jueves, 18 de junio de 2020

Educación (digital) en tiempos de coronavirus

Escribe Carlos Magro
No ha habido época que no se haya sentido “moderna” en un sentido excéntrico, y que no haya creído encontrarse ante un abismo inminente. La conciencia desesperada y lúcida de hallarse en medio de una crisis decisiva es algo crónico en la humanidad. Todo tiempo aparece ante sí mismo como tiempo inexorablemente nuevo.
Walter Benjamin. Libro de los Pasajes
No hay contraste entre obtener la verdad y obtener la libertad. Obtener cualquiera de ambas, equivale simplemente a hacer el futuro humano más grande que el pasado humano, más grande en el sentido de crear seres humanos que puedan imaginar más y hacer más.
Richard Rorty. Filosofía y futuro. 2002. p.10 y 11
Giovanni Giorgini cc by-nc-sa https://flic.kr/p/4iT3gV
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Cuando nadie lo esperaba, sucedió. Un Real Decreto, publicado con la urgencia que la situación reclamaba, declaró el estado de alarma en todo el país y cerró de manera inminente las puertas de escuelas, institutos, centros de formación profesional, centros y adultos, escuelas de arte, escuelas oficiales de música y universidades. Para ser precisos, suspendió “la actividad educativa presencial en todos los centros y etapas, ciclos, grados, cursos y niveles de enseñanza contemplados en el artículo 3 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, incluida la enseñanza universitaria, así como cualesquiera otras actividades educativas o de formación impartidas en otros centros públicos o privados”.  Cerró todo y nos encerró a todos en nuestras viviendas.
Cuando despertamos, nos dimos cuenta de que no teníamos plan b. Que no sabíamos bien qué debíamos hacer, menos aún cómo debíamos hacerlo. Nunca habíamos vivido algo así. Muchos experimentamos de golpe la cotidianidad de millones de personas en el mundo (también en nuestro entorno más cercano). Una cotidianidad caracterizada porque las incertidumbres superan con creces a las certidumbres y generan miedo, inseguridad, fragilidad y desamparo existencial.
Nuestros responsables educativos no tardaron en declarar la necesidad de dar continuidad a la enseñanza. Lo hicieron con afirmaciones que visibilizaban, una vez más, una desconfianza innata hacia sus escuelas y docentes (también hacia a los alumnos), y cuyo ominoso eco tardará en desaparecer por mucho que hayan tratado después de matizarlo y suavizarlo. Que nadie pensara que dejar de ir a la escuela equivalía a estar de vacaciones.
Las aulas cerraban sus puertas, pero la escuela seguía abierta. El derecho a la educación no se confinaba. La educación adquiría así, como confirmó días después un nuevo Real Decreto, el estatus de actividad esencial, como la sanidad y la alimentación, y, como tal, debía continuar por los medios que fuesen necesarios. En principio, una buena noticia.
Al despertar, habíamos trasladado todo un sistema educativo presencial, con sus 8 millones de alumnos, 700.000 docentes y más de 30.000 centros educativos, a una virtualidad llena de incertidumbres. Pero bastaron unas pocas horas para comprobar, como si despertáramos de un mal sueño, que, tras décadas de estar hablando de tecnología educativa, y miles de yermos debates entre quienes sostienen que la tecnología es la solución para casi todo y quienes no se cansan de airear su irrelevancia y de alertar de sus peligros, en realidad, el rey estaba desnudo. No estábamos preparados. El sistema educativo no estaba preparado para abandonar las aulas.
Neil Moralee. Pyramiden. Svalbard. cc by-nc-sa https://flic.kr/p/oKFYzz
Neil Moralee. Pyramiden. Svalbard. cc by-nc-sa https://flic.kr/p/oKFYzz
Tras más de 20 años hablando de escuela digital, de plataformas de aprendizaje, de TIC y de TAC, de ordenadores personales y tabletas, de escuela 2.0 y de competencia digital de unos y otros, de agrias polémicas sobre si debíamos prohibir el móvil en los centros educativos o aprovechar su potencial como instrumento de enseñanza y aprendizaje; tras más de 20 años de inversión pública y privada en el desarrollo de plataformas, ecosistemas de educación digital, mediatecas, bancos de recursos educativos abiertos y formación de profesorado, resultó que casi nada estaba listo cuando realmente lo necesitamos. De un día para otro pudimos comprobar que no teníamos ni las infraestructuras, ni los recursos, ni las competencias, ni la pedagogía para llevar adelante la nueva tarea encomendada. Por no tener, no teníamos ni equipamiento para trabajar, más allá del que cada uno tuviese a nivel particular en su casa.
Quien más y quien menos sintió el vértigo de no saber qué hacer ante esta situación desconocida y aún no vivida por nadie. El gastado dictum de educar para y en la incertidumbre se había hecho realidad. Y el tradicional espíritu resolutivo docente se puso en marcha. Si de lo que se trataba era de dar mis clases en un entorno cien por cien virtual, pongámonos a ello, aunque nunca lo hayamos hecho, ni nadie me haya dado las herramientas (conectividad, dispositivos, plataformas, formación) para hacerlo.
Los primeros días nos lanzamos rápido, normalmente de manera individual y en el mejor de los casos con los compañeros del centro educativo, a buscar soluciones. No había tiempo que perder. Recurrimos a los docentes con más competencia digital, visionamos horas de videotutoriales, probamos plataformas y dispositivos, hicimos cursos acelerados de flipped learning y surgió, como si de un 15M educativo se tratara, un espíritu comunitario, colaborativo, de genuina generosidad a través de grupos de maestros, iniciativas ciudadanas y redes de ayuda mutua.
Esta crisis que estamos viviendo nos ha mostrado en toda su crudeza la fragilidad de nuestro sistema educativo en términos de digitalización, pero también ha hecho visibles numerosas contradicciones y múltiples desafíos no tecnológicos que en las últimas tres décadas no habíamos querido abordar, o simplemente habíamos cerrado en falso sobre los fines de la escuela, los aprendizajes clave, las metodologías más apropiadas y las formas de evaluar lo aprendido, entre otros.
Cuando se levante el confinamiento habrá que volver a pensar en lo necesario y en lo importante, decía hace unos días el filósofo Santiago Alba Rico. De momento, la situación nos ha puesto, como probablemente ninguna otra anteriormente, frente al espejo de nuestra realidad, y el reflejo nos devuelve las costuras rotas, las incoherencias del sistema y los enormes retos que la educación tiene aún por delante. Retos que no son tecnológicos, o mejor, que no son solo ni principalmente tecnológicos.
Rag Times Cruffy. Waiting for teacher. cc by-nc-sa https://flic.kr/p/d3XzYG
Rag Times Cruffy. Waiting for teacher. cc by-nc-sa https://flic.kr/p/d3XzYG
Es cierto que, de la noche a la mañana, se ha hecho visible para todos una brecha digital primaria (Fernández-Enguita y Vázquez Cupeiro, 2016), la del acceso a los dispositivos y la conectividad, que en nuestro contexto cercano dábamos casi por desaparecida. La verdad es que la realidad era otra muy distinta. No solo porque hay más niños y jóvenes de lo que pensábamos* que no tienen ni conectividad, ni equipamiento, sino también porque hemos podido comprobar que no todos los dispositivos son igualmente válidos para aprender (entregar SIMs y tabletas, aunque necesario y bien intencionado está lejos de solventar incluso esta primera brecha). También es cierto que, tras esta brecha primaria aparece enseguida una de segundo orden, la del uso, la que tiene que ver no solo con las competencias más básicas para poder utilizar la tecnología, sino principalmente con el tipo de uso que damos a esa tecnología (también con las prácticas pedagógicas más adecuadas al contexto digital), y aquí la realidad es demoledora. Ni nativos, ni inmigrantes, ni residentes, ni visitantes (White, D. S. & Le Cornu, A, 2011).
Ahora bien, lo que sabían los sociólogos de la educación, y ahora sabemos todos sin excepción, es que esa brecha secundaria no es otra que la brecha que el capital cultural, social y económico provoca en los sistemas formales de educación desde siempre.
Lo que la pandemia nos ha mostrado a todos es cómo las desigualdades sociales, económicas y culturales generan desigualdades educativas.
Unas desigualdades que se hacen visibles, en el caso español, en unos niveles altísimos para nuestro contexto de segregación escolar (Murillo, F.J. y Martínez Garrido, C., 2018), abandono escolar temprano y repetición. El fracaso escolar, lejos de responder a una supuesta incapacidad natural o una falta de esfuerzo de algunos, ancla sus raíces en las condiciones de vida de las personas y en el capital cultural de sus familias.
La pandemia y la situación de confinamiento que estamos viviendo ha hecho más por desnaturalizar las desigualdades y cuestionar la ideología del esfuerzo y el mérito que décadas de sociología educativa.
La historia de la educación está llena de tecnología, pero salvo excepciones, la tecnología aplicada a la educación no ha pasado de ser una promesa incumplida (Selwyn, N., 2014). Más una solución en busca de un problema que una respuesta a una pregunta hecha de otra manera. La tecnología educativa está llena de futuros que nunca han sido presentes. La tecnología puede amplificar una gran enseñanza, pero una gran tecnología no puede reemplazar una enseñanza pobre. Resolver el reto de la integración de la tecnología en la educación nos exige resolver antes el reto mismo de la educación. Nos exige cuestionarnos, tanto a nivel individual como colectivo, tanto a nivel de aula como de centro, sobre aquello que nuestros esfuerzos educativos deberían tratar de conseguir. Nos exige cuestionarnos sobre cuáles deben ser los fines de la educación.
De nuevo, la pandemia ha hecho más por la digitalización de la escuela y por desmontar las falacias del mercado tecnológico, que años de crítica tecnoeducativa.
Por último, si algo encarna la esencia de la escuela es ser un lugar aireado donde suspender el presunto orden natural de las cosas.
La escuela es un lugar donde poder respirar juntos, donde todo, las relaciones entre las personas, la gestión diaria y el entorno material, conspira para instituir una forma particular de actividad humana basada en valores específicos (Meirieu, P., 2018).
La escuela nos da la posibilidad de construir un tiempo y un espacio para dedicarnos a lo común y a lo que nos pasa. La escuela nació para dar y darnos aire. Paradójicamente, el aislamiento que nos protege de enfermar nos ha quitado el aire y expone al alumnado más vulnerable, como sostienen José Miguel Martín y Jesús Rogero, a otro virus más dañino, si cabe, el de la asfixia educativa. En esta situación de confinamiento, nos faltan respiradores educativos. Darnos cuenta de cómo se vive por unas semanas sin escuela, tiene el poderoso efecto de recordarnos cuán importantes son las escuelas.
Una vez más, la pandemia ha hecho más por concienciarnos sobre el lugar esencial que desempeñan las escuelas en nuestra vida, que cientos de leyes y normas.
Frank Keillor. Campo de refugiados en Sudán. cc by-nc https://flic.kr/p/8zpGFF
Frank Keillor. Campo de refugiados en Sudán. cc by-nc https://flic.kr/p/8zpGFF
El futuro no es neutro. Cualquier predicción que hagamos sobre el futuro está cargada de ideología y política. Está cargada de pasado y llena de presente.
Pensar el futuro nos exige ser generosos con nuestro pasado y plurales con el presente.
El confinamiento nos plantea interrogantes únicos sobre los que carecemos de respuestas obvias. El futuro nos reclama radicalidad y mucha imaginación para hacernos preguntas de otra manera. El debate sobre educación y tecnología es probablemente más necesario y pertinente que nunca. Pero el verdadero reto es redefinir la educación para un nuevo mundo. Transformar la educación no es hacer las cosas mejor, es hacer cosas mejores. Es imaginar más y hacer más.
REFERENCIAS:
Fernández-Enguita, M. y Vázquez Cupeiro, S. (2016). La larga y compleja marcha del CLIP al CLIC. Escuela y profesorado ante el nuevo entorno digital. Fundación Telefónica. Disponible aquí https://www.fundaciontelefonica.com/cultura-digital/publicaciones/559/#openModal 
Martín, J. M. y Rogero, J. (17/04/2020). El coronavirus y la asfixia educativa: el confinamiento deja sin protección a la infancia más vulnerable. Disponible aquí  https://www.agenciasinc.es/Opinion/El-coronavirus-y-la-asfixia-educativa-el-confinamiento-deja-sin-proteccion-a-la-infancia-mas-vulnerable
Meirieu, P. (2018). Pedagogía: Necesidad de resistir. Madrid. Editorial Popular.
Murillo, F.J. y Martínez Garrido, C. (2018). Magnitud de la segregación escolar por nivel socioeconómico en España y sus Comunidades Autónomas y comparación con los países de la Unión Europea. 37. Revista de Sociología de la Educación (RASE) 2018, vol. 11, n.º 1. Disponible https://ojs.uv.es/index.php/RASE/article/view/10129/10853
White, D. S. & Le Cornu, A. (2011).Visitors and Residents: A new typology for online engagement. Disponible aquí https://firstmonday.org/article/view/3171/3049
*No tenemos aún datos agregados ni verificados, pero la labor que se ha pedido a docentes y centros educativos para identificar a los alumnos sin conectividad y/o equipamiento empiezan a arrojar situaciones, como no podía ser de otra manera, de enorme diversidad y desigualdad, y cifras que en algunas escuelas se sitúan entre el 10% y el 20% por curso.
Tomado de co.labora.red con permiso de su autor 

miércoles, 17 de junio de 2020

Wooc: Trasmisión en vivo en Facebook con el empleo de OBS.

Escribe Carlos Bravo Reyes


Desde el 2014 empleamos una metodología para el desarrollo de actividades docentes mediante WhatsApp que se inscribe dentro de la concepción ampliamente difundida de micro aprendizaje. Wooc significa WhatsApp Open Online Course, en otras palabras curso por medio de WhatsApp.

En el último Wooc abordamos el tema de la trasmisión en vivo en Facebook mediante OBS (Open Broadcast Software)  que es un software libre y de código abierto para grabación de video y transmisión en vivo, ampliamente utilizado en especial por jugadores en línea. Permite trasmitir en vivo en redes como Facebook, YouTube, Twitter entre las más conocidas.

El programa aunque tiene cierto grado de complejidad en relación a los ajustes específicos, puede ser empleado con la configuración básica, que fue la comentada en el Wooc. Las diferencias entre trasmitir directamente en una sala de Facebook, tanto por WhatsApp o Facebook live son grandes en relación a realizar la misma tarea mediante OBS. La cápsula ilustra algunas de dichas diferencias.

A esto se une la grabación del video, para si es necesario su posterior edición. Mediante OBS es más fácil compartir ventanas o pantallas, videos, imágenes, audios y texto entre otros recursos, además de la cámara Web.

Como la complejidad del contenido del Wooc es elevada con dos colaboradores del Observatorio de Tecnología e Innovación educativa se realizaron tres videos que complementan los pasos tanto para la instalación, obtención de la clave de trasmisión, como la trasmisión en vivo en Facebook.

Los videos se pueden acceder desde estos tres enlaces













Trasmisión en vivo combinada con otras redes.

En el Wooc se realizaron otras tareas que demuestran las posibilidades de crear un sistema de medios y no estar atado siempre a las conocidas salas de video conferencia. Es el primer Wooc que se vincula con una trasmisión en vivo, que puede revisar en la página de Micro-Mooc, una alternativa de capacitación de la que comentaremos en otros trabajos. En esta página después de concluir con la presentación de las cápsulas iniciamos la trasmisión en vivo.

Continuar leyendo  (otros datos y descarga de las cápsulas del Wooc)

Tomado de 366 días con permiso de su autor


martes, 16 de junio de 2020

El mito de Internet

Escribe Julio Árevalo


bory
Bory, Paolo . The Internet Myth. Unglue.it, 2020
Texto completo
 mobi

“Internet está rota” y Paolo Bory sabe cómo llegamos aquí. En el libro Bory documenta cuidadosamente los mitos, imaginarios e ideologías que dieron forma a la historia material y cultural de Internet. Tan importante como este libro es entender nuestro destrozado mundo digital, es esencial para aquellos que lo deben arreglar – Vincent Mosco, autor de La ciudad inteligente en un mundo digital
El mito de Internet remonta y desafía el mito que se encuentra en los cimientos de las ideologías de la red: la idea de que las redes, por sí mismas, son los principales agentes del cambio social, económico, político y cultural. Al comparar e integrar diferentes fuentes relacionadas con las historias de las redes, este libro pone de relieve cómo una narrativa dominante ha contribuido ampliamente a la construcción del mito de Internet, mientras que otras visiones de la sociedad en red han sido borradas del imaginario colectivo. El libro decodifica, analiza y cuestiona los fundamentos de las ideologías de la red, examinando cómo se han imaginado, diseñado y promovido las redes durante la fase crucial del decenio de 1990.
Se examinan tres estudios de casos para revelar la complejidad de los imaginarios de la red en esta década: el nacimiento de la Web y la mitología de su inventor; y las historias de dos proyectos de red italianos, el plan de infraestructuras Socrate y la red cívica Iperbole, la primera en dar acceso gratuito a Internet a los ciudadanos.
El Mito de Internet proporciona así una convincente y oculta narrativa sociohistórica para desafiar uno de los mitos más poderosos de nuestro tiempo.
Tomado de Universo Abierto

lunes, 15 de junio de 2020

Sistemas para la edición colaborativa y aplicación de tecnologías semánticas en entornos e-learning

Por Javier Merchán Sánchez-Jara
Relaciones institucionales, internacionales e indexación Revista de Investigación Educativa
Una de las características más definitorias de las plataformas e-Learning es el hecho de crear las condiciones necesarias para promover un sistema de recursos educativos que permite el acceso a contenidos de aprendizaje individualizados, altamente especializados, exhaustivos y dinámicos en un entorno asincrónico o a tiempo real. De esta manera se intensifica y potencia el desarrollo de comunidades de conocimiento compartido, vinculando y facilitando la relación en un mismo ecosistema virtual a alumnos y profesores con el ecosistema de recursos y expertos que operan en la web. Estos sistemas tienen por objeto sustituir o complementar el aprendizaje síncrono y presencial más decimonónico, basado en la interacción en un entorno espacio-temporal concreto y en relación a una serie de contenidos predeterminados, por un aprendizaje flexible, modular y personalizado que se despliega y articula en el momento requerido dentro del proceso de aprendizaje (Ghirardini, 2011).
La incorporación de las tecnologías web en el contexto de los procesos de enseñanza/aprendizaje articulados en estos entornos e-Learning ha propiciado la creación y desarrollo de comunidades basadas en prácticas colaborativas que constituyen uno de los pilares fundamentales sobre los que se sustenta la conocida como sociedad del conocimiento. Estos procesos colaborativos resultan fundamentales como estrategia de interacción entre usuarios, facilitando el desarrollo de una serie de competencias y habilidades individuales y organizativas imprescindibles para abordar con éxito los procesos de alfabetización tecnológica que requieren entornos educativos cada vez más interdependientes del espacio virtual. Desde este punto de vista, es necesario señalar que los servicios web desempeñan un papel absolutamente trascendente y determinante para la disposición de los recursos necesarios que posibiliten estos procesos colaborativos.
La mayoría de las herramientas y tecnologías desarrolladas en el entorno de la Web 2.0 han sido ampliamente utilizadas para favorecer las cuestiones más básicas relacionadas con la elaboración e interacción de los contenidos por parte del usuario, culminando con la posibilidad de facilitar a los alumnos tanto la creación de entornos de aprendizaje personalizados como la articulación de distintas redes sociales dedicadas a la práctica educativa. Las posibilidades de interacción social en la Web 2.0 han permitido a los usuarios de estos entornos fomentar la colaboración e involucrarse activamente en la creación de contenidos, y en última instancia, generar y compartir información en línea con el resto de los usuarios dentro de un determinado espacio virtual. Este nuevo entorno representó en su momento una nueva concepción de la web que consideraba al usuario, no como un simple consumidor de información, sino como un potencial productor de la misma (Kyza, 2017).
Los servicios desarrollados (y en potencial estado de desarrollo) en el nuevo paradigma de la web 3.0 o Web Semántica añaden a las numerosas funcionalidades implementadas en el entorno de la web 2.0 todas las funcionalidades y prestaciones de las tecnologías de marcado semántico y de la Inteligencia Artificial. Como hecho más significativo, en el contexto de los sistemas e-Learning, estos nuevos desarrollos tecnológicos permiten vincular, integrar y analizar, de manera contextualizada, datos de varias fuentes de información, entre ellas las desarrolladas en el seno de las distintas comunidades virtuales con la posibilidad de desarrollar nuevos flujos de información con un grado de adecuación óptimo a los intereses y objetivos que se persiguen. De igual manera los servicios más particulares de esta nueva concepción del entorno web tienen como objetivo vincular dispositivos y servidores para generar nuevas posibilidades de interconexión con el fin de intercambiar datos interoperables y semánticamente contextualizados (Lal, 2011).
Tecnologías, servicios y recursos para el aprendizaje colaborativo en el entorno de la web3.0
La Web Semántica representa un avance sin precedentes en el ámbito de la implementación de sistemas para la educación online gracias, entre otras cuestiones, a la posibilidad de implantación de interfaces personalizados y la contextualización semántica de los datos y los contenidos. Estas dos cuestiones facilitan el aprovechamiento de todas las posibilidades de interacción del usuario (desarrolladas en el ámbito de la web 2.0) de manera individualizada y adaptada al contexto semántico en el que se producen, y permiten terminar con el problema del aprovechamiento y la infrautilización de las grandes cantidades de datos que los servicios 2.0 ofrecen. De igual manera, las técnicas y los recursos provenientes de los últimos avances en inteligencia artificial pueden ser usados para cuestiones como la síntesis de contenidos, la detección de tópicos más relevantes, las búsquedas contextualizadas o la identificación de relaciones entre recursos.  
Además, estas mismas técnicas provenientes del ámbito de la inteligencia artificial son puestas en liza para el desarrollo de buscadores inteligentes que permiten recuperar, de manera precisa y exhaustiva, los contenidos más relevantes para cada necesidad informativa o pedagógica de entre el océano de datos y materiales que integran tanto los sistemas e-Learning como el propio espacio web. Para poder articular todas estas cuestiones es necesario implementar de manera previa infraestructuras interoperables con datos expresados en formatos altamente estructurados. De esta manera es posible publicar y establecer enlaces semánticos con otros conjuntos de datos en la web que puedan ser considerados pertinentes. El nuevo paradigma de los datos enlazados es un recurso de incalculable valor, no solo por todo el elenco de posibilidades que incorpora per se, sino también porque inaugura una nueva serie de funcionalidades y aplicaciones en el contexto de la generación de conocimiento en virtud del trabajo colaborativo (Jonquet, Toulet, Dutta et al., 2018)
La generación de conocimiento sobrevenido de la acción colaborativa, parte fundamental de la conocida como inteligencia social, puede tomarse en consideración en el ámbito del e-Learning y los sistemas de enseñanza virtual en relación con dos vías de interacción diferenciadas: el trabajo colaborativo intra-sistemas y la acción colaborativa inter-sistemas. En el primero de los casos hablamos de los recursos y las estrategias para fomentar la interacción entre los miembros de un determinado sistema e-Learning (alumnos, profesores, expertos, administradores, etc.), mientras que en el segundo de los casos nos referimos a la implementación de soluciones para el intercambio de información y la cooperación entre sistemas y plataformas e-Learning autónomas e independientes, generalmente adscritas a instituciones con distinta dependencia administrativa  (Darling-hammond, Flook, Cook-Harvey et al., 2020).
En los últimos años muchas organizaciones educativas se estén moviendo hacia la integración en sistemas e-learning inter-colaborativos donde se fomenta la distribución y la generación de conocimiento social en la web. La conformación de un entorno de e-learning inter-colaborativo, a partir de diferentes sistemas de e-learning, representa una empresa compleja y desafiante (Green & Johnson, 2015). Su implementación y desarrollo presupone activar los recursos necesarios para gestionar, no solo materiales de naturaleza dispar y heterogénea, sino que exige poner en comunicación infraestructuras tecnológicas creadas para satisfacer necesidades muy específicas y especializadas que en la mayoría de los casos no guardan relación directa y significativa entre las plataformas propias de cada institución.
Recursos y sistemas para la acción colaborativa intra-sistemas; el paradigma Web Annotation.
En un contexto como el de la enseñanza/aprendizaje en línea, donde alumnos y profesores movilizan, gestionan y producen un gran número de materiales textuales, provenientes de distintas fuentes y canales y en distintos formatos (muchas veces incompatibles e interoperables) es necesario articular herramientas específicas para la interacción efectiva y provechosa con los mismos que permita potenciar y optimizar las horas de trabajo.  Entre estas herramientas, quizás una de las más esenciales e imprescindibles son aquellas que constituyen o forman parte de los denominados sistemas de anotación de recursos digitales. Estos instrumentos son susceptibles de ser ampliamente utilizados por los alumnos y profesores en todo tipo de prácticas educativas porque la anotación es considera un elemento clave en contextos como el de la lectura, la síntesis de contenidos o la evaluación de contenidos (Cabanac et al., 2007) Además, es percibida por parte de los educadores como un acto de reflexión donde el alumno cuestiona, desarrolla y asimila conceptos, pensamientos y contenidos de manera autónoma y en virtud de sus propias experiencias y perspectivas epistemológicas.
La anotación en el contexto e-Learning
La anotación es una práctica paradigmática del comportamiento informacional que constituye una suerte de intermediación en los procesos de lectura que se está estableciendo como una de las actividades más significativas de las nuevas formas de interacción con el contenido textual en el entorno digital. Aunque este tipo de prácticas se ha venido desarrollando a lo largo de la historia de la cultura durante muchos siglos, las nuevas formas de interacción que permiten las tecnologías TIC ha propiciado que estos procederes se generalicen prácticamente a cualquier situación y contexto. Sintéticamente podemos conceptualizar la anotación como el acto de añadir un comentario crítico, aclaratorio o de desarrollo a un determinado fragmento o parte de cualquier objeto o recurso informativo, especialmente, aquellos de naturaleza textual. En el contexto educativo podemos afinar esta conceptualización contemplando la anotación como una demostración tangible y materializada del compromiso proactivo del alumno con el texto. En el ámbito concreto de las herramientas TIC, el concepto de anotación adquiere la dimensión de meta-recurso asociado y/o complementario de un determinado objeto informativo con el fin de poner de relieve cualquier tipo de significación crítica. Desde una perspectiva cognitiva la anotación representa una estrategia para la lectura activa en la que se registra la información clave de un determinado recurso en el contexto y ubicación topográfica donde se produce, con el fin de establecer relaciones explicitas entre significado y significante orientadas a la mejora de las técnicas de análisis, estudio y en definitiva de aprendizaje. Desde la perspectiva pedagógica, por su parte, la anotación representa las trazas y registros de los procesos de interacción intelectual del alumno hacia el recurso informativo mostrando aspectos relacionados con su comprensión, asimilación, aceptación, refutación, etc.
Todo este elenco de aproximaciones permite advertir la relevancia de la anotación en el contexto educativo y las posibilidades prácticamente infinitas de su aplicación en el entorno digital que se vislumbran en un futuro próximo. No cabe duda de que el imparable desarrollo de las tecnologías TIC está ofreciendo nuevas posibilidades de aplicación a una práctica que ha acompañado al hombre en la lectura y el estudio desde los primeros compases de la historia.
Servicios web para la anotación; funcionalidades y prestaciones
Un recurso o herramienta para la anotación es un sistema que permite a los usuarios de una plataforma e-Learning anotar uno o varios objetos informativos en el ecosistema web con diferentes tipos de anotaciones, de manera contextualizada y colaborativa, y que además incluye funciones para la gestión y la recuperación automatizada de la propia anotación de manera optimizada tanto al entorno semántico en el que se insertan como a las necesidades específicas de cada usuario.
A nivel genérico, los servicios de anotación desarrollados hasta la actualidad pueden dividirse en torno a dos grandes categorías. La primera de ellas recoge todos los sistemas y herramientas que permiten asociar una anotación a todo el recurso anotado, identificado este en torno a su URL como objeto atómico e indivisible. El segundo, mucho más preciso y especializado, permite asociar una anotación a una parte o sección delimitada dentro del propio recurso. Mientras que en el primero de los casos el ancla o punto de inserción es la URL, para el segundo se han desarrollado una serie de recursos que permiten cartografiar topográficamente cada objeto digital para anclar las anotaciones: desde nódulos XML, pointers, etc. hasta los sistemas más avanzados como los lienzos IIIF, por ejemplo.
La implementación de estos servicios más especializados tiene repercusiones significativas tanto en el desarrollo de la arquitectura del sistema como del diseño del interfaz o de las distintas herramientas auxiliares. Además, a nivel semántico, es necesario crear una serie de recursos, propios y privativos de cada institución dedicada al e-Learning que permitan gestionar y poner en contexto estas anotaciones para una recuperación significativa; hablamos en este caso de categorías taxonómicas de tópicos, de etiquetas normalizadas para la identificación de contenidos, y lo que es más relevantes de una ontología propia para cada área de conocimiento. Estas estructuras y recursos permiten que los datos añadidos por los usuarios enriquezcan y produzcan nuevo contenido, de manera contextualizada a las coyunturas propias de cada comunidad educativa, sobre los propios materiales formativos de la institución.
Una de las cuestiones más importantes en caso de la acción colaborativa en entornos e-Learning es la de la puesta en común e interacción colaborativa a través de la anotación de recursos. En este ámbito se contemplan dos cuestiones de gran relevancia en los sistemas e-learning: la anotación concurrente de varios usuarios sobre un mismo recurso; y el intercambio de anotaciones o de recursos anotados entre un determinado grupo o comunidad académica. Por lo general, tanto estudiantes como profesores suelen compartir todo tipo de recursos y contenidos que consideran interesantes y productivos a su red más cercana de colegas y compañeros, práctica que adquiere niveles insospechados cuando hablamos de manera exclusiva del entorno digital.
En el contexto de la actividad investigadora de los profesores universitarios, por ejemplo, el intercambio de artículos científicos anotados se ha convertido en una práctica imprescindible en el seno de los grupos de investigación o entre colegas que comparten los mismo objetivos o líneas de investigación. En muchas ocasiones esta práctica se ve entorpecida por el hecho de que los navegadores web están conceptualizados para la interacción individualizada del usuario y no contemplan de manera genérica herramientas o prestaciones para compartir recursos anotados desde la misma aplicación.
Estas necesidades e intereses se han visto reflejados de manera directa en los últimos desarrollos TIC en el ámbito de la anotación. Algunas herramientas incorporan de manera nativa la posibilidad de intercambiar anotaciones a través del correo electrónico o de mensajería instantánea. Por su parte la World Wide Consortium están trabajando en incorporar de manera formalizada las tecnologías relacionadas con el marco RDF para la anotación de recursos web. Este hecho permite el almacenamiento y gestión de la anotación en formato RDF y mejora la interoperabilidad y la puesta en común de datos entre los sistemas de anotación, y lo que es más relevante, su contextualización en el ámbito de la web semántica. En última instancia esta nueva posibilidad permite el acercamiento y la interoperabilidad entre recursos y sistemas, toda vez que compartirían un formato de codificación común, al tiempo que permite la interrelación semántica tanto de anotaciones como de los recursos a los que hacen referencia.
Otra de las cuestiones relevantes en el ámbito de la anotación colaborativa es que en muchas ocasiones estos procesos devienen en foros de discusión per se. Algunos sistemas de anotación enriquecen la práctica anotadora al establecer de manera automatizada de cada anotación un punto de entrada para el debate y la reflexión contextualizada de un de terminado contenido o tópico. De esta forma cualquier estudiante puede responder a una anotación con otra anotación, mediante la incorporación de un comentario, el enlace a otro fragmento del contenido o de otro recurso independiente, formando así un hilo o foro de discusión. A partir de entonces, las respuestas también pueden dar lugar a nuevas respuestas. Por lo tanto, cada anotación contribuye a la generación de nuevo contenido de manera contextualizada al objeto de discusión.
De esta nueva realidad surge, de manera muy pertinente, la posibilidad de que el sistema, apoyado por las nuevas funcionalidades de la web semántica recomiende y proponga materiales y recursos que puedan se pertinentes al objeto de la discusión. Estas herramientas de recomendación de información permiten identificar y proponer automáticamente una información considerada útil por el sistema de anotación a una determinada necesidad del alumno, identificada en función de sus anotaciones. Estas funcionalidades asociadas a los sistemas de anotación reconocen una lista de documentos, en función del sistema ontológico de la plataforma, estableciendo relaciones semánticas entro los materiales indexados en la plataforma y las propias anotaciones del objeto en cuestión.
Referencias bibliográficas:
Cabanac, G., Chevalier, M., Chrisment, C. & Julien, C. (2007). Collective Annotation: Perspectives for Information Retrieval Improvement. Conference: Large-Scale Semantic Access to Content (Text, Image, Video and Sound) (RIAO) (pp. 529-548). Pittsburgh, USA.
Darling-hammond, L., Flook, L., Cook-harvey, C. & Barron, B. (2020). Implications for educational practice of the science of learning and development. Applied Developmental Science, 24(2), 97–140. https://doi.org/10.1080/10888691.2018.1537791
Ghirardini, B. (2011). E-learning methodologies: a guide for designing and developing e-learning courses. FAO (Food and Agriculture Organization of the United Nations).
Green, B., & Johnson, C. (2015). Interprofessional collaboration in research, education, and clinical practice: working together for a better future. The Journal of Chiropractic Education, 29(1), 1–10. https://doi.org/10.7899/JCE-14-36
Jonquet, C., Toulet, A., Dutta, B., & Emonet, V. (2018). Harnessing the Power of Unified Metadata in an Ontology Repository: The Case of AgroPortal. Journal on Data Semantics, 7(4), 191–221. https://doi.org/10.1007/s13740-018-0091-5
Kyza, E.A. (2017). Technology-Enhanced Learning: A Learning Sciences Perspective. In: M. Spector, B. Lockee & M. Childress (eds.). Learning, Design, and Technology. Springer, Cham.
Lal, M. (2011). Web 3.0 in Education & Research. BVICAM’s International Journal of Information Technology (BIJIT), 3 (2).
Cómo citar esta entrada:
Merchán, J. (2020). Sistemas para la edición colaborativa y aplicación de tecnologías semánticas en entornos e-learning. Aula Magna 2.0. [Blog]. Recuperado de: https://cuedespyd.hypotheses.org/8178
Tomado de Aula Magna 2.0  con permiso de sus editores

viernes, 12 de junio de 2020

Sobre el sentido de la escuela

Escribe Carlos Magro
σxολή (scholè): tiempo libre, descanso, demora, estudio, conversación, aula, escuela, edificio escolar .
Masschelein y Simmons. 2014
Wolfram Burner cc by-nc https://flic.kr/p/fw41NU
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Estas semanas de confinamiento ha vuelto a resonar con fuerza aquello de que el futuro ya llegó, que el mañana es hoy y ya está aquí, que todo cambia y que debemos cambiar. Estas semanas hemos vuelto a oír aquello de que la escuela está anticuada. Que es una institución de otro tiempo, inadaptada y atrasada. Que todo en ella, sus aulas, su rígido y poco atractivo mobiliario, los sempiternos y aburridos libros de textos, sus rutinas gastadas y demasiado directivas, sus normas, sus saberes caducados, sus prácticas de enseñanza y sus profesores, están obsoletos. Que todo en ella es anacrónico y más propio de otra época que de este futuro (ahora incierto) en el que, recordemos, queramos o no y nos guste más o menos, ya estamos viviendo.
Joe Lodge cc by https://flic.kr/p/8dYRnM
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La escuela continúa la vulgata, no solo no nos prepara para este futuro incierto que se ha hecho repentinamente presente, sino que además produce pasividad, aburrimiento y constantes fracasos. La escuela es un instrumento de alineación, desconectado de los intereses vitales de los niños y los jóvenes e incapaz de prepararnos realmente para la vida*. La escuela es un mecanismo de poder y reproduce las desigualdades sociales, es opresiva y funciona, a menudo, como un instrumento disciplinario, la escuela es desmotivadora e ineficaz. La escuela tiene cada vez más dificultades para explicar su utilidad.
No son pocos, estos días, quienes cuestionan el sentido de la escuela y proclaman, una vez más, el fin de la escuela, o al menos, el fin de la escuela tal y como la conocemos.
En las últimas décadas no ha faltado quienes han visto la solución en una disminución de “la escuela tradicional, presencial y costosa”, al tiempo que proponían un fortalecimiento de la presencia de las tecnologías y de alguna manera, una sustitución de todos aquellos y aquellas que fuesen reemplazables por una máquina. Para muchos, la solución pasaba por una desescolarización digitalizada. Por una escuela llena de tecnología (antes de la pandemia) y ahora, mucho mejor aún, por una escuela vaciada y deslocalizada, una escuela en cada hogar, una escuela mediada por la tecnología. Una escuela para cada alumno, capaz de diagnosticar a cada estudiante y adecuarse a sus ritmos, intereses y capacidades.
La pandemia de la covid19 ha supuesto de golpe la realización de esta visión con la que algunos fantaseaban desde hace años. De un día para otro, sin previo aviso y sin tiempo para planificar, hemos trasladado enormes sistemas educativos diseñados para la presencialidad (8 millones de alumnos en España; 11 en Argentina; 32 en México, 8 en Colombia; millones de docentes y decenas de miles de escuelas) a la virtualidad más extrema. Parece que, por fin, nos hemos liberado de gran parte de lo escolar. Se ha hecho realidad la idea de que el aprendizaje es ubicuo y sucede en cualquier lugar y en cualquier momento. Por fin, parece que todas y todos estamos en disposición de superar las ineficiencias de la escuela y aprender siguiendo nuestros ritmos de aprendizaje.
Tasmania Archive and Heritage Office cc by-nc https://flic.kr/p/bCSH17
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Pero nos han bastado unas pocas horas para comprobar lo fantasioso de tales soluciones y experimentar los enormes problemas que genera abandonar las aulas y cerrar las escuelas. Han hecho falta solo unos días para darnos cuenta de lo importante que son las escuelas en nuestra vida. Solo unos días para visibilizar las enormes consecuencias (para los aprendizajes evidentemente, pero también para el desarrollo de las personas, el bienestar, la salud, la integridad física, la convivencia y la conciliación) que conlleva el cierre de las escuelas. Nos han hecho falta solo unos días para comprender el papel insustituible que juegan las escuelas negándose a aceptar las profecías del fracaso, los destinos prescritos y las desigualdades naturalizadas.
La escuela suspende el presunto orden natural de las cosas. La escuela nos da un tiempo y un espacio desvinculado del tiempo y del espacio, tanto de la sociedad como del hogar.
La escuela nos da aire. Justo el aire que tanto echamos hoy de menos en esta escuela confinada.
Paradójicamente, señalaba Jesús Rogero, el aislamiento que nos protege de respirar el virus, nos impide respirar juntos (conspirar) y nos expone a una asfixia si cabe más peligrosa, la asfixia educativa. Si algo nos da la escuela es la posibilidad de respirar junto a otros.
En esta escuela confinada, nos está faltando el oxígeno de la escuela.
Fernando Abdo Contarim cc by-nc-sa https://flic.kr/p/qb3a9J
Fernando Abdo Contarim cc by-nc-sa https://flic.kr/p/qb3a9J
No vamos a la escuela solo para adquirir los aprendizajes establecidos en el currículo. La instrucción es solo una pequeña parte, o al menos eso debiera ser, de todo lo que sucede en los centros escolares. La escuela no es solo lo que sucede en el aula. De hecho, la socialización y la gestión de los conflictos son los grandes aprendizajes que se dan en el ámbito escolar y, lógicamente, en este contexto no es fácil que se den, sostiene Íñigo Beristain. “La escuela, como espacio físico y también como espacio simbólico, puede y debe ofrecer la posibilidad de ir más allá de los marcos de lo pensable y de lo imaginable”, dice Aina Tarabini.
Nos han hecho falta solo unos días para comprender la imposibilidad de escolarizar los hogares. Ha sido suficiente que pasáramos unas semanas sin ir a la escuela para darnos cuenta de lo importante que es ir a la escuela. Para caer en la cuenta, como dice Jorge Larrosa (2019, p. 13), que no se trata de inventar otra escuela, sino de volver a pensar, una y otra vez, qué es la escuela, y qué hay que hacer para defenderla.
Que no se trata de acabar con la escuela, sino de preguntarnos más que nunca, ¿qué es lo que hace que una escuela sea una escuela? ¿en qué consiste lo escolar? ¿qué y cómo se hace escuela? ¿qué y quién hace la escuela? ¿qué significa ir y estar en la escuela?
No tenemos que reinventar la escuela sino preguntarnos si es posible recuperar la esencia de lo escolar en una situación como la actual; si es posible la escuela en confinamiento; si podemos reemplazar los encuentros cara a cara; si es posible la escucha sin cuerpo; si es posible, en definitiva, la escuela sin cuerpo y sin cuerpos.
No tenemos que reinventar la escuela, pero sí preguntarnos por el sentido de la escuela.
Frank Keillor cc by-nc https://flic.kr/p/8zsRZd
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Repensemos la escuela todo lo que sea necesario, pero no olvidemos que si algo caracteriza a la escuela (scholè) es que “ofrece tiempo libre, que transforma los conocimientos y destrezas en bienes comunes y que tiene el potencial para proporcionar a cada cual, independientemente de sus antecedentes, de su aptitud o de su talento natural, el tiempo y el espacio para abandonar su entorno conocido, para alzarse sobre sí mismo y para renovar el mundo (para cambiarlo de un modo impredecible).” (Masschelein & Simmons, 2014, p.3). Que sea cual sea el futuro de la escuela, éste debe garantizar que la escuela siga siendo un lugar para construir lo común.
El futuro de la escuela es, más que nunca, un asunto público. El futuro de la escuela no está escrito. Nos pertenece a todos. Pensar el futuro nos exige ser generosos con nuestro presente y plurales con el pasado. Queremos invitaros a repensar con nosotros el futuro de la escuela. Queremos invitaros a reflexionar sobre el sentido de la escuela. Sobre la escuela que viene. La escuela de lo difícil, pero importante.

Este artículo ha sido escrito como parte del proyecto de reflexión educativa que ha puesto en marcha la Fundación Santillana con el nombre de La escuela que viene. La escuela que viene es un espacio abierto  a la participación y a la reflexión colectiva que busca explorar el impacto de la crisis global de la covid19 en la educación escolar. No se trata de inventar otra escuela, sino de volver a pensar qué es, hoy, lo esencial de la escuela.
Dentro del Ciclo puedes ver el vídeo del Encuentro virtual con Sofía DezaInés Dussel y Daniel Brailovsky; un breve resumen escrito y gráfico de este encuentro; el precioso texto que ha escrito Daniel Brailovsky titulado, El docente, aquitecto y anfitrión y el texto, también tremendamente sugerente de Inés Dussel, Esto no es una escuela, ¿o sí?.

REFERENCIAS:
Jan Masschelein y Maarten Simmons (2014). En defensa de la escuela. Una cuestión pública. Miño y Dávila.
Graciela Frigerio. (2004). La (no) inexorable desigualdad. Revista ciudadanos. https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=sites&srcid=ZGVmYXVsdGRvbWFpbnxwcmFjdGljbzJ8Z3g6NDFmZGEyMzdkOWU4MzczOQ
Jesús Rogero-García (2020). La ficción de educar a distancia. Revista de Sociología de la Educación (RASE) 2020, vol. 13, n.º 2, especial COVID-19. https://ojs.uv.es/index.php/RASE/article/view/17126/15397
Íñigo Beristain. Entrevistas a equipos directivos. Revista de Sociología de la Educación (RASE) 2020, vol. 13, nº 2, especial COVID-19. p.221. https://ojs.uv.es/index.php/RASE/article/view/17215/15401
Aina Tarabini (2020). ¿Para qué sirve la escuela? Reflexiones sociológicas en tiempos de pandemia global. Revista de Sociología de la Educación (RASE) 2020, vol. 13, nº2, especial COVID-19. P. 149. https://ojs.uv.es/index.php/RASE/article/view/17135
Jorge Larrosa (2019). Esperando no se sabe qué. Sobre el oficio de profesor. Candaya.
*Frente a esto, la escuela debe suspender o cortar ciertos vínculos tanto con la familia y el entorno social de los alumnos como con la sociedad, y eso con el fin de presentar el mundo a los estudiantes de un modo interesante y comprometedor.
Tomado de co.labora.red con permiso de su autor