viernes, 24 de junio de 2016

¿Estamos haciendo Elearning en serio?

Escribe Joanna Prieto

Hace unos días fui invitada a debatir sobre los retos del elearning y de como aún tenemos mucho por avanzar en esta metodología de aprendizaje. A pesar de contar hoy en día con mayores y mejores recursos parece no ser suficiente para garantizar al final, el verdadero aprendizaje que se ajuste a los objetivos del aprendiz y tenga un 100% de satisfacción y resultado. Por otra parte y sin olvidar, que toda mejora que se haga hoy apunte a nuevas formas de aprendizaje que respondan efectivamente a las necesidades actuales y del futuro ante los complejos entornos globales, sociales y económicos. ¿Estamos haciendo elearning en serio?
Si bien es innegable que la tecnología ha permitido solucionar algunas de las barreras de la educación en términos de cobertura, costos y alcance, también es cierto que la mera incursión de ésta, no ha garantizado resolver otras como la motivación, la interacción y la co-creación que vistos en crudo, refieren a asuntos propiamente de la acción social de las personas que intervienen en el proceso. Es decir, que, dejando de lado la tecnología, el gran problema y reto recae en el rol activo, responsable y consciente de aprendices y docentes por un lado, y por el otro, de los modelos y metodologías (pedagogía) que se diseñan donde los contenidos también cobran un papel relevante. Ello contribuye a identificar y dejar de pensar que la tecnología es la única salvación o que al contrario tiene gran responsabilidad en el éxito o no hoy de la educación.
Bajo la anterior premisa podemos seguir profundizando y dividiendo el asunto en 5 elementos fundamentales:
  1. MODELO PEDAGÓGICO: toda acción formativa en línea debe contar con un constructo pedagógico detrás, ver la educación online desde una única arista es un craso error, la educación debe procurar la formación integral; preocuparse por cómo se aprende, cómo se enseña, cómo se evalúa y se retroalimenta, por metodologías que permitan asimilar mejor los conocimientos y las habilidades para que el aprendizaje sea significativo y efectivo. Así las cosas hay que darse a la tarea de pensar pedagogías que procuren un aprendizaje profundo que incluyan estrategias personalizadas promoviendo la autonomía, la creatividad, la metacognición, etc,  así como la creación de comunidades de práctica que fortalezcan la interacción, la colaboración y la co-creación. ¡Un modelo centrado en el aprendiz!
  2. PROCESOS: refiriéndome concretamente a los dos principales como el de gestión (administrativo); que debe articular y dar soporte efectivo a la acción formativa y el segundo, el académico que debe garantizar la correcta aplicación del modelo pedagógico, el uso de didácticas adecuadas, el cumplimiento de un currículo, etc. Y aunque acá intervienen otros procesos claves, lo importante es entender cuáles son de soporte y cuáles los misionales para su planeación estratégica, correcta gestión e inversión.
  3. TECNOLOGÍA: pensada para facilitar la articulación de todos los elementos. Las TIC por sí solas no garantizan una experiencia de aprendizaje exitosa. No son el único componente de innovación del proceso de aprendizaje, pero usadas apropiadamente ofrecen múltiples formas para aprender ni nunca de remplazar al docente. Las nuevas tecnologías son importantes para la búsqueda, filtro, procesamiento, evaluación, manejo, etc de la información y hacer éstas funciones más eficientes. Una plataforma o LMS está al servicio del modelo pedagógico, de los actores de formación y del aprendizaje, no al contrario. 
  4. RECURSO HUMANO: y me referiré a dos en particular, a los docentes y a los aprendices. Frente a los primeros, hay mucho por decir, pero lo resumo en nuevos roles y funciones más allá de la mera cátedra, a un rol más facilitador, inspirador, innovador y co-creador de actividades y proyectos que desarrollen la metacognición, la creatividad, el pensamiento crítico y complejo, la comunicación efectiva y la solución a problemas del mundo real y glocal. En lo que respecta al estudiante, hay que ayudarle a reconocer sus procesos metacognitivos para que sepa autorregularse y pueda diseñar apropiadamente sus propias estrategias de aprendizaje y así se reconozca como un actor activo, responsable y co-creador. Los estudiantes de hoy son actores activos más que meros espectadores. 
  5. CONTENIDO: es eLearning no eReading y acá se ha fallado mucho, los textos planos poco atractivos e interactivos no retienen ni enamoran y por el contrario, llevan al estudiante a lo tradicional en vez de recrear de una manera más dinámica, multidimensional y multimedial el conocimiento. El diseño instruccional, la interface visual, la articulación con otras funcionalidades que estimulen la colaboración y la co-creación (claves para el aprendizaje activo) independiente del momento, del dispositivo, del lugar pero no del aprendiz son fundamentales para mantener la motivación y la interacción. Contenido también es todo aquello que pasa fuera del aula y se convierte en experiencia de aprendizaje; más allá de la plataforma y el aula virtual, está el mundo entero, las bibliotecas, los museos, las granjas, las comunidades locales, empresas, etc. Estos son escenarios donde ocurre el aprendizaje y es contenido puro.

Tomado de Joanna Prieto con permiso de su autora