lunes, 11 de mayo de 2020

Etapas de la evaluación de calidad de los aprendizajes

Ya he insistido en que el punto de mira de los estudiantes es siempre la evaluación. Suelen estudiar para ser evaluados y porque se les evalúa, sobre todo en el contexto del sistema educativo formal. Esta circunstancia se da menos en el ámbito de la formación permanente por la motivación que suele existir para la adquisición de esos nuevos conocimientos o destrezas no poseídos aunque sí deseados o necesitados para la vida laboral.

Si los instrumentos y pruebas de evaluación son, como deben ser, coherentes con los otros elementos o variables del diseño y desarrollo de la acción o curso, están determinando en realidad el aprendiza­je de los estudiantes, las enseñanzas de los docentes e incluso las metodologías y formas de enseñar. Un curso de formación a distancia, pues, puede quedar condicionado por lo que se evalúa. De poco servirá plantearse hermosos objetivos e inmejora­bles contenidos si se prescinde de qué, cómo y cuándo evaluar.

Ya se ha investigado suficientemen­te sobre la relación que existe entre evaluación técnicamente bien concebida y calidad de la educación. Las pruebas de evaluación bien estructuradas se convierten en un elemento más de aprendizaje y no sólo de control, al obligar al estudiante a recordar, comprender, reconocer, reconstruir, analizar, aplicar, valorar, crear...

domingo, 10 de mayo de 2020

Educación y Desarrollo. Educación y COVID-19. (Parte 1 de 2)

La Universidad Nacional Abierta y a Distancia, (UNAD) es un Proyecto Educativo que nació con el nombre de Unidad Universitaria del Sur de Bogotá, UNISUR durante el gobierno de Belisario Betancur.

Se creó con el objeto de diseñar e implementar programas académicos con la estrategia pedagógica de la educación a distancia, que fuesen pertinentes con las necesidades locales, regionales, nacionales e internacionales y acordes con los retos y las demandas de una sociedad democrática, participativa y dinámica afines con modelos científicos, sociales y culturales que contextualizan al siglo XXI.

Desde su puesta en marcha –abril de 1982-, la Universidad se ha caracterizado por su compromiso con las comunidades y poblaciones que no han tenido acceso a una capacitación técnica, socio humanística y comunitaria. También, por su contribución a la recuperación de los tejidos sociales, la generación de espacios laborales y la formación para la participación ciudadana.

La UNAD, por sus circuitos de televisión nacional emite un programa semanal sobre Educación y Desarrollo. Se trata de un Panel que aborda temas actuales de la agenda política, económica, sociocultural y educativa, discutidos por expertos nacionales e internacionales, según reza en su promoción.
En esta emisión (Parte 1 de 2),...

viernes, 8 de mayo de 2020

Algunas tipologías de evaluación

Quizás alguien puede pensar que algunas de estas entradas del blog son excesivamente teóricas. Ya me he referido en alguna ocasión a que no es bueno separar la práctica de la teoría. No hay mejor práctica que una buena teoría, decía Kurt Lewin. Y si unas teorías no iluminan buenas prácticas, es que no son buenas teorías. Separar los diferentes tipos de saberes no resulta aconsejable. Tampoco en educación.

En lo que respecta a la entrada de hoy, alguien podrá preguntarse, ¿de qué me sirve a mí conocer los diferentes tipos de evaluación?, prefiero una determinada receta que me permita aplicar. Sinceramente, creo que el buen docente no se reconoce en esa postura. Por eso, hoy voy a ofrecer las diferentes modalidades de evaluación que no implica que unas y otras sean excluyentes. al menos para que se conozcan, si no se saben ya, las diferentes posibilidades que se nos presentan desde esta esencial variable curricular, la evaluación. Una evaluación bien diseñada es la mayor garantía de un aprendizaje de calidad y, también, de una docencia enfocada a resultados de aprendizaje valiosos. Veamos (García Aretio, 1994 y 2001).

De la didáctica organizativa a la didáctica colaborativa (en tiempo de COVID) Papel del estudiante

Escribe Carlos Bravo Reyes

En los dos comentarios anteriores abordé primeramente la transición de una didáctica organizativa, apoyada en la relación profesor estudiante, que enfatiza más en consignas que en hechos precisos, mientras que en el segundo trabajo dirigí el análisis al trabajo del profesor.

En esta ocasión esbozaré las ideas en relación al estudiante. El proceso pedagógico gira alrededor de sus dos principales componentes personales: estudiante y profesor, sin dejar de lado otros elementos de la sociedad que juegan un papel importante. Tradicionalmente conocemos que el estudiante es el centro del proceso, que se organiza tomando en cuenta sus posibilidades, nivel de desarrollo, intereses, gustos entre otros muchos elementos. En los diseños curriculares se insiste en formar estudiantes activos, con liderazgo, centrados en una dinámica significativa entre otros muchos calificativos. Sin embargo de la teoría expresada en estos diseños a la práctica hay un gran trecho.

¿Conocemos a nuestros estudiantes?

Muy poco, estamos lejos de poder detectar sus gustos y preferencias aunque hagamos encuestas de todo tipo. Debemos admitirlo, resulta complejo ubicarnos en el rol del estudiante, no podemos ni debemos pensar como él. Nuestros estudiantes universitarios cada vez son más los que nacieron con Internet, los que emplean equipos móviles, los que viven en la instantaneidad y participan en muchas redes sociales. A veces en algunas que los profesores ni siquiera hemos escuchado alguna vez.

Podemos aprovechar su sentido de pertenencia a las redes sociales para insistir en el llamado aprendizaje cooperativo o grupal, objeto de la didáctica colaborativa. La principal base científica es el paradigma constructivista, apoyada en especial en el enfoque histórico cultural. De modo general se entiende que la formación del conocimiento es propio del individuo, con la ayuda de los demás.

La mayoría de los teóricos en este tema reconocen que la construcción de significados por parte del estudiante se da principalmente por el descubrimiento, el análisis o comprensión de los conocimientos y la aplicación de este a la solución de problemas, tanto en la vida práctica como en actividades simuladas, donde interviene la interacción con los demás.

El trabajo grupal es una necesidad, está demostrado como las soluciones a numerosos problemas se dan solo cuando se trabaja en equipo. Si a esto añadimos el empleo de las redes sociales y las habilidades comunicativas que se desarrollan en las mismas tenemos una buena visión de cómo encarar el trabajo colaborativo

Tres principios básicos rigen el trabajo colectivo: la actividad, el colectivismo y el enfoque individual. Trabajar de este modo permite que el estudiante deje de ser un consumidor de información para dirigirse a la búsqueda de conocimientos, leyes y regularidades que le permiten interpretar los fenómenos de la realidad de manera independiente y emprender su transformación creadora. El colectivismo favorece la elevación de la responsabilidad del estudiante, la exigencia en el trabajo individual y grupal , la seguridad en el aprendizaje, la mejora de su identidad personal, la motivación en el aprendizaje y el desarrollo de su personalidad como un ser altamente independiente y capaz de tomar decisiones.

Pero lo anterior se convierte en consigna cuando solo queda en el enunciado. Para evitar lo anterior el papel del profesor es decisivo, en su carácter de organizador del aprendizaje colaborativo debe cumplir también con la función de control. Este es el lado débil del trabajo grupal, la mayoría de los profesores consideran bajo la noción del aprendizaje constructivista que es una responsabilidad única del estudiante y por ende el control lo realizan principalmente como evaluación al concluir el trabajo.

Por el contrario el control del profesor no se puede limitar a una sola etapa del trabajo grupal, sino que debe ser constante en todos los momentos. Desde la creación del grupo, hasta la selección de los temas, la discusión grupal, el trabajo independiente, hasta la aplicación y los resultados obtenidos. Es un gran trabajo para el profesor, aunque con algunos recursos actuales puede mejorar su efectividad y reducir el tiempo. Un ejemplo de ello es trabajar en línea con un documento en Google Drive donde el profesor puede participar desde el inicio del trabajo, observando el trabajo de los estudiantes y apoyándolos con ideas a la solución de los problemas propuestos.

El estudiante que necesitamos debe estar preparado para resolver problemas y retos de diferentes grados de complejidad presentados por el profesor. Para ello deben informarse a través de la variedad de medios digitales a los que acceden con frecuencia, compartir esta información con sus compañeros de grupo y buscar las mejores soluciones al problema presentado. Es evidente que el profesor debe seleccionar o crear problemas que sean en parte conocidos por el estudiante, pero que para su solución definitiva requiere de nueva información, la discusión en el grupo y de ser posible su aplicación práctica para verificar dicha solución.

La actitud de los estudiantes debe modificarse al comprender que el trabajo cooperado, que no excluye su individualidad, es decisivo en su aprendizaje. 

Para concluir debemos regresar al papel organizador del profesor, su presencia de una manera u otra está en todas las etapas del trabajo grupal. Esa es una gran diferencia con la didáctica organizativa que se dirige más a chequear el resultado final sin intervenir de manera directa en todas las etapas. 

En el siguiente comentario abordaremos la relación método medio. 

Tomado de 366-días con permiso de su autor

jueves, 7 de mayo de 2020

12 ideas para la docencia digital

Escribe Cristóbal Suárez

Douris Man with wax tablet


1. La educación digital no es la misma educación, pero digital. La educación digital es otra experiencia de enseñanza y aprendizaje


2. Ya que se trata otra experiencia educativa no basta con digitalizar los contenidos, hay que repensar la asignatura.


3. Repensar la asignatura no es solo pensar la tecnología. Antes de centrarse en con qué herramienta educar, hay que despejar preguntas como para qué, qué, cómo, con quien, cuándo y cómo evaluar el aprendizaje.


4. La tecnología debe ser consistente al modelo pedagógico que se asuma, pero además debe ser significativa para la experiencia de aprendizaje.


5. La tecnología digital ofrece un entorno de aprendizaje donde no todo lo deseado podrá ser posible de experimentar, pero eso no es licencia para hacer lo mismo de siempre, pero con algo nuevo. 

6. La actividad del alumno/a o del equipo de alumnos es el centro de la experiencia de aprendizaje online. No se trata de que leer únicamente, sino también debatir, cooperar, diseñar, valorar, proponer, analizar, etc. 

7. No se trata de dar clases con tecnología, se trata de seleccionar las mejores experiencias y recursos online para el aprendizaje que el conocimiento sobre nuestros alumnos y sobre la materia, la experiencia docente y el entorno tecnológico permitan articular.

8. La comunicación profesor-alumno y entre alumnos no será la misma, en la mayor parte de casos será textual, también podrá ser síncrona (chat o videos online) o asíncrona (foro o comentarios de tares). En cualquier caso, cada herramienta quita y añade patrones de comunicación diferentes a la forma presencial.


9. Un estudiante, y más en una situación virtual, necesita claridad no solo en la forma en que se estructuran, diseñan y comunican los contenidos, sino sobre todo en la descripción de la actividad de aprendizaje.

10. Estar a distancia no significa dejar solos al alumnado. La retroalimentación sobre el aprendizaje es sustancial, así como “dar señales de vida” alentando el trabajo para mantener el interés en las actividades de aprendizaje.

11. No dar por hecho que los alumnos son Nativos Digitales. Quizá muchos alumnos tengan habilidades técnicas avanzadas, pero saber buscar información, crear contenidos, seguridad digital, comunicarse de forma eficaz o resolver problemas de su aprendizaje online siempre serán temas en construcción. 

12. Además de los contenidos que ya dispone un docente, es necesario contar con otros recursos online y de acceso abierto. Hay que recurrir a los Recursos Educativos Abiertos (REA) y validar los mejores para nuestro alumnado.