viernes, 20 de noviembre de 2015

Ampliando las herramientas para el rediseño curricular (parte 2)

Escribe Carlos Bravo Reyes


En el comentario anterior describí una herramienta empleada para obtener información de los estudiantes sobre el por qué matriculó la carrera de Ciencias de educación, por qué se mantiene en ella y en qué área le gustaría especializarse. En aquel post los datos se obtuvieron mediante la aplicación hootcourse.com que conecta la cuenta de Twitter de cada estudiante con un “curso” creado previamente por el profesor. En ese momento las preguntas estuvieron dirigidas a los estudiantes del octavo semestre de la Carrera.

Estudiantes escuchando las orientaciones iniciales
Con el objetivo de contrastar las respuestas con estudiantes de otros semestres, repetí las mismas preguntas, pero esta vez con mis alumnos del quinto semestre de la Carrera. 

También cambié de recurso, esta vez empleé un foro en el aula digital bajo Moodle con la que trabajamos. La diferencia de herramientas reside en que las respuestas no son públicas como las de Twitter, pero de igual modo están accesibles para los que deseen revisarlas.

Por qué matriculaste la Carrera.

Esta fue la primera pregunta, la misma que en el caso anterior. Las respuestas fueron diferentes. Mientras que los estudiantes de octavo se inclinaron por no conocer de qué trata la Carrera y que no tuvieron otras opciones, lo del quinto semestre respondió de forma diferente.

Ellos en su mayoría reconocen que su decisión de matricular la Carrera radica en la importancia que tiene la misma en el desarrollo de la sociedad, en su interés por cambiar el pensamiento de otros, porque les llamó la atención, por vocación, por el ejemplo de la familia, entre otros fundamentos. Una minoría de opiniones señala que fue por el test psicológico, por ser la segunda opción y porque no le gustan los números.

Al comparar las opiniones las diferencias demuestran un mayor conocimiento de estos estudiantes por la Carrera y su disposición de matricularla por su interés, lo que no es así en los actuales de octavo semestre. Habrá que investigar más el porqué de las diferencias. 

Por qué te mantienes en la Carrera.

Al igual que en la anterior indagación la segunda pregunta fue la misma. En esta las diferencias con lo del octavo semestre no son tan dispares como en la primera pregunta. 

Los estudiantes de quinto semestre respondieron en su mayoría que la Carrera les gusta, que valoran la importancia de la educación, que tiene un gran futuro, que les gustó con el tiempo, que quieren terminar lo que comenzaron, que como los grupos son pequeños es más fácil lograr la atención de los profesores y desean tener una profesión.

Como en el caso de los estudiantes de octavo semestre los de quinto tienen los mismos intereses en relación con concluir lo que empezaron y además alcanzar una profesión de gran utilidad.

En qué área te gustaría trabajar una vez concluyas la Carrera.

Como en los dos casos anteriores, la tercera pregunta fue la misma para los dos grupos de estudiantes. Si en el caso de los de octavo semestre sus aspiraciones estaban dirigidas a la administración educativa, los proyectos, la educación especial, la tecnología educativa y la educación especial, los de quinto tienen aspiraciones muy similares.

A dichas áreas los de este semestre suman la educación ambiental, el trabajo con niños, en ONG, alcaldías y gobiernos municipales.

En conclusión el análisis de las tres respuestas demostró que los estudiantes que están en la mitad de la Carrera o en el último tramo de la misma, mantienen su interés de concluir y ser profesionales. Es en estos semestres donde se aprecia la menor cantidad de abandonos, lo que no sucede con los primeros semestres. A su vez se demuestra que tanto los estudiantes de quinto como los del octavo tienen intereses muy similares en cuanto a su trabajo futuro en el campo de la educación. 

Queda demostrado que en la recolección de opiniones para el rediseño curricular pueden ser empleadas diferentes herramientas que se apoyan tanto en las redes sociales, como en plataformas de aprendizaje. Lo principal es que en la selección de la herramienta prime el criterio de la novedad con lo que se puede garantizar el interés de los estudiantes y mejorar la fiabilidad de los resultados. 


Tomado de 366 días con permiso de su autor. 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Educación centrada en el aprendizaje


La educación centrada en el alumno es un paradigma educativo irrenunciable para hacer efectiva la enseñanza que deseamos. Sin embargo, llevamos décadas teorizando sobre la necesidad de virar las enseñanzas hacia el alumnado y no acabamos de transformar en realidad este asunto: la inercia de la costumbre y las asentadas culturas docentes nos atenazan a repetir esquemas gastados e inoperantes.
Hacer posible el cambio implica dar la vuelta a los patrones habituales y  pensar de modo lateral – y creativo – para  desarrollar  modelos disruptivos que generen nuevos esquemas: quizás es esto lo que llamamos innovación. 
Centrar la educación en el alumno implica poner el foco en el aprendizaje
Se trata de ofrecer las riendas al alumnado y hacerle gestor principal y participe activo de su propio aprendizaje. Al soltar el control pareciera que los docentes adoptamos un papel secundario. Lejos de ello, nuestro rol se configura en un quehacer mucho más complejo y tecnificado: orientadores del aprendizaje. 
Dejar de instruir, y convertirnos en guías, nos coloca a los docentes en una posición que supera la acción de explicar y nos sitúa en el infinitivo educar.
Consiste en una actividad mucho más poliédrica, de una posición mucho más trascendente  que los docentes no acabamos de asumir. Para orientar es necesario navegar entre un mar de metodologías, intuir todos los caminos posibles, mediar a través de múltiples recursos.
El cambio radica en representar un papel secundario que, lejos de ser peyorativo, contiene la esencia misma de la profesión docente: modelo y  luz del camino a seguir para adquirir conocimiento.
APRENDIZAJE-02-INED21
 ¿Qué es y qué no es orientar?
Como docente, asumir el rol orientador nos supone despojarnos de las vestiduras academicistas y reprimirnos las ganas de dar soluciones en vez de continuar provocando dudas. Al orientar se nos invita a  dejar de buscar las respuestas de los alumnos como evaluación de lo aprendido y   se nos empuja a eliminar la explicación como ejemplo de producto acabado. Al guiar nos  sorprendemos  a nosotros mismos abriendo el zoom de la práctica para que el alumnado sea capaz de alcanzar metas macro y  desarrollar pensamiento superior: Los aprendizajes grandes son los conocimientos valiosos.
Orientar tiene que ver con tender puentes, dar pistas, despejar caminos, iluminar sendas y ayudar a trazar recorridos para la adquisición de aprendizajes auténticos y duraderos. Por el contrario, orientar se aleja la idea de sentar cátedra, de reproducir información, de clonar ideas e inculcar conocimientos.
No nos equivoquemos.
El papel de maestro orientador es mucho más difícil de desarrollar que el rol de  profesor transmisor: orientar es un acto racional en el hay que pensar, criticar, evaluar y planificar no sólo una, sinovarias posibilidades. Un docente que orienta admite el ámbito de la duda, la posibilidad y el error.
La práctica orientadora provoca en el docente la necesidad de la renovación profesional permanente y supone el dominio de técnicas y tecnologías para la enseñanza que van mucho más allá de la comunicación monologada, el pensamiento único y el conocimiento de hechos consumados: orientardescarta la idea tradicional de la explicación única y  busca crear un ecosistema aula de preguntas variadas , de respuestas diversas y de aprendizajes ricos y poderosos. El orientador abarcamúltiples perspectivas, construcciones  divergentes que conviven en armonía con pensamientos laterales e informales.
La orientación como práctica docente ayuda a la búsqueda y  desarrollo del ser creativo. Un buen docente orienta a compartir porque sabe que ese es el camino para  multiplicar el conocimiento.
Por fin sabemos que aprender no tiene apellidos. El aprendizaje es un proceso único:
el aprendizaje que no es significativo, real y auténtico, simplemente, NO existe. 
APRENDIZAJE-03-INED21
Cómo orientar?
12 acciones clave 45 estrategias 
Orientar a los aprendices para:
1
Emocionarse y despertar la curiosidad y la atención sobre el objeto de aprendizaje
Cómo?
Utilizando disparadores didácticos  de la atención..como enganche con las ganas de aprender
Provocando la sorpresa, lo inesperado, la ruptura de la rutina… como base de la motivación hacia el aprendizaje
Rompiendo la linealidad de la escuela como eliminación del tedio
Eliminando la repetición provocadora de  la falta de atención
Seleccionando las emociones que ponemos en juego para modificar los estados emotivos:premio/castigo; alegría /tristeza; sorpresa/miedo, aversión, ira…: ¿Con cuales te quedas?
2
Buscar y obtener información veraz sobre sus intereses de aprendizaje
El profesorado no ostenta todo la información ni el conocimiento. En un mundo líquido, donde la información se cuela  por las rendijas de las ventanas y traspasa las paredes, la importancia reside en ayudar al aprendiz a encontrarlo.
Cómo?
Creando espacios de contenidos propios y colaborativos mediante técnicas de curación de contenidos
Orientando a repositorios fidedignos y veraces procedentes de la investigación científica
Guiándoles didácticamente mediante procesos y estrategias de búsqueda que irán desde más estructuradas, menos estructuradas y libres
Orientándolos a la creación de contenidos propios
3
Conectar con su conocimiento previo e integrar los conocimientos informales al nuevo proceso de aprender
Cómo?
Trayendo a los espacios de aprendizaje, contenidos informales y formales
Uniendo en un único espacio real lo virtual y lo físico
Partiendo del mundo personal y experiencial
Creando redes de aprendizaje con la familia y el entorno próximo del alumnado
 4
Conocer, practicar  y sistematizar rutinas y estrategias básicas para aprender a aprender
Cómo?
Entrenando destrezas de pensamiento
Sistematizando rutinas de pensamiento
Haciendo cotidiana la reflexión metacognitiva
5
Hablar sobre lo aprendido, evaluar el proceso desarrollado y tomar decisiones que le redirijan, en caso de ser necesario
Cómo?
Practicando autoevaluaciones, evaluaciones compartidas y coevaluaciones
Ofreciendo variedad de pautas, guías, esquemas, modelos y caminos pactados para la mejora
6
Autodirigir  su propio proceso de aprendizaje
Cómo?
Creando procesos que les ayuden a conocer lo que van a aprender y las metas que persiguen
Sistematizando el diálogo sobre lo que queremos aprender, cómo lo vamos a aprender y en qué lo podemos utilizar
7
Colaborar con otros para aprender más y mejor, así como para desarrollar modelos individuales y adecuados de convivencia y respeto
Cómo?
Dedicando tiempo a cohesionar los grupos de trabajo
Creando estructuras grupales como modelo base del aprendizaje
Desarrollando estructuras para la actividad desde perspectivas cooperativas
Generando interdependencia positiva entre los miembros del grupo, al mismo tiempo que fortaleciendo la responsabilidad tanto  individual como grupal
Practicando habilidades de relación interpersonal
Estimulando la interacción como esquema permanente para aprender
Realizando evaluaciones grupales para la mejora tanto grupal como individual
8
Desarrollar una autoestima saludable que potencie su autonomía e iniciativa personal
Cómo?
Estableciendo momentos y mecanismos fijos para tomar decisiones propias
Considerando el error como una oportunidad para la mejora y el diálogo constructivo
Desarrollando modelos de educación para el ser : desarrollo emocional, autoconocimiento, empatía y sentido del bien común..
Empoderando al alumnado para la resolución de conflictos
Actuando como  modelos de amabilidad, respeto, sonrisa, felicidad y disfrute del momento aprendizaje
9
Conocer e integrar en la práctica, recursos expresivos para comunicar y compartir sus aprendizajes con otros
Cómo?
Considerando la comunicación como la herramienta hermana del aprendizaje
Estableciendo secuencias didácticas donde la exposición por parte del alumno de lo aprendido constituya un mecanismo de organización y defensa de sus ideas
Proponiendo debates como estrategia recurrente y organizada en el aula y como medio para el desarrollo de la capacidad crítica y reflexiva
Ayudando a organizar comunicaciones y exposiciones sobre las investigaciones, proyectos, deseos o sentimientos de nuestro alumnado
Creando sitios web donde nuestros alumnos compartan y construyan aprendizajes colectivos
Proponiendo el uso de herramientas y recursos TIC para la comunicación, la relación y la expresión
10
Reconocer, personalizar y fortalecer sus estilos de aprendizaje
Cómo?
Proponiendo información multicanal y multisoporte
Desarrollando propuestas integradas y multidisciplinares
Ofreciendo opciones de elección y nivel de desarrollo
Creando posibilidades de diseño – y autodiseño – de aprendizajes personalizados
11
Aprender lo relevante, lo valioso y transferible a otras situaciones y ámbitos personales y sociales
Cómo?
Proponiendo secuencias que creen y desarrollen productos culturales, académicos, servicio o tecnológicos, dotados de utilidad significativa
Utilizando frecuentemente la transferencia como recurso didáctico de afianzamiento, gusto, disfrute y motivación para el comienzo de nuevos procesos de aprender
12
Desarrollar habilidades creativas y potenciar el pensamiento crítico, divergente y lateral de forma armónica y saludable
Cómo?
Utilizando asiduamente en el aula la reflexión, la investigación,  el método científico e histórico, las analogías, la reducción al absurdo, el humor, el lenguaje metafórico, el cuestionamiento  crítico…

Todo está dicho.
¿Estamos dispuestos a hacer realidad la educación centrada en el alumnado?
¿Es posible una escuela centrada en las personas (docentes-alumnos-familias)?
El cambio profundo se producirá como una onda expansiva  que recorre el camino  del interior al exterior.
Una transformación educativa que precisa  comenzar por dejar de creer en el sistema que nos trajo hasta aquí y  aventurarnos  en otras latitudes, en otros caminos, en otras orientaciones… que, sin duda, nos llevarán a un  futuro  diferente.

¿Es el momento?


Tomado de INED 21 con permiso de su autor

martes, 17 de noviembre de 2015

¿Quieres ser un profesor así?

Escribe Javier Tourón.




Hace unos meses, por razones que no son del caso ahora, prologué un libro de homenaje que su familia hacía a una profesora excepcional. Lo escribí de corrido, lo he leído varias veces y he pensado, otras tantas, que a mí me gustaría ser un profesor así, que fuese recordado por sus alumnos como esta profesora lo es. Entiendo que compartirlo con todos vosotros es una idea magnífica. A ella no le parece mal, a mí tampoco.

Elogio al profesor que, seguro, todos quisiéramos ser


"Se dice, me parece que con acierto, que se educa más por lo que se es que por lo que se dice; se educa sobre todo si lo que se es y lo que se dice conviven en razonable armonía.

Un profesor no es una persona que dicta lecciones, es una persona que educa con su presencia, con su porte, con su talante, con su modo de estar y de conducirse ante sus alumnos.

Un profesor es alguien que transmite humanidad, que trasluce una concepción de cómo entender el mundo y la existencia. Por eso nunca puede ser reemplazado por una máquina digital, ni por una realidad virtual, porque a la postre la educación se resuelve en un encuentro entre personas.

Cuando un profesor tiene un don, como el caso que nos ocupa, se produce una suerte de magnetismo entre él y sus educandos, una especie de simbiosis que enseña sin enseñar, muestra sin mostrar, enamora sin imponer.

Un profesor así es una rara avis que deja una huella indeleble en quienes han compartido juntos la aventura de aprender, que no se desvanece con el tiempo, no se borra; quizá se matiza y adquiere nuevos destellos a medida que el educando va creciendo y madurando en su propia educación.

Se educa por lo que se es, en particular en la enseñanza, cuando se es buen profesional, es decir, cuando se es competente en lo que se hace, cuando se tieneauctoritas. Pero es preciso algo más que la competencia profesional, condición primera, pero en modo alguno única. Hace falta algo más que un saber técnico bien administrado para promover una auténtica educación.

Es preciso el don de sí mismo en la tarea compartida entre el educador y el educando. Es necesario que el educando se sienta amado por quien le educa.

Pero, ¿es posible un profesor así? Las páginas que siguen [los escritos de los alumnos sobre este profesor que aquí, naturalmente, se omiten] son un testimonio y una demostración libre y espontánea de que sí, de que es posible, si bien excepcional, que el magnetismo que es necesario para que la educación brote, como si de un milagro se tratase, se da en algunas personas.

Este es el caso de [nuestro profesor homenajeado] , una de esas personas que hacen que la aventura de aprender se convierta en la aventura de vivir, en la aventura de ser mejor cada día, porque enseñó a muchos alumnos, con autenticidad, que vivir y aprender son una aventura que merecen la pena.

 Yo he querido, como a hurtadillas, promover el pequeño testimonio de estas páginas, para que sean ejemplo de bien hacer y de bien vivir para los que tenemos la suerte de (...) conocer profesores así.

[Dedicatoria]

Cizur Menor, 31 de Enero de 2015, fiesta de San Juan Bosco.

¡Yo quisiera ser un profesor así!

Tomado de Javier Tourón "Talento, educación y tecnología" con permiso de su autor

lunes, 16 de noviembre de 2015

La lección magistral, ¿todavía?



Escribe: Lorenzo García Aretio



magistralCuando en la enseñanza convencional de corte presencial, la de toda la vida, el profesor se empeña sistemáticamente en impartir su docencia a través de la metodología de clase magistral, probablemente no es consciente de que aquellos buenos alumnos que siguieron con atención su exposición y tomaron notas, olvidan un alto porcentaje de lo aprendido (quien sabe si el 50%) transcurrida una hora. No digamos aquellos otros que sólo captaron pasajes aislados de la exposición o aquellos que desconectaron transcurridos los primeros cinco minutos. Y quienes, cada vez más, esperan respuestas breves e inmediatas a cualesquiera de sus interrogantes, las esperan o las encuentran a golpe de clic.  ¡Ay, las diferencias individuales, los grandes grupos y las TIC!


Hace pocos días leía en EL PAÏS esta frase del profesor Xavier Giménez: “El inconveniente de las clases magistrales en las carreras científicas es que el 75% de los alumnos desconectan por la complejidad de la materia y su dificultad para seguir las exposiciones del profesor. El estudiante que por su estructura mental se concentra con facilidad, entra en un circuito de alimentación positiva y te sigue siempre. El que no, entra en un círculo vicioso negativo y cuánto más se pierde, menos te escucha”.
Ello no supone una descalificación absoluta del método expositivo de la clase o lección magistral, pero no cabe duda que en esta metodología el mayor esfuerzo lo pone el docente, él es el centro de esos 45-60 minutos de clase, de discurso. Los estudiantes están pasivos, escuchan o, en el mejor de los casos, toman algunas notas. En suma, monólogo, comunicación unidireccional, que supone transmisión del saber de forma más o menos crítica con la intención de que sea memorizado, quizás reflexionado y, posteriormente, repetido. Es decir, quizás quede logrado el objetivo de que el estudiante pueda lograr determinada información, pero ¿y objetivos más complejos? Esta práctica docente como hacer sistemático ocupa todavía espacio en nuestras universidades de hoy
¿Quién puede dudar de que una excelente lección magistral puede suponer algunos beneficios? Quizás se haya ahorrado tiempo y recursos para mostrar a un buen número de alumnos y de forma rápida el saber que se pretendía; podría también suscitar la motivación, la curiosidad de los estudiantes para continuar indagando en el tema, para profundizar; contenidos complejos podrían desbrozarse por parte del profesor; probablemente el buen docente puede llegar a esbozar una síntesis integradora de diferentes corrientes sobre el tema; podrían existir pocos documentos escritos sobre aquello que el profesor explica; es probable que para algunos estudiantes el lenguaje oral les resulte más propicio para aprender que el escrito…
En todo caso, una metodología no se puede calificar genéricamente como buena o mala, dado que a la hora de valorarla ha de considerarse que interaccionan numerosos componentes y factores. No todos los docentes son aptos para esta metodología, no todos comunican con entusiasmo y convencimiento. Otros, quizás aptos, nunca atendieron a las buenas técnicas para mejorar la práctica. ¿Se preparó adecuadamente la lección?, ¿se siguieron parámetros ya aceptados para un buen uso de esa metodología?, ¿se hizo énfasis para fijar las ideas clave?, etc.
Es decir, un tema de estudio tratado adecuadamente con la metodología de la lección magistral, no ha de desecharse del todo, aunque personalmente pienso que abusar de esa metodología no resulta en absoluto recomendable. Esta metodología suele poner el énfasis en la enseñanza y olvida que el objetivo sería (debería ser) el aprendizaje por parte de los estudiantes, estrategia contraria a las sugerencias del EEES (Espacio Europeo de Educación Superior). Olvida cualquier posibilidad de evaluación durante el acto. Sinceramente, creo que se continúa abusando en nuestras universidades de tales monólogos ante un auditorio de estudiantes, generalmente pasivos. Algunos de estos aburridos estudiantes podrían considerar que esa “magnífica” información del profesor podría sustituirse por otra mucho más breve que orientase hacía que libros, artículos, documentos…, buscar en la biblioteca física y hoy en la inmensa jungla de los documentos digitales que, a su vez, permitirían enfoques diferentes, análisis críticos, etc.
Aunque afortunadamente cada vez van surgiendo otras experiencias y enfoques más activos, colaborativos y eficaces. Como señala Xavier Giménez en el artículo citado más arriba: “El cambio debe partir necesariamente del docente, que debe abandonar su inercia“. Este profesor propone la total sustitución de las clases magistrales: “Eso no quiere decir que el profesor no explica, sino que sustituye su propia narrativa por otra adaptada a lo que preguntan los alumnos. Es la clave del profesor moderno”
De todas formas, no olvidemos las limitaciones de esas facultades y cursos con grupos muy masificados de alumnos, ¿metodologías activas y participativas con gran número de estudiantes? Para pensar.
Y surgió la educación a distancia y desapareció la necesidad de una enseñanza con permanente relación cara a cara profesor-estudiante. ¿Qué pasó con la lección magistral? Lo dejamos para otra próxima entrada en el blog.

Tomado de Contextos universitarios mediados con permiso de su autor

sábado, 14 de noviembre de 2015

La Teoría de Jonrones en los MOOC (II): La interacción profesor alumno y el abandono.

Escribe: Miguel Zapata


Esta entrada es continuación de La Teoría de Jonrones en los MOOC (I) 


En multitud de trabajos y artículos que he escrito y, a otro nivel, en la justificación de la teoría del diseño instruccional, se desarrolla la idea de que éste, el diseño instruccional, es el enlace entre la realidad y las intenciones en un proceso formativo. De esta manera son los objetivos, o los logros, por conseguir lo que justifica todo lo demás, las actividades que se hacen y como se progresa en ellas de la mejor forma, es decir su secuencia, la evaluación, los recursos que se emplean, las condiciones de enseñanza y,  en general, todo lo que se hace para construir el entorno donde el alumno debiera aprender, y cómo podría hacerlo de la forma más eficiente.

Tanto es así que hemos trabajado en un modelo de calidad centrado en el aprendizaje, en el cual un sistema es tanto mejor cuando más eficaz sea para conseguir los objetivos de aprendizaje establecidos para cada alumno.

Es obvio pues que nominalmente un sistema puede emitir acreditaciones de logros y no ser de calidad, pero lo que no puede suceder es que sea de calidad si los alumnos no consiguen esos logros o peor todavía abandonan el sistema.

Pero hay elementos consustanciales a los MOOC que sospechamos potencian o inducen al abandono, como en cualquier proceso educativo. Esa relación se podría investigar, por ejemplo a partir del trabajo de Jordan. Entre esos elementos están la tutoría, la interacción profesor alumno, y en general todo lo que suponga feed back o evaluación formativa. La sensación de abandono manifestada en la ausencia de pautas que permitan al alumno ubicarse en el progreso en su aprendizaje son elementos clave, que llegados a un punto están en el origen de esta decisión.
La ausencia de esos elementos está estudiada suficientemente en los MOOC.

Sobre interacción hemos hablado, a propósito de que la sociedad del conocimiento lo importante es la matriz donde éste, el conocimiento, se produce, no donde está soportado, hemos dicho que
Estamos en un marco donde lo importante es la matriz: la elaboración, los procesos de elaboración del conocimiento en los grupos y en los individuos. Así se plantean cuestiones como “si las funciones humanas de los procesos de enseñanza como es, entre otras, la interacción profesor-alumno es separable e imprescindibles en los procesos de aprendizaje”.
“MOOCs, una visión crítica y una alternativa complementaria:…”. Revista Campus Virtuales

Pero lo más importante es que precisamente uno de los logros que con más frecuencia se destacan de la enseñanza mediada por tecnología, con respecto a las modalidades de educación a distancia tradicionales, es la presencia de una nueva interacción. La que se produce como resultado de valor añadido por la tecnología, la que por ejemplo ha hecho que la enseñanza presencial sea mejorada en la clase invertida (la flipped classroom) con este tipo de interacción. 
Así al hablar de interacción como rasgo de calidad en los cursos abiertos online decíamos:

La interacción en los MOOC, considerada como la inmediatez y el ajuste de la respuesta y de las contrarrespuestas a las preguntas, a las intervenciones o a las demandas que se producen, y su carácter de mediación, en este caso entre profesores y alumnos, ha desaparecido.
De forma tradicional la EAD primero, el elearning después, y en general la ayuda tecnológica al aprendizaje que hasta ahora ha habido en distintas modalidades, han tenido un denominador común, han supuesto romper barreras de distinta naturaleza, no solo de lugar también las de tiempo, y las originadas por toda clase de problemas que impiden o dificultan la concurrencia de alumnos y profesores en un lugar físico en un intervalo de tiempo. También supuso la superación de déficits personales y de discapacidades. Posteriormente se consideró que esta ayuda, o los entornos y configuraciones metodológicas que la sustentaba tenían valores consustanciales que son fundamentales, distintos a los existentes y no solo provechosos en esos entornos. De hecho fueron génesis y constituyen lo esencial de metodologías diferentes y originales, y dan lugar a situaciones nuevas pero que no son accidentales sino que constituyen la forma nueva de enseñar y de aprender. Son una realidad, así que cuando ahora hablamos de aprendizaje y de enseñanza hablamos de algo distinto de lo que eran hace unos años.
En este contexto debe situarse el rasgo “interactivo” y "la interactividad". La nueva metodología queda caracterizada por nuevos rasgos, de los cuales uno de los que facilita más el aprendizaje ---existen numerosas investigaciones en este sentido (Liu, Y., & Shrum, L. J. 2002, Berge, 2002; Muirhead, 1999)---- lo constituye la capacidad de que se pongan en marcha mecanismos cognitivos de representación y de adquisición por los recursos y estrategias de enseñanza ajustadas e inmediatas a las respuestas y percepciones de los alumnos.

La EAD convencional (o tradicional, no tecnológica, la que utilizaba el correo postal y el teléfono o las emisiones de radiodifusión y TV, aunque fuesen por satélite) era una formación diferida, con una respuesta muy lejana, en el tiempo, de cuando se producía la necesidad, o con una respuesta escasa, insuficiente o nula, de tal forma que el poder evocador se había perdido. Incluso la respuesta al ser general perdía su capacidad de motivación que tienen las respuestas personalizadas e inmediatas. En definitiva se trataba de una respuesta con bajo potencial interactivo. Muchos de esos rasgos se conservan aún en algunos modelos actuales de sistemas de EAD. También sucede en los MOOCs, como hemos visto en las metodologías de CCK08, CCK12 o Stanford CS221, que sin embargo son sistemas considerados radicalmente innovadores: Carecen de interacción profesor-alumno, incluso carecen de interacción alumno-alumno en grupos estructurados orientados según un objetivo de aprendizaje, o simplemente según una meta que no sea la espontaneidad.

Sin embargo con la presencia del simple correo electrónico entre profesores y alumnos, o estructurado según objetivos educativos entre alumnos, con los discos virtuales, los grupos de redes sociales, los foros, el video grupal,... aumentan los elementos de diálogo, autonomía, de autorregulación y reflexión. En definitiva aumentan las oportunidades para que la educación con ayuda tecnológica se convierta en interactiva. La influencia de esta interacción es de un alto potencial: Bajo su efecto, aunque no solo con él, los profesores que han cambiado su rol, pasan de impartir conocimientos en el aula, o en vídeos de conferencias, a ser mediadores y dinamizadores de la actividad educativa, y si desaparecen desaparece un elemento clave en el proceso.
Por otro lado está la vertiente formativa. Esta actividad influye en el trabajo en equipo de los profesores y en la producción de recursos (documentos, guías, materiales de apoyo) que sirven de soporte a los contenidos, a las actividades, a la evaluación, que deben contener referencias e indicadores del progreso del aprendizaje y que en todo caso le debe permitir tomar decisiones sobre la orientación de su acción... Aumentan su capacidad de intervención y de cambio en función de las necesidades que detectan y de las señales que perciben. Así, en la formación de calidad que se ha basado hasta ahora en redes, la acción del profesor se caracteriza además porque ve aumentada su potencial para organizar los recursos (establecer espacios, redes, enlaces,...). Los recursos que se han elaborado con este condicionante integran elementos que favorecen un autoaprendizaje inducido por la interacción, a través de los recursos de “compartir” y “adicionar”. Este tipo de interacción lleva pues elementos de autoevaluación al incluir elementos que permitan integrar las intervenciones de los demás. Llevan elementos que permiten al alumno percibir su progreso en el aprendizaje y efectuar eventualmente cambios o correcciones a partir de la interacción, de la aprobación directa y detallada del profesor. Naturalmente para que sea eficaz, nada de lo señalado debe dejarse a la improvisación que suponen los MOOC, constituye el objeto del diseño instruccional.

Pero no es algo que diga yo solo. Veamos:
But rather than follow the highly social and flexible model of the original MOOCs, the AI course was designed as a single path through videos and computer-graded exercises. In other words, the course was a mass produced, fully automated experience that required no social interaction. Pedagogically, the course resembled the first online courses offered in the mid 1990s 
When is a MOOC Not a MOOC? David Wiley
La interacción profesor alumno es pues un elemento clave no solo de calidad en el aprendizaje sino un elemento de feed back para el alumno en su progreso de aprendizaje en el curso, que al desaparecer o simplemente al no existir provoca desorientación y abandono.




Tomado de Redes abiertas con permiso de su autor