En esta entrada se presenta una reflexión sobre la pertinencia de añadir el término “digital” al concepto de EaD, dando cuenta de cómo los rasgos clásicos de la educación a distancia —separación física de docentes y alumnos, mediación tecnológica y planificación institucional y docente— se mantienen, aunque adaptados a la sociedad hiperconectada. Se concluye que la EaD digital puede ser vista como una variante renovada de la EaD, con la misma base conceptual, pero engrandecida por la inmediatez y la interactividad de los aportes digitales.

DE LA EDUCACIÓN A DISTANCIA A LA “EDUCACIÓN A DISTANCIA DIGITAL”
En una entrada anterior revisamos la historia y evolución de la EaD, desde la enseñanza por correspondencia hasta la inserción masiva de entornos en línea. Sin reiterar aquí ese recorrido, baste recordar que la educación a distancia siempre ha implicado, en esencia, una comunicación mediada para solventar la ausencia de un aula física continua, y que cada etapa histórica incorporó tecnologías dispares (correo postal, teléfono, radio, televisión, videoconferencia, etc.) para cubrir ese fin.
Entonces, ahora, ¿sería pertinente añadir a la expresión “Educación a Distancia” el término “Digital”? La respuesta por nuestra parte es afirmativa, siempre que se entienda que la digitalización actual no elimina el esquema básico de la EaD, sino que introduce nuevas herramientas —plataformas virtuales, videollamadas, redes sociales, aprendizajes inmersivos, tutorías inteligentes— que agilizan y potencian la interacción y la creación y distribución de contenidos. No obstante, es importante subrayar que esta denominación pone el foco en la mediación digital, dejando de lado formatos convencionales o analógicos que, en determinados contextos, siguen siendo relevantes.
Enumeremos algunos argumentos que nos invitan a agregar en los programas y proyectos actuales de EaD el término “Digital”:
- Distinción tecnológica. Las primeras generaciones de EaD utilizaban soportes impresos y medios analógicos; hoy se habla de “digital” para remarcar que en la mayoría de los programas o proyectos, casi todo el proceso sucede en entornos informatizados y conectados a internet.
- Amplitud y ubicuidad. Lo digital permite múltiples formatos (texto, audio, vídeo, simulaciones interactivas) y promueve una inmediatez en las comunicaciones (foros, chats, correos, videollamadas, metaverso), superando las limitaciones de la correspondencia postal y el teléfono.
- Importancia del diseño y la accesibilidad. Sin embargo, la educación a distancia digital no es sinónimo de calidad automática. Como siempre, hace falta un diseño pedagógico que adapte los materiales y las interacciones a la naturaleza de las tecnologías en uso, velando por la calidad y el acceso de todos los participantes en el programa educativo.
En síntesis, “digital” no altera la estructura conceptual de la EaD, pero sí describe el tipo de mediación actualmente dominante excluyendo, eso sí, es importante destacarlo, la mediación no dominante, la de antes.
COMPONENTES CENTRALES Y BENEFICIOS DE LA EAD DIGITAL
Podemos resumir los rasgos fundamentales, la esencia, que definen y permanecen en esta nueva “Educación a Distancia Digital”:
- Separación espacial y, en muchos casos, temporal. El acto formativo no transcurre en un aula convencional. En su lugar, docentes y alumnos se comunican mediante entornos virtuales y dispositivos móviles.
- Planificación y soporte institucional. Como ya se recalcó, no es una mera autoformación, sino que una organización educativa y sus cuadros docentes, definen los objetivos, diseñan la metodología, elaboran materiales y acreditan los aprendizajes.
- Diálogo didáctico mediado. La tecnología digital se convierte en el medio para la bidireccionalidad y la interacción, que pueden ser síncronas (videoconferencia, mensajería instantánea) o asíncronas (foros, correo, repositorios de contenidos).
- Aprendizaje autónomo o colaborativo. El estudiante conserva una amplia libertad para organizar su tiempo, aunque puede participar en dinámicas colaborativas y proyectos grupales en espacios en línea que acrecientan el valor de esta metodología.
Por su parte, estos formatos digitales de educación a distancia ofrecen una serie de beneficios añadidos nada desdeñables, tales como:
- Recursos y multiformato. Desde bibliotecas virtuales hasta laboratorios remotos, el alumno dispone de un ecosistema de aprendizaje antes impensable.
- Retroalimentación inmediata. Herramientas como foros, videollamadas o sistemas de mensajería favorecen respuestas en tiempo real o soluciones a dudas en pocas horas o minutos.
- Comunidad virtual y aprendizaje colaborativo. Las redes sociales y los entornos virtuales de colaboración hacen posible que los estudiantes trabajen juntos, intercambien ideas y superen la soledad del estudio no presencial.
- Analítica del aprendizaje: Las plataformas digitales permiten un proceso personalizado basado en datos sobre la actividad y prigreso del alumno.
En una entrada muy posterior de la serie abordaremos los riesgos, retos y aspectos críticos de esta educación a distancia digital. Les esperamos.
CONCLUSIÓN
Más allá de los riesgos enumerados, pensamos que hablar de educación a distancia digital no implica inventar una modalidad exenta de los rasgos clásicos de la EaD; supone la adaptación de aquellos principios a las posibilidades de la era digital, con mayor inmediatez, multiformato y diversidad de interacciones. El eje sigue siendo un proceso planificado y didáctico en el que profesores e instituciones organizan y guían a los estudiantes, físicamente separados, mediante la mediación tecnológica.
Lejos de desplazar el término “a distancia”, la incorporación del adjetivo “digital” matiza la forma de esa mediación, cada vez más sostenida por plataformas y redes. Si la educación a distancia siempre requirió tecnología, hoy esa tecnología es de tipo digital y en línea, ofreciendo escenarios más ricos y dinámicos.
En definitiva, la EaD digital se entiende como la continuidad de la EaD, potenciada por las herramientas de la sociedad de hoy. Mantiene la misma finalidad, formar y acompañar a personas que no pueden o no desean acceder a un aula tradicional de manera continuada, y enfatiza la interacción y la accesibilidad global. El desafío es maximizar la ventaja de lo digital sin perder la esencia pedagógica ni caer en la superficialidad tecnológica.
CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DEBATE
- Inclusión y equidad digital: ¿Cómo podemos integrar de manera efectiva la EaD digital sin excluir a aquellos estudiantes y docentes que carecen de acceso a tecnologías de calidad o conectividad estable?
- Diseño pedagógico y personalización del aprendizaje: ¿Qué estrategias de diseño pedagógico pueden fomentar la interactividad y la personalización en entornos digitales, garantizando al mismo tiempo la calidad y autenticidad del proceso formativo?
FUENTE
García Aretio, L. (2020). Bosque semántico: ¿educación/enseñanza/aprendizaje a distancia, virtual, en línea, digital, eLearning…?. RIED-Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 23(1), 9–28.
Tomado de Contextos universitarios mediados
García Aretio (27 de febrero de 2025). 80 años. Compendio EaD (15). Educación a distancia, ¿digital? Contextos universitarios mediados. Recuperado 10 de marzo de 2025 de https://doi.org/10.58079/13e0b
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