viernes, 12 de febrero de 2016

Un llamado a la evolución de las revistas científicas digitales (parte II)

Escribe Carlos Bravo Reyes



El pasado año publiqué en mi blog la primera parte de esta entrada, donde hice un pequeño análisis y desde el punto de vista de un usuario común de la estructura de las revistas científicas en formato digital.  En dicha entrada comenté que varias de estas revistas migraron a dicho formato,  manteniendo su esquema de cuando se publicaban en papel, con poca evolución al mundo digital. Es difícil encontrar revistas donde se introduzcan códigos Qr, elementos de realidad aumentada e incluso enlaces a videos que demuestren parte del trabajo que se explica en el artículo. Tampoco tienen aplicaciones para su lectura en dispositivos móviles.

A un año de dicho trabajo retomo mi pesquisa sobre las publicaciones científicas, añadiendo un elemento omitido en el anterior comentario, que es la forma de recepción, seguimiento y publicación de estas revistas, en otras palabras el proceso de edición.

El número de publicaciones científicas crece cada día y con ello surgen numerosos índices, bases de datos y otras formas de clasificar las revistas, a veces más confusas que lo esperado en las formas de clasificación. Estas inclusiones en diferentes bases de datos eleva el ego de varias revistas, mientras en otras lo ven como un reconocimiento a sus autores.

Cómo es el proceso de recepción, seguimiento y publicación de las revistas digitales.

Para responder a esta pregunta realicé una indagación en los datos que Google Académico presenta de las cien revistas en español con mayor índice h5.  

Para no revisar todas las revistas, lo que no creo necesario en esta entrada, realicé una selección al azar. Tomé las revistas que por su orden de importancia terminaban en tres y seis. Puede parecer un error estadístico, sí es que alguien quiere cuestionar la indagación, pero me sirvió para gestionar mi búsqueda. En la revisión tomé en cuenta los siguientes parámetros: 

  • El artículo se puede leer y descargar en formato PDF. 
  • La revista dispone de otro formato diferente al PDF. 
  • El PDF es similar a un texto escrito en un procesador de texto. 
  • El PDF contiene columnas como un típico documento impreso.  
  • La revista utiliza un sistema de edición de publicaciones.

Los resultados de la revisión.

Descarga directa del artículo en PDF. De las 20 revistas tomadas en cuenta, 19 permiten de manera directa la descarga en PDF, la única que no lo admite es debido a que se debe abonar para su subscripción. Es probable que entre las revistas no analizadas, en especial las que pertenecen al ámbito de la salud se encuentren otras que requieran de suscripción.

La revista dispone de otro formato diferente al PDF. Del grupo estudiado, la mitad de las revistas también se pueden leer en formato HTML, mientras que el resto solo en PDF. Llama la atención que ninguna de las revistas incluidas en el estudio ofrece el formato EPUB y mucho menos se adaptan a su lectura en dispositivos móviles. Son revistas como señalamos en el comentario anterior que migraron al campo digital y mantienen su estructura analógica.

El PDF es similar a un texto escrito en un procesador de texto. En este punto un poco más de la mitad de la muestra de revistas guarda similitud con un texto plano escrito en cualquier procesador de texto. Los artículos que revisé de algunas de estas publicaciones no contienen en su cuerpo enlaces a otros sitios Web, que no sean los de la bibliografía.

El PDF contiene columnas como un típico documento impreso. El resto de las revistas no citadas en el anterior punto mantienen sus artículos en al menos dos columnas. Todos conocemos lo incómodo de leer este tipo de trabajo en dicho formato, más propio del material impreso que del digital. Por supuesto que estas revistas tampoco tienen adaptaciones para su lectura en medios móviles.

La revista utiliza un sistema de edición de publicaciones. Este es el punto más débil de muchas de las revistas estudiadas. Dos de ellas tienen un sistema de edición similar al OJS, cinco emplean este sistema, en tres de ellas no pude detectar el tipo de sistema y el resto utilizan el proceso tradicional de enviar mediante el correo electrónico el artículo al revisor y este lo evalúa según una planilla.

Como muchas revistas siguen manteniendo los patrones de la edición impresa es probable que sea una de las razones por las que varias de ellas aún no utilizan un sistema de edición electrónico. El OJS, (open journal system) es un sistema abierto de edición de revistas, que facilita la transparencia en todo este proceso. Los editores reciben la publicación y la pasan a los revisores, estos envían sus comentarios y todo el proceso es visible para los involucrados, mientras que a los articulistas se les envían las recomendaciones o el rechazo de su trabajo y son los encargados de subir la nueva versión.

En el sistema tradicional, la transparencia en el proceso editorial es poca, el micro equipo de dirección, a veces solo una persona encargada de la mayor parte del trabajo, quita artículos, coloca otros y aunque no dudamos de la veracidad del trabajo, es probable encontrar irregularidades (fraudes) en algunos trabajos como pude constatar en la revisión mencionada.

Algunas revistas de las consultadas en este índice, mantienen normas de publicación anticuadas, como el pedir los artículos en discos de 3,5 pulgadas o en formato de Word Perfect o incluso por correo postal. Algunas ellas no tienen sus sitios Web actualizados y varias de las que emplean el sistema OJS aún no están al día en sus artículos.

Irregularidades en las revistas y en Google Académico.

De las cien revistas con el índice h5 que oscila entre 34 y 11 de las que como comenté seleccioné solo 20, hallé que dos de ellas aunque tienen nombres e índices diferentes repiten los mismos artículos en Google Académico. Se trata de las revistas Interuniversitaria de Formación del Profesorado  y Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas ambas apuntan a los mismos trabajos, aunque son revistas diferentes. Este error de la clasificación de Google Académico puede dejar a la vista otras fallas, que los estudiosos de este tema habrán descubierto.

Entre las revistas a las que revisé algunos de sus trabajos, encontré que más de uno guarda similitud con artículos publicados en revistas que no se encuentran en esta clasificación. Algunos tienen títulos iguales con autores diferentes, en otra revista hallé que un trabajo que se publicó en el 2012 y que aparece en el índice fue previamente publicado en 1987. También encontré en más de una ocasión que un trabajo escrito en inglés se traduce al español y se publica como un nuevo trabajo. Con esta pequeña indagación los elementos detectados me hacen preguntarme sí este índice de Google Académico es totalmente confiable y sí refleja con exactitud la realidad del valor de los trabajos citados.

Algunas conclusiones.

Como pregunté en la primera entrada sobre este tema, cuál es el impedimento de las revistas a modificar su estructura para acercarse al verdadero formato digital. Por qué el enlace a un video casi no se toma en cuenta en un trabajo científico si todos conocemos que es una prueba documental de alto valor testimonial. Por qué varias revistas limitan las imágenes o las reducen a formatos de baja resolución o en blanco y negro. Por qué ninguna de las revistas consultadas emplea el formato EPUB, o por qué la mayoría solo están disponibles para una lectura en la pantalla de la computadora y no en un dispositivo móvil.

Por qué ninguna de las revistas que revisé emplean códigos Qr o elementos de realidad aumentada, será posible seguir confiando en el índice h5 de Google, si con una revisión a la ligera detecté errores y plagios. Son preguntas para los expertos

Tomado de 366-días con permiso de su autor

miércoles, 10 de febrero de 2016

Entorno y comunicación en el e-learning




Se trata del capítulo titulado Entorno y comunicación en el e-learning que publiqué el 2013 en Begoña Gros y Xavier Mas (Eds.), La comunicación en los espacios virtuales. Enfoques y experiencias de formación en línea (21-50). Barcelona: UOC. 

Aquí debajo el fragmento final y aquí el acceso al documento completo.

Sustancialmente, tanto el análisis del entorno sociotecnológico como de la comunicación en red forman parte de la cultura digital pedagógica, premisa conceptual –entre otras- con la que debe estimarse la apropiación de las tecnologías en la educación en general, como en el e-learning en particular, en el marco de la sociedad red.

Además de considerar herramientas, la importancia educativa del desarrollo de la sociedad red pasa por entender que es posible aprender con una “forma de hacer” social y tecnológicamente enriquecidas. Por ello, además de identificar el vibrante mundo de las aplicaciones web, el e-learning debe formar parte de la construcción consciente de la cultura que se está generando en torno al desarrollo social de la web, así como de los valores asociados a esa práctica.

Parte de la visión anterior consiste en aceptar el entorno red como entorno de acción y comunicación que delimita un entramado de interacción como condición social de aprendizaje. Esto supone revisar el concepto de mediación instrumental. En estos márgenes de acción sociotecnológicos se instala la proyección del e-learning. Ello supone que lo esencial en la dinámica del e-learning no consiste en introducir internet en las vidas, ya estamos dentro, se trata de pensar en cómo participar e intervenir educativamente en un escenario abierto donde la sociedad ya ejercita una dinámica.

Es en el nudo de la comunicación multimediática en red donde se regenera el e-learning como práctica. Esta noción pedagógica –no solo didáctica- debe formar parte del imaginario sociocultural actual, este es el reto educativo del e-learning.


Para citar:

Suárez, C. (2013). Entorno y comunicación en el e-learning. En Begoña Gros y Xavier Mas (Eds.), La comunicación en los espacios virtuales. Enfoques y experiencias de formación en línea (21-50). Barcelona: UOC.

Imagen: Dheera Venkatraman, License: CC-BY-SA 4.0


Tomado de Educación y Virtualidad con permiso de su autor

lunes, 8 de febrero de 2016

El trabajo: en voz alta, por favor

Escribe Marta Torán




Siempre me ha gustado “narrar mi trabajo”.

Ahora está de moda (¡qué remedio!) pero hace algunos años, en las empresas, había personas muy valiosas que atesoraban sus conocimientos. Personas que  a duras penas intercambiaban algunas palabras sobre su último proyecto. Personas que abiertamente te decían: “si lo comparto, cualquiera podrá hacerlo igual y ya no seré imprescindible”. Pobrecitos.

Estas personas no trabajaban utilizando la red corporativa. Guardaban sus ficheros en el disco duro de su ordenador. Eran expertos en “vender” su conocimiento sin mostrarlo, sin hacerlo explícito. Ellos sabían hacer las cosas, pero no te explicaban cómo. Nunca.

No entendían que el valor no estaba en ese modelo que seguramente ellos habían copiado de un gurú al que escucharon o leyeron, sino en su enfoque personal al explicarlo, al aplicarlo o difundirlo. El valor estaba en ellos.

Siempre me ha parecido que estaban equivocados y, aunque a algunos su estrategia parecía funcionarles, nunca hubiera aceptado que alguien pensara de mi lo que yo opinaba de ellos. A mí me gusta contar lo que hago, pedir opinión, completar mi visión con la visión de los otros. A mí me gusta aprender y me parece la única manera sensata de trabajar hoy. A mí me gusta también que otros utilicen mi experiencia como palanca para sus proyectos, para solucionar sus dudas y abordar problemas.

Pues bien, los tiempos han cambiado. No se trata de estrategias o de gustos. Ahora “narrar el trabajo” es una necesidad. Por eso voy a intentar daros algunas razones para que defendáis conmigo el Trabajar en Voz Alta (Working Out Loud, WOL):

1. El conocimiento está visible en la red. Los más sabios lo comparten minuto a minuto en las redes sociales. Cualquier persona en tu organización que tenga competencia digital y criterio tendrá acceso a él. Atesorar el tuyo es ridículo. En cambio, a todos nos importa tu visión personal sobre la aplicación de ese conocimiento en el trabajo real. Queremos saber qué hiciste ante un reto concreto y tu análisis de los resultados. Las buenas prácticas si fue un éxito y las lecciones aprendidas si hubo problemas.

2. Las cosas suceden deprisa ahora. Tienes que ser capaz de dar una respuesta rápida a las necesidades de los clientes, resolver con agilidad los problemas en los proyectos... Las personas que saben cómo hacerlo y comparten, son las que se hacen más visibles en la organización, las más valiosas.  Se necesita gente dispuesta a aportar su experiencia para que todo fluya.

3. El aprendizaje es un activo personal y de empresa. Las personas aprendemos trabajando e interaccionando con otros. Establecer mecanismos para favorecer ese aprendizaje es una garantía de motivación en lo personal y de crecimiento y desarrollo organizacional.

4. El mundo es pequeño pero diverso. Tenemos que “entender lo local” si queremos ser globales. Necesitamos establecer un canal de comunicación con nuestros compañeros que trabajan en otros entornos. Que nos cuenten cómo funcionan allí las cosas.

Las empresas que apuesten por el trabajo en voz alta (#WOL) serán las que sobrevivan. Muchas tendrán que aprender cómo hacerlo. La tecnología es un medio, pero lo importante es lo que normalmente llamamos “cultura organizacional”. 

Esto significa:
  • proporcionar espacio (virtual o físico) y tiempo para que las personas cuenten lo que están haciendo en el trabajo
  • facilitar el aprendizaje personal, la curación de contenido, el desarrollo de las competencias digitales
  • establecer los procesos de gestión del conocimiento que mejor se adapten a las características de nuestra organización
  • facilitar las herramientas de comunicación
  • fomentar y recompensar la colaboración y la participación en los canales de comunicación establecidos


¿Estás preparado para Trabajar en Voz Alta?

 Tomado de Reflexiones sobre aprendizaje con permiso de su autora

jueves, 4 de febrero de 2016

Qué es elearning y su relación con los sistemas LMS y LCMS

Escribe Ángel Fidalgo 
elearing
Una de las primeras aplicaciones que se popularizó en Internet fue el correo electrónico (electronic mail) más conocido como email. El éxito del email animó a poner una “e” de electronic a procesos, servicios y herramientas a las que se pudiese acceder desde Internet. La educación fue una de ellas. La idea de utilizar ordenadores conectados a través de Internet en la educación popularizó el término “electronicLearnig” o “eLearning”.
Curiosamente las primeras aplicaciones de elearning se basaban en la utilización del correo electrónico. Se enviaban materiales docentes al alumnado y éste podría utilizar el email bien para realizar preguntas al profesorado, o para enviar trabajos o respuestas de cuestionarios.
Posteriormente, surgieron programas más completos. Integraban correo electrónico, matriculación de alumnos y páginas web (donde el alumnado podía consultar los recursos didácticos sin necesidad de que se los enviaran por correo). A estas aplicaciones, popularmente se las conoció como sistemas o plataformas eLearning, aunque su denominación real fue LMS (Learning Management Systems). Estos sistemas crecieron con la expansión del uso de Internet. En sus inicios (año 1998) los más populares fueron WebCT y BlackBoard.
El “punto fuerte” de los sistemas LMS eran los completos servicios de gestión académica (algo así como una secretaría virtual) así como la comunicación entre alumnado y profesorado. Sin embargo, los sistemas LMS flaqueaban en la gestión y organización de los recursos didácticos. Surgió una nueva generación de sistemas “elearning” a los que se les denominó LCMS (Learning Content Management Systems), dichos sistemas incorporan procesos para gestionar y organizar la información no académica (los recursos didácticos). Los (sistemas) LCMS más populares actuales son Moodle (en software libre) y Blackboard (en Software privado).
Actualmente se suele denominar un sistema elearning a cualquier sistema LMS o LCMS. Dichos entornos son igualmente eficaces en formación presencial, a distancia o mixta (blearning).
ANÉCDOTAS PERSONALES DEL INICIO DE LOS SISTEMAS LMS.
Conocí personalmente a Murray Golbert, creador de WebCT, de la Universidad de Columbia Británica(Canadá) debido a que mi colega Enrique Rubio fue la persona que hizo la traducción de dicho sistema al castellano y, además, desde su centro de investigación (el CICEI) sus ordenadores hacían de “Espejo” para dar servicio a toda Europa.
En 1998 todo mi alumnado utilizaba este sistema y adquirimos una gran experiencia. Al igual que otros usuarios, esa experiencia la enviábamos a WebCT para mejorar la herramienta. En 1999 WebCT estaba en auge, con una penetración en la educación muy importante. Sin embargo en 1999 la empresa fue comprada por una compañía de Estados Unidos, la política empresarial cambió, por ejemplo, en el año 2001 subieron el precio de la licencia de WebCT de forma considerable, muchos lo pagaron (ya que era más barato pagar más por el sistema LMS que migrar a otra plataforma).
Afortunadamente, en 2001, un administrador de WebCT (persona que se encargaba de la gestión informática), Martin Dougiamas, desarrollaba un sistema LMS en abierto y gratuito denominado Moodle. En 2002 se realizó la primera versión, que pasamos a utilizar de forma inmediata (también desde los ordenadores de mi compañero Enrique Rubio).
Aprendí una gran lección: “independizar los contenidos del sistema LMS”, o al menos dejarlos preparados de tal forma que fuese fácil su traslado. Los gestores de los centros aprendieron otra: “la información del alumnado no se puede poner en plataformas externas al centro”.

Nota: Este post forma parte de una serie que trata de describir una crónica sobre la historia de la informática educativa, narrada a través de mis propias vivencias. Post anteriores:
  1. Historia de la informática educativa; bueno, primero mi historia.
  2. La maquina de enseñar de Skinner. El comienzo
  3. La programación Ramificada de Crowder.
  4. Los modelos heurísticos de Thomas A. Dewy y Simon Papert.
  5. EAO, CBT, CBL, CAI, CAL, ICAI, ITS muchas siglas y pocos procedimientos.
Tomado de Innovación educativa con permiso de su autor. 

martes, 2 de febrero de 2016

La mitosis de los mensajes o cómo recibimos el mismo mensaje muchas veces.

Escribe Carlos Bravo Reyes


En los últimos días del año recibimos más felicitaciones que en todo el año. Dos décadas atrás el teléfono de la casa no paraba de sonar y cuando llamabas a un amigo o familiar generalmente estaba ocupado y debías repetir la llamada más de una vez. Diciembre era el mes de las congestiones telefónicas. 

Después llegaron los sms y empezaron a disminuir las llamadas y tenías que tomar los lentes y leer el mensaje y casi siempre lo respondías. Escribías lo que más te gustaba, enviabas un mensaje personalizado, no lo copiabas de otro amigo, mucho menos de un desconocido.


Ahora las llamadas telefónicas son escasas, los sms raros y todo lo resolvemos con las redes. En casi una semana mi celular recibió un par de llamadas, una de ellas de una persona equivocada. Con las redes desde Facebook, Twitter hasta Whatsapp te llenas de sorpresas y de confusión. La sorpresa llega de las personas que ni conoces, ni viste en algún lugar, que no sabes quién es y de pronto recibes de ella un efusivo saludo, una foto con un par de copas llenas de un líquido, un Papá Noel que te deja pensando por qué no le cambian la cara, un ramo de flores que en tu país no se reproducen por el clima y hasta un beso dibujado con el creyón más rojo que pueda existir.

Si la sorpresa te genera justamente sorpresa, la confusión acaba por confundirte más. Te confundes cuando el mismo texto, la misma flor, el mismo Papá Noel (es qué todos son iguales) o el beso rojo apasionado lo recibes desde un remitente con un número desconocido y de otra que decora su número con los más variados emoticones. Pero cuando empiezas a revisar tu lista de grupos en Whatsapp te confundes más, el mismo Papá Noel, la misma flor, el mismo beso, circula de un grupo a otro como una pelota que rebota infinitamente.

Pero además esos mensajes se complementan con las oraciones interminables, los textos filosóficos, religiosos, económicos y exotéricos que tienen el propósito de limpiar con tu dedo índice la pantalla del celular. Entonces empiezas evitando leer tu Whatsapp y llegas a Facebook, pero sorpresa, el mismo Papá Noel, la misma flor, el beso excitante y la chica desconocida que brinda contigo te acompañan en los mensajes de tus amigos.

Entonces te preguntas, que sucedió con las cámaras de los celulares. Por qué no toman una foto de la Luna, de una planta que si existe, de un niño de verdad, o hasta de una piedra en el camino y la envían a través de las redes con un mensaje propio. Así comprobamos que su capacidad de asombrarnos es más fuerte que la de copiar.

Haga la prueba, tome esa foto, escriba un texto aunque sean dos palabras y envíela con un pie de foto que diga: es mío

Tomado de 366-días con permiso de su autor