miércoles, 26 de junio de 2019

La educación que limita es la que libera

Escriben Por David Reyero García y Fernando Gil Cantero. Universidad Complutense de Madrid

Hace poco nos han contado la siguiente anécdota ocurrida dentro de un aula de cuarto curso de Educación Social de nuestra universidad. Tras elaborar en la pizarra un breve campo semántico de la educación, el profesor pidió a todos los alumnos que se acercasen para tachar aquellos términos que consideraban que no definían a la educación o que dificultaban su comprensión y práctica. Pues bien, el término más tachado fue el de normas. En el mismo año académico, esta vez en el grado de Pedagogía, una profesora que dedicó todo el cuatrimestre a explicar las aportaciones pedagógicas de los grandes pedagogos de la historia, nos contó y así lo pudimos comprobar, que el cartel anunciador de la actividad final del curso en la que los alumnos presentaban los trabajos elaborados, la habían titulado “La educación sin límites“. A nuestro juicio, algo está pasando en la pedagogía y en nuestra sociedad para que esto ocurra en una Facultad de Educación.
En la actualidad es más común encontrar relacionado el concepto de educación con términos como emancipación, autonomía o libertad, que con las palabras normas, disciplina, autoridad, sometimiento o límite. El objetivo de este artículo es mostrar que los límites, las normas, las reglas, incluso las limitaciones físicas resultan fundamentales en la educación porque forman parte esencial de la realidad y de la condición humana. La tesis principal es que las reglas no sólo ordenan o regulan desde fuera una actividad humana sino que operan desde la raíz de la misma que surge como expresión de la racionalidad peculiar del ser humano y su forma de estar en el mundo. El artículo muestra esta tesis en el modo de abordar educativamente ciertas limitaciones físicas y en diversos ámbitos humanos: el lenguaje, el juego, la ecología, el internet y la sexualidad.
Pero antes de analizar la presencia y conveniencia de ciertas reglas en cada uno de estos ámbitos, el artículo propone que una de las causas del rechazo de todo tipo de limitación se encuentra en la negación de la verdad al concebir cualquier deseo particular de cada uno como lo más constitutivo del ser humano, su ontología: somos lo que deseamos.
¿Es el pensar una actividad diferente al jugar con palabras? Si el pensar es una acción diferente al jugar con palabras debe ser porque el primero opera sobre la realidad mientras que el segundo lo hace sobre reglas. Estamos ahora en el momento del desprestigio de las filosofías realistas y en el auge de los juegos metafóricos y sentimentales de las palabras que podríamos englobar en el término postmodernidad. No es tanto que se niegue la existencia de la verdad sino que la pregunta por la misma se ha convertido, para algunos, en absurda e incomprensible. La raíz del problema se encuentra, pues, en que el desdibujamiento de la fuerza constitutiva del reconocimiento intelectual y comprometedor de las posibilidades de lo que vamos desvelando como verdad, ha traído consigo, a su vez, una percepción de cualquier tipo de límite, de cualquier tipo de prohibición como impedimento para el desarrollo humano. La educación pasa a entenderse erróneamente como el proceso de aprendizaje crítico que evite cualquier orden de sentido que no haya tenido su origen en el deseo de uno mismo y, por tanto, las puestas en acción generadoras de esa educación consisten en derribar, suprimir, cuestionar cualquier tipo de límite a mis propias apetencias. Todo orden social o moral se vive, pues, como imposición frente a la que hay que resistirse para poder ser uno mismo. ¿Qué hay de valioso para la educación en esa resistencia y qué hay de mentira? ¿Cómo funciona la limitación en el ser humano? El artículo trata de dar respuesta a estos interrogantes.
No cabe duda de que la lucha contra las dificultades físicas, fruto de enfermedades o accidentes, resulta necesaria y legítima, pero el intento de suprimir, mediante una loca carrera posthumanista cualquier imperfección física, pues todas en algún sentido nos limitan, puede conducirnos a un mundo en el que las virtudes adquiridas mediante la educación sean desconocidas al olvidar que toda virtud se educa en el ejercicio frente a la limitación. En educación el valor humanizador del fin tiene que mantenerse y expresarse en los medios, por eso no vale cualquier manera de terminar con lo que nos limita.
Otro ámbito donde se muestra claramente la presencia y conveniencia de los límites y de las reglas es el lenguaje humano. El artículo muestra que las reglas del lenguaje no han de ser vistas como elementos accesorios o intercambiables cuya única función fuese permitir la comunicación sino que, sobre todo, expresan nuestra forma humana de ser y estar en el mundo. Esto es, su constitución se origina y guía por la aspiración humana de comprender la realidad. Esto es importante para la línea de argumentación educativa del artículo: cuando una regla expresa, en una situación concreta de formación, una obligación o límite, esta obligación o límite no es una mera “regla regulativa”, institucional o, de conveniencia práctica circunstanciada y, por lo tanto, intercambiable de cualquier modo y aún  prescindible con respecto al hecho mismo de la obligación, sino que, por el contrario, responde a una consideración previa de carácter racional sobre la conveniencia de algo para el desarrollo del ser humano.
Un tercer ámbito donde el artículo trata de mostrar la relevancia extraordinaria que tiene para el desarrollo de la vida humana la importancia de los límites, de las normas, de las reglas, es la ecología. Importancia que alcanza no sólo a la supervivencia, como es obvio, sino a la misma idea de una calidad de vida realmente humana. No cabe duda que el ser humano es capaz de reconocer las constricciones sobre nuestro comportamiento en relación al medio ambiente. Limitaciones que nacen del conocimiento de las leyes que rigen en su funcionamiento. Pero, dicho esto, en el artículo nos interesa responder al interrogante de ¿cómo es posible que se vea con tanta evidencia y necesidad la aceptación, promoción y consolidación de límites en el ámbito ecológico y no en otros órdenes de la realidad humana?
Un cuarto ámbito del que nos ocupamos en el artículo tiene que ver con el Internet y, en concreto, con los efectos que está provocando en el modo de cultivar la atención, dispersándola, alterando el ánimo y creando dependencia tanto en la adolescencia como en la vida adulta por la ausencia de límites o normas claras.
El último ámbito del que nos ocupamos en este trabajo es la sexualidad. En este caso, como en los anteriores, pero tal vez de manera más sobresaliente, se muestra la necesidad humanizadora y, por tanto, educativa de pensar también la sexualidad humana, su identidad y orientación, dentro de unos límites. En efecto, en los estadios presentes de la teoría del género se considera enemiga de la libertad, una forma de opresión, toda oposición al deseo plural y cambiante de la identidad sexual y su respectiva -o no- orientación sexual. Ya no se trata, pues, de ampliar o cambiar la categoría o los límites sino de acabar directamente con ellos. En el artículo planteamos, por nuestra parte, que es un error en la comprensión de lo cultural considerar que dado que la sexualidad humana está modulada por la cultura no puede estar sujeta a norma o límite alguno, o bien que cualquier norma o límite en este ámbito es indiferente o intercambiable al ser fruto de la arbitrariedad.
El artículo finaliza con una serie de conclusiones. Que las reglas no sólo ordenan o regulan desde fuera una actividad humana sino que operan desde la raíz humana de la propia actividad que surge como expresión de la racionalidad peculiar del ser humano y su forma de estar en el mundo. Que las reglas, los límites, precisamente por acotar las posibilidades de desarrollo de una determinada acción, nos permiten intuir, vislumbrar, a su vez, otro tipo de acotaciones, otras posibilidades -con sus correspondientes normas- del desarrollo humano, no siempre mejores. Por eso hemos indicado también, ya más desde el punto de vista de la antropología pedagógica, que las posibilidades futuras de un sujeto en su forma de estar y vivir el mundo se expanden, acrecientan y surgen si durante su crecimiento familiar, escolar y social ha vivido en un espacio acotado de límites y normas que le permiten sentirse lo suficientemente seguro para iniciar un proceso de asimilación crítica de la herencia recibida. Se entiende mucho mejor la realidad y sus diferentes posibilidades de valoración cuando se ha partido desde un punto de vista relativamente cerrado, con sus límites y normas, sobre la tradición recibida.
Educar es, pues, saber elegir por el otro, por aquel a quien educas, sus límites, para que éste sepa después asumir los suyos. Los límites son la única posibilidad de ser y por eso delimitar las propuestas de lo bueno o lo malo, buscar claridad en lo conveniente e inconveniente y aplicar las consecuencias para la formación es una tarea educativa ineludible. Poder establecer como norma educativa que el que los sujetos aprendan a atenerse a un orden de acciones con sentido, a una reglamentación o límites, que no han puesto ellos ni tampoco pueden inicialmente modificar a su antojo, establece mejor unas condiciones educativas de formación futura que un planteamiento que busque suprimir o minusvalorar o aún ridiculizar cualquier tipo de límites o reglas.
Referencias bibliográficas:
Reyero García, D. y Gil Cantero, F. (2019). La educación que limita es la que libera.Revista española de pedagogía77(273), 213-227.
Cómo citar esta entrada:
Reyero García, D. y Gil Cantero, F. (2019). La educación que limita es la que libera. Aula Magna 2.0. [Blog]. Recuperado de: http://cuedespyd.hypotheses.org/6359
Tomado de Aula Magna 2.0 con permiso de sus editores

martes, 25 de junio de 2019

Resumen CRECS 2019

Escribe Luis Rodríguez Yunta Unidad de Apoyo a la Edición de Revistas Centro de Ciencias Humanas y Sociales CCHS-CSIC
Las CRECS, Conferencia Internacional de revistas de ciencias sociales y humanidades, celebraron su 9ª edición en Logroño del 22 al 24 de mayo. Con más de 170 asistentes, han sido una vez más un punto de encuentro para editores científicos, bibliotecarios, documentalistas, profesores e investigadores. http://www.crecs.info/crecs2019-logro%C3%B1o/
Lo más destacado de las jornadas de este año era la presentación de Dialnet Métricas:https://dialnet.unirioja.es/metricas/. El proyecto sigue en marcha incorporando el mayor número posible de citas a partir de los artículos incluidos en la plataforma. Aunque los indicadores de momento en versión beta se refieren solamente a pocas disciplinas (Educación, Deporte y Comunicación), el proyecto pretende abarcar todos los campos de ciencias sociales y humanidades. Dialnet está enriqueciendo además las fichas para las revistas y autores, y añadiendo nuevas secciones para las instituciones, con directorios de sus investigadores, portales de la investigación, etc.
Otra novedad importante es el Plan S, una iniciativa europea para promocionar el acceso abierto. Aunque España y Alemania aún no lo han firmado, sí tiene apoyo de países importantes como Francia, Reino Unido o Países Bajos. Se propone que la obligación de publicar en abierto se dirija a revistas de alta calidad o repositorios que cumplan ciertas condiciones técnicas. Las revistas deberán eliminar las suscripciones y aceptar un precio tasado de las APC por publicar. La idea es evitar el doble pago, pero se discute si al promover este modelo pueda acabar redundando en que más revistas acaben cobrando por publicar. Las instituciones públicas deberían apoyar la inversión en un acceso abierto auténtico, no un mero cambio en el modelo de negocio de las multinacionales.

También se presentaron los nuevos indicadores de Latindex para revistas electrónicas y los resultados de la última convocatoria del sello de la FECYT, en la que se aplican también nuevos criterios. A partir de 2020 todas las revistas renovarán el sello de calidad anualmente sin necesidad de presentar solicitudes (sí tendrán que hacerlo las que aún tengan que obtenerlo por primera vez).
Otras ideas que se propusieron o discutieron en las jornadas:
  • La bibliometría debe utilizarse con cierto escepticismo y solo como apoyo, no como reemplazo de la evaluación de los contenidos. El excesivo peso de las métricas de citas ha alimentado malos hábitos para aumentarlas artificialmente. Frente a ello, las conductas de publicación científica deben regirse siempre por la ética.
  • El sistema de revistas debe basarse en la bibliodiversidad: debe salvaguardarse la sostenibilidad de diferentes modelos de publicaciones.
  • Las infraestructuras son cada vez más esenciales para responder a los nuevos requerimientos (como Latindex o el Plan S). Se corre el riesgo de no garantizar su sostenibilidad si no hay mayor institucionalización acompañada de presupuestos para la edición electrónica de calidad. Sería deseable que haya proyectos colaborativos sin que cada institución tenga que hacer la guerra por su parte. Por ejemplo la migración a la versión 3 de OJS trae claras ventajas para cumplir con los nuevos requerimientos y aun solamente pocas editoriales han emprendido el cambio.
  • Otro de los cambios en Latindex es la valoración de que las revistas apliquen un sistema internacional para normalizar las citas y referencias bibliográficas. A este respecto se preguntó a la FECYT si desde la filosofía del acceso abierto podría plantear una norma nacional, dado que algunos de los manuales de estilo de mayor uso o incluso la norma ISO son recursos de pago. La representante de FECYT contestó que transmitiría esta propuesta.
  • Hay un interés creciente por la publicación de datos abiertos en repositorios especializados, y en definir políticas sobre su utilización. No se trata solo de materiales complementarios a los artículos sino de conjuntos de datos con su propia entidad y descripciones adecuadas de contenido y derechos de reutilización: estadísticas, entrevistas en bruto, datos de laboratorio. Algunos recursos como zenodo dan un doi para cada uno de estos materiales.
  • La edición bilingüe no garantiza una mayor difusión de citación. Igualmente el uso de blogs y medios sociales puede contribuir a la difusión, pero no se traduce generalmente en más citas.
  • Se puede hablar de decepción al respecto de la aplicación de las altmétricas (en especial sobre métricas basadas en la presencia en medios sociales). Pueden tener cierto interés en temáticas con relevancia social, pero no pueden aplicarse en campos en los que las comunidades muestran actitudes más pasivas.
Finalmente, cabe destacar la reinvindicación de que la gestión científica de revistas debe ser considerada dentro de los sexenios de transferencia de conocimiento.
Gracias a Luis por habernos permitido publicar esta entrada, y a Isabel Olea por el material fotográfico que nos ha facilitado.
¡Nos encontramos en la próxima edición de CRECS!
Tomado de Aula Magna 2.0 con permiso de sus editores

lunes, 24 de junio de 2019

Vía universitaria 2: Encuesta a Estudiantes Universitarios

Escriben Helena Troiano Gomà y Anna Prades Nebot

La encuesta Vía Universitaria 2 es la segunda edición de un proyecto que tiene por objetivo conocer el perfil del estudiantado universitario, sus condiciones de estudio y la satisfacción que muestra como tal. En la presente edición se ha desarrollado bajo los auspicios de la Xarxa Vives d’UniversitatsAQU CatalunyaAgència de Qualitat de l’Ensenyament Superior d’Andorray la Fundació Bancària “la Caixa”.
En la encuesta han participado 20 universidades que pertenecen al ámbito de la Xarxa Vives, por tanto, ubicadas en el arco mediterráneo y con impartición de cursos en catalán. El trabajo de campo se llevó a cabo de febrero a abril de 2018 y se recogieron 37.361 respuestas de estudiantes de Grado y 3.871 de Máster.
La explotación de los datos ha corrido a cargo de una red de equipos de investigación que se encuentran vinculados a seis universidades. Aunque cada equipo se ha encargado de una temática diferente, los ejes de origen social y área han sido comunes; género ha contado con una atención especial y se le dedica un capítulo propio.
En esta entrada vamos a hacer un pequeño recorrido por algunos de los principales resultados que han surgido de este estudio. Las referencias a cada uno de los capítulos y los informes se encuentran al final del texto.
En primer lugar, atendemos a la composición social de las áreas disciplinarias —recordemos que se trata de una muestra, no de datos de registro. Es bien conocido que, en el conjunto de la universidad, las clases sociales medias y altas están sobrerrepresentadas, como también lo están las mujeres, en relación a la proporción que suponen en el conjunto de la sociedad. Sin embargo, más allá de esta constatación, el equipo GRET de la UAB nos señala que resulta fundamental atender a la distribución que presenta cada área, puesto que así se refleja la segregación horizontal entre tipos de estudios (figura 1).
Figura 1. Composición social por ámbito de estudio.
Se observa claramente que son las áreas de humanidades y ciencias sociales las que acogen estudiantes de un perfil social más bajo. Este perfil también se asocia a los itinerarios educativos más complejos, con interrupciones, vías de acceso alternativas a las PAU, edades más avanzadas, etc., y cabe especialmente notar que se asocia en mayor medida al retraso en el avance de los estudios; en cambio, tal retraso no se asocia con la procedencia de Ciclos Formativos de Grado Superior (CFGS), una vez se controlan las variables relacionadas con el perfil social del estudiante.
Por otro lado, en la misma figura 1 queda reflejado lo que Inés Soler de la UV avisa que es una segmentación según la orientación de las estudiantes hacia las áreas de salud y cuidado, mientras que ellos van hacia las que tienen que ver con el espacio exterior de poder y toma de decisiones. Lo cual también se hace patente en un examen más pormenorizado, puesto que, por ejemplo dentro del área de sociales, ellas eligen más educación, mientras que ellos son mayoría en economía.
El siguiente gran tema que abordamos es el de cómo viven los estudiantes. Un aspecto que condiciona mucho la manera en que son estudiantes es la forma con la que financian sus estudios. Luís Ortiz de la UPF ha analizado las fuentes de financiación que utilizan y constata que, a más bajo el origen social, más frecuentes son las fuentes alternativas a las de la propia familia y crece especialmente la contribución que aporta el estudiante mediante su propio trabajo (figura 2).
Figura 2. Porcentaje medio de ingresos por trabajo durante el curso según clase social. Estudiantes que declaran algún ingreso por trabajo durante el curso. 
Otra de las fuentes de financiación posible, el préstamo, es más frecuente entre estudiantes con familias con mayor capacidad de endeudamiento, paradoja que apunta a que su función parece errar en los objetivos iniciales.
Como cuestión que nos remite a la forma en que viven los estudiantes su experiencia universitaria, nos encontramos la participación, que sabemos que no es muy habitual. El equipo liderado por Antonio Ariño, indica que un tercio participa en actividades de carácter deportivo o cultural, pero la implicación en asociaciones culturales, que requeriría mayor dedicación, solo se lleva a cabo por una quinta parte de los estudiantes. Esta misma proporción es la que participa institucionalmente en el ámbito de toma de decisiones universitario. Los servicios universitarios de movilidad y de orientación son, por otro lado, poco utilizados.
El aspecto que tomamos como central y complementario ahora es el de cómo estudian en la universidad. Por un lado, el equipo de la Universidad de Andorra ha trabajado sobre la dedicación horaria al estudio. Asumiendo que las personas encuestadas tienden a sobrestimar las horas que entregan a cuestiones académicas —probablemente porque extrapolan el horario de las semanas de mayor dedicación al resto del curso—, los resultados muestran que se produce una elevada dedicación de horas al estudio. En relación a la dedicación teórica de horas por crédito matriculado (que debería ser de 0,63 por semana), todas las áreas se sitúan por encima en diversa magnitud (figura 3).
Figura 3. Horas de estudio por crédito matriculado. 
Por otro lado, uno de los equipos de la Universidad de Barcelona ha analizado las metodologías docentes y de evaluación con que se trabaja en la universidad. Las mejor valoradas son las que implican algún tipo de trabajo práctico, en clase o fuera, mientras que se prefiere la evaluación individual a la de grupo y la de elaboración de producto diferente al examen. Finalmente, el equipo constata lo tan consabido de que las metodologías tradicionales impulsan a hacer lo imprescindible, mientras que las más activas implican una mayor dedicación.
En último término, el equipo TRALS, también de la UB, se ha centrado en todos los aspectos relacionados con los estudiantes de máster. Su composición social sigue patrones similares a los que encontrábamos para los grados, de manera que se da una sobrerrepresentación de clases medias y altas en el conjunto, pero también con una gradación por áreas que nos remite a las mismas tendencias de segregación horizontal. Un resultado algo contra intuitivo de su análisis es que observan un bajo grado de absentismo, lo que favorece el sentimiento de integración y vinculación con los estudios.
Las recomendaciones que se derivan de cada capítulo confluyen en el horizonte de trabajar por una universidad socialmente responsable, que integre los aspectos de equidad, participación social y calidad de la enseñanza-aprendizaje. En la figura 4 se recogen algunas de las propuestas que así enmarcadas se realizan.



Referencia general:
Capítulos citados (por orden de aparición):
DAZA, Lidia; ELIAS, Marina; SÀNCHEZ-GELABERT, Albert; TROIANO, Helena. (GRET-UAB) “Accés a la universitat i trajectòries”.
SOLER, Inés (UV). “Via Universitària des de la perspectiva de gènere”
ORTIZ, Luís (UPF). “Finançament dels estudis: ingressos i habitatge”
ARIÑO, Antonio (UV); LLOPIS, Ramon (UV); MOLINA, Fidel (UdL). “Vinculació amb la universitat”.
CASALPRIM, Montserrat; SABRIÀ, Betlem (Universitat d’Andorra). “Condicions d’estudi”
GROS, Begoña; MARTÍNEZ, Miquel; PONS, Ernest. (UB) “El procés de docència i aprenentatge en els ensenyaments de grau”.
FIGUERA, Pilar; TORRADO, Mercedes. (TRALS-UB) “Els estudiants de màster”.
 Tomado del Blog de Studia XXI con permiso de sus editores

viernes, 21 de junio de 2019

Publicado el Ranking REDIB-WOS (2018) de Revistas Científicas. Posición de RIED

Escribe Lorenzo García Aretio

La Red Iberoamericana de Innovación y Conocimiento Científico (REDIB) es una plataforma de agregación de contenidos científicos y académicos en formato electrónico producidos en el ámbito iberoamericano, relacionados con él en un sentido cultural y social más amplio y geográficamente no restrictivo. REDIB cuenta con una clara vocación de promoción de la innovación tecnológica de las herramientas de producción editorial. Estas facilitan el acceso, la difusión y la puesta en valor de la producción científica generada en los países de su ámbito de actuación, especialmente en los diversos idiomas que les son propios. Los destinatarios de esta información son tanto la comunidad académica como la sociedad en general, así como los responsables, gestores y analistas de políticas científicas. Internet asegura el alcance global de esta información. Son entidades participantes en REDIB, la Agencia Estatal Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España y Universia.

Tomado de Contextos Universitarios mediados con permiso de su autor

jueves, 20 de junio de 2019

El impacto económico de los estudiantes internacionales en España

Escribe Cristina Gasset

En el año 2006 confluían el inicio de la crisis económica global y una mayor exigencia en la concesión de visados españoles para los estudiantes de fuera de la Unión Europea. La combinación de estos factores producía una disminución importante en el número de universitarios norteamericanos que cursaban parte de sus estudios en España.
Sobre la crisis económica poco se podía hacer, pero la Asociación de Programas Norteamericanos en España (APUNE) decidió abogar ante las instituciones gubernamentales españolas por la eliminación de las barreras burocráticas que complicaban la tramitación de los visados. Se buscaba informar de una manera fiable sobre los números de estudiantes norteamericanos (study abroad) en España y los beneficios que aportaban a las comunidades que los recibían, algo que nunca se había documentado.
Los procesos largos y complejos para la obtención de visados se han mantenido durante más de una década, contribuyendo a que muchos candidatos internacionales optasen por otros destinos. El primer documento informativo de APUNE evolucionó y creció en este escenario como uno de los proyectos de investigación de la consultoría Spain Education Programs (2014, 2017 y 2018), hasta convertirse en el actual estudio sobre El Impacto Económico de los Estudiantes Internacionales en España. El trabajo ha englobado cada vez más grupos de estudiantes hasta llegar a sumar, en 2018, a los participantes en programas Erasmus+, de idioma y cultura, y posgrados en negocios.
Durante los últimos cinco años se han unido a la iniciativa cada vez más asociaciones y organismos incluyendo: APUNE, la Asociación Española de Escuelas de Negocios (AEEN), EDUESPAÑA, la Federación Española de Asociaciones de Escuelas de Español para Extranjeros (FEDELE), el ICEX como patrocinador, y el Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (SEPIE). Esta es la primera vez que un grupo de instituciones tan diversas colaboran con el objetivo común de documentar el estado del mercado educativo internacional y llegar a conclusiones que puedan contribuir a mejorar y adaptar sus programas y facilitar el acceso a más y mejores estudiantes. Así, con el apoyo de todos, desde SEP completamos este último trabajo basado en datos del año 2018.
En nuestra investigación averiguamos que al menos 616.788 estudiantes internacionales se matricularon en instituciones de study abroad, Erasmus+, cursos de idioma, y posgrados en negocios durante el curso académico 2017-2018. Determinamos que su impacto económico conjunto en la economía española ascendió a más de dos mil millones de euros (2.143.631.704 euros). Por cada euro invertido en estos programas educativos los estudiantes gastaron 0,86 euros más en los aspectos extraacadémicos de su estancia. Es decir, el efecto multiplicador fue 1,86.
Los hallazgos de nuestro estudio anterior (2017) establecían un efecto multiplicador mayor que el actual.  Esto indica que existe una población global dispuesta a invertir un mayor porcentaje de su presupuesto en el componente académico de su experiencia en España. El dato debería animar a los proveedores de educación a continuar centrándose en la calidad, el prestigio, y el potencial de sus programas en un mercado laboral global.
Con cerca de medio millón de participantes, los programas de lengua y cultura constituyeron el grupo más numeroso y generaron también el mayor impacto contribuyendo con 793.102.474 euros. Con menor volumen, los grupos de study abroad y Erasmus presentaron números similares de participantes con los norteamericanos gastando casi el doble que los europeos. Los títulos de posgrado en negocios fueron el grupo con menos matrículas aunque sus 27.280 estudiantes tuvieron un impacto económico casi tan alto como el de los 472.150 alumnos de lengua y cultura. Los programas de posgrado se revelan como los que más impacto económico tienen por alumno, con una inversión media estimada en 27.836 euros.
Todos estos estudiantes internacionales y los proveedores de programas educativos que los traen a España están contribuyendo en gran medida a la financiación del sistema tributario español en, al menos, dos maneras. Primero, una parte del gasto que realizan está sujeta al pago del impuesto sobre el valor añadido. En segundo lugar, al menos dos tipos de programas (study abroad y escuelas de idiomas) contratan profesores y/o personal por los que realizan pagos a la Administración de la Seguridad Social. De no existir este mercado educativo internacional, no existirían los 5.340 empleos a tiempo completo creados en este sector. A estos, debemos añadir todos los empleos creados como resultado del gasto indirecto de los estudiantes en pequeñas empresas en las comunidades donde viven, incluidas: alojamientos, cafés y restaurantes de barrio, supermercados, gimnasios, farmacias, tiendas de ropa, etc.
Además de los efectos económicos de la exportación de la educación, debemos destacar los beneficios sociales que se derivan de la presencia de estos estudiantes internacionales, entre ellos: la modernización de las instituciones educativas[1], la internacionalización de las comunidades de acogida, el desarrollo del entorno sociocultural y, finalmente, la mejora de las medidas y políticas que darán forma a las futuras relaciones internacionales de España. Cada uno de los grupos de estudiantes aporta beneficios en maneras similares y particulares, y profundizar en estos efectos es una asignatura pendiente para futuros estudios.
Hay otros aspectos positivos en la realización de este estudio que queremos destacar. El primero es el esfuerzo de las organizaciones en cada uno de los grupos, aportando sus datos y su visión sobre como analizarlos. En España estamos poco habituados a que entidades que compiten entre sí se unan en estas iniciativas, reconociendo que el análisis de la información proporciona un conocimiento que beneficia a todos. El segundo es el aumento en el número de asociaciones, escuelas, universidades y proveedores educativos que han participado. Son factores esperanzadores que esperamos continúen consolidándose en futuras ediciones.
También queremos destacar otros hechos que suponen grandes impulsos para la educación internacional en España. El primero es el avance de datos proporcionado por el Ministerio de Educación y Cultura, que ha facilitado nuestro trabajo. Los datos publicados de forma inmediata son imprescindibles para completar estudios que proporcionen una visión actualizada del mercado, que se puede emplear para el diseño de estrategias efectivas. El segundo es la publicación del decreto ley del 31 de agosto del 2018, en el que se flexibilizan los requisitos para los visados de estudiantes de países fuera de la Unión Europea. Aún pendientes de la aplicación de los nuevos procedimientos, la nueva legislación sienta las bases para unas condiciones más favorables.
El pronóstico para la exportación de la educación en España es prometedor, pero no debemos olvidar que competimos con otros destinos de habla hispana, programas de conocido prestigio, y países que planifican, coordinan, y financian sus estrategias como los EE. UU., el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda y más recientemente China. Esperamos que nuestras conclusiones y las de futuros estudios contribuyan al progreso continuado y la mejora de un sector tan relevante como poco reconocido.

[1] Álvaro Escribano, Director de la Escuela Internacional Carlos III en la Universidad Carlos III de Madrid, comunicación personal, 2 de marzo, 2017
Tomado del blog de Studia XXI con permiso de sus editores