miércoles, 19 de abril de 2023

Cuatro consejos para enseñar habilidades duraderas de manera intencional

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Una encuesta recientemente publicada concluyó que siete de las 10 competencias más solicitadas en las ofertas de empleo son habilidades como el pensamiento crítico, la colaboración o el liderazgo. De hecho, los empleadores solicitan estas habilidades casi cuatro veces más que las cinco principales habilidades técnicas o “duras”.  Las empresas dicen cada vez más que prefieren enseñar habilidades técnicas en el puesto de trabajo, pero quieren que los estudiantes se presenten con una serie de competencias que a menudo se denominan “habilidades duraderas” por su capacidad para sobrevivir a los rápidos cambios tecnológicos y por su portabilidad.

Estas competencias, también llamadas transversales, que los estudiantes conservan cuando cambian de trabajo o de trayectoria profesional, son esenciales para el futuro de la fuerza laboral y de nuestra sociedad.   



Mira el fireside chat: Habilidades para cerrar la brecha. Disrupción en educación. Con Ben Nelson (Minerva Project), Vanessa Gibson (Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo) y Mercedes Mateo (Jefa de Educación del BID).

A pesar del claro llamamiento de los empresarios, los estudiantes siguen incorporándose al mercado laboral sin esas competencias. En un estudio realizado en 2022 por la empresa global de contratación en línea Monster, el 91% de los empresarios afirmaron tener dificultades para cubrir un puesto de trabajo debido a la falta de competencias. Esto supone un aumento de cuatro puntos porcentuales con respecto al año anterior. Muchas de las habilidades de las que carecen los estudiantes son las duraderas.  

Si se pregunta a la mayoría de los educadores si sus instituciones enseñan estas competencias, responderán con toda seguridad que sí. Pero si se les pide que señalen en qué parte de sus planes de estudios enseñan y evalúan estas competencias, no podrán hacerlo.

Algunos de los llamados cursos interdisciplinarios de educación general afirman centrarse en ayudar a los estudiantes a desarrollar competencias como el pensamiento crítico y la comunicación, pero se espera que los estudiantes asimilen estas competencias sin que se les enseñen explícitamente. 

Tres razones por las que todavía se pasan por alto las habilidades duraderas 

Las habilidades transversales o duraderas son muy requeridas por los empleadores.

Hay una variedad de razones por las que las habilidades duraderas se pasan por alto en los planes de estudios universitarios. 

  • Primero, la mayoría de las instituciones están organizadas por disciplina y producen graduados con títulos en una disciplina académica específica. Las habilidades duraderas y transversales no encajan perfectamente en esta estructura. Con tanta rigidez, es imposible enseñar y evaluar estas habilidades sin un esfuerzo de cohesión entre departamentos e intencionalidad por parte de la institución. 
  • En segundo lugar, en ausencia de una taxonomía de aprendizaje clara, de la que carecen la mayoría de las universidades, las habilidades duraderas no se pueden enseñar ni medir universalmente. Cuando estas competencias no tienen definiciones claras y no se rastrean explícitamente en todas las disciplinas, es imposible medir si los estudiantes las están aprendiendo. 
  • Por último, los métodos de evaluación sumativa que se utilizan en la mayoría de las universidades, como los exámenes finales y los trabajos, están diseñados para medir el recuerdo del estudiante del contenido, no de las habilidades duraderas. Dichas competencias deben ser rastreadas mediante una evaluación formativa, donde el progreso del estudiante se mide y se desarrolla a lo largo del tiempo. 

Por ejemplo, a los estudiantes de negocios rara vez se les enseñan los fundamentos de la comunicación de forma intencional, aunque son cruciales cuando se negocia un acuerdo comercial global de alto riesgo. Del mismo modo, los estudiantes de ingeniería rara vez aprenden habilidades de colaboración, aunque a menudo tienen que trabajar en equipo para resolver problemas. 

La clave para enseñar con éxito habilidades transversales duraderas es aplicarlas en múltiples contextos y disciplinas y hacer que los estudiantes las practiquen a lo largo del tiempo. Esto crea un aprendizaje profundo y convierte estos conceptos en un hábito de la mente, que luego se puede aplicar en contextos nuevos y no aprendidos. 

“La sabiduría es saber qué hacer en un sistema que nunca antes habías visto”, dijo Ben Nelson, fundador y director ejecutivo de Minerva Project, en una cumbre del Banco Interamericano de Desarrollo a principios de este año. “Hoy, el objetivo de preparar a un ser humano para la vida es permitirle aplicar lo que ha aprendido en un contexto a otro”. 

Es hora de que nuestro ecosistema de educación superior responda a esta necesidad del mercado y enseñe intencionalmente estas habilidades duraderas, en lugar de dejarlas al azar. 

Cómo integrar habilidades duraderas en los planes de estudios 

En el Proyecto Minerva (en inglés: Minerva Project), hemos trabajado con universidades de todo el mundo para integrar habilidades transversales duraderas en sus planes de estudio. Aquí hay cuatro consejos sobre cómo hacerlo de manera efectiva: 

  1. Convoca a un grupo diverso de partes interesadas que promuevan la transformación del currículo. Es crucial incluir profesores y administradores con diferentes trayectorias y que estén profundamente comprometidos con la creación de nuevos programas interdisciplinarios. Es decir, que estén dispuestos a desafiar el statu quo. Uno de nuestros socios, la Universidad de Miami, creó un nuevo equipo de 12 becarios de innovación académica con representación de las disciplinas de historia del arte, comunicaciones, ingeniería, derecho, negocios, educación y medicina, para desarrollar un nuevo programa interdisciplinario de pregrado. 
  1. Identifica y define habilidades duraderas que sean relevantes para su institución en función de los objetivos educativos que desea lograr. Considera las habilidades que se alinean con los objetivos y la misión de su institución y aquellas que ayudarán a que los estudiantes sean atractivos para el mercado laboral después de graduarse. Obtener retroalimentación de empleadores individuales sobre competencias cruciales es importante, pero también lo es recopilar y analizar datos a gran escala del mercado. Incluya competencias fundamentales y específicas de la disciplina. 
  1. Incorpora estas habilidades intencionalmente en el plan de estudios. Construir una taxonomía de aprendizaje que aborde intencionalmente estas habilidades y entrelazarlas a lo largo de las clases, así como el enfoque de instrucción y evaluación. Asegúrate que los resultados del aprendizaje se aborden múltiples veces y en diferentes contextos, para que los estudiantes practiquen mejor esas habilidades y retengan el material. Nuestro socio, la nueva Universidad de la Libertad, de México, se aseguró que la taxonomía abarcara todos los cursos ofrecidos. 
  1. Crea un sistema que evalúe directamente las habilidades que se han identificado. Un enfoque de evaluación formativa garantiza que los estudiantes reciban retroalimentación a medida que aprenden y aplican habilidades específicas, en lugar de fomentar la memorización y la preparación para los exámenes. Al definir claramente los objetivos de aprendizaje desde el principio de este proceso y crear puntajes que se repiten en todos los cursos, los estudiantes tienen una mejor comprensión de lo que están aprendiendo y cómo se evalúa, lo que facilita la aplicación de estas habilidades en contextos desconocidos del mundo real. 

Con la tecnología evolucionando a un ritmo sin precedentes y los empleadores solicitando trabajadores con un sólido conjunto de habilidades duraderas, ahora más que nunca, es responsabilidad de las universidades intensificar y satisfacer estas demandas. 

¿Quieres más información sobre cómo integrar las habilidades transversales o duraderas en el plan de estudios? Descarga este documento técnico. Además, mira el panel junto al fundador de Minerva, Ben Nelson, durante el evento “Habilidades para la juventud. Invertir en el capital humano de América Latina y el Caribe”, aquí

Tomado de Enfoque educación del BID

martes, 18 de abril de 2023

¿Cómo tomar una postura frente al ChatGPT?

 Por Por Sofía García-Bullé de EDUNEWS del tec de Monterrey



¿Cómo pueden posicionarse las instituciones de educación superior frente a la inteligencia artificial para proteger la integridad académica sin coartar el avance de la innovación educativa? Conoce más sobre la postura del Tec de Monterrey.

En artículos anteriores, hablamos de la necesidad de las universidades de replantearse su código de ética ante el avance tecnológico que representan las imágenes generadas con inteligencia artificial (IA) y el ChatGPT. El rol principal debe ser el de los estudiantes, y su trabajo junto con los profesores y expertos en tecnología para encontrar un balance entre el potencial de la herramienta y la regulación de su uso.

Fuera del tema del alumnado, existe otra vertiente de vital importancia para asegurar un futuro educativo beneficiado por este recurso. El posicionamiento de las instituciones de educación superior. Estas también han de encontrar un terreno común entre la restricción y la flexibilidad. El Tecnológico de Monterrey recientemente se pronunció con respecto al tema.

«Como institución educativa, vemos en estas nuevas herramientas de inteligencia artificial, oportunidades para impulsar los procesos de enseñanza-aprendizaje y estamos trabajando en explorar las mejores formas para desarrollarlas, como es el caso del Instituto para el Futuro de la Educación (IFE)«, externó el Tec en su comunicado oficial, firmado por el Rector de Profesional y Posgrado, Juan Pablo Murra, y La Vicepresidenta de Integridad y Cumplimiento, Paulina Campos. 

Dentro del documento también se menciona que el Modelo Tec21, el reglamento y la retroalimentación de los docentes serán la base para desarrollar un enfoque prudente que facilite aprender y evaluar las implicaciones operativas de la inteligencia artificial en un contexto académico.

La guía de los profesores

Para entender mejor las implicaciones de la inteligencia artificial y cómo integrarla a la dinámica didáctica necesitamos la guía de los profesores. La profesora Reyna Martínez, quién nos acompañó anteriormente en nuestro webinar sobre chatbots en la educación, ofrece una perspectiva clara para comprender lo que es la herramienta, cómo funciona, porqué no hay que tenerle miedo y cómo con el uso correcto puede ser instrumental para el futuro de la educación.

La profesora Martínez explicó en sus impresiones sobre el tema para el Observatorio IFE, que el uso cotidiano de recursos como el ChatGPT es inevitable. La forma en que esta tecnología evolucionó, con la expectativa de ser accesible a todo el mundo para mejorar y facilitar la vida de las personas, la llevó a ser un recurso muy concurrido por los estudiantes. «Como docente entiendo la preocupación e inquietud que el ChatGPT ha desencadenado en la comunidad educativa. Su manejo del lenguaje natural es fluido y estructurado y conforme pase el tiempo irá mejorando».

Además, la profesora elaboró sobre las prestaciones del ChatGPT pero aclaró que no es perfecto, al alimentarse de los documentos que se encuentran en internet hasta el año 2021, comete errores o toca los temas que se le piden de manera superficial. Pero ya sea por esta limitación o por la posibilidad de que sea usado para actos de deshonestidad académica, la profesora sostuvo que una agenda restrictiva contra la inteligencia artificial entre la universidades podría ser contraproducente para los estudiantes y las buenas prácticas didácticas.

«Pensar en prohibir su uso no sólo privará a nuestros estudiantes de conocer su potencial sino inhibir el desarrollo de competencias que le permitan interactuar con este tipo de tecnología y que pronto serán necesarias para desarrollarse en el ámbito escolar, personal y laboral».

Para aproximarse a la IA

La profesora Reyna Martínez presenta un argumento importante sobre la necesidad de las instituciones educativas de adoptar la inteligencia artificial (IA) y aprender sobre el uso de estas tecnologías. Si se contrata como competencia profesional en el mercado laboral, entonces el deber ético de los formadores no es alejar a los estudiantes de la inteligencia artificial, sino explorar su uso positivo y ético, para transmitir estas enseñanzas a sus educandos.

Entre las recomendaciones emitidas por la profesora destaca un llamado a los docentes a conocer y manejar el ChatGPT, familiarizarse con lo que puede hacer, y ser los primeros en conocer estas capacidades, no sólo para monitorear a los estudiantes, sino para aprovechar que la IA es experta en producir esas tareas y ejercicios que pueden parecer repetitivos. 

Crear conciencia acerca de las consecuencias e impacto para el aprendizaje que pueden causar los ejercicios deshonestos con este tipo de tecnología es otro punto importante a considerar. Incluir a las cabezas de familia en esta conversación será de gran ayuda para obtener nociones claras y duraderas que influyan para bien en la integración del ChatGPT a la práctica educativa. 

Definir objetivos y competencias a desarrollar ayudará a tener un mejor entendimiento de lo que la IA puede hacer en el aula, algunas sugerencias que la profesora Martínez mencionó incluyeron: actividades en el salón de clases, evaluaciones orales, mapas mentales, realización de videos, trabajos colaborativos y asistencia creativa para los estudiantes.

El esfuerzo de diálogo rumbo a la creación de nociones éticas también debe incluir el tema de la privacidad. La profesora elaboró en una arista que no muchas personas ven debido al enorme interés de proteger la honestidad académica. Cada vez que utilizamos el ChatGTP estamos contribuyendo a su educación, esto ya conlleva en sí un dilema. Además, las compañías desarrolladoras tienen acceso a las conversaciones generadas por la IA. Este es un aspecto que debería llamar más nuestra atención, sobre todo en el caso de los estudiantes menores de edad.

¿Qué piensas sobre capacidades de la inteligencia artificial y cómo está cambiando la forma en las prácticas didácticas? ¿Crees que vale la pena mantener una mente abierta para descubrir su uso ideal? ¿Consideras que sería una muleta para el estudiantado y un obstáculo para la honestidad académica? Cuéntanos en los comentarios.

Tomado de EDUNEWS del Tec de Monterrey

lunes, 17 de abril de 2023

(Lo + de RIED-20). Pensamiento computacional en educación

 Por Lorenzo García Aretio

Hoy exponemos una síntesis de aspectos esenciales del cuarto artículo de RIED más citado de 2019, de entre todos los publicados (33) en ese año, Vols. 22(1) y 22(2). Es decir, uno de los artículos de RIED que más impacto han generado. Debajo aparece la referencia del trabajo y el enlace para poder consultarlo junto a las fuentes bibliográficas del artículo. Las citas en este caso hasta el día de la fecha en Google Scholar, son un total de 139. Y, por otra parte, aquí se muestran todos los artículos resumidos en esta serie.

En los últimos años, el pensamiento computacional (PC en lo sucesivo) ha irrumpido con fuerza en el debate sobre el currículo de la educación obligatoria de numerosos países de nuestro entorno. Pese a que los gobiernos han decidido que es necesario desarrollar el PC y que la mejor manera es incorporarlo desde edades tempranas en la educación obligatoria, en este artículo los autores pretenden demostrar que es necesario un mayor debate, así como más investigación educativa sobre aspectos esenciales de estas iniciativas. Para ello, argumentan que la falta de acuerdo entre los expertos sobre la definición, estructura y componentes del PC hace muy complicados aspectos como:

  • su enseñanza y evaluación válida y fiable,
  • la inclusión de su didáctica en la formación inicial y permanente del profesorado,
  • el establecimiento de criterios para su integración en el currículo.

Las redes neuronales, las máquinas de reducción lógica, el aprendizaje profundo en inteligencia artificial o las analíticas de datos son ejemplos de modelos computacionales actuales. La computación es un proceso que se define en términos de un modelo computacional y, por tanto, el pensamiento computacional es el proceso de pensamiento por el que se formulan problemas de tal manera que sus soluciones puedan ser representadas como pasos computacionales y algoritmos dentro de un modelo computacional dado.

Sin embargo, por un lado, existe una evidente falta de consenso entre los expertos a nivel mundial sobre un marco conceptual que lo defina con precisión y que describa sus principales componentes. La consecuencia es que no disponemos de criterios sobre:

  • cómo enseñarlo en las distintas etapas educativas,
  • cómo integrarlo dentro de las disciplinas actuales, o
  • sobre si es preferible que sea una actividad extraescolar,
  • ni en cómo evaluarlo o formar al profesorado de los distintos niveles.

Una afirmación habitual, tanto en la literatura académica como en informes de asociaciones profesionales o documentos de política educativa, es que cualquier persona necesitará esta capacidad para vivir, trabajar, aprender, comunicarse o participar como ciudadano o ciudadana de pleno derecho en la sociedad de la información.

Sin embargo, es cuestionable que todo profesional actual o futuro que use ordenadores o cualquier tipo de tecnologías de procesamiento de la información necesite diseñar algoritmos o programar, más allá de pequeños scripts que modifiquen alguna funcionalidad básica del programa. Muchas profesiones, actuales y futuras, no necesitarán programar ordenadores ni se enfrentarán al tipo de problemas solucionables mediante el pensamiento computacional.

También existen problemas que por definición no tienen soluciones computacionales, notablemente aquellos para los que no puede definirse de antemano las características que debe poseer la solución óptima y que requieren buen juicio o acuerdo entre las partes (es decir, juicios de valor, dilemas éticos, cambio social, decisiones políticas, etc.).

En todo caso, las razones por las que el PC debe formar parte de la educación de todos los ciudadanos se alinean con dos visiones muy diferentes del fin de la educación obligatoria:

  • la que la reduce a la adquisición de habilidades supuestamente demandadas por el mercado de trabajo, y
  • la que pretende desarrollar la capacidad expresiva y comunicativa de niños y adolescentes.

Entre las razones que justifican su inclusión en el currículo está notablemente ausente la necesidad de dotar a los ciudadanos y ciudadanas de los conceptos, habilidades y actitudes precisas para desarrollar una competencia digital crítica que les permita afrontar su proyecto de vida en una sociedad en la que en las últimas décadas se han producido cambios radicales en la economía, la política y la cultura.

La relación entre el PC y la competencia digital es un tema complejo y no exento de espacios de confrontación. Todavía hay escasas publicaciones en las que se explore dicha relación en profundidad, quizá porque el concepto de competencia digital es netamente europeo y en el mundo anglosajón se utilice habitualmente el concepto de alfabetización digital, similar solo en parte.

Enseñar a programar no es una decisión neutral, científica y objetiva. Es una decisión política y las propuestas habituales, dirigidas únicamente a la capacitación operacional y técnica, refuerzan la visión neoliberal de la educación como únicamente una inversión en capital humano.

Los agentes de las políticas curriculares rápidas parecen responder más a los intereses y deseos de nuevos y poderosos jugadores en la determinación del currículo, las empresas de tecnología que hoy dominan la economía mundial, que a las necesidades reales de los ciudadanos y ciudadanas de la sociedad digital. El objetivo no es enseñar a pensar a todo el mundo como un informático, sino como médicos, arquitectos o abogados, etc. que comprendan cómo usar la computación para solucionar los problemas de sus profesiones y disciplinas y formular nuevas cuestiones que puedan ser exploradas de modo fructífero con dichas herramientas conceptuales.

Otra vía, defendida por algunos autores, no considera necesaria la integración curricular del PC y aboga por modelos extraescolares tipo Computer Club. En los últimos tiempos han proliferado en nuestro país las actividades extraescolares relacionadas con la robótica y el PC.

Señalan los autores, que existe un amplio consenso entre los expertos en que desarrollar el PC no es enseñar a programar ordenadores, pero que programar ayuda a desarrollar y a poner en acción muchas de las destrezas del PC.

En todo caso, parece que no solo es necesaria más investigación para rellenar nuestros huecos de conocimiento sobre el PC, también se hace preciso un amplio debate social sobre qué futuro queremos contribuir a construir.

viernes, 14 de abril de 2023

(Lo + de RIED-19). Certificar la competencia digital del docente universitario

 Por Lorenzo García Aretio

Hoy exponemos una síntesis de aspectos esenciales del tercer artículo de RIED más citado de 2019, de entre todos los publicados (33) en ese año, Vols. 22(1) y 22(2). Es decir, uno de los artículos de RIED que más impacto han generado. Debajo aparece la referencia del trabajo y el enlace para poder consultarlo junto a las fuentes bibliográficas del artículo. Las citas en este caso hasta el día de la fecha en Google Scholar, son un total de 157. Y, por otra parte, aquí se muestran todos los artículos resumidos en esta serie.

Las universidades han de innovar, evolucionar y reinventarse. La tendencia es hacia la educación abierta, entendiendo ésta como la construcción de experiencias de aprendizaje flexible en relación con el qué, el dónde, el cuándo y el cómo. Y en este sentido, las TIC serán útiles en muchas formas: anulando barreras, proveyendo el acceso a la educación sin fronteras de tiempo ni espacio, incrementando la colaboración, promoviendo la enseñanza personalizada y facilitando el uso y acceso a recursos educativos abiertos (OER).

Para ello se pueden diseñar cuatro escenarios de aprendizaje en enseñanza superior que, además de ser complementarios, requieren de la utilización de tecnologías y por ende del desarrollo de competencias digitales en docentes y discentes. Estos cuatro escenarios representan las siguientes situaciones de aprendizaje:

  • el aprendizaje guiado, la búsqueda de orientaciones en comunidades y grupos (“learning café”);
  • el aprendizaje autónomo vinculado a la propia motivación del estudiante (“learning for life”);
  • el aprendizaje certificado, referido a aquellos procesos que requieren de un reconocimiento y una certificación con valor oficial (“learning certified”).
  • Una combinación de estos dos últimos nos conduce al “open training”, modelo en el cual el aprendiz tiene un contexto formal y reglado, con aprendizajes certificados, pero a la par busca la colaboración en espacios más abiertos.

En el marco de estos escenarios de aprendizaje, cobran una gran importancia las competencias como base de la formación universitaria, habiendo adquirido un significativo valor en el contexto de la pedagogía en las últimas décadas, tanto en el aspecto teórico y de investigación como en el ámbito de la práctica educativa real.

Tras analizar abundante información, los autores señalan que el concepto de competencia digital docente incluye:

  • las dimensiones propias del concepto de competencia digital (componente tecnológico/técnico, el comunicativo/informacional y el de la alfabetización multimedia);
  • a dichas dimensiones se añade la capacidad de utilización efectiva de las tecnologías en contextos educativos con criterios pedagógicos.

Así, podría considerarse que las áreas de la competencia digital docente serían:

  • conocimiento general y habilidades funcionales de uso de la tecnología;
  • comunicación y colaboración;
  • información;
  • privacidad, seguridad y aspectos legales;
  • uso cotidiano y resolución de problemas;
  • actitud frente a las tecnologías y comprensión de su impacto social;
  • creación de contenidos;
  • desarrollo profesional y uso creativo;
  • diseño y desarrollo curricular;
  • gestión educativa; investigación e innovación.

La medida y certificación de la competencia digital es un tema sobre el que se viene trabajando desde hace unos años pero que está cobrando una mayor importancia desde que se plantea su importancia en la Agenda Digital para Europa en el marco de la Estrategia Europa 2020 (Comisión Europea, 2014).

En el caso del profesorado en general -y del profesorado universitario en particular-, la competencia digital es clave en el desempeño de su profesión, sobre la que se han realizado muchos trabajos y se han aplicado instrumentos que permiten su medida desde el punto de vista de la autopercepción, pero no para la certificación.

Así,  parece relevante aludir a la certificación, por la importancia que puede tener en el futuro de cara a la competencia profesional de los docentes. Hoy es necesario reconocer esas necesidades de certificación junto con la adquisición de habilidades y competencias llevada a cabo en procesos abiertos y no formales o informales. Es por ello que necesitamos evaluar estas competencias para que puedan ser certificadas.

Se realiza un análisis bibliográfico exhaustivo sobre pruebas de certificación de la competencia digital. Tras esta búsqueda se presentan los diferentes instrumentos de certificación entre los que solo dos de ellos se centran en la competencia digital docente, uno de ellos el elaborado por el INTEF (2017a) y otro que en estos momentos se encuentra en proceso de validación en el marco de nuestra investigación, siendo además este último el único instrumento existente en nuestro contexto destinado a certificar la competencia digital del profesorado universitario con las particularidades que conlleva este tipo de docente.

Los autores concluyen con la consideración de la importancia que tiene su investigación, pues abre la vía a la realización de pruebas específicas de certificación de la competencia digital por parte del profesorado universitario. Además, ha sido diseñada a partir de un modelo que reconoce todas las dimensiones de la actividad profesional de estos profesores en un contexto como es el universitario, en el cual se desarrolla una labor tanto de docencia como de investigación y de gestión.

En este contexto la competencia digital, por tanto, adquiere una tridimensionalidad que la prueba de certificación ha de evaluar adecuadamente. Los autores creen que esta línea de investigación ha de tener una importante repercusión en el futuro, dada la cada vez más creciente consideración de la competencia digital como base de la formación del profesorado en todos los niveles y como base de la formación de ciudadanos para el siglo XXI.

jueves, 13 de abril de 2023

Cambios importantes en Journal Citation Reports a partir de 2024

 Por Por Carolina Corral

En 2023 Clarivate asignará por primera vez un Journal Impact Factor (JIF) a todas las revistas de la Web of Science Core Collection, ya se encuentren en SCIE, SSCI, ESCI y A&HCI. Además, reducirá los tres decimales del JIF a uno, por lo que habrá muchos empates que determinarán la clasificación final y el número de revistas en cada cuartil. Para 2024, Clarivate, propietaria de la Web of Science, creará una clasificación única para cada una de las 254 categorías que incluirá a las revistas de las cuatro ediciones (SCIE, SSCI, AHCI y ESCI). 

Principales cambios en JCR 2023

Todas las revistas de la WoS recibirán un JIF, incluyendo las del A&HCI y las de ESCI. 

En junio de 2023 se publicará una nueva versión del Journal Citation Reports (JCR), en la que todas las revistas de la Web of Science Core Collection (WoSCC) recibirán un Journal Impact Factor (JIF). Esto supone que el JIF no solo se asignará a las revistas del Science Citation Index Expanded (SCIE) y del Social Science Citation Index (SSCI), sino también a las revistas indexadas en el Arts and Humanities Citation Index (A&HCI) y en el multidisciplinar Emerging Sources Citation Index (ESCI). 

Por tanto, todas las revistas del ESCI y de la base de datos AHCI obtendrán por primera vez un factor de impacto y, en consecuencia, en el listado de JCR habrá unas 9.000 revistas más con JIF (un total de 21.000 frente a las 12.000 actuales). 

Los cuartiles cambiarán su distribución. 

Otro cambio importante que se producirá en 2023 es que el JCR ya no reflejará el JIF con tres decimales, sino con uno. Esto hará que muchas revistas queden empatadas en cuanto a su JIF, lo que afectará a la distribución de los cuartiles. Ya no habrá un 25% de revistas en cada cuartil, sino que algunos cuartiles tendrán más publicaciones que otros.  

Con el JIF de tres decimales los empates eran poco frecuentes, sin embargo, al aumentar el número de empates, la distribución cambia. Las revistas empatadas en la misma categoría no pueden clasificarse en dos cuartiles distintos, por lo que algunos cuartiles contendrán un número mayor o menor de revistas que en años anteriores (Figura 1). 

Figura 1

Quaderni, N. En Mapping the Path to Future Changes in the Journal Citation Reports. Clarivate 

 ¿Cómo será el ranking de categorías en 2024? 

Las categorías ya no se diferenciarán por ediciones, se creará un único ranking para cada una de las 254 categorías que incluirá revistas de las cuatro ediciones (SCIE, SSCI, AHCI y ESCI).  

A modo de ejemplo, hasta la anterior versión, podíamos encontrar categorías temáticas como Psychiatry en las ediciones del SCIE, SSCI y ESCI. A partir de 2024, Psychiatry  se mostrará en una única clasificación que incluirá revistas indexadas en SCIE, SSCI y ESCI. 

¿Cómo puede afectar a las revistas de Ciencias de la Educación? 

La incorporación de revistas del ESCI añadirá sin duda más revistas de temática de educación. Ahora mismo se indexan en la edición del ESCI del JCR 473 publicaciones en la categoría Education & Educational Research, frente a las 270 que se encuentran en esta misma categoría en la edición SSCI. Es decir, esta categoría se mostrará en un único ranking que contendrá en adelante más de 700 títulos de revistas. La incorporación de estos títulos provocará movimientos en las posiciones, y algunas revistas podrán subir y otras bajar de cuartil. 

Algo similar sucederá con las otras categorías relacionadas con la Educación: Education, Scientific Disciplines pasará de tener 44 revistas a más de 80, al incorporar las 38 de la edición del ESCI. Education, Special superará los 60 títulos. En total, estas tres categorías contarán con más de 800 títulos. 

En cualquier caso, tendremos que esperar al mes de junio, cuando Clarivate hará públicos los resultados, para despejar todas las incógnitas.  

Referencias: 
Quaderni, N. (7 de marzo de 2023). Mapping the Path to Future Changes in the Journal Citation Reports. Clarivatehttps://clarivate.com/blog/mapping-the-path-to-future-changes-in-the-journal-citation-reports/

Quaderni, N. (26 de julio de 2022). Announcing changes to the 2023 Journal Citation Reports. Clarivatehttps://clarivate.com/blog/clarivate-announces-changes-to-the-2023-journal-citation-reports-release/ 

Tomado de Aula Magna 2.0