martes, 12 de noviembre de 2019

Así es como los maestros ven a sus directivos

Escribe Paulette Delgado

El Education Week Research Center dio a conocer los resultados de una encuesta realizada a directores de instituciones educativas. La encuesta tenía el objetivo de descubrir cómo se ven los directores a sí mismos y si su opinión coincidía con la opinión de los maestros. A forma de autoevaluación, las preguntas se enfocaron en el director y su imagen, mientras que, por otro lado, el equipo repitió las mismas preguntas a los maestros para conocer si había diferencias de opiniones.
Los resultados entre ambas fueron sorprendentemente diferentes. Por ejemplo, aunque ambas partes coincidieron en que es importante mantener una buena relación entre director-profesorado (el 87 % de los directores creen que es muy importante tener una buena relación con los maestros y el 81 % de los profesores estuvo de acuerdo), el 69 % de los directores confían que sus maestros se sienten en confianza para pedirles apoyo cuando enfrenten un problema, pero sólo el 25 % de los maestros siente la suficiente confianza para acercarse a su director (a).
Por su parte, más de la mitad de los directores (77 %) confían que su trabajo impacta de manera “completamente positiva” al ambiente laboral y de aprendizaje, mientras que sólo el 37 % de los docentes apoya esa idea. En este rubro, ningún director admitió afectar negativamente el ambiente laboral, mientras que el 22 % de los docentes encuestados dijeron que el director o directora, tiene una influencia “algo negativa” en el ambiente de la escuela y el 8 % de los maestros admitieron que su superior tiene un impacto totalmente negativo en el ambiente laboral y escolar. 
Cuando se trata del apoyo para innovaciones e iniciativas, el 86 % de los directores contestaron que ellos apoyan a los maestros para iniciar nuevos proyectos. Sin embargo, los maestros no sienten el mismo apoyo, sólo el 45 % se sienten apoyados por sus superiores para llevar a cabo innovaciones en su labor docente. 
La encuesta también encontró diferencias significativas entre el nivel de fricción que perciben los maestros y los directores. En el caso de la disciplina escolar, por ejemplo, el 52 % de los docentes señalan que es el tema que más ocasiona fricciones entre ambas partes, mientras que sólo el 24 % de los directores opinó lo mismo. En cuanto a la filosofía de la institución, el 21 % de los maestros dicen que puede provocar problemas en su relación con sus superiores mientras sólo el 9 % de ellos lo ve así.
La retroalimentación (formal o informal) y su frecuencia es uno de los temas donde la encuesta encontró más diferencias de opiniones entre docentes y directivos. Según la encuesta, la mayoría de los maestros encuestados (56 %) quisieran recibir retroalimentación tan solo unas pocas veces al año, mientras que la gran mayoría de los directivos opina que la retroalimentación debería ser mensual (39 %) o incluso semanal (38 %). En este mismo tema, el 17 % de los maestros se sienten incómodos con la retroalimentación recibida de parte de sus directivos, en contraste, sólo el 5 % de los directores ve la retroalimentación como un factor que pueda dañar su relación. 
Además de mostrar las tensiones comunes que hay entre jefes y empleados en todos los sectores, la encuesta también demuestra que en el sector educativo, particularmente, es importante que los directores tengan una buena comunicación y relación con sus maestros, ya que las fricciones y diferencias pueden afectar significativamente el ambiente escolar de la institución.
Pero la responsabilidad de lograr esta armonía no debe recaer en una sola parte, indica el reporte, ambas partes deben trabajar en esta relación, aunque los resultados de esta encuesta demuestran que la mayor discrepancia se encuentra en la parte directiva, por lo que son ellos quienes tendrán que trabajar más en mejorar la comunicación con su cuerpo docente. El reporte señala además la importancia de que los directivos analicen y reflexionen sobre cómo expresan su liderazgo y cómo lo viven los docentes, de manera que se mejore la comunicación y se disminuya la brecha de opiniones reflejada en la encuesta.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Las 10 claves del open access para las revistas científicas y algunas reflexiones sobre la evaluación de la producción científica

Escribe Elsa Corominas [i]
Universitat Oberta de Catalunya
Contribuir al debate y a la mejora continua entre los editores de revistas científicas y divulgativas de la universidad centrándonos en un tema y uno o dos ponentes en cada ocasión. Este es el principal objetivo del Seminario de Edición Científica de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), que celebró su sexta edición el pasado 8 de octubre en la sede de Tibidabo de Barcelona. Una iniciativa del Área de Biblioteca y Recursos de Aprendizaje de la universidad, que desde 2017 tiene lugar dos veces al año, en marzo y en octubre. En este enlace hay una breve crónica de las cinco ediciones anteriores: http://biblioteca.uoc.edu/es/conocenos/seminario-uoc
En esta ocasión el invitado fue Isidro F. Aguilloexperto en evaluación de la ciencia, responsable del Laboratorio de Cibermetría del Instituto de Bienes y Políticas Públicas del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) e impulsor del Ranking Web de Universidades, que mide la presencia en la web y la visibilidad de más de 28.000 instituciones académicas de todo el mundo.
El seminario se dividió en dos partes, una primera destinada a los editores de revistas de la universidad -y presentada por Marta Aymerich, vicerrectora de Planificación Estratégica e Investigación de la UOC-, en la que Aguillo abrió a debate las siguientes 10 ideas clave sobre cómo abordar las edición de revistas científicas desde el reto del open access:
  • Necesidad de editores y autores comprometidos y profesionales. Importancia del antes y después de la publicación del artículo. Reto de los datos: deben estar en abierto y ser accesibles.
  • Cuidar la identidad y el posicionamiento de la revista y no sacrificarla por afán de visibilidad (imprescindibles los metadatos, cuidar las URLs de los artículos, asegurar versiones en pdf, etc.).
  • Crear comunidad en torno a la revista: perfiles personales de los autores, noticias, resúmenes de tesis doctorales recientes en la disciplina y recensiones de libros. Cuidar las redes sociales y otras formas de comunicación informal.
  • Apostar por el posicionamiento en buscadores y la optimización en motores de búsqueda (SEO) de las revistas. Google es el líder para posicionar contenidos.
  • Proporcionar servicios de valor añadido: comentarios editoriales, trabajos por invitación (estados del arte, puntos de vista), material adicional en repositorios, comentarios de lectores; seguimiento del impacto académico (citas y descargas) y social de los artículos publicados. Revistas más grandes y mejores y opción de fusionar algunas de ellas para lograrlo.
  • Globalización: adoptar problemas locales con perspectivas globales. Atraer artículos del resto del mundo.
  • Ser transparentes sobre la relevancia, utilidad o valor real de la revista. Buscar métricas para evaluar la revista y criterios para medir el desempeño editorial.
  • Evaluar con métricas responsables. Recuento de citas sí, pero contextualizando: número de citas respecto a la media de las que se reciben un una área temática. Conocer las limitaciones de los diferentes indicadores bibliométricos.
  • Importancia del rol del editor que va más allá de la gestión de la revisión por pares. Prestar atención a las decisiones sobre las políticas editoriales sobre aspectos formales, acceso abierto, etc.
  • Distinguir revistas minoritarias de mediocres para eliminar las segundas.
En la segunda parte del seminario, la conferencia se abrió al público, completando el aforo con la amplia participación de responsables de la gestión y la evaluación científica e investigadores de otras universidades e instituciones. Aguillo desgranó las claves de la  evaluación de la ciencia y Maria Jesús Martínez Argüelles, directora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, ofreció la visión de esta cuestión desde el punto de vista del investigador-docente. La sesión fue moderada por Ciro Llueca, director del Área de Biblioteca y Recursos de Aprendizaje  de la UOC.
Aguillo inició su intervención comentando que el factor de impacto contiene errores de cálculo que lo invalidan como buen indicador. Según el experto en cibermetría, WoS y Scopus están sobrevalorados y es necesario añadir otros indicadores de otras fuentes con mejor cobertura, ya que es necesario describir las métricas respecto a escenarios globales o locales según las necesidades de cada ámbito temático. Isidro Aguillo incidió también en que clasificar por posiciones -los famosos cuartiles- ”es incorrecto e injusto”, ya que requeriría añadir contextualización. Según él, “el análisis de citas debe seguir ocupando una posición central en la evaluación de la producción científica, pero hay que utilizar fuentes más completas y menos sesgadas. Debemos exigir más rigurosidad en el cumplimiento de estándares a sus publicaciones y complementar esa evaluación con la opinión de expertos. Esta aproximación mixta, es decir, cuantitativa y cualitativa, es válida para todas las evaluaciones siempre que se prime la transparencia en los procesos y en la justificación de los resultados”. El experto en evaluación de la ciencia es partidario de dotar de sistemas que permitan descubrir y penalizar las malas prácticas a los sistemas de evaluación.
Martínez-Argüelles señaló que la carrera profesional del profesorado universitario está muy mediatizada por el sistema actual demasiado basado en métricas y con exigencia de publicación en revistas posicionadas en los primeros cuartiles de indexación, restringiendo las posibilidades a unas pocas publicaciones científicas. Esta realidad, si bien conlleva que los investigadores se abran a recibir críticas de sus pares, acaba representando una pérdida de atractivo de la carrera profesional del investigador, muy sometido a las presiones y falta de oportunidades del sistema. Martínez-Argüelles comentó que, a pesar de las ventajas del modelo actual de evaluación de la producción científica respecto a la situación anterior, que ha permitido reducir la endogamia y la discrecionalidad, mejorar la transparencia y aumentar la producción científica, no deberíamos olvidar que el compromiso social va más allá de la publicación: “La universidad tiene una misión más amplia, que es la transformación social” indicó la investigadora de la UOC.
En este enlace se puede acceder al vídeo completo de la conferencia: https://www.facebook.com/UOC.universitat/videos/1215164845338374/
Cómo citar esta entrada:
Corominas, E. (2019). Las 10 claves del open access para las revistas científicas y algunas reflexiones sobre la evaluación de la producción científica. Aula Magna 2.0. [Blog]. Recuperado de: http://cuedespyd.hypotheses.org/6590
[i] Elsa Corominas Rodríguez, coordinadora de los Seminarios de Edición Científica de la UOC y editora ejecutiva del International Journal of Educational Technology in Higher Education (ETHE) http://educationaltechnologyjournal.springeropen.com/ y de Artnodes. Journal on Art, Science and Technology https://artnodes.uoc.edu/
Tomado de Aula Magna 2.0 con permiso de sus editores

jueves, 7 de noviembre de 2019

La simulación presencial del holograma

Escribe Lorenzo García Aretio

El pasado 5 de octubre tuve ocasión de participar en el IV Congreso Internacional de Educación a Distancia y Virtual celebrado en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC). Mi participación fue virtual, a través de un vídeo que pueden visionar completo AQUÍ. Pero ahora les presento algo diferente.

En las últimas dos décadas he participado en multitud de reuniones científicas y congresos celebrados en América. Los países del área iberoamercana han sido siempre mi segunda casa y la Cátedra UNESCO que he venido ostentando durante todo ese tiempo ha querido ser exponente de esa permanente relación mía con todo aquello que tuvo algo que ver con la innovación en lo referente a las modalidades educativas no presenciales y, en general, con las tecnologías integradas en los procesos formativos.
Siempre que pude viajé a esos países amigos. Últimamente cada vez menos viajes y más presencia virtual, generalmente a través de videoconferencias en directo, en otras ocasiones, a través de vídeo, como la del pasado día 5.
Pero en esta ocasión, lo que deseo mostrarles es otra innovación en cuanto a mi presencia en un congreso internacional. El pasado 10 de octubre tuve ocasión de intervenir en el CIED 2019 (Congreso Internacional de Educación a Distancia), en la Universidad Católica de Salta (UCASAL) de Argentina.
El tema de mi conferencia giró en torno a “Una EaD como propuesta consolidada y de futuro. ¿Por qué va ganando la EaD?”. Pero lo novedoso de la presentación quizás no fue el contenido de la misma, sino el continente. Tras tres minutos de conexión en directo, desde mi domicilio, Madrid-Salta por videoconferencia, me hice presente instantáneamente en el Salón del Centro de Convenciones de aquella ciudad argentina.
Cierto que no estuve físicamente allá, pero posiblemente la percepción de los asistentes al congreso era de que me tenían más cerca, por supuesto de que si hubiera expuesto a través de un vídeo pregrabado, como ocurrió con la primera a la que he hecho referencia más arriba. Incluso, me percibieron más cerca de que hubiese existido una conexión completa por videoconferencia.
La sensación, según todos los testimonios recibidos, es que se trató de una experiencia innovadora, posibilista y muy gratificante para todos los asistentes, tanto para los que pensaban que yo estaría allí presente físicamente como para los que suponían que intervendría por videoconferencia. Según me dicen fue la experiencia más innovadora del congreso, el verme en el escenario en tamaño real, en imagen bidimensional holográfica. También la realimentación respecto al contenido de la exposición fue muy bien valorado.
Las tecnologías nos están permitiendo llevar a cabo prácticas en remoto y en simulación. Pues bien, sea ésta una muestra de algo más que se puede vislumbrar para acercar distancias, a través del holograma. Se trata de una representación superpuesta sobre nuestra realidad de un objeto o persona alejados de nosotros. Complementar las posibilidades del holograma con la realidad virtual para la docencia queda cada vez más cerca. Es decir, al igual que podrá impartirse docencia a través de este sistema, el holograma podría utilizarse  con objetos que desean mostrarse en determinados procesos, ángulos o dimensiones.La tecnología de presencia holográfica nos permitirá en un futuro próximo acercar a los estudiantes a cualquier destacada personalidad en un entorno similar al del aula o a otros espacios que puedan ser favorables a un aprendizaje de calidad. Esta tecnología holográfica está aún en pañales, pero anuncia futuras posibilidades, también en el ámbito educativo. ¿Se imaginan una especia de aula sofisticada que pudiera compartirse para diferentes universidades o programas educativos que, eso sí, deberían contar con la tecnología apropiada para la recepción? Las primeras figuras en un determinado ámbito de saber podrían impartir docencia, mostrar procesos, realizar presentaciones (caso del vídeo que les ofrezco), etc.
Estaríamos acercando distancias, humanizando las relaciones, aunque sean simuladas, pero con unas posibilidades inmensas para la educación. Esta era holográfica que se puede estar acercando, seguramente nos ofrecerá muchas sorpresas.
Aunque no es lo mismo estar presente en el salón del centro de convenciones de Salta presenciando esta conferencia, les dejo el vídeo completo de la misma para que puedan trasladarse más fácilmente a aquella experiencia.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Acceso abierto a las revistas científicas, ¿están protegidos los derechos de autor?

Escribe Sandra Sánchez[i]

Universidad de Castilla-La Mancha. Directora Técnica Biblioteca General de Cuenca. Coordinadora editorial revista Ocnos
Las políticas de acceso abierto a las publicaciones, junto al nuevo paradigma que supone en el ámbito académico y científico el desarrollo de la ciencia abierta, están suponiendo todo un proceso de adaptación y transformación de las revistas científicas. El paradigma legal sobre el que se sostenía la propiedad intelectual y, con ella, los derechos de autor se han visto superado por este nuevo contexto digital, en el que, en muchas ocasiones, tanto autores como editores se sienten desprotegidos o, cuanto menos, desinformados. La insuficiencia del concepto tradicional de derechos de autor y de los instrumentos de defensa de estos, han hecho necesario la creación de nuevas herramientas adaptadas al nuevo escenario que permiten la defensa de los derechos del autor.
El Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, reconoce a los autores un conjunto de derechos morales, que son intransferibles, junto a otros patrimoniales o de explotación, que tienen que ver con la reproducción, distribución, comunicación pública y transformación de sus obras, y que pueden ser transferidos a terceros. En el ámbito de la publicación científica y académica, los derechos patrimoniales han sido transferidos a las editoriales, a partir de contratos o acuerdos de edición, donde se establecían los términos de estos derechos. Estos contratos suponen la cesión a los editores del copyright[1] pudiéndose realizar de manera exclusiva, cuando el editor obtiene los derechos de explotación completos de esa obra, o estableciendo determinadas condiciones de explotación de la obra entre el autor y el editor. La cesión exclusiva del copyright a la editorial significa que el autor, salvo en algunos casos, como para uso personal o con fines didácticos, pierde el control sobre la explotación y uso de su obra.
Este modelo de cesión en exclusiva de los derechos a las editoriales no tardó en provocar conflictos en el ámbito de la revistas científicas entre los autores y sus editores, que vieron en esta cesión una barrera para el acceso a sus artículos desembocando en los últimos años, como describe Melero (2005), en numerosísimas manifestaciones e iniciativas en contra de estas restricciones, y que se han consolidado en el llamado movimiento Open Access.
Esta iniciativa, consolidada a partir de una serie de declaraciones internacionales, promueve el acceso a los artículos científicos  sin barreras económicas, tecnológicas o legales y propone diferentes alternativas para la publicación abierta y libre de los trabajos publicados por la comunidad científica. Los pilares sobre los que se apoya este movimiento son, por un lado las revistas científicas que responden a la definición total o parcial de acceso abierto, también conocida como ruta dorada; y, por otro, el depósito o archivo de los trabajos en repositorios institucionales o temáticos, conocida como ruta verde. Desde sus inicios el movimiento Open Access ha reivindicado especialmente los derechos del autor sobre sus artículos, consolidándose también el término de ruta platino para aquellas revistas de acceso abierto en las que el autor mantiene el copyright.
El apoyo institucional a nivel internacional de este movimiento se ha materializado a través de la Comisión Europea en su Programa Horizonte 2020, en el que se obliga al depósito de todas las publicaciones financiadas con fondos públicos en acceso abierto. A nivel nacional, la entrada en vigor de la Ley 14/2011, de 1 de junio, de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, insta a los investigadores a depositar en un repositorio de acceso abierto, la versión aceptada de las publicaciones financiados con fondos estatales. Actuaciones que, sin duda, han supuesto un punto de inflexión para la materialización de este movimiento.
El apoyo desde el ámbito científico de las políticas de acceso abierto, ha provocado que,  muchos de los grandes editores de revistas, hayan ido  incluyendo en sus contratos y acuerdos adendas en las que se especifica la no cesión exclusiva de los derechos de copyright a la editorial, para que el autor pueda disponer del artículo para su archivo en repositorios institucionales o en páginas web personales, con la referencia y agradecimientos a la fuente donde se ha publicado y, en ocasiones, indicando un plazo de embargo para el autoarchivo del artículo en repositorios.
Poder cumplir con los mandatos de acceso abierto que exigen actualmente las convocatorias de proyectos europeos y nacionales, dependerá en gran medida, de los derechos que el autor ceda a la editorial en el contrato o acuerdo de edición y de cual sea su política respecto al acceso abierto. En la actualidad contamos con diferentes herramientas para comprobar las políticas de copyright del editor y los permisos de autoarchivo que este permite. Bases de datos como Sherpa/RoMEO especifican las políticas de copyright del editor y los permisos de autoarchivo en acceso abierto. Según la política de la editorial, Sherpa/RoMEO hace una clasificación por colores: verde cuando se autoriza el depósito de la versión pre- o post-print, azul cuando se autoriza el autoarchivo del post-print, amarillo para el autoarchivo del pre-print) y blanco cuando la editorial no permite el depósito posterior del artículo de ninguna forma. A nivel nacional encontramos la plataforma Dulcinea, en la que, siguiendo la misma clasificación por colores, encontramos las políticas editoriales de las revistas españolas.
El autor en la modalidad de acceso abierto debe mantener todos los derechos sobre la obra, siendo también posible protegerlos a través de diferentes licencias que posibilitan establecer sus condiciones de uso. Las Licencias Creative Commons permiten ceder algunos derechos sobre la obra bajo el principio de libertad creativa, estableciendo las condiciones de uso de las mismas que van desde solamente descargar y distribuir la obra, hasta mezclar, ajustar y construir a partir de su obra, reconociendo la autoría de la creación original.
En este sentido, aunque no hay consenso entre los editores de las revistas científicas de cuál es la licencia recomendada, cada vez son más los autores e instituciones que abogan por el uso de las licencias más abiertas. La Declaración de México, declaración firmada conjuntamente por El Sistema Regional de Información en Línea para Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal (LATINDEX), la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal (REDALYC), El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y el Instituto Brasileiro de Informação em Ciência e Tecnologia (IBICT), recomienda el uso de la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA) para garantizar la protección de la producción académica y científica en acceso abierto.
A pesar de la importancia que actualmente ha adquirido la gestión de los derechos de autor por parte de los editores, nos encontramos con que la elección que hace un investigador a la hora de decidir en qué revista publicar los resultados de sus investigaciones, generalmente, se centra especialmente  en su temática, su prestigio o impacto, o la celeridad con la que se publican los artículos, pero pocas veces se presta atención a la política editorial respecto al copyright. Como señalan las investigaciones de Hoorn y Graaf (2006, 2005), si bien los términos del copyright de la revista no resultan relevantes para la elección como autores, estos mismos investigadores señalan que deberían ser los autores y no las editoriales los que decidieran sobre el uso posterior de ese trabajo y en qué términos. Se da, por tanto, una clara discrepancia entre los hábitos y actitudes con respecto a los temas de copyright y cesión de derechos en función del momento de la cadena de publicación científica en la que se encuentra el investigador. A pesar del grado de conocimiento e implicación de la comunidad científica con el movimiento open access, continúa existiendo una brecha entre la actitud del investigador y sus hábitos en cuanto a cómo y dónde publicar y el acceso a las publicaciones, lo que autores como Swan y Brown, S. (2005) o Rowlands, Nicholas y Huntingdon (2004) han llamado la paradoja de Dr. Jekyll and Mr. Hyde. Como autor, la preocupación es publicar en aquellas revistas de mayor impacto sin que el copyright, el precio o la difusión de las mismas jueguen un papel relevante en la elección de la revista, sin embargo como lector desearía que el acceso online a los trabajos estuviera exento de barreras.
Finalmente, queremos presentar una serie de recomendaciones tanto desde el punto de vista del autor como del editor, con el objetivo de intentar llegar a un balance equilibrado sobre los derechos de copyright de los artículos en un contexto dónde las políticas de acceso abierto a la ciencia parecen la mejor apuesta de futuro de las revistas científicas del ámbito académico.
Como editores debemos tener muy claros cuáles son los conceptos fundamentales de la nueva publicación científica y las ventajas que puede encontrar en el Open Access. Como parte de nuestro compromiso con el acceso abierto debemos ceder a los autores  sus plenos derechos sobre los artículos, al tiempo que los debemos proteger a través del uso de licencias lo más abiertas posibles. La política editorial debe ser clara, fácilmente localizable e identificable y deberemos comprobar el registro correcto de nuestra revista en plataformas como Sherpa/RoMEO o Dulcinea.  
Como autores debemos de ser conscientes de la importancia que tiene para el acceso a nuestras publicaciones el mantener los derechos de autor, por lo que una correcta elección de la revistas en la que publicar será la mejor garantía a la hora de poder cumplir con los mandatos de acceso abierto que cada vez más universidades e instituciones académicas están aplicando.
Referencias bibliográficas:
Hoorn E., y Graaf, M. van der (2006). Copyright Issues in Open Access Research Journals. The Authors’ Perspective. D-Lib Magazine, 12, 2. Recuperado de: http://www.dlib.org/dlib/february06/vandergraaf /02vandergraaf.html
Hoorn, E., y Graaf, M. van der (2005). Towards good practices of copyright in Open Access Journals. A study among authors of articles in Open Access journals. Amsterdam: Pleiade Management & Consultancy. Recuperado de: https://oerknowledgecloud.org/content/towards-good-practices-copyright-open-access-journals-study-among-authors-articles-open-acce
Melero, R. (2005). Acceso abierto a las publicaciones científicas: definición, recursos, copyright e impacto. El profesional de la información, 14, 4, 255-266. Recuperado de: http://hdl.handle.net/10261/1486
Rowlands, I., Nicholas, D., y Huntingdon, P. (2004). Scholarly Communication in the Digital Environment: What Do Authors Want? London: CIBER. https://doi.org/10.1087/0953151042321680
Swan, A. y Brown, S. (2005). Open access self archiving: an author study. Truro, UK: Key Perspectives. Recuperado de: http://cogprints.org/4385/
[1] Copyright es el término con que la legislación anglosajona designa a los derechos de explotación. El símbolo del copyright © detalla quién es la persona titular de los derechos de explotación. Frecuentemente los términos “derecho de autor” y copyright se utilizan como sinónimos, aunque jurídicamente no son exactamente lo mismo.
Cómo citar esta entrada:
Sánchez, S. (2019). Acceso abierto a las revistas científicas, ¿están protegidos los derechos de autor? Aula Magna 2.0. [Blog]. Recuperado de: https://cuedespyd.hypotheses.org/6651
[i] Diplomada en Biblioteconomía y Licenciada en Documentación por la Universidad Complutense de Madrid. Doctora en la Filología Hispánica y Clásica por la Universidad de Castilla-La Mancha. Actualmente, es Directora Técnica de la Biblioteca General del Campus de Cuenca, de la Universidad de Castilla-La Mancha y colabora como profesora asociada en la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades de esta misma universidad. Es secretaria técnica del CEPLI (Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil) y coordinadora editorial de Ocnos: Revista de estudios sobre lectura. Pertenece al grupo de investigación PEL (Psicología, Educación y Lectura) y sus trabajos versan sobre formación de mediadores, la lectura como herramienta de intervención socioeducativa y el papel de las bibliotecas en la formación del lector.
Tomado de Aula Magna 2.0 con permiso de sus editores

martes, 5 de noviembre de 2019

Salman Khan Premio Princesa de Asturias 2019

Escribe Lorenzo García Aretio
ja un comentario
Hace más de ocho años escribía sobre el Fenómeno Khan y, posteriormente también nos referimos a la Khan Academy en otros posts: Sorprendente: ¡antes de la Khan Academy!MOOC. Khan Academy.
El 18 de octubre de 2019 se celebró, como cada año, la solemne ceremonia de la entrega de los Premios Princesa de Asturias 2019. Se trata de los más importantes galardones que se entregan en España y de los más destacados a nivel internacional. Entre los premiados de este año, me interesa destacar el galardón o Premio a la Cooperación Internacional, concedido a Salman Khan y a la Khan Academy.
De madre india y padre bangladesí, Salman Amin Khan nació el 11 de octubre de 1976 en Nueva Orleans (Luisiana, EE. UU.), donde se crió. Profesor y licenciado en Matemáticas, Ingeniería y Ciencias Informáticas por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), Khan hizo un máster en Dirección de Empresas en la Universidad de Harvard, tras el cual comenzó a trabajar como analista financiero.
En 2004 Salman Khan se ofreció para ayudar a su prima Nadia con la asignatura de Matemáticas. Al vivir en ciudades diferentes, se comunicaban por teléfono, con el apoyo de alguna herramienta informática básica. Los buenos resultados de esta fórmula hicieron que, en poco tiempo, Khan estuviese supervisando a distancia los avances de varios familiares con problemas escolares similares. En 2006, Salman Khan empezó a publicar en la plataforma YouTube vídeos explicativos de sus lecciones para que cada uno los pudiese visualizar por su cuenta. Estos vídeos empezaron a ser vistos cada vez por más gente, que lo animaba a seguir publicando nuevas lecciones, por lo que en 2008 creó la Khan Academy, organización sin ánimo de lucro a la que se ha dedicado plenamente desde 2009, cuando presentó su renuncia en el fondo de inversión para el que trabajaba entonces.
La preparación académica de Salman Khan y su capacidad pedagógica hicieron que descubriera rápidamente su interés por el ámbito educativo. La Khan Academy es la consolidación de un formato innovador y transformador que ofrece material educativo gratuito en internet para todas las edades, desde primaria hasta bachillerato. Aunque el contenido estuvo inicialmente dirigido a los estudiantes, poco a poco se ha convertido en una herramienta de gran utilidad para profesores que buscan complementar sus lecciones en el aula con material adicional. Orientada a las matemáticas en sus orígenes, la plataforma educativa se ha ido abriendo a nuevos campos como las ciencias, la historia o la gramática, entre otros.
Sinceramente me siento feliz de haber destacado hace años la relevancia de esta iniciativa, por su historia y por su real impacto. Con satisfacción, me voy a permitir ofrecerles el texto íntegro de la intervención de Salman Khan en dicha ceremonia ante la presencia de los Reyes de España. Éstas fueron sus palabras:
Majestades
Altezas RealesQueridos premiados
Señoras y señores
Es un gran honor estar hoy aquí ante todos ustedes.
Hoy, la Khan Academy es mucho más que en nuestros primeros días, cuando estaba yo solo. Tenemos un equipo de más de 200 miembros a tiempo completo y cientos de miles de voluntarios y donantes en todo el mundo. El impacto que tenemos y este premio se deben a todos ellos.
Para los que no conocen la Khan Academy, somos una organización sin ánimo de lucro con la misión de proporcionar una educación de calidad y gratuita, para cualquier persona, en cualquier lugar. En la actualidad, llegamos a aproximadamente 100 millones de estudiantes al año en casi todos los países, a través de preguntas de práctica, videos y software gratuitos y no comerciales que abarcan todos los niveles, desde preescolar hasta la universidad, en materias que van desde las matemáticas hasta las ciencias, pasando por la escritura. Para los estudiantes que nos usan por su propia cuenta, imaginen que somos su tutor gratuito para todo lo que necesiten aprender o practicar. Para los 250,000 profesores que nos usan en sus aulas, imaginen que somos un asistente virtual que, en lugar de hacer pasar a todos los alumnos por el curso al mismo ritmo fijo, permite a cada uno aprender y practicar en su nivel.
Hay más de 40 proyectos de traducción en todo el mundo y estamos especialmente orgullosos de que la versión en español de la Khan Academy sea la más desarrollada. Pero a pesar de lo lejos que hemos llegado en los últimos 10 a 15 años, sigue habiendo una necesidad muy grande en el mundo y tenemos mucho más camino por recorrer. Nuestra visión es la de un mundo en el que cualquier niño, incluidos los niños en aldeas remotas y regiones devastadas por la guerra, pueda aprender y aprovechar su potencial y tener un salvavidas para participar en el mundo en general.
Para evidenciar esta necesidad, compartiré con ustedes la historia de Sultana. Hace 7 u 8 años, era una brillante estudiante de secundaria en Afganistán. Sin embargo, los talibanes capturaron su ciudad y prohibieron a las niñas ir a la escuela, amenazándolas con violencia incluso si lo intentaban. Así que Sultana tuvo que quedarse en casa, cocinando y limpiando todos los días durante más de 10 horas.
Afortunadamente, su cuñado vio que tenía curiosidad y le compró un ordenador portátil con conexión a internet. Poco después, ella leyó un artículo en la revista Time sobre la Khan Academy y pensó para sí misma: “¡Esto es lo que necesito!”. Terminó pasando cada momento que estaba despierta, cuando no hacía las tareas domésticas, navegando por el sitio web. Pronto se dio cuenta de que estaba aprendiendo más que sus hermanos en las escuelas controladas por los talibanes. Aprendió desde matemáticas de primaria hasta álgebra, geometría, trigonometría y cálculo. Luego aprendió biología, química y física.
Cuando tenía 17 años, había decidido por sí sola que quería estudiar en los Estados Unidos para convertirse en física teórica. Así que mintió a sus padres y viajó a Pakistán para hacer el SAT, que es un examen de admisión a la universidad en los Estados Unidos, porque no se ofrecía la posibilidad de hacerlo en su país. Como se puede imaginar, es sorprendente que le haya ido bien a alguien sin educación formal, mucho menos en inglés.
Varias universidades la aceptaron, pero tuvo problemas para obtener un visado de estudiante o el importe de la matrícula. Afortunadamente, el New York Times se enteró de su historia y escribió un artículo editorial titulado “Conoce a Sultana, la peor pesadilla de los talibanes”. Ese artículo le abrió las puertas para obtener asilo político hace dos años. Hace solo unas semanas intercambié algunos correos electrónicos con ella. Sultana acaba de pasar el verano investigando sobre computación cuántica en CalTech, una de las mejores universidades del mundo.
Por asombrosa que sea la historia de Sultana y las cosas increíbles que hará por el mundo, imaginen a los millones más que tal vez no hayan encontrado su salvavidas. Piensen en el potencial perdido, para ellos y para el mundo. Piensen en las direcciones negativas en las que ese potencial a menudo se canaliza en la ausencia de oportunidades.
Y no tiene por qué estar en una parte remota del mundo. Todos los días, decenas de millones de niños pierden la confianza cuando no tienen el apoyo que necesitan en la escuela. Los maestros y profesores están haciendo el heroico servicio de tratar de satisfacer las necesidades de cada alumno, pero es muy, muy difícil si sus alumnos no tienen más apoyo.
Déjenme ser claro al respeto. Si tuviera que elegir entre un maestro o profesor increíble y una tecnología increíble para mis hijos o la de cualquier otra persona, elegiría siempre al maestro o profesor increíble. Pero, ¿qué pasaría si esa tecnología gratuita y no comercial se pudiera utilizar para empoderar a esos grandes enseñantes?
Mucha gente asume que la tecnología, por muy productiva que pueda ser, puede ser también una fuerza para deshumanizar a la sociedad. Ese es un riesgo muy real, pero, en mi opinión, no tiene por qué ser así. De hecho, creo que la tecnología puede usarse para hacer nuestras vidas más, y no menos, humanas. Imaginen un mundo donde la hora de clase ya no se dedica a escuchar pasivamente la lección, sino para que los niños colaboren y trabajen a su propio tiempo y ritmo. Imaginen que el papel del enseñante cambia de ser el de un conferenciante a ser el de una persona empoderada con información que le ayuda a tener las mejores interacciones personales con sus alumnos. Imaginen un mundo donde cada niño verdaderamente tenga acceso a una educación de calidad y gratuita. Ese me parece a mí el más humano y el más humanitario de los mundos.
Tomado de Contextos universitarios mediados con permiso de su autor