijos utilizan. La visión de la UNESCO de "decidir el futuro que queremos" nos llama a tomar un papel activo. No se trata de aceptar la tecnología ciegamente ni de rechazarla por completo, sino de entenderla, guiar su uso y asegurarnos de que se alinee con nuestros valores y el bienestar integral de nuestros hijos.

Los riesgos que preocupan a organismos como la UNESCO, tales como sesgos algorítmicos, privacidad de datos, brecha digital, posible disminución del pensamiento crítico si se usa pasivamente, son preocupaciones al interior de las instituciones ¿Cómo aseguramos que la IA sea una herramienta que apoye y no reemplace la interacción humana, la creatividad y la capacidad de resolver problemas de forma independiente? ¿Cómo garantizamos que su uso sea equitativo y no profundice las desigualdades?

En síntesis, la IA no es un fenómeno externo, y su impacto requiere un análisis riguroso, interdisciplinar y con mirada ética.

En este sentido, durante 2025 nos propusimos comprender cómo los estudiantes están viviendo la irrupción de la inteligencia artificial en sus procesos formativos. Nos interesaba conocer no solo sus usos cotidianos, sino también las expectativas, miedos y dilemas éticos que acompañan esta nueva realidad académica.

En una primera etapa del proyecto, obtuvimos resultados cualitativos que arrojan información muy valiosa.

Hemos identificado seis patrones principales:

1️ Uso frecuente y diversificado. Los estudiantes emplean ChatGPT y otras IAs para generar ideas, resumir textos, organizar contenidos y mejorar el diseño visual de sus presentaciones o proyectos.

2️ Valoración ambivalente. Reconocen el enorme potencial de la IA como apoyo, pero rechazan que sustituya al docente. El contacto humano, el diálogo y la retroalimentación siguen siendo vistos como insustituibles.

3️ Preocupaciones éticas. Existe inquietud por la vigilancia automatizada y los sistemas de detección de plagio, que pueden generar falsos positivos y vulnerar la privacidad del estudiante.

4️ Desigualdad digital. Detectan brechas entre quienes pueden pagar versiones premium de IA y quienes dependen de herramientas gratuitas con menos prestaciones.

5️ Sesgos algorítmicos. Se percibe riesgo de que los sistemas reproduzcan estereotipos de género, raza o ideología, afectando la objetividad del aprendizaje.

6️ Formación insuficiente. Los alumnos señalan que las universidades aún no ofrecen capacitación suficiente sobre el uso crítico y ético de la IA. Reclaman talleres, asignaturas específicas y acompañamiento docente.

Estas percepciones se sintetizan en una idea central: los estudiantes no quieren prohibiciones, sino formación, transparencia y orientación.


¿Qué ocurre del lado de la escuela? ¿Qué se necesita para un adecuado uso educativo de la IA?

Una investigación realizada en el mismo año por investigadoras del CIAE de la Universidad de Chile, advierte sobre la formación docente para integrar la IA: ¿Está la escuela preparada para la IA?

De acuerdo a lo estudiado por las expertas, son cinco puntos los que "frenan" el uso educativo de la IA:

1️ Formación docente deficiente. La gran mayoría de los docentes declara no haber recibido ningún tipo de formación sobre inteligencia artificial, ni en su formación inicial ni en capacitaciones recientes. Esto limita su capacidad para usarla con sentido crítico y pedagógico.

2️ Falta de lineamientos institucionales. La ausencia de marcos normativos claros genera incertidumbre respecto a cómo, cuándo y para qué usar estas tecnologías en el aula.

3️ Brechas tecnológicas persistentes. La infraestructura digital sigue siendo un obstáculo grave, especialmente en establecimientos con menos recursos. Problemas de conectividad, acceso desigual a dispositivos y falta de soporte técnico restringen cualquier intento de innovación.

4️Escaso acompañamiento pedagógico. Los docentes no cuentan con asesorías ni referentes internos que los guíen en el uso reflexivo de IA, lo que alimenta la sensación de aislamiento frente a un fenómeno complejo.

5️Culturas escolares conservadoras. En muchos establecimientos, la IA no se discute como tema educativo. Persiste una mirada reduccionista, centrada en automatización de tareas, sin análisis crítico de sus implicancias formativas.


Partiendo entonces de la premisa que la tecnología
debe estar al servicio de las personas, la clave es un abordaje de la IA desde un enfoque humanista y ético, priorizando el desarrollo de habilidades críticas, la seguridad digital y el diálogo constante sobre cómo y por qué usamos estas herramientas. La IA puede ser un aliado extraordinario, pero solo si la manejamos con conciencia, criterio y poniendo en el centro el bienestar de nuestros hijos.

Sin dudas, la temática merece ser abordada desde una visión integral: escuela - familias.

Complementando estas evidencias con el artículo de la UNESCO, algunas recomendaciones para el uso de la IA al interior de las instituciones educativas, en diálogo con Gemini:

Adoptar un Enfoque Centrado en el Ser Humano

  • La IA como complemento, no como sustituto: Las instituciones deben reforzar la idea de que la IA es una herramienta para potenciar las capacidades humanas. La interacción docente-estudiante, el apoyo emocional y el contexto social que ofrece la escuela son irreemplazables.

  • Mantener la autonomía humana: Asegurar que los docentes y directivos mantengan el control final sobre las decisiones críticas (como admisiones o evaluaciones definitivas) y que la tecnología no dicte el rumbo pedagógico de forma autónoma.


Actualizar los Sistemas de Evaluación

  • Rediseñar la medición del aprendizaje: Ante la capacidad de la IA para superar exámenes estandarizados, las instituciones deben priorizar métodos que evalúen el pensamiento crítico, la creatividad y la resolución de problemas complejos, en lugar de la simple memorización o reproducción de textos.

  • Innovación pedagógica: Reevaluar qué competencias son ahora prioritarias para los estudiantes en un mundo donde la IA puede realizar tareas técnicas y de redacción básica.


Establecer "Líneas Rojas" y Éticas

  • Protección de datos y privacidad: Implementar protocolos rigurosos para garantizar que la información de los estudiantes no sea vulnerada ni utilizada comercialmente por las plataformas de IA.

  • Límites de edad: Siguiendo la recomendación de la UNESCO, se sugiere establecer un límite de edad mínimo (como los 13 años) para el uso independiente de herramientas de IA generativa en el aula, siempre bajo supervisión docente.

  • Mitigación de sesgos: Capacitar a la comunidad educativa para identificar posibles sesgos algorítmicos que puedan perpetuar estereotipos o discriminación.


Invertir en Capacitación y Alfabetización Digital

  • Formación docente: Los profesores deben ser los primeros en entender y saber manejar estas herramientas para poder guiar a sus alumnos. La alfabetización digital debe ser considerada una competencia básica y obligatoria.

  • Capacitación para operadores administrativos: Dado que la IA puede automatizar tareas de gestión (asistencia, calificaciones), el personal administrativo debe estar calificado para supervisar estos procesos y evitar errores sistémicos.


Promover la Equidad y la Inclusión

  • Cerrar la brecha digital: Las instituciones deben trabajar para que el acceso a la IA no se convierta en un factor más de exclusión. Es vital asegurar que todos los estudiantes, independientemente de su nivel socioeconómico, tengan acceso a las infraestructuras necesarias (conectividad y dispositivos).


Involucrar a las Familias

  • Orientación a padres: Las instituciones deben actuar como puentes informativos, ayudando a los padres a entender que no deben ser observadores pasivos ni temer a la tecnología, sino acompañar a sus hijos en un uso crítico y ético de la misma.


Fomentar el Pensamiento Crítico sobre la Tecnología

  • No es neutral: Enseñar a los estudiantes que la tecnología tiene intencionalidades y limitaciones. Fomentar el análisis sobre cuándo es beneficioso usar la IA y cuándo su uso podría mermar la calidad del aprendizaje o la profundidad de la reflexión.

En resumen, la recomendación principal es "dirigir la tecnología para que no sea ella quien nos dirija", manteniendo siempre la educación como un esfuerzo colectivo, social y profundamente humano.

Adoptar estas prácticas ayudaría a navegar el creciente mundo de la IA de una manera informada y responsable, asegurando que la tecnología sirva para potenciar el aprendizaje y el desarrollo de los niños y jóvenes, en línea con una visión humanista y ética como la que promueve la UNESCO.

¡Feliz 2026!

Tomado de Aplicaciones educativas en entornos virtuales