Por Lorenzo García Aretio
Todas las entradas de la serie “80 años. Compendio EaD”, VER AQU
Estas líneas ven la luz en este blog el 29 de diciembre de 2025. Con ellas se cierra el proyecto “80 años. Compendio EaD” compuesto por cien entradas, un año entero de trabajo sostenido, y un recorrido que comenzó el 8 de enero de 2025 con una mezcla de ilusión y vértigo.
Quien llegue aquí hoy por primera vez, puede leer esta entrada como puerta de entrada porque en ella se explica qué ha sido el Compendio, qué pretendía, qué entrega y qué deja abierto. Quien lo haya seguido, encontrará, además, un cierre coherente con el sentido inicial del proyecto, un balance sereno, una gratitud concreta y una mirada al horizonte.
No fue un año cualquiera. Coincidía con mi 80 aniversario, una edad que invita más a cerrar etapas que a abrirlas. Y, sin embargo, aquí hemos estado semana tras semana, abriendo ventanas, tendiendo puentes entre el pasado, el presente y el futuro de la educación a distancia (EaD), hoy también digital, virtual y en línea.
Ya expliqué en la primera entrada que este proyecto nació con una doble vocación:
- Por un lado, ordenar y actualizar una trayectoria personal de varias décadas centrada en la EaD.
- Por otro, ofrecer un recurso útil para docentes, investigadores, estudiantes de posgrado e instituciones que siguen preguntándose cómo diseñar, gestionar y evaluar una educación de calidad sin co-presencia: “a distancia”, “en todas partes” y a lo largo de la vida.
No se trataba de una autobiografía académica ni de una compilación desordenada de textos dispersos. La intención fue levantar un compendio actualizado, una mirada crítica al pasado, presente y futuro de la EaD; una herramienta práctica para la formación, el debate y la inspiración; y un recorrido que parte de toda mi producción, durante más de cuatro décadas, sobre esta modalidad educativa.
Hoy, al escribir esta entrada final, siento que esa MISIÓN, con todas sus limitaciones, puede considerarse CUMPLIDA. Y, al mismo tiempo, percibo con claridad que el horizonte sigue abierto, porque la EaD continúa transformándose y este Compendio no clausura nada; más bien, deja trazados caminos, preguntas y claves para que otros sigan avanzando.
MISIÓN CUMPLIDA: CERRAR EL ARCO INICIADO EN LA ENTRADA 1
En aquella primera entrega anuncié una estructura exigente, compuesta de ocho módulos temáticos y un módulo de cierre, cien entradas a lo largo de 2025, con la intención de ofrecer un panorama razonablemente completo de la EaD, desde sus fundamentos históricos hasta las preguntas que hoy abren la inteligencia artificial, la analítica del aprendizaje y las realidades extendidas.
También advertí entonces que no pretendía escribir artículos científicos al uso, sino textos de blog, ágiles, pensados para la lectura reflexiva, la formación y la práctica profesional; eso sí, tratando de mantener el rigor dentro de las inevitables limitaciones de tiempo y espacio.
Decir “misión cumplida” ni mucho menos es triunfalismo. Es la constatación serena de que se ha llegado al puerto previsto tras una travesía ni breve ni sencilla. Este Compendio ha implicado:
- Revisar críticamente décadas de publicaciones propias (libros, artículos, colaboraciones, blogs, conferencias, presentaciones, entrevistas, vídeos, ppts, acetatos, material sin publicar…), bastantes de ellas, las que están en Internet, las pueden revisar aquí, y algunas ajenas que complementan, refuerzan o actualizan mis planteamientos.
- Reorganizar saberes dispersos en módulos y secuencias didácticas coherentes.
- Escribir y reescribir, con pretensión de rigor, evitando en lo posible simplificaciones fáciles o repeticiones innecesarias.
- Actualizar conceptos, teorías, metodologías y tecnologías a la luz del contexto digital contemporáneo, incluyendo la irrupción de la IA generativa, la analítica y las realidades extendidas.
El resultado no es un tratado cerrado. Es un itinerario formativo, articulado en módulos, que puede funcionar como curso, manual, referencia para estudio e investigación o material de apoyo en programas de formación docente y de posgrado. Cada entrada se concibió para poder leerse de manera autónoma, pero el conjunto aspira a ofrecer una visión de sistema, en diálogo permanente con la Teoría del Diálogo Didáctico Mediado.
En la Entrada 1 confesé que “no están siendo años fáciles para mí” y pedí fuerzas para completar el proyecto. Hoy, al llegar a la Entrada 100, conviven en mí persona un cierto cansancio físico e intelectual con una satisfacción moral profunda:
- porque ha merecido la pena sostener el esfuerzo,
- porque el sentido de lo que se buscaba estaba claro, y
- porque, en el fondo, escribir ha sido también una forma de seguir aprendiendo, seguir sirviendo y de desconectar determinadas horas de cada día de las hondas preocupaciones cercanas.
AGRADECIMIENTO: CÍRCULOS CONCÉNTRICOS DE RECONOCIMIENTO
Si esta entrada incluye la palabra “gratitud” en el título, no puede quedarse en una fórmula genérica. Debe traducirse en personas, instituciones y comunidades concretas, organizadas en varios círculos concéntricos, más allá de lo ya especificado en la entrada anterior y penúltima de este proyecto.
Instituciones y proyectos que hicieron posible una trayectoria
Mi primer reconocimiento se dirige a las instituciones en las que he vivido mi biografía formativa, docente e investigadora:
- La Escuela Normal de Magisterio de Badajoz (hoy Facultad de Educación y Psicología de la Universidad de Extremadura) en la que obtuve mi titulación de Maestro.
- Las Escuelas Profesionales Virgen de Guadalupe de Badajoz donde comencé como docente en 1963.
- La UNED, donde inicié (1981) y desarrollé plenamente mi vida universitaria ligada a la EaD, primero en el Centro Asociado de Mérida y desde el curso 1984/85 en su Sede Central de Madrid, docencia e investigación, dirección del programa de formación del profesorado, coordinación de planes de estudio, dirección del IUED, decano de la Facultad de Educación y, actualmente, catedrático emérito de esta universidad.
- La Asociación Nacional de Centros de Educación a DIstancia (ANCED), hoy Asociación Nacional de Centros y Proveedores de e-Learning (ANCYPEL), de la que durante varios años fui asesor y presidente de su Comisión de Calidad.
- Diversidad de universidades e instituciones iberoamericanas con las que tanto he colaborado.
- Las asociaciones y redes dedicadas a la educación abierta y a distancia, especialmente la AIESAD.
- UNESCO que confió en mi persona para dirigir durante algo más de dos décadas la Cátedra UNESCO de EaD (CUED) de la que actualmente soy Presidente de Honor.
- Los grupos de investigación e innovación en los que tuve el placer y el honor de participar en diferentes proyectos.
En todas estas instituciones, organizaciones y grupos encontré espacio para la docencia, para investigar, innovar, dirigir proyectos, acompañar tesis, asesorar/impulsar programas y, sobre todo, formarme, aprender con colegas y estudiantes.
Lo que aquí se recoge es, en gran medida, fruto de una obra colectiva que, en algún momento, asumí la tarea de sistematizar. Como aclaré en su momento, y conviene reiterar, este Compendio no está escrito pensando en una institución concreta, sino en la EaD como fenómeno educativo global.
Comunidad académica y profesional de la EaD
Extiendo mi gratitud, de manera especial, a la comunidad iberoamericana y global de educación a distancia y digital, conformada por colegas, investigadores, equipos docentes, responsables de programas y servicios, tecnólogos educativos, diseñadores, gestores de calidad, profesionales de plataformas y servicios administrativos de apoyo.
Durante décadas he aprendido y me he aprovechado de sus publicaciones, de sus prácticas, de sus apoyos, de sus aciertos y también de sus fracasos y errores. En estas cien entradas hay ecos de los pioneros que consolidaron el campo, de los marcos teóricos que nos han ayudado a pensar la EaD, y de experiencias institucionales que han mostrado lo que funciona y lo que conviene revisar críticamente.
Estudiantes: razón de ser de todo este esfuerzo
Un círculo esencial de mi gratitud lo forman los estudiantes, presenciales y a distancia, de todos los niveles educativos, pero muy especialmente el estudiantado adulto, trabajador, disperso geográficamente, que confió en la EaD para poder seguir formándose cuando las rutas convencionales no eran compatibles con sus vidas.
Su esfuerzo, su perseverancia, sus dificultades y logros han sido siempre el mejor recordatorio de para qué existe la EaD y de qué está en juego cuando hablamos de calidad, equidad, inclusión o derecho a aprender a lo largo de la vida. Muchas de las preocupaciones y propuestas que aparecen en el Compendio nacen de haber escuchado, durante años, sus voces, sus tiempos, sus silencios.
Familias, amistades y afectos
En un plano más íntimo, mi agradecimiento se dirige a quienes han sostenido, con inmenso cariño y paciencia, tantas horas de lectura, escritura y dedicación, especialmente mi esposa e hijos, mi familia y mi entorno más cercano. Han convivido con borradores, acetatos, papeles, ordenadores, plazos de publicación, viajes, congresos, conferencias, entrevistas, clases, reuniones…, y en este último tramo, con la exigencia de completar cien entradas en un año especialmente intenso y complicado en lo personal y en lo afectivo.
Cómo no, a mis maestros y amigos más cercanos, de dentro y de fuera de las instituciones y grupos antes mencionados, que siempre me enseñaron, me ayudaron, me entendieron, me animaron, me dieron fuerzas para poder culminar una trayectoria profesional ambiciosa. Sin ellos no hubiese sido posible llegar hasta aquí.
Este proyecto ha sido también un acto de amor, sí, de amor, hacia la educación, hacia los estudiantes y hacia las personas que me han acompañado en el camino. Esa dimensión no figura en los índices de impacto ni en las referencias, pero está, aunque silenciosa, en cada página de este compendio.
Lectores y lectoras: del “comencemos juntos” al “hemos llegado”
Aquella Entrada 1 del Compendio del pasado 8 de enero, la finalizaba con una invitación: “comencemos juntos este apasionante recorrido”. A lo largo de estos doce meses, esa invitación se ha traducido en miles de lecturas, comentarios, mensajes, ecos en redes, correos personales y usos del Compendio en contextos muy diversos.
Mi gratitud se dirige, de forma especial, a quienes se han acercado a estas entradas:
- profesorado que las ha utilizado en sus asignaturas,
- equipos de formación docente que las han incorporado a sus programas,
- estudiantes de maestría y doctorado que han encontrado en ellas marcos conceptuales y bibliografía,
- responsables institucionales que han hallado ideas para rediseñar programas o servicios,
- estudiosos e investigadores que tomaron como base algunos de los planteamientos aquí esbozados.
Saber que un texto ayuda a mejorar una práctica docente concreta, a fundamentar una decisión institucional, un argumento o, simplemente, a clarificar un concepto, es quizá la forma más plena de reconocimiento académico y humano. A todos ellos, gracias por haber recorrido conmigo este camino.
Herramientas y mediaciones de este tiempo: la IA como apoyo
En la presentación del Compendio expliqué que un proyecto así, en esta época, sería impensable, y quizás absurdo, sin ayuda tecnológica, y detallé el papel que iba a desempeñar en el proyecto la inteligencia artificial: búsqueda y organización de mis documentos dispersos, transcripción de audios y vídeos, escaneado y resumen de textos impresos, actualización temática, apoyo en la estructuración, generación de esquemas, retoques en la redacción de algún párrafo engorroso, imágenes e infografías, elaboración de pódcast y videopódcast de cada entrada.
He procurado ser coherente con aquella declaración inicial. Para mí, para este proyecto, la IA ha sido una mediación valiosa porque imprudente hubiese sido no usarla, pero la responsabilidad intelectual del contenido ha sido siempre mía. Ninguna entrada, ningún párrafo, se ha publicado sin mi supervisión crítica, reescritura una y mil veces, contraste con fuentes y ajuste personal. El error, si lo hay, y supongo que lo habrá, siempre será mío.
En términos de mi Teoría del Diálogo Didáctico Mediado, la IA ha sido aquí un mediador más, que amplía el diálogo, pero no sustituye la voz ni la conciencia de quien escribe. También esto ha sido un aprendizaje que quise compartir, porque forma parte del presente y del futuro de la EaD.
MIRADA AL HORIZONTE: LO QUE QUEDA ABIERTO
Cerrar un Compendio no significa cerrar la historia de la EaD ni, mucho menos, la reflexión sobre su porvenir. Más bien al contrario, estos cien textos pretenden dejar abiertas claves para seguir leyendo un horizonte en movimiento.
Una promesa aún en construcción
La EaD nació para hacer posible “una mejor educación para más personas”. Esa promesa, atribuida a González Casanova, y con esas o similares palabras tantas veces evocada, sigue en construcción. Persisten brechas de acceso, de conectividad, de apoyo, de calidad. La expansión de la educación digital durante y después de la pandemia dejó experiencias admirables, pero también improvisaciones y desigualdades.
Mirar al horizonte exige no idealizar la EaD pero tampoco condenarla. Exige seguir trabajando en modelos, plenamente a distancia o híbridos, flexibles, inclusivos, centrados en el aprendizaje y en el bienestar de estudiantes y docentes. La calidad no se regala: se diseña, se gestiona y se evalúa de forma sistemática, con marcos claros, evidencias, diálogo y participación.
Nuevas mediaciones: entre el entusiasmo y la cautela
A lo largo de los 100 textos de este Compendio he subrayado que la IA, la analítica del aprendizaje y las realidades extendidas no son meras modas, sino mediadores potentes, y hoy creo que indispensables, que reconfiguran el diálogo didáctico mediado. Abren oportunidades extraordinarias de personalización, apoyo, creatividad, simulación y accesibilidad, pero también plantean interrogantes serios sobre ética, privacidad, autonomía, equidad y sentido educativo.
Mi generación ha contribuido a consolidar los fundamentos de la EaD, los modelos institucionales, los marcos de calidad, las teorías y enfoques pedagógicos. Corresponde ahora, sobre todo, a las generaciones que vienen, asumir el liderazgo en la exploración crítica de estas nuevas mediaciones, sin perder de vista los principios que justifican la existencia misma de la educación.
El Compendio como legado abierto y utilizable
Este “80 años. Compendio EaD” no está pensado como una pieza de museo, sino como un instrumento de trabajo vivo. Ojalá se utilice, se cite, se discuta, se corrija, se complemente. Ojalá sirva para:
- Diseñar y revisar programas de formación docente en EaD y educación digital.
- Inspirar líneas de investigación, trabajos fin de máster y tesis doctorales.
- Revisar críticamente experiencias institucionales y políticas educativas sobre educación abierta y a distancia.
- Ayudar a jóvenes colegas a situarse en la historia y en las discusiones actuales de este campo.
A lo largo de la serie, y con ayuda de la IA, he añadido infografías, pódcast y videopódcast en cada entrada, aprovechando mediaciones propias de la EaD para facilitar otros modos de acceso al contenido. Aun con sus imperfecciones, confío en que estos recursos complementarios contribuyan a que el Compendio llegue a más personas y contextos.
Si alguna entrada resulta útil para mejorar un curso concreto, para enriquecer una práctica tutorial, para hacer más inclusivo un programa o para sostener la argumentación de un informe o investigación, este esfuerzo habrá quedado plenamente justificado.
LO QUE SIGUE PARA MÍ
En lo personal, esta entrada marca el final de un ciclo particularmente intenso. No tengo previsto iniciar otro proyecto de esta envergadura ni mantener el ritmo de publicación de este año, ni muchísimo menos. Pero eso no significa que cierre mi vinculación con la EaD ni con la reflexión educativa. Seguiré, en la medida de mis posibilidades, en estado menguante y cada vez más limitado:
- Dirigiendo la “RIED-Revista Iberoamericana de Educación a Distancia” de la AIESAD que tuve el honor de fundar;
- Participando en proyectos o acciones concretas de la Cátedra UNESCO de Educación a Distancia (CUED) de la que soy Presidente de Honor;
- Interviniendo en algunos debates;
- Acompañando u orientando procesos;
- Atendiendo, excepcionalmente, alguna invitación;
- Colaborando, aunque sea muy mínimamente, con asociaciones e instituciones con las que he mantenido relación muy especial.
El Compendio me permite, además, algo que considero muy valioso, el dejar un itinerario relativamente completo, ordenado y accesible de lo que he pensado, investigado y compartido durante décadas. Es, por tanto, una forma de despedida, pero también de continuidad, porque el texto seguirá circulando cuando mi voz ya no pueda estar tan presente en foros, aulas o congresos
CIERRE: DE LA ESPIRAL AL HORIZONTE
En la presentación del Compendio expliqué el sentido del logo elegido, una espiral que se expande, un libro abierto, una mano-cursor que simboliza la mediación digital. Aquella imagen quería expresar conocimiento en expansión, aprendizaje continuo, maduración intelectual y mediaciones tecnológicas al servicio de la educación.
Hoy, al concluir, sigo sintiendo que esa espiral es una buena metáfora de lo que la EaD ha sido en mi vida, un movimiento que nunca se cierra del todo, que se abre hacia nuevos radios y nuevas capas de complejidad. Mi deseo es que este Compendio contribuya a que esa espiral siga creciendo en otros, en otras generaciones, en otras instituciones y contextos.
Si tuviera que condensar el sentido último de estas cien entradas, diría que han querido ser:
- Un mapa razonado de la EaD clásica y de la EaD digital contemporánea.
- Una invitación a pensar la docencia, la tutoría, los recursos, las metodologías, la evaluación y la calidad con profundidad y sentido crítico.
- Un testimonio de confianza en la capacidad de la educación, mediada por tecnologías, para ampliar oportunidades y reducir desigualdades, si se diseña y se gestiona con rigor y con ética.
Termino como comencé, pero al otro lado del camino, con una mezcla de cansancio y esperanza:
- Cansancio, porque cien entradas en un año, a los 80 y con serios problemas cercanos, no se improvisan.
- Esperanza, porque sé que este trabajo no se agota en sí mismo; puede ser punto de partida para otros, semilla que germine en contextos y tiempos que ya no me pertenecerán del todo.
En la primera entrada pedía fuerzas para iniciar este recorrido y agradecía a quienes decidían acompañarme. Hoy sólo puedo decir:
Gracias por haber estado ahí.
Gracias por la confianza, por el diálogo, por la lectura atenta.
Si este Compendio ha sido para ustedes una mínima parte de lo enriquecedor que ha sido para mí construirlo, el objetivo está más que cumplido. Al final de este camino queda una certeza sencilla:
Nada de esto habría tenido sentido sin quienes enseñan y aprenden, a veces en silencio, al otro lado de una pantalla o de un texto.
Me despido, sí, pero no me retiro del todo:
Dejo aquí un legado abierto para que otros lo completen, lo discutan y lo mejoren.
Ha sido un placer.
Lorenzo García Aretio
Pozuelo de Alarcón (Madrid), 29 de diciembre de 2025
NOTA. Tal y como señalé y aclaré explícitamente en la primera entrada de este Compendio, a lo largo de sus entradas adoptaré, en línea con las orientaciones de la Real Academia Española (RAE), el uso del masculino gramatical como género no marcado para aludir a colectivos mixtos, evitando el desdoblamiento sistemático de género, que la propia RAE considera en general innecesario y contrario al principio de economía del lenguaje. Se trata, por tanto, de una elección lingüística ajustada a la norma académica, plenamente compatible con mi compromiso con la igualdad efectiva entre mujeres y hombres.
Únicamente el texto se puede utilizar bajo licencia Creative Commons Atribución/Reconocimiento 4.0 Internacional. Salvo indicación contraria, los demás elementos (ilustraciones, archivos adicionales importados) son "Todos los derechos reservados".
OpenEdition le sugiere que cite este post de la siguiente manera:
García Aretio (29 de diciembre de 2025). 100 entradas: misión cumplida, gratitud y horizonte abierto (C.EaD-100). Contextos universitarios mediados. Recuperado 2 de febrero de 2026 de https://doi.org/10.58079/15f5o


No hay comentarios:
Publicar un comentario