lunes, 20 de abril de 2015

Mooc: La presentación perfecta en PowerPoint no existe pero podemos acercarnos

Escribe Carlos Bravo Reyes



A pesar de las críticas que en los últimos años llueven sobre los Moocs, estos siguen siendo una buena opción para actualizarse en un tema puntual. Considero que los Moocs no son inventos de este siglo, desde el pasado, numerosas universidades abrían sus puertas para que estudiantes universitarios y población en general pudieran adentrarse en el mundo del conocimiento académico. Solo que en aquellos momentos la masividad se limitaba al local y el concepto “on line” no existía.

Es evidente que su gran auge se debe en parte a la existencia de Internet, a la variedad de los medios que facilitan estos cursos y por supuesto a la imperiosa necesidad de actualizarnos en numerosos campos del saber.

Lo que más se critica a los Moocs, es principalmente su estructura, su organización y el empleo de medios que facilitan la comunicación pero que dejan de lado la profundización de los contenidos. Sobre esto se puede comentar durante mucho tiempo, pero no viene al caso en este momento.

Otro de los puntos criticables es el empleo de plataformas que al estilo LMS cierran el paso a las redes sociales y mantienen un control de los contenidos del curso y en especial de los generados por los participantes. En casi todos los Moocs apoyados en esta plataforma las evaluaciones no son divulgadas, impidiendo a los participantes conocer los diferentes criterios generados. Son cursos, en mi opinión, con un marcado carácter egoísta.

Un Mooc en Facebook.

En el 2013 con varios de mis estudiantes de una asignatura final de grado realizamos dos cursos masivos y abiertos empleando Facebook. En aquella ocasión primó la idea de abrir el conocimiento y el intercambio empleando una red social, donde además el acceso fuera verdaderamente libre y los documentos generados sean de todos y siempre accesibles. 

Bajo esas premisas se realizaron dos cursos, cada uno alojado en un grupo de Facebook. El primero  Tecnología educativa a través de las redes sociales se inició con 1400 inscritos  y en la actualidad acceden 5100 participantes, mientras que el segundo de ellos “Evernote: un recurso insustituible en la enseñanza” tiene 3 mil inscritos. Estas cifras demuestran que aun cuando ambos cursos fueron cerrados oficialmente, los interesados siguen accediendo a todos los contenidos generados, lo que no sucede en la mayoría de los Moocs instalados en plataformas.

Estos dos cursos estuvieron dirigidos a un público vinculado a la actividad de enseñanza, por eso la razón de los temas propuestos. Cada uno de ellos partieron de un diseño instruccional adecuado a las características del curso. Se trata de organizar el contenido a partir de principios didácticos, de seleccionar los métodos y medios acordes a los objetivos del curso, a los participantes y a la plataforma. 

Por tal razón para ambos cursos se desarrolló una metodología que fue objeto de mejoras y a partir de la cual se estructura un tercer curso denominado: La presentación perfecta en PowerPoint no existe pero podemos acercarnos. El titulo además de provocador, demuestra un problema latente; la calidad de las presentaciones en este medio. 

Las indagaciones previas al curso, además de la experiencia personal ayudan a comprender que las presentaciones son ampliamente empleadas, pero no con la calidad exigida en un proceso de comunicación como es el de la clase.

Este nuevo Mooc se desarrolla, al igual que los anteriores en un grupo de Facebook, su matricula es libre y se realizará entre el 4 y el 30 de mayo. Las personas que deseen obtener la certificación gratuita extendida por nuestra Universidad, deben aprobar las tres evaluaciones propuestas que se comunicarán al inicio del curso. 

En un próximo comentario explicaremos el diseño instruccional del curso, así como la metodología que será empleada. 

Por lo pronto los invitamos al Mooc “La presentación perfecta en PowerPoint no existe pero podemos acercarnos


Publicado 366-dias.blogspot.com/ con permiso de su autor

miércoles, 15 de abril de 2015

Aprendizaje cooperativo: ¿preparados para su aplicación?



El aprendizaje cooperativo se va implantando poco a poco en las aulas. Raro es el colegio que no ha comenzado ya, por lo menos, a conocer sus estructuras y a utilizarlo como dinámica de trabajo. Pero el aprendizaje cooperativo, como el enfoque de las inteligencias múltiples, no es una metodología, es una forma de pensar, sentir y hacer en educación, que debe aún romper con un esquema tradicional de enseñanza unidireccional, donde la diversidad entre los alumnos no se entiende como un elemento enriquecedor.

El concepto de “aprender de” y “a través” de la interacción con los demás no es nuevo, como casi todo en pedagogía. Aunque aparezca en los apartados de “innovación educativa”, su origen se remonta al movimiento humanista francés del siglo XVI. Tratado por pedagogos como Pestalozzi, con su “enseñanza mutua”, recorre los inicios de la Psicología científica de finales del siglo XIX,  pasa por el funcionalismo de John Dewey, recoge las aportaciones de Jean Piaget y su conflicto “sociocognitivo”, y también la teoría histórico-cultural  de Lev Vigotsky  y su concepto de ZDP (zona de desarrollo potencial), para acabar completándose con las aportaciones de la Psicología social de mediados del siglo XX, que determinarán la concepción actual del aprendizaje cooperativo, contraponiéndolo al aprendizaje competitivo y al aprendizaje individualista.
APRENDIZAJE-COOPERATIVO-Magazine-INED21
¿POR QUÉ AHORA?
¿Por qué después de este  recorrido de siglos y con una justificación epistemológica fundamentada se hace ahora más evidente la necesidad de utilizar este tipo de aprendizaje en las aulas?
Según Pere Pujolás, aplicamos una estructura cooperativa en el aula por tres razones fundamentales:
1
Atención a la diversidad.
2
Desarrollo de valores.
3
Desarrollo de las competencias básicas y de las inteligencias múltiples.

Nuestro sistema educativo establece una serie de competencias básicas que todos los alumnos deberían adquirir a lo largo de su escolarización. La educación basada en competencias tiene su origen en el Informe Delors de la UNESCO (1996), donde se definieron los cuatro pilares básicos de la educación integral:
  • aprender a hacer
  • aprender a aprender
  • aprender a convivir
  • aprender a ser
Estos cuatro retos o pilares de lo que debe ser la educación del siglo XXI no reflejan sino la realidad de un mundo cambiante, donde la globalización, la diversidad, la multiculturalidad, la conectividad y la interacción con los demás son sus rasgos más característicos.

Por tanto, ya no es sólo una cuestión de justificación epistemológica, desde la pedagogía o la psicología, que se fijan en la construcción del conocimiento por parte del niño atendiendo a su desarrollo sociocognitivo, sino que es también una cuestión de moral, civismo, política y economía.

El ser humano es un animal social, y hoy más que nunca en la historia de la humanidad, las personas vivimos conectadas a los demás. “Aprender con” y “de” la cooperación es un requisito básico para desenvolvernos y evolucionar en la sociedad del siglo XXI.
¿PARA QUÉ?
Cristobal Suárez identifica tres dimensiones esenciales en que el aprendizaje cooperativo beneficia al proceso de aprendizaje:
1
Incremento del rendimiento académico, en comparación con los procedimientos individualistas y competitivos (logro)
2
Mejora de las relaciones interpersonales positivas (integración social)
3
Fortalecimiento a nivel intrapersonal (desarrollo personal)
Según David y Roger Johnson (1989), comparados con los alumnos que trabajan en situaciones competitivas e individualistas los que trabajan cooperativamente evidencian las siguientes características:
1
Buscan obtener más información del otro.
2
Cometen menos errores de percepción en la comprensión de posiciones ajenas
3
Comunican la información con mayor precisión
4
Confían más en el valor de sus ideas.
5
Hacen un uso óptimo de la información que reciben de los demás.
Pero estos demostrados beneficios no se consiguen por el simple hecho de agrupar a un conjunto de alumnos para que trabajen juntos. La interacción positiva entre ellos depende de la estructuración que realice el docente y en cómo gestione el trabajo del equipo. Ésa es la diferencia entre aprendizaje colaborativo y aprendizaje cooperativo: en este último la acción pedagógica se propone siempre desde la enseñanza, donde el que enseña establece la estructura de trabajo.
¿CÓMO LO HAGO?
Para ello el docente necesita formación. Porque trabajar con “cooperativo” es muy beneficioso, pero no es sencillo, hay que ser realista. Hay que contemplarlo como un enfoque de trabajo en el que se cree, y que se domina, no como una actividad anecdótica o incluso percibida como perturbadora, que haya que utilizar en momentos puntuales para justificar que somos “innovadores”.
El aprendizaje cooperativo requiere de tres tareas o funciones  indispensables del profesor:
  • organización: como diseñador de la actividad
  • orientación: como facilitador de la interacción
  • valoración: como evaluador del proceso
Si quieres saber si eres un profesor motivado hacia el trabajo con estructuras de aprendizaje cooperativo, contesta SÍ o NO a las siguientes afirmaciones:
  • Prefiero que mis alumnos me escuchen, observen y anoten a que dialoguen entre ellos y resuelvan problemas.
  • Me siento más cómodo siendo yo quien prepara, gestiona y controla las clases.
  • Los alumnos se motivan principalmente compitiendo con los demás en la obtención de buenos resultados.
  • Los alumnos se regulan mejor atendiendo a sus propias responsabilidades individuales, y les afecta más el castigo o el premio individual.
  • Prefiero que me consideren la única fuente de autoridad y de saber dentro del aula.
  • La evaluación es algo que sólo puedo hacer yo como profesor
Si has contestado mayoritariamente “SÍ”, eres un profesor que prefieres otro tipo de aprendizaje para tus alumnos: o individualista o competitivo.

No te preocupes, no eres el único…La mayoría de nosotros somos hijos del sistema que nos educó: individualista, competitivo, unidireccional, centralizado en los contenidos…, y nos cuesta liberarnos de todos esos esquemas. Pero no es imposible, y sí que es necesario, replantearnos dónde estamos y qué queremos para nuestros alumnos. Porque lo que nuestros padres quisieron para nosotros, a éstos no les va a servir de nada…

Si has contestado mayoritariamente que “NO”, tus alumnos tienen mucha suerte de que prefieras que aprendan juntos para que así sean capaces de lograr muchas cosas.

“Yo hago lo que usted no puede, y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas.”
Teresa de Calcuta

Bibliografía:
Johnson, D.W & Johnson R.T (1999) Aprender juntos y solos: aprendizaje cooperativo, competitivo e individualista. Buenos Aires. Aique.
Suárez Guerrero, C. (2007) El potencial educativo de la interacción educativa. Investigación Educativa. Vol. 11, nº 20, 61-78.
Pujolás Maset, P. (2008) 9 ideas clave: el aprendizaje cooperativo. Ed. Graó.
Suárez Guerrero, C. (2015) Visión sociocultural y aprendizaje cooperativo. Jornadas pedagógicas del colegio Bertolt Brecht (Lima, Perú)


Publicado en INED21 con permiso de su autora  Beatriz Montesinos

lunes, 13 de abril de 2015

De la innovación a la transformación

 Escribe:  José Blas García Pérez 


Se puede innovar sin transformar la organización de los centros? Si la respuesta es no, comenzaremos este artículo por la  conclusión: la transformación organizativa es urgente y necesaria: la tercera revolución educativa.

La innovación como el camino del cambio educativo
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Fotograma de la película: 2001: Una Odisea del Espacio

Las primeras  revoluciones  comenzaron a producirse  en el ámbito personal. La revolución silenciosa  de cada uno en su intimidad, contagiosa por compañeros y aulas. La revolución educativa empujada desde la insatisfacción  de saber que lo que haces como docente en el aula tiene poco recorrido y que deseas cambiar. Atreverte a salir de la zona de confort; cambiar  creencias sobre lo que es aprender y enseñar; entrar en procesos de formación (compartida, de auto y heteroformación) , aprender “con y de otros” y derivar hacia una didáctica mestiza en lo teórico y lo práctico, ha constituido el gran salto,  la primera revolución educativa: la innovación de ámbito personal. La innovación “por dentro” para poder continuar el proceso.

La segunda revolución salió de las aulas. La constatación que nuestros alumnos no aprenden lo que les enseñamos;  la necesidad de  cambios metodológicos para llevar al alumnado a  aprendizajes auténticos; las necesidad de introducción de las tecnologías de la información y la comunicación como herramientas de aprendizaje y mejora; la modificación de los espacios y los tiempos;  la creación de una nueva arquitectura para aprender, han  instituido una imparable  diáspora hacia territorios inexplorados en las aulas donde el aprendizaje está erigiéndose como el verdadero valor añadido a la escolarización universal.

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Hacia la tercera revolución educativa
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Fotograma de la película: 2001: Una Odisea del Espacio

Las dos revoluciones anteriores nos han traído hasta este punto, por un camino de no retorno que, además,  nos resulta insuficiente o, cuanto menos, lento. Necesitamos un dar un paso más. La tercera revolución: de la innovación  a la transformación.

Jerarquización, estructura cerrada e incomunicada, departamentalización, especialización reduccionista, normativa estandarizada e impersonal, falta de autonomía y anulación de posibilidades creativas, micropolíticas e intereses diversos e incluso antagónicos, relaciones informales ninguneadas, carencia de valores compartidos, ausencia de decisiones estratégicas consensuadas, rigidez en la formación de plantillas…son elementos que definen los modelos organizativos de la mayoría de los centros educativos. Y no es que no sepamos…paradójicamente equipos de trabajo, colaboración, interdependencia, construcción social, creación, interacción…son sustantivos que la mayoría  de los docentes coincidimos en señalar como claves para el aprendizaje auténtico de nuestro alumnado. Si aprender es mejorar ¿podríamos aplicar los mismos conceptos para la mejora de los centros educativos?

¿Es posible que el cambio educativo no pueda avanzar mientras continuemos anclados en organizaciones basadas en “el trabajo en serie” del profesorado? Mi admirado Enguita responde  perfectamente a esta pregunta y argumenta sin paliativos que la excesiva organización burocrática impide que se propongan objetivos cuya consecución sea una responsabilidad común. Esta burocratización  divide el trabajo, con lo que los ámbitos de especialización se convierten en reinos independientes donde  es muy difícil compartir  conocimientos ni resolver problemas en forma colaborativa.
Los centros educativos pueden cambiar en su funcionamiento
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Fotograma de la película: 2001: Una Odisea del Espacio

No es discutible que la escuela está cambiando y que  la presión y el movimiento se están haciendo a pie de obra, llega desde el aula, en un proceso de empuje vertical de abajo arriba. Quizás, el problema estriba en que los docentes nos hemos centrado en lo que sabemos hacer: El cambio personal y metodológico. La visión burocrática hace que difícilmente asumamos riesgos en decisiones organizativas. Necesitamos la tercera revolución: La estructural. ¿Corresponde solamente a los equipos directivos esta transformación?  Evidentemente no. La responsabilidad es de todos, comenzando por los responsables institucionales, y entre todos podemos hacerlo.

¿Pueden los centros innovar para adaptarse a las formas actuales de entender la educación? ¿Pueden los centros cambiar y mejorar? Bolívar, Escudero o Santos Guerra llevan muchos años insistiendo (en ese sentido este artículo no tiene  nada de novedoso) y haciéndonos  reflexionar sobre esa misma pregunta ¿Pueden aprender las escuelas?  La respuesta es contundente: SÍ. No hay novedad, pero sí urgencia y necesidad de compromiso: ya no podemos continuar hablando sólo de  innovación educativa, ahora toca hablar de transformación en la educación.

Sabemos de sobra que  sólo cuando los profesionales están continuamente aprendiendo y pensando colectivamente sobre cómo mejorar su práctica es cuando pueden crear condiciones óptimas para  el aprendizaje de sus alumnos. A esta acción reflexiva debe continuar una acción actual, en la que los equipos directivos tienen mucho que decir: propiciar autonomía y potenciar el liderazgo pedagógico.

Los responsables educativos también tienen mucho que aportar: es evidente que los centros educativos pensados como estructuras burocráticas , regulados por normas e instrucciones cerradas, con procesos de trabajo estandarizados, objetivos preestablecidos por agentes externos, racionalidad y uniformidad, como características esenciales, son espacios para la enseñanza y el aprendizaje que se alejan del dinamismo y la exigencia de una educación creativa: Parafraseando a Sir Ken Robinson, podemos asegurar que  las estructuras organizativas están matando la innovación. 

Es preciso flexibilizar la rigidez en la formación de plantillas docentes, donde los méritos individuales (exclusivamente laborales) den paso a adjudicación de plantillas por Proyectos Educativos, con manifiestas iniciativas de liderazgo pedagógico, compromiso y capacidad de asunción de riesgos en beneficio de la mejora educativa de la comunidad en la que se radica. Seguramente, un modelo de adjudicación de  destinos mixto, con capacidad de aunar derechos individuales y proyectos grupales podría potenciar el desarrollo de iniciativas innovadoras,  variadas y de gran valor educativo.

La cultura del aislamiento del profesorado y el individualismo es, sin lugar a dudas, una de las principales causas del persistente fracaso en la puesta en marcha de cualquier cambio educativo. Trabajo aislado, privado sin ámbitos comunes de compartir y comunicar, continúa conformando el carácter de muchos docentes. ¿Podríamos cambiarlo? El docente, en la escuela clásica, está considerado como un instrumento y no como un agente implicado en las decisiones del propio sistema. Una de las primeras transformaciones necesarias será propiciar  dinámicas autónomas  en los centros que doten de  protagonismo a los docentes, donde la responsabilidad de funciones no esté asignada jerárquicamente, sino  distribuida en relación a cada una de las tareas a desarrollar en cada momento u ocasión.

En definitiva, se trata de una visión de la enseñanza entendida como una tarea colectiva, colaborativa y centrada en el profesorado como el motor del cambio, como profesional con capacidad, autonomía y juicio para la toma de decisiones para la mejora educativa más allá de las paredes de su aula. Una transformación estructural apoyada en tres pilares:
1
Los docentes como compromiso hacia la participación proactiva en la mejora de los centros y el aprendizaje de los alumnos;
2
Los equipos directivos alejados de la visión reduccionista de meros gestores y lanzados como líderes dinamizadores y canalizadores de iniciativas  e intereses compartidos por la comunidad educativa.
3
Los responsables educativos como gestores empáticos, que escuchan activamente a la ciudanía, con capacidad de aglutinar intereses a modo de normativas generadas al lado de la escuela y nunca contra ella.

No esperemos a que nos llegue. La transformación tiene un motor que es intencional ¿Quieres? ¡Puedes!


Publicado en INED 21 con permiso de su autor José Blas García Pérez

jueves, 9 de abril de 2015

El curso de nuevo tipo “El diseño instruccional de los cursos abiertos on-line” es un hecho

  Escribe Miguel Zapata Ros 

Esta entrada coincide en su mayor parte con la que, con el título "El curso “El diseño instruccional de los cursos abiertos on-line” es un hecho",  se ha publicado en el blog del programa de formación.

Desde hace algún tiempo algunos profesores e investigadores venimos escribiendo y hablando sobre la docencia universitaria en la nueva sociedad, que se va configurando con los cambios de todo tipo, a la que hemos dado en llamar Sociedad del Conocimiento. Y que tiene, en su génesis y desarrollo, más factores e implicaciones que los puramente tecnológicos. 

Con el fin de conocer lo que dan de sí estas ideas cuando las confrontamos con la práctica, hemos puesto en marcha un curso abierto.


El curso "Diseño instruccional de cursosabiertos on-line" está destinado a profesores y diseñadores de estudios abiertos on-line Se trata de un curso abierto, personalizado, y de acceso escalable en la metodología docente y en la ayuda pedagógica. Es decir: no es un MOOC al uso, tiene unos rasgos propios, los de un nuevo tipo de cursos. Para obtener más información vea el vídeo de presentación corto o el ví­deo completo de presentación. También puede obtener la información que se va produciendo sobre el curso en el blog "Cursos abiertos"

El curso tiene tres capas:
-Como curso abierto on line, similar a un MOOC
-Como curso formal de la Universidad de Alcalá, para los que concluyan satisfactoriamente la primera capa.
-Mastery learming, con ayuda personalizada para aquellos que lo precisen.

En esta primera edición hay Teaching Assistants (TA o profesores asistentes a los alumnos) para la metodología docente y evaluación Mastery learning. Son voluntarios. Se precisa conocer los fundamentos de esta metodología y aplicarlos. Es preciso para ello tener un perfil docente e investigador acreditado.

Para solicitar la inscripción como TA se puso en marcha el cuestionario correspondiente.

Ayer lunes concluyó la fase de rodaje del curso.

Desde el día 23 de marzo, durante una semana lectiva y otra de vacaciones, ha estado abierto el espacio del curso para que participantes y TA (Teaching Assistants) se ejerciten y se familiaricen con el entorno de la plataforma Open Education. Para que alumnos y profesores se presenten, hagan comentarios y en general visiten las distintas páginas, affordances  y recursos que constituyen el espacio del curso en la plataforma

La actividad realizada queda constatada en el resumen siguiente:


Con más de 4.000 hits a los distintos espacios. Entre los que destacan los foros de discusión, las visitas a los contenidos, el acceso a la lista de participantes para conocer a los compañeros, los anuncios y los correos.

En particular los hits a los foros se han distribuido de la siguiente forma:



Como es natural la actividad principal la ha constituido la bienvenida y las intervenciones sobre presentaciones y ajustes en la plataforma.

Hay que recordar que actualmente se encuentran inscritos 210 participantes y que contamos con un envidiable plantel de profesores asistentes voluntarios constituido por 20 colegas que nos acompañan para tutorizar a los participantes hasta el dominio del aprendizaje, es decir hasta la consecución de los logros propuestos para cada unidad, que es un elemento de identidad del curso.

Hemos podido constatar que la plataforma que utilizamos ----Open Education, de Black Board--- que es la plataforma oficial de MOOC de la Universidad de Alcalá de Henares, si bien ha recibido críticas iniciales debido a algunos déficits (yo personalmente creo que es más por problemas de falta de familiarización de algunos participantes, por estar acostumbrados a otros entornos como Moodle) tiene unas notables herramientas para la analítica de datos, cuyas posibilidades intentaremos explotar a tope, sobre todo para obtener una información de assesment, de investigación formativa, y también posee, esta plataforma, una notable versatilidad para construir reglas que permitan evaluar y validar los logros de los participantes.

Sobre ambas cosas hablaremos en futuros posts del blog Diseño instruccional de los cursos abiertos on-line

Tomado de Redes abiertas con permiso de su autor

martes, 7 de abril de 2015

Los entornos digitales de aprendizajes: ¿hacia un modelo formativo en red?

Publicado por Paola Andrea Dellepiane


Las tecnologías han mostrado a través de los siglos cómo las comunidades han resuelto sus problemas cotidianos y han convivido con el mundo, tanto natural como social. Las sociedades han dotado a la tecnología de valores simbólicos relacionados con sus creencias, manejo de espacios de poder, adhesión a ciertas ideologías, transmisión de ideas. Por otra parte, ha tenido siempre un impacto fundamental en la vida cotidiana, de forma tal de modificar las redes de convivencia, comunicación y conocimiento.

En el siguiente video, Manuel Area nos invita a repasar los rasgos característicos de un entorno digital: la comunicación, la interacción, el formato multimedia....



Pero para que un entorno online pueda pensarse de aprendizaje, deben poder dar cuenta de un diálogo didáctico mediado con un fuerte componente social, pedagógico, y por diferentes soportes tecnológicos entre el docente y el estudiante que, ubicado en espacio diferente al de aquél, aprende de forma independiente y también colaborativa. 


Así, García Aretio se refiere a diálogos simulados (consigo mismo y con los materiales de estudio) o reales (con otros); sincrónicos (en directo) o asincrónicos (en diferido); unidireccionales (docente-alumno) o multidireccionales (docente-alumno-alumno). 

Si pensamos en un entorno digital de aprendizaje, podemos destacar cuatro componentes esenciales: docencia (institución), aprendizaje (estudiantes), materiales (contenidos) y comunicación (canales y vías). Y entre estos componentes ubicamos el diálogo con un calificativo didáctico. 

Podemos decir entonces que el rasgo más destacado que puede diferenciar a la educación presencial, de una instancia no presencial o "a distancia" es su característica de comunicación mediada entre docentes y alumnos. Un diálogo en el que el “rol del tutor” es un elemento sustancial; es el que posibilita establecer este diálogo entre el que enseña y el que aprende.

Además de una metodología planificada y participativa, la enseñanza en los entornos virtuales requiere de la generación de contenidos y la labor del docente en las tutorías para garantizar buenos resultados de formación en una instancia no presencial. Es importante resaltar que para el docente, si bien es un objetivo indispensable la planificación y el diseño en la enseñanza tradicional, lo es aún más en los entornos digitales, donde la mayoría de las variables deben estar mucho más controladas.
En la actualidad, cada vez toman más relevancia tipos de entornos menos estructurados, que van más allá de la inclusión de aulas virtuales en plataformas cerradas o LMS. Así, las tendencias actuales están basadas en nuevos modelos que también pueden ser válidos en educación, tales como son los entornos personales de aprendizaje, las comunidades de prácticas que propician el aprendizaje colaborativo, el aprendizaje móvil, hasta llegar a los cursos abiertos y masivos, los llamados MOOC, por sus siglas en inglés, y que adquirieron un lugar destacado en el debate y en la investigación en el ámbito educativo de nivel superior a partir del año 2012.
En este contexto, la educación mediada por tecnología se convierte en un campo propio a partir de la posibilidad de publicar en la red, y aquí, “la actividad del tutor busca un delicado equilibrio para constituirse en el soporte nodal de una propuesta diseñada sobre supuestos constructivistas, a través de intervenciones oportunas y ajustadas, que no alcancen a desplazar la participación de los alumnos...”  (Schwartzman, 2014: 118).
Actualmente, Internet configura un entorno de acción y representación del aprendizaje que implica acceder a una forma de organización del conocimiento y comunicación pensada en red. En este escenario, la modalidad a distancia utiliza “la red” como medio tecnológico para la distribución de la información, como así también posibilita la comunicación entre alumnos y profesores a través de diferentes herramientas tanto sincrónicas como asincrónicas, como parte de la acción de aprender.
Complementando a lo que nos trae Area en su presentación, Cabero (2006) se refiere a las características más significativas cuando hablamos de la red como entorno que abre el aula, y destaca:
  • Aprendizaje flexible y muy apoyado en tutorías.
  • Utilización de diferentes herramientas de comunicación (foros, comunidades y redes de aprendizaje, blogs, mensajería instantánea).
  • Combinación de diferentes materiales (multimediales, hipertextuales, visuales, etc.).
Sin embargo, y desde el ámbito educativo formal, es poca la experiencia en propuestas diseñadas para trabajar en entornos abiertos, como los que se conforman en la red.
En este sentido, se hace necesario repensar la formación virtual desde otras concepciones sociales de interacción y de acceso a la información.
Si lo que genera verdadero aprendizaje es la "experiencia" que alumno pueda tener en el entorno virtual, aprendiendo desde la propia práctica, es necesario pensar propuestas formativas que enriquezcan las oportunidades de aprendizaje en red.

No es tarea sencilla, pero vale la pena comenzar a transitar el recorrido....

Referencias:

1) Cabero Almenara (2006). Bases pedagógicas del e-learning. Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento. Vol. 3 Nro. 1. UOC. Disponible en: http://www.uoc.edu/rusc/3/1/dt/esp/cabero.pdf .
2) García Aretio, L. (2011). Perspectivas teóricas de la educación a distancia y virtual. Revista española de pedagogía, n° 249, pp. 255-271.
3) Schwartzman, G. Tarasow, F, Trech, M (comp) (2014). De la educación a distancia a la educación en línea. Homo Sapiens Ediciones,  Flacso.

Publicado en Aplicaciones educativas en entornos virtuales, con permiso de su autora