martes, 10 de abril de 2012

Escuela 2.0 y el final de las políticas de un ordenador por alumno (modelo 1:1) en España

Escribe: Manuel Area

Esta entrada o artículo fue publicado originariamente en el Blog Ordenadores en el Aula (Manuel Area)

Está confirmado: se suprime el programa Escuela 2.0. Dicho en otras palabras, desaparece en España la política pública del modelo 1:1 o de un ordenador por alumno en el aula. En rueda de prensa, ofrecida en plena Semana Santa, la Secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte hizo públicas las líneas de recortes presupuestarios sobre el sistema educativo español. El año 2012 será recordado por ser un tiempo de fuertes ajustes y estrecheces en las inversiones educativas en nuestro país. Entre las diversas medidas de política educativa, anunció la supresión del denominado Programa Escuela 2.0, que había impulsado el anterior gobierno socialista, indicando asimismo que será sustituido por otro programa TIC del que solo presentó algunos rasgos muy generales. Lo relevante es que este nuevo programa tendrá una reducción económica cercana al 60% respecto a las inversiones realizadas en el Escuela 2.0 en este último año. Es decir, se pasa de un presupuesto en Escuela 2.0 de casi 100 millones de euros en 2011, a 41,5 millones en este nuevo programa TIC en 2012.

Era una noticia esperada. Así lo expresé hace pocas semanas atrás en este blog. Es evidente que la situación de crisis económica que experimenta España ha influido decisivamente en decidir que el estado no siga financiando, a todos los estudiantes, de modo indiscriminado la adquisición de ordenadores personales para ser utilizados con fines educativos en la escuela. Pero, también es presumible que han influido motivos políticos en tomar la decisión de suprimir esta política de entregar un ordenador a cada alumno de las escuelas públicas.

Creo que es razonable y apoyo que, en situaciones de crisis económica como la actual, es necesario racionalizar el gasto en ordenadores y otras TIC para las escuelas. Entregar portátiles o laptops (como dicen en América) a todos los estudiantes –sin criterios definidos- es una medida, a veces excesivamente populista, como también lo es entregar libros de texto a mansalva. Sin embargo, una cosa es reducir y racionalizar los gastos en adquisición de tecnologías para las aulas, y otra es suprimirlos. Creo que cualquier política educativa destinada al sistema escolar público tiene que seguir manteniendo como meta relevante el facilitar y estimular que exista mucha tecnología en los contextos escolares de modo que permita accesibilidad plena a los espacios virtuales tanto a docentes como alumnado. Sin tecnología omnipresente en el aula no podrá haber aprendizajes que eduquen adecuadamente a los niños y niñas como ciudadanos cultos e inteligentes de la sociedad digital. A medio plazo, creo que puede ser un error abandonar las inversiones en tecnologías para conectar al alumnado, al profesorado y a las aulas a las redes digitales. Sin las mismas, no podrán existir prácticas educativas de calidad y excelencia (como se dice ahora).

¿Qué estudios avalan la evaluación negativa de la Escuela 2.0?

Lo que me sorprende es que la supresión de la Escuela 2.0 viene supuestamente avalada con argumentos aparentemente técnicos. Me refiero a que, en dicha rueda de prensa, se justificó la desaparición del Programa Escuela 2.0, porque distintos estudios atestiguaban o evidenciaban la ineficacia o evaluación negativa del mismo. Lo primero que habría que preguntarse es ¿qué se entiende por ineficacia y cómo se mide? ¿Cómo y quién lo ha evaluado? ¿En qué aspectos o dimensiones ha fracasado este Programa?.

Por ejemplo, cabría formularse preguntas como ¿Escuela 2.0 ha sido ineficaz porque no fue capaz de dotar de tecnología digital de forma masiva y suficiente a las aulas? ¿Es ineficaz porque ha provocado una disminución o retraso en los aprendizajes de los estudiantes? ¿Es ineficaz porque no estimula o facilita el desarrollo de la competencia digital en los alumnos? ¿Es ineficaz porque provoca una disminución de la motivación de los mismos en las tareas escolares? ¿Es ineficaz porque no ha implementado una formación adecuada del profesorado? ¿Es ineficaz porque ha existido una errónea gestión y administración en la adquisición y mantenimiento de los recursos tecnológicos? ¿Es ineficaz porque ha generado un gran descontento y/o rechazo del profesorado hacia dicho Programa? ¿Es ineficaz porque ha provocado en las familias una oposición al uso de las TIC en las escuelas? ¿Es ineficaz porque no ha sabido generar la coordinación necesaria entre las distintas Consejerías de Educación para compartir recursos y experiencias? Muchas son las preguntas a formular si queremos medir la eficacia del Programa Escuela 2.0, o de cualquier otra política educativa. Y las respuestas, ineludiblemente, serán complejas y sometidas a distintas interpretaciones. Pero hace falta, investigar, obtener datos empíricos reales, y a partir de los mismos fundamentar decisiones racionales sobre la política educativa a implantar.

Soy, desde hace años, lo que podría considerarse un investigador educativo profesional. Mi condición de profesor universitario (en concreto, doctor en Pedagogía y catedrático del área de conocimiento de la Didáctica y Organización Escolar) me ha habilitado, a que, desde hace más de 25 años, me dedique a la realización y revisión de estudios e investigaciones sobre las TIC y la educación. Creo conocer o estar informado de lo que se publica, se escribe, se enseña o se difunde sobre el conocimiento en torno a los ordenadores e Internet sobre la enseñanza y el aprendizaje. Por ello, me sorprende que, en la referida rueda de prensa, se haya justificado la supresión del Programa Escuela 2.0 diciendo que la decisión se apoya en que existen estudios evaluativos que avalan la ineficacia o negatividad de impacto de dicho Programa. ¿Cuáles son esos estudios, dónde están, quién los firma?. Confieso que no los conozco.

Curiosamente, soy el Investigador Principal, o Director de un estudio de 3 años, seleccionado y financiado por el Plan Nacional de I+D del Ministerio, anteriormente denominado de Ciencia e Innovación, cuya pretensión precisamente era explorar los impactos en la práctica docente y el aprendizaje en el aula del programa Escuela 2.0. El estudio comenzó en enero de 2011, y finalizará en diciembre de 2013. En el primer año recogimos opiniones de más de 5.000 profesores de casi todas las comunidades españolas participantes en el Programa, y actualmente, en este curso escolar estamos recogiendo datos de las prácticas reales de uso de las TIC en las aulas a través de observaciones y entrevistas. Por lo que todavía no hay resultados y no hemos podido inferir conclusiones sobre los efectos de la Escuela 2.0. Si desean conocer más las características de este estudio pueden verlo en la web del mismo.

En educación, los impactos son lentos y tardan tiempo en manifestarse.

Recientemente tuve ocasión de publicar (Area, 2011) una revisión de estudios internacionales sobre los efectos de los programas de incorporación de las TIC a las aulas, conocido en la bibliografía especializada como “modelo 1 a 1” o de “un ordenador por alumno” que es al que pertenece la Escuela 2.0. Los resultados y conclusiones de los mismos suelen coincidir en que la presencia de abundante tecnología en las aulas, junto con apoyos institucionales y condiciones organizativas adecuadas, tienden a provocar cambios en las metodologías docentes, en el desarrollo de competencias digitales de los estudiantes, en el incremento de la motivación de éstos en las tareas escolares, y a democratizar el acceso a la cultura digital a todos los agentes educativos de las escuelas públicas. También es cierto que, estos estudios, han puesto de manifiesto que en muchas ocasiones no se producen evidencias exitosas a corto plazo, y aquellas prácticas innovadoras de uso educativo de las TIC no están suficientemente generalizadas en el conjunto del sistema escolar. Véase también los trabajos de revisión de este tipo de estudios de Oscar Valiente (2011), de Håkan Fleischer (2011) o de Damian Bebell & Laura M. O’Dwyer (2010).

El Programa Escuela 2.0 desparece sin que haya tenido el tiempo suficiente para evidenciar sus impactos o efectos en las aulas de nuestro país.

Llama la atención la supresión radical de este programa, en vez de intentar reajustarlo o mejorar su gestión. Las políticas en educación debieran ser estables y evitar estar sometidas a los vaivenes de los cambios de gobierno. Creo que más que tumbar lo que hay y comenzar de nuevo, lo interesante sería construir sobre los pilares, recursos y experiencias ya producidas. Eso es racionalizar costes.

En torno al programa Escuela 2.0, como en todos, se dan luces y sombras. En torno al mismo existían inidicios interesantes o positivos como era, lógicamente, el incremento notorio de tecnología abundante en los cursos finales de la Educación Primaria. También había movilizado y estimulado el debate sobre cómo enseñar la competencia y alfabetización digital de los estudiantes, estaba generando, pequeños, pero relevantes cambios en las prácticas de enseñanza de forma que se estaba incorporando el uso habitual de las TIC; así como se estaba produciendo un notorio incremento de los usos de estas tecnologías por el profesorado visibilizándose su presencia en redes sociales, en blogs, y en otros espacios virtuales. Como aspectos negativos o poco desarrollados se citaba la falta de mayor coordinación y colaboración entre autonomías, y el haber puesto el acento más sobre la dotación tecnológica que sobre el cambio educativo.

Supongo que su desaparición provocará que los recursos tecnológicos que actualmente existen en las aulas participantes pronto se harán obsoletos y por tanto esa tecnología portátil se convertirá en basura (aunque confío en que muchos docentes seguirán sacándole partido durante varios años). Seguramente los niños y niñas de 5º y 6º de Educación Primaria que han iniciado un proceso de aprendizaje basado en la búsqueda de información en Internet, en la elaboración y desarrollo de actividades en entornos digitales, en el uso de herramientas de la web 2.0, …, se encontrarán de repente en que hay que volver al libro de texto y a las tareas en papel en la Educación Secundaria. Y es probable que todo ese colectivo de docentes que han recibido formación digital y que han realizado el esfuerzo de adaptarse y experimentar su trabajo en el aula empleando las TIC también detengan su proceso de apropiación y generalización de prácticas educativas innovadoras apoyadas en el uso de las TIC. Ojalá me equivoque.

La “buena” noticia es que nos anuncian que vendrá otro programa TIC, aunque recortado económicamente en más de un 50%, pero al menos, no se abandona una política educativa destinada a incorporar y usar pedagógicamente la tecnología digital. ¿En qué consistirá? No hay datos suficientes ya que lo apuntado por la Secretaria de Educación es muy genérico: habla de crear espacios o entornos virtuales de enseñanza-aprendizaje, de unificar o coordinar la creación de contenidos digitales, y de la utilidad de las TIC como herramientas complementarias para alumnos con dificultades, para estudiantes de alto rendimiento, para alumnado universitario, y para el aprendizaje a lo largo de la vida. En fin, falta concretar y detallar en qué consistirá este nuevo programa TIC del Ministerio de Educación. Como siempre, habremos de estar atentos.

Escuela 2.0 no es un invento español, es una política desarrollada en
muchos países para formar a los ciudadanos cultos de una sociedad
digital y globalizada


Es necesario destacar que el Programa Escuela 2.0 no es una ocurrencia o singularidad española. Responde a un modelo de política educativa denominado “un ordenador por niño”, “modelo 1 a 1”, “computación ubicua en las escuelas”, o “inmersión tecnológica” (1:1 model; ubiquitous computing; technology immersion) Este modelo o enfoque de dotación de las TIC a los colegios ha cobrado una relevancia notoria en estos últimos años en distintos ámbitos geopolíticos del planeta.

En países anglosajones (EE.UU, Gran Bretaña, Australia, ...), desde hace varios años, han empezado a publicarse varios artículos en revistas científicas e informes de evaluación del impacto de este modelo de un ordenador por niño o de inmersión tecnológica de las aulas, debido a que el modelo 1:1 ya ha sido implementado en centros escolares desde el inicio de la primera década del siglo XXI.

En el contexto iberoamericano es destacable la experiencia del PLAN CEIBAL desarrollado en Uruguay que fue el primer país que propuso un alcance nacional para el proyecto OLPC. Otra experiencia relevante fue la desarrollada en Portugal a través del Programa MAGALHAES. También en Argentina se está implementando una política de una computadora por niño a través del portal educativo Educar.ar que impulsa el Ministerio de Educación de dicho país a través del denominado programa CONECTAR IGUALDAD creado en 2010. Otros países del entorno latinoamericano también están impulsando el desarrollo de este tipo de política de inmersión masiva de las tecnologías en sus sistemas escolares como el caso de Chile cuyo proyecto Enlaces es ya veterano en el contexto latinoamericano, Perú (One Laptop por niño), Venezuela, etc. Hace poco tiempo atrás se celebró el Webminar 2010 dedicado al Modelo 1:1 donde se podrá encontrar información abundante de estos proyectos en el contexto iberoamericano. Por todo ello, creo que uno de los efectos colaterales de la supresión del Programa Escuela 2.0 es que en España, también desaparece una política educativa que era coincidente y, más o menos, compartida con la que se está desarrollando en otros países Iberoamericanos. Y esto significa romper un espacio de cooperación con la comunidad latinoamericana.

Finalmente es necesario resaltar las experiencias del modelo 1:1 desarrollada en distintos países de Latinoamérica, África o Asia a través del proyecto denominado OLPC (One Laptop per Child) impulsado por el MIT (Massachusetts Institute of Technology) el cual ya ha entregado más de dos millones de máquina XO a niños y niñas de países en desarrollo (véase OLPC News). Véase el trabajo de revisión evaluativa de estos proyectos en Nugroho y Lonsdale (2010).

Concluyendo: No olvidemos que lo importante son los docentes, no la tecnología

Solo un último mensaje: hoy más que nunca, debiéramos destacar que lo más relevante, importante y decisivo para la calidad educativa sigue siendo la figura del profesor o profesora. Por ello, a pesar de los fuertes recortes y tijeretazos económicos, los profesionales tenemos que seguir con el compromiso de ofrecer a nuestros estudiantes experiencias de aprendizaje valiosas y significativas que les permitan crecer como sujetos cultos e integrados en la sociedad del siglo XXI. Aprovechemos, en la medida de lo que podamos, toda la tecnología digital que ya hay disponible en los colegios (acceso a Internet, portátiles en las aulas, PCs en salas de informática, Pizarras Digitales Interactivas, cañones multimedia, etc.) que es bastante –aunque en ocasiones falle- y los cientos, miles de recursos on line educativos que nos ofrece la Web 2.0 (blogs, wikis, repositorios de contenidos digitales, redes sociales docentes, portales educativos web, herramientas y plataformas de publicación digital, etc.).

Conviene que recordemos que lo más importante no es la cantidad de tecnología disponible en las escuelas (aunque es una condición necesaria e imprescindible), sino la cantidad de talento de los docentes para sacarle partido pedagógico a la misma. Estoy convencido de que, en nuestro país, si algo nos sobra a los profesionales educativos, es esa capacidad creativa e innovadora para con menos recursos conseguir que muchos aprendan. Por ello, aunque el programa Escuela 2.0 desaparezca, las prácticas educativas valiosas que con las TIC ocurren en muchas aulas de nuestro país seguirán existiendo.

Referencias bibliográficas

Area, M. (2011): Los efectos del modelo 1:1 en el cambio educativo en las escuelas. Evidencias y desafíos para las políticas iberoamericanas. Revista Iberoamericana de Educación, 56, 49-74.

Bebell, D. & O’Dwyer, L. (2010): “Educational Outcomes and Research from 1:1 Computing Settings”. Journal of Technology, Learning, and Assessment, 9 (1)

Fleischer, H. (2011): What is our current understanding of one-to-one computer projects: A systematic narrative research review. Educational Research Review, version preprint.

Nugroho, D. y Lonsdale, M. (2010): Evaluation of OLPC programs globally: a literature review. ACER Australian Council for Educational Research

Valiente, O. (2011): Los modelos 1:1 en Educación. Prácticas internacionales, evidencia comparada e implicaciones políticas. Revista Iberoamericana de Educación, 56, 113-134