jueves, 23 de julio de 2020

La generación Alpha de la era postpandemia: la más emocionalmente inteligente y responsable de la historia

Escribe Dolors Reig 

“Lo peor de la peste no es que mata a los cuerpos, sino que desnuda las almas y ese espectáculo suele ser horroroso”.  Albert amus

 

Leía ayer una cita de Oscar Wilde…. sobre cómo todos/as estamos en el fondo del pozo pero solamente algunos eligen mirar hacia arriba, ver desde allí algo de luz. Ya vislumbraba destellos ayer, después de escuchar casi por casualidad el discurso dirigido a los niños/as de Iglesias y de compartir mis primeras impresiones al respecto en una participación en un Webinar para Panamá, decidía escribir esta entrada.

Y es que son muchas las ideas que he expresado en estas páginas virtuales que van confirmándose durante este paréntesis del covid19 pero también son algunas las sorpresas.

Hablábamos aquí y en otras publicaciones del fin de las generaciones, de cómo la larga cola de la libertad que los jóvenes de la Generación Z  y los menos jóvenes conectados estábamos disfrutando, determinaban en parte que el de generación resultase un concepto obsoleto. He criticado además, por innecesaria, la invención de una nueva Generación Alpha que no añadía, definida como estaba en la omnipresencia de las TIC, nada nuevo a la GezZ anterior.

Tampoco el término Generación Greta Thunberg, aunque atractivo, me convencía por representar un cambio cualitativo en la naturaleza sociocultural de los seres humanos o sus formas de organización que no estuviese vinculado, de nuevo, a la emergencia del paradigma digital y el aumento en la responsabilidad social, ecológica que ha supuesto durante los últimos años en nuestros jóvenes.

 

generación Alpha

Pero irrumpió la pandemia y empiezo a pensar que sí, que estamos ante un nuevo fenómeno, que cambiar el mundo es hoy, más que nunca y gracias al confinamiento mundial que vivimos, por primera vez en una historia que nunca les ha cedido las riendas,  cosa de niños.

Recuerdo el concepto de niños, adolescentes, jóvenes de algodón, empoderados en exceso, mimados hasta el extremo de restar autoridad a profesores y escuela durante las últimas décadas.  Y contrasta con fuerza con el papel, confinado y victimario al que los estados, especialmente el nuestro, les han relegado. Aún no siendo susceptibles al desarrollo de la enfermedad, nuestros niños y jóvenes llevan meses sin poder salir de casa, meses sin poder disfrutar, aprender de sus iguales, desarrollar en plenitud los mecanismos de socialización que les son imprescindibles.

Son las grandes víctimas pero también los grandes héroes del Covid19.

 Muchos/as lo exteriorizamos en casa, lo destacamos en redes: aquellas mismas tecnologías que ayer veíamos como amenaza a su desarrollo están mostrando, de la mano de su habilidad de nativos digitales al usarlas, un potencial formativo y socializador del que muchos/as adultos no eran conscientes. Históricamente ridiculizados, ninguneados, ausentes de cualquier planteo sobre educación que les incumba,  ayer un vice-presidente se dirigía a ellos y les decía una palabra, merecida pero hasta ahora inaudita:  gracias. Un gracias los jóvenes y  su colaboración en términos de pericia tecnológica a la hora de resolver la dramática brecha intergeneracional que condenaba a soledad y muerte a nuestros ancianos, un gracias a los niños/as y el control emocional y la responsabilidad que en muchos de ellos hemos tenido que hacer madurar a marchas forzadas.

Teníamos, como veíamos al comienzo, el terreno bien abonado y hablamos de unos jóvenes (generación Greta) dispuestos desde el principio a sentirse útiles ante una amenaza sin precedentes a la salud de sus mayores. Si  la responsabilidad es la capacidad de asumir las consecuencias de las acciones y decisiones buscando el bien de los demás además del propio, el mantenimiento de la paz familiar, el amor y el cuidado que demuestran cuando respetan el confinamiento, la ayuda que nos prestan en el uso de las TIC, resultan oportunidades únicas para su realización.

Así, creo que, de entre las cosas positivas que van emergiendo, creo que vamos a ver crecer una generación postpandemia más responsable, con mayor educación emocional que las anteriores.

Seguir leyendo  (Tomado del Caparazón con permiso de su autora)

miércoles, 22 de julio de 2020

Aula Invertida híbrida ¿una solución para la nueva normalidad académica?

Escribe Ángel Fidalgo

Híbrido. Fotografía by Ángel Fidalgo

Híbrido. Fotografía by Ángel Fidalgo

Desde diversos sectores se apunta a que la formación que viene debe ser flexible e híbrida, de esta forma estaremos preparados para adaptarnos a situaciones que se sabe que van a llegar (cambio de presencialidad a online y viceversa), pero ni cuándo ni por cuánto tiempo.

También es cierto que no todos los sectores tienen la misma interpretación del significado de “híbrida y flexible”. Los gestores políticos lo suelen interpretar desde el punto de vista del alumnado, como por ejemplo “el 50% asiste a clase y otro 50% no asiste”. Los gestores académicos suelen centrar sus esfuerzos en cómo plasmar “lo híbrido y flexible” en una planificación docente que se adapte a las normativas vigentes. El profesorado lo suele interpretar desde el punto de vista docente; es decir, cómo intercambiar actividades presenciales y online sin volverse loco.

Desde el punto de vista de las innovaciones educativas, también hay que hacer una adaptación para la nueva normalidad académica, veamos esa transformación para el método de Aula Invertida. Este método se basa en impartir la lección online y realizar los deberes en clase de forma presencial. Por tanto, combina formación online y formación presencial.

Así pues, en este caso híbrida no significa que combine formación online y presencial, ya que es lo que hace por propia definición.

El significado de Aula Invertida híbrida se refleja en la siguiente tabla:

Híbrida=Actual+ Nuevas formas
LecciónOnlinePresencialOnlinePresencial
DeberesPresencialPresencialOnlineOnline

La flexibilidad significaría que en cualquier momento se podría dar cualquier combinación de las expresadas en la tabla y no por ello se altera la planificación metodológica y docente.

Dicho de forma más genérica híbrido y flexible no significa necesariamente que tengamos que cambiar las metodologías, sino que dichas metodologías las podamos aplicar en cualquier situación (presencial – online), en cualquier momento y durante cualquier periodo de tiempo.

Transformar una enseñanza tradicional presencial en una enseñanza híbrida y flexible debe comenzar centrándose en las metodologías y una vez que se tenga claro los objetivos, funciones y actividades profesorado-alumnado que conlleva, ya se pasa a una segunda fase: “la incorporación de las tecnologías”.

Tomado de Innovación educativa con permiso de su autor

martes, 21 de julio de 2020

Con el COVID-19, más bosque semántico

Escribe Lorenzo García Aretio

Hace poco publiqué un artículo en RIED que titulé  Bosque semántico: ¿educación/enseñanza/aprendizaje a distancia, virtual, en línea, digital, eLearning…? En el resumen de dicho artículo (García Aretio, 2020) se señala textualmente:

Ya desde sus inicios, la educación a distancia se mostró con unas bases teóricas débiles. Esa problemática se agrandó con la integración en los procesos educativos de las tecnologías avanzadas. De ahí surgió un bosque semántico que ha venido enredando cada vez más todo el armazón teórico de esta modalidad educativa. Desde las últimas décadas del siglo pasado, han proliferado denominaciones en torno a este concepto de educación a distancia que con las tecnologías digitales no hizo más que crecer. Partimos en nuestro trabajo de revisar esas múltiples denominaciones del fenómeno educativo no presencial para derivar hacia la que nos parece más adecuada, “educación a distancia”. Analizamos los dos términos que componen ese concepto, “educación”, frente a enseñanza, aprendizaje o instrucción, y “distancia”, frente a electrónico, en línea, virtual o digital, argumentando en cada caso su vigencia total en la sociedad actual. Finalmente, tratamos de ofrecer una definición de este concepto que pretendemos integradora de otras formas actuales de educar mediante el soporte digital, destacando las ideas del diálogo (comunicación e interacción educativas), didáctico (visión pedagógica de logros de aprendizajes valiosos) y mediado (componente tecnológico necesario al producirse el acto educativo con separación física). Así, definimos la educación a distancia como diálogo didáctico mediado entre docentes de una institución y los estudiantes que, ubicados en espacio diferente al de aquellos, pueden aprender de forma independiente o grupal.

¿Cómo no?, aledaño a este bosque aparece, como se ve en el gráfico, el blended-learning como (educación / enseñanza / aprendizaje mixtos o combinados). Se trataría de aprovechar los beneficios de ambas modalidades educativas, presencial y a distancia, integrando los mejores recursos y metodologías.

Respecto a esto último, en el citado artículo, se señala también:

...Finalmente, sobre el blended-learning, señalar que en los momentos actuales existe una tendencia a la convergencia presencia-distancia y este modelo de educación mixta o combinada supone una buena respuesta a ese acercamiento entre los extremos de aquella línea que dibujábamos al inicio. Esta revista RIED ha dedicado uno de sus recientes monográficos, el Volumen 21(1) de 2018 al blended- learning. Remitimos al mismo. Evidentemente no se trata de EaD, tampoco de educación presencial.

Y quizás, para otro tipo de reflexión, continuaba en el artículo:

Además, frente a distancia, podremos sugerir el término antónimo cercanía, muy utilizado en la historia de la pedagogía, pero más referido a la cercanía emocional que a la cercanía física. Capacidad de escucha, de diálogo, de empatía, de afecto.

... ¿Acaso en muchas aulas presenciales (cercanía física) no se percibe una tremenda distancia emocional y pedagógica entre estudiante(s) y profesor? ¿Acaso en tantas propuestas educativas a distancia, al margen de la distancia física, no se constata una excelente cercanía emocional, entendimiento mutuo, entusiasmo, simpatía, empatía, afecto, etc.? Podríamos preguntarnos, ¿qué cercanía/distancia es más favorable/perjudicial para el alumno, la física o la psicopedagógica?

Volvamos al título de este post. Como se apunta en el mismo, el bosque semántico, no es que se haya aclarado, se ha complicado, ampliado y enredado con motivo de esta época de pandemia, confinamiento y procesos educativos obligados a abandonar la presencialidad.

Se han llevado a cabo diferentes modelos de educación a distancia durante este período de COVID-19. Y digo de educación a distancia (EaD) porque tal y como intento justificar en el artículo citado más arriba, se trata de modelos de educación en formatos que no son presenciales. Y cuando no existe presencia física, hay distancia, sea mayor o menor.

En general, somos muy dados a "inventar" nuestra  propia denominación, tratando de presentarla como original, única, diferente a todas las demás. Así buscamos la palabra o conjunto de palabras para mostrar el producto que hemos "inventado" a raíz del COVID-19 y que estamos implementando en nuestra institución.

Basta con que hayan sido curiosos durante estos meses para cerciorarse de lo que cuesta a algunos denominar a lo que hacen o diseñan hacer próximamente, como educación a distancia (digital, si quieren), o quizás, como eLearning y, sobre todo, como blended-learning, con sus correspondientes traducciones al español.
Pues no, en muchas instituciones, en ciertos programas, han querido ser "originales", por supuesto, en la denominación, porque lo que proponen, más o menos, ya estaba inventado.

En el artículo citado seleccioné más de 15 denominaciones cercanas al concepto "madre" de Educación a Distancia. Como eran pocas, el confinamiento nos ha enriquecido con más "modelos", denominaciones, acepciones, modas, etc. Vean algunas:
  • educación, docencia, enseñanza de emergencia, de crisis, para el confinamiento...
  • enseñanza en remoto, a lo lejos...
  • docencia remota, de emergencia,
  • sistema o docencia bimodal, híbrido, combinado...
  • rotatorio, flexible...
  • presencialidad adaptada,
  • presencial enriquecido,
  • rotatorio flexible,
  • híbrido flexible,
  • aulas invertidas,
  • liquid learning,
  • HyFlex,
  • ...
Pues parecería no suficiente, y ya otros más originales, que se resistían a denominar a su modelo como otros porque, supongo, entendían que era tan radicamente diferente que merecía de una denominación diferente. Vean:
  • telepresencialidad,
  • presencialidad híbrida (¿?),
  • presencialidad virtual (¿?),
  • telepresencia virtual (¿?)...
Cierto que el concepto de telepresencia viene rodando desde hace algún tiempo, como evolución de la videoconferencia, a través del holograma (aquí mi experiencia), de los robots de telepresencia (avatares de tamaño real del usuario remoto), etc. Avances que hoy no pueden generalizarse en la vida ordinaria de la enseñanza universitaria. Si ya hablamos del problema de la brecha digital con sistemas digitales ordinarios...

En fin, si buscan, es casi inagotable el afán de no sumarse a lo que ya se hace, tratando simplemente de "enriquecerlo" y "mejorarlo", "argumentando" que es "invento" propio y que a nadie en el mundo mundial se le ocurrió tal genialidad. A través de algún comentario a este post, ¿podría alguien enriquecer este bosque semántico aportando más originalidades? Aunque pueden entender que desde siempre, apoyo e impulso cualquier tipo de innovación que pueda mejorar la práctica educativa.

En próximas entradas, trataré de referirme a las perspectivas metodológicas que ha abierto la pandemia, especialmente referidas al ámbito universitario, en muchos casos, válido igualmente para estudios preuniversitarios y ligadas la mayoría de ellas al concepto de blended, híbrido, combinado, mixto...

Referencias:

García Aretio, L. (2020). Bosque semántico: ¿educación/enseñanza/aprendizaje a distancia, virtual, en línea, digital, eLearning…? RIED. Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 23(1), pp. 09-28. doi: http://dx.doi.org/10.5944/ried.23.1.25495


Tomado de Contextos universitarios mediados con permiso de su autor

lunes, 20 de julio de 2020

Diseño de experiencias de aprendizaje en tiempos de #COVID19

Escribe Paola Dellepiane

En estos últimos 3 meses ha quedado aún más evidente que vivimos en un mundo de cambios permanentes.  Llegando al final de la primera parte del ciclo escolar en el hemisferio sur, y un balance a priori nos llega a concluir que hemos podido integrar lo digital a nuestras prácticas cotidianas, claro, teniendo en cuenta la gama de todos los matices.

Más allá de todo lo que ha significado y representando -y continúa- esta "inmersión digital", es también un buen momento para reflexionar sobre nuestras prácticas docente y poner en marcha nuevas estrategias acordes a las "nuevas realidades" que nos esperan.

Así, las tecnologías no solo son "nuestras aliadas", sino que se han vuelto las herramientas necesarias e imprescindibles para trabajar y poder hacer real la continuidad pedagógica. Pero.... ¿qué significado adquiere en este contexto particular que nos toca transitar ser “digitalmente competente”?

Mucho se ha escrito sobre la competencia digital del profesorado, pero me parece relevante destacar que la “digitalización del docente” no pasa únicamente por adaptarse al software educativo, sino que implica generar una identidad digital en una cultura global y digital, que consiste en una transformación en habilidades personales, con profundos cambios en la gestión profesional pero también en las funciones en el aula.

Aquí dejo una construcción colaborativa "en vivo" en el marco de un curso de capacitación docente:


Un estudiante aprende mejor si es posible articular conceptos, habilidades, valores, para dar respuesta a situaciones reales pero...  ¿por dónde empezar? Qué es primero, ¿la herramienta o la estrategia?

Sabemos también que la vinculación entre las formas de aprender y el uso de herramientas digitales no es automática: requiere fundamentalmente de intención, diseño e implementación. 

En este sentido, comparto la distinción entre actividad, artefacto y herramienta, que nos permite situar la relación entre lo pedagógico y lo tecnológico dentro de un proyecto: lo tecnológico, entre otras cosas, refuerza la motivación, potencia la competencia digital y promueve las alfabetizaciones múltiples de nuestro alumnado pero, en todo caso, lo educativo debe primar siempre sobre lo tecnológico. Esta secuencia se puede ver muy bien detallada y ejemplificada en el documento Artefactos Digitales (versión 2020) elaborado por el grupo Conecta13.

Cabe hacer un alto para definir qué es un artefacto digital, según esta distinción:

"Un artefacto digital es un producto generado por medio de dispositivos electrónicos dentro del marco de un proyecto de aprendizaje, sea por el docente o por los estudiantes, es decir, es el resultado de una actividad de aprendizaje que, para su producción, es necesario el uso de alguna herramienta tecnológica". Además, el uso de artefactos debe favorecer oportunidades de retroalimentación durante el proceso de aprendizaje, además de favorecer oportunidades para aplicar conocimientos en diversos contextos.
En el documento es posible acceder a un conjunto de artefactos digitales (blog, podcast, línea de tiempo, video, infografía, geolocalización, mapa mental...) para diseñar actividades de aprendizaje.

En primer lugar, se describe brevemente el artefacto digital, luego se analiza qué tipo de actividades se pueden generar con ese artefacto y, finalmente, se muestran las herramientas que nos permiten crear el artefacto, así como ejemplos y proyectos en los que se hayan utilizado.


Imagen extraída del post  https://e-aprendizaje.es/2020/05/24/artefactos-digitales-y-diseno-de-retos-de-aprendizaje-en-directoinap/

En este sentido, definir qué actividad queremos realizar es el paso previo a elegir el artefacto y la herramienta que necesitamos. Sin dudas este nuevo escenario requiere de nuevos aprendizajes y capacidad para asumir cierta autonomía que nos permita identificar tanto nuestras necesidades como nuestras oportunidades de aprendizaje.

Recomiendo la lectura atenta de la guía, es un insumo muy potente para empezar a planificar el próximo cuatrimestre.

Tomado de Aplicaciones educativas en entornos virtuales con permiso de su autor

viernes, 17 de julio de 2020

Recomendación del día

Escribe Carlos Bravo Reyes

Cada día, desde el 31 de marzo publicamos la “Recomendación del día” que es como su nombre indica una recomendación de un programa, un sitio Web, una aplicación o un consejo para el trabajo en redes sociales.

Las recomendaciones diarias se inician en los primeros días de cuarentena en Bolivia, debido a la presencia del COVID-19. La idea surge después de ver la fotografía de un restaurante donde se anuncia la recomendación del chef, por ello pensé que también podía convertirme en un “chef” con una cocina llamada Internet y abierta a todos los gustos.

Las recomendaciones no tienen un orden, van apareciendo en la medida que encuentre nuevas aplicaciones, a las que sumo las que me sugieren otras personas. En las primeras no colocaba mi nombre y me percaté de ello cuando una amiga me reenviaba las recomendaciones por su utilidad para mi trabajo docente. Otra persona recientemente me comentó que el único grupo de WhatsApp donde no vacía el chat, es en el que recibe las recomendaciones. 

Las recomendaciones las publico inicialmente en Facebook, donde no dejo de sorprenderme por la cantidad de veces que son compartidas. Con posterioridad las envío a varios grupos de WhatsApp y otros amigos se encargan de reenviarlas, como es el caso del profesor Erick Miranda de Panamá. Otros amigos de Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador, Chile y Cuba también las reenvían. A todos ellos sumo la cantidad de personas en Bolivia que las emplean, desde profesores y estudiantes de mi Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, así como de otras universidades e instituciones educativas. Todas se actualizan en Pinterest y Twitter .

Agradezco a los integrantes del Observatorio de Tecnología e Innovación educativa de la Facultad de Humanidades de mi Universidad y a mis estudiantes de la mención de Tecnología educativa en la Licenciatura de educación de la propia Facultad. Con ellos siempre intercambio ideas, me sugieren otras recomendaciones y les pido probar o comentar sobre algunas recomendaciones. Todos los sitios los reviso, verifico que sea cierto lo que leo de ellas, enfatizo que sean gratuitas o al menos tengan opciones de este tipo, que sean sencillas de emplear y por supuesto útiles.

Para este libro hice un índice que después cambié, hice otro que lo deseché y decidí que la mejor manera es ubicar algunas palabras claves de cada recomendación. En posteriores actualizaciones mejoraré el índice y los contenidos. Las recomendaciones que se dirigen a sitios Web, tienen un acceso directo desde cada una de ellas.

El enlace de descarga es el siguiente y no olvides compartir con los demás. 



Tomado de 366 días con permiso de su autor