viernes, 26 de abril de 2019

Deshonestidad académica

Escribe Óscar Barberá  Facultad de Magisterio de la Universidad de Valencia
 Estimo que se cuentan por millares los estudiantes involucrados en este tipo de asuntos; el problema es que desconocemos la escala, precisamente porque no los descubrimos haciendo trampas.
Thomas Lancaster, Staffordshire University (RU),
en Harry YorkeThe Telegraph, January 13, 2017
 No creo que de verdad se esté por promover la integridad académica. Los estudiantes engañan. Y no los pillan.
Queja recurrente de estudiantes recogida en encuestas
AMIS (Academic Motivation & Integrity Survey)
para la evaluación de la integridad académica
(The School for Ethical EducationSEE)
El objeto de este informe es proporcionar una apreciación del estado actual de la falta de probidad académica, especialmente en lo referido a los comportamientos fraudulentos respecto de la autoría y el plagio por parte de estudiantes universitarios, así como de las empresas y particulares que les ofrecen estas oportunidades de quebrar la integridad académica y, con ello, socavar la dignidad y el prestigio de la Universidad en general así como de sus integrantes, estudiantes, administradores y profesores.
No resulta sencillo cuantificar la dimensión del problema, pues los datos relativos a los expedientes sancionadores sólo representan una fracción por determinar de las faltas de probidad detectadas, que a su vez no son más que otra fracción igualmente desconocida del total de actuaciones académicamente deshonestas, la mayoría de ellas nunca reveladas. Esta presunción no debe confundirse con un prejuicio, pues hay indicadores indirectos de su realidad: sólo con teclear las siglas TFG[1], por ejemplo, en cualquiera de los buscadores de contenidos de Internet, aparecen páginas y más páginas de proveedores de servicios fraudulentos a los que pueden acudir nuestros estudiantes solicitando que terceras personas hagan por ellos tareas, informes y trabajos que les son exigidos en sus universidades para superar las distintas asignaturas y obtener los títulos académicos de manera dolosa. Es razonable inferir de la abundancia de estas empresas y particulares que el número de clientes que atienden sea copioso, así como que dicha copiosidad sea resultado de la satisfacción de sus clientes al ver sus objetivos deshonestos cumplidos. Que en el negocio de los servicios de detección del plagio una única herramienta informática haya alcanzado en su venta un precio superior a los 1.500 millones de euros también ayuda a comprender el volumen del problema[2].
Dicho esto, comencemos por evaluar el tamaño de la paja en ojo ajeno. En el mundo anglosajón hace tiempo que hay preocupación por el aspecto comercial que ha adquirido la deshonestidad académica, y en sus encuestas se revela que los estudiantes que voluntariamente admiten haber pagado para que terceros hagan por ellos algunas de sus tareas académicas han aumentado del 3,5% al 15,7% desde 1978[3]. Este porcentaje arroja la cifra de más de treinta millones de estudiantes potenciales utilizando los servicios de las essay mills (fábricas de ensayos), esas empresas que confeccionan trabajos a medida a solicitud de estudiantes deshonestos. La Quality Assurance Agency for Higher Education (QAA) del Reino Unido estimó recientemente en 17.000 sus estudiantes universitarios que anualmente son descubiertos entregando trabajos que han sido escritos por otras personas, mientras que otro estudio sacó a la luz 30.000 ejemplos de estudiantes que anualmente acuden a estas empresas a comprar algún trabajo[4]. Las veinticuatro universidades de excelencia que reúne el Russell Group, que incluye las de Oxford y Cambridge, en tan sólo dos cursos han visto aumentar un 40% sus casos de conducta académica inapropiada, alcanzando los 3.721 expedientes sancionadores en el curso 2016-17, lo que según la QAA supone una amenaza para la reputación de excelencia de la educación superior ofrecida por estas instituciones[5].
En Australia, el gobierno aumentó el presupuesto de la Tertiary Education Quality and Standards Agency (TEQSA) para luchar contra la deshonestidad académica tras el escándalo de 2014, en que cientos de estudiantes de dieciséis de sus universidades fueron expedientados por utilizar los servicios de MyMaster, una fábrica de ensayos proveedora de estos servicios fraudulentos. Parte de ese presupuesto ha servido para investigar las actitudes de 14.000 estudiantes y de más de mil profesores de universidades australianas[6], lo que ha permitido identificar tres variables asociadas a la inclinación a comportarse de forma académicamente deshonesta: (1) la falta de satisfacción con el entorno de enseñanza y aprendizaje universitario, (2) la percepción de las muchas oportunidades que hay para ejercer el fraude académico, y (3) no tener el inglés como lengua materna.
Esta misma agencia australiana, TEQSA, denunció el año pasado una derivación del comportamiento de estas empresas fraudulentas: ejercían el chantaje sobre quienes habían sido sus clientes, amenazándolos con desvelar a las autoridades universitarias el fraude académico cometido. TEQSA ha invertido este año casi dos millones de euros para ayudar a las universidades australianas a identificar y atajar el fraude académico, y también está presionando al ministerio de educación australiano para que legisle específicamente en pro de dificultar estas prácticas y de sancionarlas con mayor severidad[7].
Nueva Zelanda fue el primer país en enmendar su ley educativa para declarar en 2011 ilegal proveer o anunciar servicios para el fraude académico, y 17 de los estados de Estados Unidos de América tienen en vigor leyes similares; Irlanda ha sido el último país en convertir en delito no sólo proporcionar estos servicios dolosos, sino también anunciarlos e incluso facilitar su publicación (Qualifications and Quality Assurance, Education and Training, Amendment, Bill 2018[8]). Otros países como Australia o el Reino Unido[9] están en trámite de legislar en el mismo sentido, el primero espoleado por los chantajes recién comentados y el segundo preocupado por la imagen de su sistema universitario tras el escándalo producido tanto por la exhibición en 2017 de anuncios de estas empresas en el mismo metro de Londres, como por la denuncia de la British Broadcasting Corporation (BBC) a principios de 2018 de que cientos de estrellas de YouTube estaban siendo remuneradas por anunciar EduBirdie, una essay mill con sede en Ucrania[10].
Se calcula que el volumen de negocio de estas empresas supera los 120 millones de euros anuales, una cantidad lo suficientemente importante como para explicar el descaro con el que algunas de ellas actúan: los dueños de la essay millneozelandesa Assignments4u, un matrimonio, fueron multados con 1,3 millones de euros por el gobierno de Nueva Zelanda tras un proceso que duró cuatro años, lo que no ha impedido que siga en funcionamiento un portal denominado igualmente Assignments4u dedicado a los mismos menesteres; a finales de 2017, Jedidiah Evans, un profesor de universidad australiano, se hizo pasar por cliente de una de estas fábricas de ensayos para conocer su funcionamiento y escribir sobre ello; transcurridos unos meses tras el primer contacto, decidió desvelar su identidad a la empresa y anunciarle su intención de escribir un artículo académico sobre la transacción habida, recibiendo por respuesta el ofrecimiento de la empresa para escribir ese trabajo por él, garantizándole una completa originalidad, sin plagio alguno, y ofreciéndole un presupuesto personalizado dada su condición de cliente[11].
En lengua castellana la dimensión de este mercado es notablemente menor, lo que no ha resultado un óbice para que, además de en los portales corporativos propios, las fábricas de ensayos se anuncien mediante YouTubers hispanoparlantes, ni para que nuestras universidades vean exhibidos en sus propios tablones la publicidad de sus servicios dolosos, ni para que periódicos y revistas se hayan hecho eco del enojoso fenómeno[12]. Nuestra situación legislativa también es inferior, incluso insignificante, pues a la ausencia de normas que definan estos comportamientos dolosos como delito, hay que añadir la peculiar, por lamentable, situación del régimen disciplinario de los estudiantes universitarios en España, que sigue regulado por un Decreto de 8 de septiembre de 1954[13], con evidentes problemas de constitucionalidad que el Tribunal Supremo ha ido salvando en sucesivas sentencias de casos en los que se ponía en entredicho su legalidad. No se pretende analizar aquí esta situación desafortunada ni sus consecuencias[14]; sólo señalar que la necesaria regulación de los procedimientos administrativos sancionadores en el ámbito universitario no concita simpatía en los responsables académicos de las universidades, y ni el Gobierno central ni los de las comunidades autónomas han mostrado interés alguno en su desarrollo. Lo más cerca que hemos estado de una nueva regulación fue la aprobación en 2010 del Estatuto del Estudiante Universitario[15], que en su disposición adicional segunda dio al Gobierno el plazo de un año para presentar a las Cortes Generales un proyecto de ley reguladora de la potestad disciplinaria; el ministro Gabilondo, responsable del Estatuto del Estudiante Universitario, quien en su condición previa de presidente de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) había reclamado vehementemente la perentoria necesidad de una nueva regulación, cesó en su cargo diez días antes del término de dicho plazo, lo que paralizó la acción legislativa que aun hoy sigue sin ser retomada.
Al profesorado le suponen un reto doble estas faltas de honradez: por una parte, resulta difícil probar que un universitario que ha mejorado inesperadamente su rendimiento académico no lo haya hecho por méritos propios; por otra, acusar a un estudiante de falta de probidad no es plato de gusto para ningún profesor dada la gravedad moral de la acusación. Si a ello se añade el mucho tiempo que precisa acumular las pruebas que permitan sostener una acusación así de grave, parece lícito que los profesores de universidad se planteen seriamente que en su oficio no se trata tanto de pescar tramposos como de ayudar a quienes desean lograr una educación superior, muy especialmente en el caso español en el que la legislación no pone absolutamente nada de su parte.
Algunos profesores piensan que la solución a largo plazo a estas faltas de probidad por parte de algunos estudiantes no llegará nunca desde la técnica[16] –si bien los servicios de detección de plagio apuestan por el desarrollo del aprendizaje automatizado de la inteligencia artificial[17]–, sino que pasará necesariamente por un cambio en las formas de evaluar, bien doblando las rodillas y eliminando ensayos, proyectos y trabajos a cambio de más exámenes, bien rediseñando el seguimiento de tales ensayos, proyectos y trabajos poniendo más énfasis en el proceso de su elaboración por parte del estudiante que en el resultado final tras su entrega[18].
Un par de estudios recientes revelan una frustración creciente entre los académicos ante estos asuntos deshonestos[19], hasta el punto de mostrar que casi tres de cada cuatro de los encuestados se muestran favorables a criminalizar a los estudiantes que utilicen los servicios de las fábricas de ensayos para engañar a sus profesores, pues piensan que el peso moral de la ley hará que los estudiantes se lo piensen dos veces antes de contratar estos servicios fraudulentos. No obstante, también se levantan voces entre los mismos académicos que alertan y expresan dudas sobre cómo podrían afectar esos antecedentes penales a los estudiantes en su vida futura, así como que el aumento de la gravedad de la falta conllevaría una disminución drástica de los casos denunciados, lo que sin duda no ayudaría a erradicar la mala práctica.
Donde no muestran tantas reticencias los académicos es en solicitar la criminalización de las empresas que facilitan estas actuaciones académicamente deshonestas, de las que se prestan a anunciarlas y, muy especialmente, de quienes materializan desde el anonimato sus productos, que no pueden ser sino colegas y discípulos, lo que resulta en que el oprobio se perciba de manera aún más lacerante.
En cualquier caso, parece conveniente abordar urgentemente por parte de las universidades la tarea de vincular la honestidad académica a la integridad personal y profesional[20], y de conseguir que también así lo consideren sus estudiantes, pues de otra manera.
Cómo citar esta entrada:
Barberá, O. (2019). Deshonestidad académica. Aula Magna 2.0. [Blog]. Recuperado de: https://cuedespyd.hypotheses.org/6186
[1] La última reforma de planes de estudios universitarios españoles incluyó obligatoriamente en todos los grados un Trabajo de Fin de Grado (TFG) como culminación académica del proceso de aprendizaje, que consiste en la realización, por parte del estudiante, bajo la dirección de un tutor, de un proyecto, memoria o estudio sobre un tema de trabajo que le será asignado, previa petición por parte del estudiante, y en el que deberá desarrollar y aplicar conocimientos, capacidades y competencias adquiridos en la titulación, demostrando así que se ha apropiado de ellos.
[2] Beth McMurtrie, Why a Plagiarism-Detection Company Is Now a Billion-Dollar Business, The Chronicle of Higher Education, March 6, 2019; Anna McKie, £1.3 billion Turnitin sale spotlights intellectual property fears, The Times Higher Education, March 11, 2019.
[3] Newton, P. M., 2018, How Common Is Commercial Contract Cheating in Higher education and Is It Increasing? A Systematic Review, Frontiers in Education, August 2018, Volume 3, Article 57, 18 pages; Anna McKie, Study: millions of students guilty of contract cheating worlwide, The Times Higher Education, August 30, 2018.
[4] Anna McKie, Can universities beat contract cheating?, The Times Higher Education, September 13, 2018.
[5] Sarah Marsh, Institutions including Oxford and Cambridge under scrutiny as number of academic misconduct cases surges, The Guardian, Sunday 29 April 2018; Richard Adams, Essay writing services must be banned to stop cheating, say academics, The Guardian, Friday 31 August 2018; Harry Yorke, More than 20,000 university students buying essays and dissertations as Lords call for ban on ‘contract cheating’, The Telegraph, 13 January 2017.
[6] Bretag, T., Harper, R., Burton, M., Ellis, C., Newton, P., Rozenberg, P., Saddiqui, S., & van Haeringen, K., 2018, Contract cheating: a survey of Australian university students, Studies in Higher Education:https://doi.org/10.1080/03075079.2018.1462788; Harper, R., Bretag, T., Ellis, C., Newton, P., Rozenberg, P., Saddiqui, S., and van Haeringen, K., 2018, Contract cheating: a survey of Australian university staff, Studies in Higher Education:https://doi.org/10.1080/03075079.2018.1462789
[7] John Ross, Contract cheating websites ‘blackmailing whistle-blowers’, The Times Higher Education, December 7, 2018.
[9] Anna McKie, Irish law to clamp down on essay mills ‘could be model for UK’,The Times Higher Education, August 9, 2018.
[10] Anna McKie, Minister pressures PayPal to stop taking essay mill payments, The Times Higher Education, March 20, 2019.
[11] Véase nota 3.
[12] Mar Ferragut, Nuevas tendencias: las fábricas de ensayos, Diario de Mallorca, 16 de marzo de 2008; Javier Aranguren, Fábricas de ensayos: tesis y artículos a medida, Nueva Revista de política, cultura y arte, 20 de septiembre de 2016; Pablo González, El mercadeo de los trabajos de fin de máster, Levante-EMV, 14 de octubre de 2018.
[13] Reglamento de Disciplina Académica de los Centros Oficiales de Enseñanza Superior y de Enseñanza Técnica dependientes del Ministerio de Educación Nacional (BOE nº 285, de 12 de octubre de 1954, pp. 6863-6).
[14] Son muchos los análisis y estudios de este ordenamiento jurídico, de los que nombraré los del XIII Encuentro de defensores universitarios celebrado en Barcelona en 2010 (http://www.ub.edu/comint/og/sindic/docs/programa_2010.pdf) o el reciente trabajo de Anna Pallarés Serrano, Análisis del régimen disciplinario de los estudiantes universitarios. Especial referencia a los comportamientos fraudulentos y al plagio, en particular, Revista Catalana de Dret Públic56 (junio 2018), 159-176 (http://dx.doi.org/10.2436/rcdp.i56.2018.3098).
[15] Real Decreto 1791/2010, de 30 de diciembre, por el que se aprueba el Estatuto del Estudiante Universitario (BOE nº 318, 31 de diciembre de 2010, pp. 109353-80).
[16] Y de no pocos académicos: este mismo año han sido detectadas 38 de las contribuciones a la World Conference on Research Integrity por encima del nivel establecido del 30% de coincidencia textual, resultando 15 de ellas consideradas plagio tras la correspondiente investigación; véase Weber-Wulff, D., 2019. Plagiarism detectors are a crutch, and a problem, Nature 567, 435.
[17] Jack Grove, Caution over Turnitin’s role in fight against essay mills, The Times Higher Education, February 12, 2018; Dawson, P. & Sutherland-Smith, W., 2018. Can markers detect contract cheating? Results from a pilot study. Assessment & Evaluation in Higher Education 43(2), 286-293; Véase también nota 1.
[18] George Alderman, Make trouble for the essay mills, The Times Higher Education, September 1, 2018.
[19] Anna McKie, Many university staff back prosecuting students over essay mills, The Times Higher Education, March 7, 2019; Awdry, R. & Newton, P. M., 2019. Staff views on commercial contract cheating in higher education: a survey study in Australia and the UK, Higher Educationhttps://doi.org/10.1007/s10734-019-00360-0
[20] Tracey Ann Bretag (ed.), 2015. Handbook of Academic Integrity. Springer, Singapore: https://doi.org/10.1007/978-981-287-079-7; Ransome, J. & Newton, P. M., 2018. Are we educating educators about academic integrity? A study of UK higher education textbooks. Assessment & Evaluation in Higher Education 43(1), 126-137.
Tomado de Aula Magna 2.0 con permiso de sus editores

jueves, 25 de abril de 2019

Research interest score: sobre su necesidad y sentido

Escribe Ernesto López

En esta noticia, queremos recuperar la contribución de Emilio Delgado López-Cózar y Enrique Orduña-Malea [1] sobre el nuevo indicador bibliométrico, denominado Research Interest Score, que mide la influencia de las publicaciones de un autor en ResearchGate.
En la información que proporciona ResearchGate, accesible aquí,  se indica que Research Interest es la métrica para medir el interés de los científicos en su investigación, incluyendo lecturas, recomendaciones y citas. El estudio realizado por Delgado López-Cózar y Orduña-Malea (2019), explora el funcionamiento de este indicador, a través de dos estudios empíricos en el ámbito de Biblioteconomía y Documentación, mostrando “algunas dudas acerca de su actual necesidad”.
En palabras de sus autores, en las conclusiones del estudio señalan que:
“Estamos ante un indicador original en su planteamiento, basado en la lógica de la recepción, apropiación e influencia de los mensajes científicos. Sin embargo, a efectos prácticos, nos dice pocas cosas nuevas respecto a lo que ya nos cuentan otros indicadores sintéticos, tanto si comparamos la métrica con el resto de métricas de la propia plataforma (Índice H con y sin autocitas o RG Score) como con métricas de otras plataformas, bien sea a nivel de autor como de documento. La pregunta es obligada: ¿para qué necesitamos entonces el nuevo indicador si ya disponemos de otros que ofrecen parecida información?” (Delgado López-Cozar y Orguña-Malea, 2019, 15-16).
Y destacan que su fortaleza podría ser conocer las interacciones online de los investigadores, a través de visualizaciones y recomendaciones, poniendo nombre a quienes se acercan a las investigaciones de los autores.
Recomendamos su consulta para ampliar el breve extracto aquí presentado.
 Fuente: Delgado López-Cózar, E. y E. Orduña-Malea (2019). Research interest score: el nuevo indicador bibliométrico que mide la influencia de las publicaciones de un autor en ResearchGate.Disponible en:  https://doi.org/10.13140/RG.2.2.16342.50249
Tomado de Aula Magna 2.0 con permiso de sus editores

miércoles, 24 de abril de 2019

¿Cómo saber qué método de innovación es el más adecuado para mis clases?

Escribe Ángel Fidalgo 
Se atribuye al filósofo Michel de Montaigne la frase “Sé muy bien de qué estoy escapando pero no qué es lo que estoy buscando”. Algo similar ocurre en la innovación educativa docente. El profesorado sabe muy bien de lo que tiene que escapar (métodos que fomentan la pasividad del alumnado, desmotivación, el denominado “café para todos”, etc.) y no sabe muy bien que métodos de innovación pueden ayudarle a mejorar su trabajo docente.
Cuando el profesorado no sabe muy bien qué innovación está buscando, a veces se desespera un poco y abandona la búsqueda. Hay varios factores que contribuyen a que el profesorado no sepa muy bien qué está buscando, como:
  • La rápida evolución de las tendencias en innovación educativa (los llamados “Trending  Topics”, que mañana ya no lo son).
  • La falta de recursos eficaces para aplicar la innovación educativa.
  • La ausencia de indicadores para saber si se está innovando.
  • La gran diversidad y variedad de formas de aplicar una misma innovación.
  • El gran esfuerzo necesario para realizar la innovación (al menos al principio)
  • La ausencia de reconocimiento al esfuerzo para llevar a cabo la innovación educativa docente.
El método MAIN para la aplicación de la innovación educativa, trata de solucionar este problema.
Lo primero que se hace en el método MAIN es sistematizar aquello de lo que el profesorado está escapando. Esta sistematización se conoce como la identificación de problemas raíces e indicadores de mejora y debe ser realizada de forma individual por el profesor o profesora en su propio contexto académico (por ejemplo, su asignatura). A esta sistematización
La identificación de los problemas raíz y los indicadores de mejora es la clave para comenzar a saber lo que se está buscando. El proceso, en teoría, es muy sencillo y solo es necesario buscar el método de innovación educativa más adecuado, a partir de los problemas raíz sobre los que trabaja y los indicadores de mejora que ha conseguido dicho método ¿son similares a los del profesorado?, si es así, ese es su método.
Veamos un ejemplo:
Problema raíz: El alumnado tiene hábito pasivo.
Indicadores de mejora. El profesorado cree que los siguientes indicadores paliarían los efectos negativos del hábito pasivo en el aprendizaje de su alumnado.
  • Que el alumnado valore de forma positiva la metodología.
  • Que haya aprendizaje entre pares (alumnado-alumnado)
  • Que se incremente la interacción entre estudiantes.
  • Que el alumnado participe y pregunte más.
  • Que el alumnado genere conocimiento.
  • Que los resultados de aprendizaje del alumnado mejoren.
Método de innovación educativa que tiene validados resultados similares a estos indicadores:
Así pues, si hay coincidencia entre los factores de los que quiere escapar el profesorado y los indicadores de mejora del método de innovación que le permite escapar de ellos, entonces la conclusión es clara: “ha encontrado lo que busca”.
Tomado de Innovación educativa con permiso de su autor

martes, 23 de abril de 2019

9 estrategias para hacer el aprendizaje visible en tu aula

Escribe Javier Tourón

Ha hablado alguna otra vez del aprendizaje visible en el blog, y sobre el monumental trabajo desarrollado por John Hattie, basándose en la técnica del metaanálisis. Puedes ver, por ejemplo, esta entrada. Quiero ahora utilizar la traducción de un artículo de Kimberly Moran de 'We Are Teachers' que me ha parecido de interés. (Los énfasis del texto, como casi siempre, son míos).
"Aprendizaje visible" es un concepto innovador acuñado por el investigador en educación John Hattie. Establece que el aprendizaje debe ser visto y obvio, no asumido. Frey y Fisher lo explican usando la altura como ejemplo. Cuando se establece un cambio o una diferencia, no es suficiente ver la diferencia en altura entre una persona que mide 1,50 m. y otra que mide 1,53 m. En cambio, una diferencia visible más obvia, como entre una persona que mide 1,68 m. y una que mide 1,83 m., es una mejor evidencia de la diferencia de altura. Es emocionante pensar que con algunos apoyos y el uso intencional de estrategias y evaluaciones específicas, podrás identificar exactamente qué parte del proceso de enseñanza funcionó, y hacer que el aprendizaje de los alumnos sea visible.
Para lograr que esto suceda en tu clase, "los estudiantes [y los adultos] deben saber qué están aprendiendopor qué lo están aprendiendocómo sabrán que lo han aprendido y qué significa haber aprendido". Para lograr esto, los maestros utilizan las objetivos de aprendizaje y los criterios de éxito a diario. Las intenciones [objetivos] de aprendizaje y los criterios de éxito contribuyen significativamente a la claridad de los maestros, lo que, según la investigación de Hattie, puede duplicar o triplicar el aprendizaje de los estudiantes. Otra parte crítica del aumento del aprendizaje de los estudiantes es prestar atención a las tres fases del aprendizaje: superficial, profundo y transferencia. Hemos hecho el trabajo pesado por ti y te hemos dado nueve consejos para hacer que el aprendizaje sea más visible en tu aula:

Aprendizaje superficial

Esto es aprender para reproducir el mismo producto, como las tablas de multiplicar. Este tipo de aprendizaje tiene una mala reputación, pero es una necesidad. No podemos pedir a los estudiantes que utilicen información o conocimientos que aún no han aprendido. Aquí hay tres formas de construir andamios y desarrollar el aprendizaje superficial:

1. Usar el conocimiento previo para mejorar el aprendizaje

El conocimiento previo puede ayudar al estudiante en su aprendizaje, en lugar de crear una barrera. Sin embargo, ten cuidado, solo porque un estudiante ya sabe algo, no significa que lo sepa correctamente. Puede usar las guías de anticipación para ayudar a corregir esos conceptos erróneos antes de pedirles a los estudiantes que desarrollen ese conocimiento. No es una trampa hacer que los niños se conecten con lo que está por aprender, es una enseñanza inteligente.

2. Incorporar técnicas de adquisición de vocabulario

Aprender palabras requiere algo más que la simple exposición a la palabra. Existen varias técnicas eficaces para enseñar palabras de vocabulario que ayuden a los niños a resolver problemas por sí mismos.
  • Mnemónicos: usando ayudas de memoria
  • Tarjetas de palabras: dividir una tarjeta en cuatro secciones que incluyen: palabra, definición, opuesto, ilustración
  • Modele la resolución de palabras: piense en voz alta acerca de cómo resuelve las palabras para que los estudiantes puedan ver cómo piensan en acción
  • Clases de palabras y conceptos: dé a los niños la oportunidad de ordenar las palabras y clasificarlas por su cuenta.

3. Poner la comprensión lectora en contexto

Enseñar a los niños a comprender lo que leen requiere que uses una combinación de actividades y materiales. Todo lo que hace un maestro está diseñado para ayudar al estudiante a desarrollar la capacidad de organizar y analizar información. ¡Eso es lo que lo hace un trabajo tan difícil! Es importante ayudar a los niños a agregar contexto a lo que están leyendo mientras leen. Enseñarles diferentes estrategias como breves resúmenes, notas de Cornell y anotaciones puede ayudarles a descubrir qué funciona mejor para su comprensión.

Aprendizaje profundo

Esto es aprender para entender. Los "aprendices profundos", según Frey y Fisher, "buscan interactuar con el contenido y las ideas, y vinculan activamente los conceptos y el conocimiento a través del contenido". Cuando los maestros activan el aprendizaje superficial, pero esperan un pensamiento profundo, los alumnos responden. Aquí hay tres herramientas de enseñanza para el aprendizaje profundo:

4. Mapas conceptuales

Los mapas conceptuales y los organizadores gráficos apoyan a los estudiantes para que puedan organizar su información y pensamiento. Es este paso intermedio el que apoya la escritura extendida y la discusión de ideas. Usar mapas para guiar a tus estudiantes en la forma en que deseas que empiecen a pensar, puede ayudar a acelerar el tiempo que lleva llegar hasta allí. Esto puede ser útil en clase cuando necesitas moverlos más allá del aprendizaje superficial y llevarlos hasta el aprendizaje profundo. Popplet es una herramienta en línea que puedes usar para hacer que la elaboración de mapas de conceptos sea fácil y atractiva.

5. Discusión y cuestionamiento

Tanto la discusión como el cuestionamiento en el aula crean un lugar para fomentar el aprendizaje profundo. Cuanto más lucha un estudiante por la comprensión, mayor es el valor de hacer preguntas y hablar sobre el pensamiento. Asegúrate de concentrarte en las preguntas de discusión que requieren un pensamiento profundo, en lugar de aquellas que esperan respuestas superficiales. “¿Puedes decirnos más sobre eso?” Permite que los estudiantes entiendan qué esperas que muestren como evidencia que respalde su pensamiento.

6. Estrategias metacognitivas

La metacognición en la alfabetización consiste en:
  • Información sobre cómo aprendemos
  • Entendiendo lo que tenemos que hacer para completar una tarea.
  • Un sistema para monitorear nuestro propio aprendizaje.
Es la forma en la que nos vemos a nosotros mismos aprender. Puedes ayudar a tus estudiantes a aprender esta increíble habilidad enseñándoles a hacer las preguntas correctas. Una actividad auténtica que puedes usar en este momento para involucrar a los niños en el por qué esta habilidad es importante, es probar una herramienta de evaluación de sitios web. Esta herramienta les ayudará a realizar un seguimiento de cómo piensan mientras navegan por diferentes sitios web.

Transferencia de aprendizaje

Este tipo de aprendizaje mueve a los estudiantes a ser dueños de su aprendizaje y aplicar ese conocimiento a diferentes situaciones. De esta manera, los estudiantes están motivados por sus propias curiosidades. Puedes saber cuándo un estudiante ha transferido conocimiento cuando escuchas ese momento del ¡aha!. Ese momento en que un niño dice: "Oye, ¡es como cuando ese personaje diferente en otro libro hizo esto!". Esos momentos de reconocer similitudes y diferencias entre los sujetos y la literatura hacen que los maestros estén muy orgullosos. Estoy en lo cierto? Para eso vivimos. Esa es la razón por la que es tan importante involucrar a los estudiantes en los tres tipos de aprendizaje. Aquí hay tres ejemplos de aprendizaje por transferencia:

7. Leer a través de documentos

Usando esta estrategia, que encontrarás en muchos de los productos de pruebas estandarizadas más recientes [PISA, por ejemplo], los estudiantes leen varios documentos diferentes y luego sintetizan la información. Esta actividad, bastante difícil, requiere los tres tipos de aprendizaje: superficial, profundo y de transferencia. Si los estudiantes no practican esta habilidad a menudo, no lo harán bien cuando se les requiera que lo hagan de manera independiente. No se produce de forma natural, sino que debe enseñarse y experimentarse explícitamente. Cuando los maestros les dan a los estudiantes comentarios apropiados e inmediatos durante este proceso, los estudiantes pueden tener bastante éxito en su dominio del mismo.

8. La enseñanza de la resolución de problemas

Los maestros han estado usando una versión del aprendizaje basado en problemas desde siempre. Sin embargo, muchos no lo están usando correctamente. Haz este tweak y podrías ser bastante efectivo. En lugar de darles un problema e invitar a los alumnos a resolverlo, puedes compartir con ellos información conflictiva. Luego, pide a los grupos que identifiquen cuál creen que es el problema y cómo resolverlo mejor, apoyando sus razones con evidencia. Aquí hay un ejemplo: ¿Debemos proteger a los inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos? Al hacer esta pregunta no estás definiendo el problema. A continuación, busca algunos artículos conflictivos que muestren cómo los inmigrantes indocumentados ocupan los empleos de los ciudadanos de los Estados Unidos y otros sobre cómo los inmigrantes pueden fortalecer una economía. Luego, comparte un método de resolución de problemas como el de Woods. Pídeles que trabajen juntos a través de los pasos para identificar la declaración del problema y luego trabajen para resolverlo. Tendrán que moverse con flexibilidad entre la superficie, la profundidad y la transferencia de aprendizaje para lograr esto. No es una tarea fácil, pero es posible si la hacen todos juntos.

9. Escritura extendida

Asignar actividades de escritura que amplíen el aprendizaje puede ser una manera gratificante de hacer que los estudiantes se muevan hacia el aprendizaje de transferencia. El componente crítico que hace exitosas estas actividades extendidas es que involucran el uso del conocimiento, el pensamiento profundo y la transferencia de información a través de disciplinas diversas. Podrás observar e identificar qué tipo de aprendizaje está utilizando un estudiante en cualquier etapa del proceso. Tus intervenciones pueden usarse para señalar lo que están haciendo y ayudarlos a establecer metas para avanzar hacia un tipo diferente de aprendizaje.
Si bien es bueno saber que a los estudiantes les gustó una actividad o una lección, o que pensaron que les fue bien, el gusto no es suficiente. También debes saber qué impacto tuvo la lección en el aprendizaje, y ese impacto debería ser visible. Comienza con lecciones que tengan una intención clara y asegúrate de que los alumnos sepan lo que deben lograr y cómo. Dáles retroalimentación muy pronto, después de que un proyecto o lección esté completa, para que puedan usar lo que aprendieron para mejorar su aprendizaje en el futuro. Este es el trabajo más duro que existe, pero también el más gratificante".
Resumo lo dicho en la siguiente tabla. Espero que la lectura os resulte inspiradora.
Tomado de Javier Tourón con permiso de su autor