jueves, 17 de diciembre de 2020

Maestros, lectura y educación, ¿se puede enseñar sin tener hábito lector?

 Escriben Santiago Yubero[i] y Elisa Larrañaga[ii]

Directores de la Revista Ocnos Universidad de Castilla-La Mancha

Sabemos que las palabras permiten viajar a nuestras mentes por el laberinto de sus significados y hay palabras que en el mundo real permanecen unidas, haciéndonos transitar por territorios comunes. Este es el caso de las que forman parte del título de este trabajo (maestros, lectura y educación) que, seguramente, nos desplazan al espacio de nuestras vivencias escolares. Un territorio común en el que todos hemos adquirido muchas de las experiencias claves de nuestra vida, hasta el punto de marcar los pasos de nuestro propio futuro.

Sin duda, el papel de la escuela es hacer el mundo interesante a los niños para convertirlo en materia de estudio. Y la posición del maestro, como señala Larrosa (2019, p. 42) ha de ser, básicamente, “la de un lector que da a leer”, que construye hilos argumentativos, comentarios esclarecedores, que elabora transiciones…  “y cuya única autoría está en la selección que hace de los textos y el modo en que sugiere un itinerario posible de pensamiento…lo que aún podríamos llamar, simplemente, lectura”.

La escuela es un lugar para aprender, que ofrece a los niños y a los jóvenes un espacio particular y especial para conocer el mundo, y lo hace de la mano de sus maestros. Convertir a los alumnos en estudiantes, como dice el mismo autor, es el verdadero éxito de la escuela y, sin duda, el principal argumento de la profesión de maestro.

En el espacio de la escuela se ha de ofrecer lo necesario a los niños y jóvenes para que, a través del estudio, puedan formarse y aprender todas aquellas cosas que merecen la pena por sí mismas y que, posiblemente, no se puedan aprender del mismo modo en otros contextos. Se trata de un proceso sostenido en el tiempo, basado en la motivación, en la creación de intereses, en la construcción de relaciones positivas y fructíferas. Todo este proceso educativo es una suerte de roedura del envoltorio de las cosas que nos rodean, para llegar a su conocimiento a partir de la reflexión y la construcción de argumentos que nos sirvan para entender el mundo y a nosotros mismos, como parte de él.

Y en este punto, podemos afirmar que la lectura es el corazón de todos los procesos educativos; por ello, la escuela y los maestros deben cuidar la lectura, como la herramienta básica que es de la educación y del acceso a la información.

La investigación ha mostrado que la capacidad lectora está vinculada al éxito en los aprendizajes escolares (Yubero, Larrañaga y Sánchez-García, 2011); y también se ha encontrado una relación significativa entre las calificaciones escolares y el gusto por la lectura (Molina, 2006).

Los alumnos suelen llegar a la escuela con una formación prelectora que han adquirido en casa y dentro de su propio entorno. El papel de los maestros es crear el clima apropiado para potenciar la lectura y escritura de sus alumnos y, para ello, deben tener conocimientos literarios actualizados y ser capaces de plantear una amplia gama de actividades que sirvan para motivar el gusto por la lectura y para tratar de construir el hábito lector (López-Valero, Encabo y Jerez, 2016). Cada vez existen más evidencias de la influencia que ejercen los propios hábitos lectores de los maestros sobre sus prácticas docentes y para el fomento de la lectura en el aula (Granado y Puig, 2014). Parece corroborarse que las experiencias personales de lectura de los futuros maestros van a ejercer una influencia decisiva sobre el modelamiento de actitudes y hábitos lectores en los niños. De hecho, hay autores que consideran que si un maestro mantiene una relación débil con la lectura difícilmente va a contribuir a desarrollar en sus alumnos una motivación real por la lectura.

¿Qué conclusiones podemos sacar con respecto al papel del maestro en la construcción del gusto por la lectura de sus alumnos? Sin duda, que es determinante, aunque existan otros factores relevantes para crear un contexto apropiado que genere el valor de la lectura necesario en los niños y jóvenes, como son la propia familia y las imágenes proyectadas por la sociedad. Sabemos, también, que las conductas que se quieren educar, inicialmente, han de ser reforzadas, pero que lo que realmente ejerce una notoria influencia para la construcción de los hábitos lectores son los procesos de aprendizaje social, donde la observación e imitación de las personas que ejercen como modelos para estos niños va a ser clave. Dentro de estos modelos, se encuentran lo padres, los hermanos y, por supuesto, los maestros.

Entonces, entendemos que los maestros deberían potenciar la animación a la lectura de sus alumnos desde su propia creencia en el valor de la lectura y, por supuesto, desde su propio gusto por la lectura. Si esto es así, no tendría cabida hacerse la pregunta que ocupa nuestro título: ¿se puede enseñar sin tener hábito lector?, porque entenderíamos que todos los maestros lo tienen. Aunque, por desgracia, esto no es así.

Una investigación realizada con 2175 estudiantes de doce universidades españolas (Larrañaga et al., 2008) muestra que solo en 7.7% de los futuros maestros encuestados son lectores habituales y que cuatro de cada diez son no lectores o falsos lectores.

En un artículo reciente, publicado en la revista Bordón (Elche y Yubero, 2019) abordan el interés de reflexionar sobre la formación de los maestros como mediadores de la lectura. Se trata de una investigación con 861 estudiantes del Grado de Maestro de Educación Infantil y de Educación Primaria, de varias universidades españolas. Sus resultados son preocupantes en el sentido de que la mayoría de los futuros maestros no resultan ser lectores habituales, mientras alrededor del 15% se declara abiertamente no lector y el 20% podría incluirse en la categoría de falsos lectores (en esta categoría se incluyen aquellos alumnos que, movidos por la deseabilidad social provocada por la imagen positiva del lector, quieren generar una imagen de lectores, aunque realmente no realicen conductas de lectura habitual). Con respecto a la influencia de las experiencias personales de los maestros en la formación lectora de sus alumnos, los resultados indican que esas experiencias lectoras están formadas por el comportamiento lector y el compromiso con la lectura.

En relación con todo esto, un trabajo del CEPLI (Elche, Sánchez-García y Yubero 2019) publicado en la revista Educación XXI, estudió cómo se inserta la lectura voluntaria en el tiempo de ocio de los estudiantes universitarios, analizando la influencia de la relación del ocio y la lectura con el éxito académico en la universidad. Los resultados indican que la lectura voluntaria realizada libremente durante el tiempo de ocio potencia las capacidades cognitivas que necesitan los estudiantes universitarios y ayuda en su éxito académico. En el contexto universitario la lectura, como señala Carlino (2013), forma parte esencial del núcleo de la vida académica siendo imprescindible para acceder a la información y como elemento imprescindible para adquirir las competencias. Según Moyano (2004), los estudiantes universitarios que son lectores tienen una mejor inserción en la actividad académica. Los resultados de este trabajo, en consonancia con otros estudios, indican que el hábito lector se relaciona con la obtención de mejores calificaciones y, más concretamente, en que leer por placer correlaciona con un mayor rendimiento académico en el contexto universitario. Sin duda, se comprueba que los alumnos universitarios con mejor rendimiento valoran más positivamente dedicar más parte de su tiempo al estudio y a la lectura. De las conclusiones de este estudio se deriva que se han de diseñar propuestas de intervención en la universidad, además de hacerlo en etapas educativas previas, que se centren en la mejora de las habilidades de lectura y en el refuerzo del hábito lector. En unos casos y otros es tarea de las universidades tratar de conseguir mejores resultados de aprendizaje en sus alumnos con propuestas que también potencien el hábito lector, sobre todo en los futuros maestros que han de aumentar lo máximo posible su comportamiento lector y su compromiso con la lectura, porque de ello dependerán en buena medida sus buenas prácticas para el fomento del gusto por la lectura y el hábito lector de los niños y jóvenes a los que tratarán de educar.

Aunque, como señalan algunos autores (Munita, 2016), sería un tanto reduccionista intentar explicar la construcción de los hábitos de lectura de los niños y jóvenes pensando exclusivamente en los maestros porque, sin duda, se trata de un proceso multifactorial.

En un día como este, en el que se celebra el Día del Maestro, no queremos pasar sin agradecer a todos los maestros y maestras que ejercen a diario esta profesión fundamental con orgullo y responsabilidad.

Referencias bibliográficas:

Carlino, P. (2013). Alfabetización académica 10 años después. Revista Mexicana de Investigación Educativa, 18(57), 355-381.

Elche, M., & Yubero, S. (2019). La compleja relación de los docentes con la lectura: el comportamiento lector del profesorado de Educación Infantil y Primaria en formación. Bordón. Revista de Pedagogía, 71(1), 31-45. http://dx.doi.org/10.13042/Bordon.2019.66083

Elche, M., Sánchez-García, S., & Yubero, S. (2019). Lectura, ocio y rendimiento académico en estudiantes universitarios del área socioeducativa. Educación XX1, 22(1), 215-237. http://dx.doi.org/10.5944/educXX1.21548

Granado, C., & Puig, M. (2014). La identidad lectora de los maestros en formación como componente de su identidad docente. Un estudio de sus autobiografías como lectores. Ocnos, 13, 43-63. http://dx.doi.org/10.18239/ocnos_2015.13.03

Larrañaga, E., Yubero, S., & Cerrillo, P.C. (2008). Estudio sobre los hábitos de lectura de los universitarios españoles. CEPLI/SM.

Larrosa, J. (2019). Esperando no se sabe qué sobre el oficio de profesor. Cendaya.

López-Valero, A., Encabo, E., y Jerez, I. (2016). Consideraciones docentes e investigadoras para la Didáctica de la literatura en Educación Infantil y en Educación Primaria. Lenguaje y Textos, 43, 7-14. http://dx.doi.org/10.4995/lyt.2016.5820

Molina, L. (2006). Lectura y Educación: los hábitos lectores y su repercusión académica en la ESO. Ocnos, 2, 103-120. http://dx.doi.org/10.18239/ocnos_2006.02.07

Moyano, E. (2004). La escritura académica: una tarea interdisciplinaria a lo largo del currículo universitario. Revista Textura, 4(4), 109-120.

Munita, F. (2016). Prácticas didácticas, creencias y hábitos lectores del profesor en una escuela exitosa en la promoción lectora. Ocnos, 15(2), 77-97. https://doi.org/10.18239/ocnos_2016.15.2.1140

Yubero, S., Larrañaga, E., & Sánchez, S. (2011). El valor de la lectura y su relación con el comportamiento lector y el éxito escolar en niños de Primaria. En A.M. Ramos e I. Mociño (Eds.), Crítica e investigación en LIJ (pp. 345-356). ANILIJ/Universidad de Minho.

 Cómo citar esta entrada:

Yubero, S. y Larrañaga, E. (2020). Maestros, lectura y educación, ¿se puede enseñar sin tener hábito lector? Aula Magna 2.0. [Blog]. Recuperado de: https://cuedespyd.hypotheses.org/8679

[i] Doctor en psicología y licenciado en pedagogía, es catedrático E.U. de psicología social, decano de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades, director del Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y la Literatura Infantil (Cepli) y director de la revista Ocnos. Coordina el grupo de investigación Psicología, Educación y Lectura (PEL), que trabaja en proyectos sobre el fomento de hábitos lectores y el desarrollo de la comprensión lectora, los valores en la lectura, estudios de género y de violencia entre iguales, así como la creación de materiales para la intervención socioeducativa a partir de la lectura.

[ii] Es licenciada en psicología, doctora en psicopedagogía y titular de psicología evolutiva y de la educación en la Universidad de Castilla-La Mancha. Miembro del grupo de investigación Psicología, Educación y Lectura, subdirectora del Centro de Estudios para la Promoción de la Lectura y Literatura Infantil (Cepli) y del Máster en Promoción de la Lectura y Literatura Infantil.

Tomado de Aula Magna 2.0 con permiso de sus editores

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Actualización (diciembre 2020) del ranking del índice ESCI de Web of Science de Revistas Científicas

 Escribe Lorenzo García Aretio

La más prestigiosa revista española de la categoría de Educación, según Web of Science (WoS) y Scopus, es la revista Comunicar. Pues bien, desde hace dos años los servicios técnicos de esta revista vienen ofreciendo una simulación que pretende visualizar cómo se posicionarían las revistas de las categorías de Educación del Emerging Source Citation Index (ESCI) de WoS, de acuerdo a su Factor de Impacto (FI). El objetivo de este trabajo, según sus promotores, es aumentar el conocimiento de esta base de datos de revistas así como aportar una visión externa al producto, aumentando la transparencia de la herramienta y propiciando que autores y editores obtengan un mayor conocimiento de las revistas de las categorías de Educación de ESCI. Los datos han sido calculados según las citas que reciben los artículos en Web of Science Core Collection.

Pues bien, esta interesante aportación se viene haciendo, como suele ser habitual en otras bases de datos y rankings de revistas, hacia los meses de junio y julio de cada año. Ahora, desde la revista Comunicar, han actualizado esta información, relativa a la simulación del Factor de Impacto (IF) de estas revistas que correspondería a 2020, en este mes de diciembre de 2020.

Ya informamos en este mismo blog el pasado seis de julio sobre este mismo ranking referido a estas mismas revistas. Nos congratulamos de que todo sean buenas noticias para RIED. Revista Iberoamericana de Educación a Distancia. Si en julio aparecía la RIED ocupando a nivel internacional el puesto 28 (de 551 revistas), figurando en el Decil 1 del ranking, con un hipotético Factor de Impacto igual a 1,651 y un Percentil = 94, ¡atención!, en la actualización (correspondiente a 2020) realizada en este mes de diciembre, la RIED, de un total de 544 revistas a nivel internacional, de la categoría de WoS de Educación, indexadas en este índice ESCI, figura en el puesto 4º (de 544), naturalmente mantiene el Decil 1 del ranking, con un hipotético Factor de Impacto de 2,045, logrando en esta actualización, el Percentil 99 (sólo cinco revistas mundiales, de ESCI, en este Percentil y sólo dos españolas). Ver en el sitio oficial de Comunicar.

                     Total de revistas de educación indexadas en ESCI (WoS) = 544

Si seleccionamos sólo las revistas españolas de educación, la RIED se sitúa en el segundo puesto, tras Journal of New Approaches in Educational ResearchVer en el sitio oficial de Comunicar.

                    Total de revistas españolas indexadas en ESCI (WoS) = 73

Tanto el cuarto puesto a nivel mundial, obviamente, como el segundo a nivel español, se mantienen si consideramos a todas las revistas de Educación de ESCI del ámbito Iberoamericano (Latinoamérica + España + Portugal).

Otro logro que agregamos a los ya señaladas en este post. Como siempre estos avances son debidos a todo el equipo editorial de RIED, a su destacado Consejo Editorial, a los revisores internacionales, a los coordinadores de los Monográficos, a todos los lectores, pero, fundamentalmente, a los autores que confían en RIED a la hora de difundir su excelente producción científica.

Citar así esta entrada:
García Aretio, L. (07/12/2020). Actualización (diciembre 2020) del ranking del índice ESCI de Web of Science de Revistas Científicas. Contextos universitarios mediados. (ISSN: 2340-552X). Recuperado de https://aretio.hypotheses.org/5337.
Tomado de Contextos universitarios mediados con permiso de su autor

martes, 15 de diciembre de 2020

Formación profesional y universitaria, ¿sustitutivas o complementarias? Algunas consideraciones para la reflexión estratégica

 Escriben:Eva M. de la Torre, Carmen Pérez Esparrells y Susana Morales

En España, la formación profesional (FP) superior y universitaria parecían tipos de formación sustitutivas. Es cierto que algunos estudiantes de FP terminaban (y terminan) cursando un título universitario. Sin embargo, los estudiantes universitarios no se planteaban cursar una FP tras finalizar sus estudios. En definitiva, el sistema educativo español se visualizaba de manera lineal, ocupando la formación universitaria el escalafón superior.

¿Un cambio de tendencia?

No obstante, estas tendencias están cambiando. La realidad nos está mostrando que algunos graduados universitarios, más que nunca, están cursando ciclos formativos de grado superior, sobre todo en la FP dual, aunque las cifras concretas son muy difíciles de adivinar. Esta modalidad de FP es visualizada por los estudiantes sin experiencia como un acceso al mundo laboral que es difícil de conseguir en titulaciones universitarias con tasas de paro elevadas.

Mientras tanto, en España parece que aún las universidades no nos hemos parado a pensar en las implicaciones y oportunidades de esta complementariedad entre FP y universidad. Quizás porque no tengamos tan claro este fenómeno de flujos de estudiantes entre los dos niveles de educación superior. De hecho, cuando hablamos de educación superior en los medios de comunicación y en las publicaciones científicas, en la gran mayoría de los casos todavía nos estamos refiriendo exclusivamente a la educación universitaria, cuando en el ámbito europeo se incluye, en muchas ocasiones, a la FP.

Mientras tanto, algunos de nuestros vecinos europeos estructuran sus Sistemas de Educación Superior prácticamente equiparando las instituciones de formación vocacional y profesional (la llamada vocational training) y las universidades (véase por ejemplo el caso de éxito del “ausbildung” en Alemania). Esta estructuración de los sistemas de educación superior refleja la fuerte complementariedad entre FP y educación universitaria. Ésta es la gran oportunidad, al tiempo que el gran reto, que tiene el sistema de educación superior en España.

¿Se está difuminando la frontera entre la FP y la universidad en España?

Parece que en España la frontera entre FP de grado superior y universidad se está empezando a difuminar en el ámbito docente. Éste es un asunto que nos preocupa a los docentes, pero que los académicos y, en concreto, los economistas de la educación, no ponemos encima de la mesa, y nos limitamos a discutirlo puntualmente en pasillos y despachos.

La universidad, centrada en la formación de estudiantes en ámbitos avanzados, con un fuerte bagaje cultural y una filosofía universal y de exploración y extensión del conocimiento, cada vez está dando más importancia al concepto de empleabilidad y a la inserción laboral de sus egresados. Así, entre sus planes docentes, cada vez más se persigue una adecuación entre la formación ofrecida a los estudiantes y las demandas del mercado laboral, existiendo presiones para incluir contenidos técnicos cada vez más específicos (y menos “universales”) en las titulaciones.

Esto no es negativo, ni mucho menos. Que no se nos malinterprete, pues la utilidad personal de un Grado para un estudiante pasa en buena parte por la posibilidad de obtener un empleo tras egresarse. No obstante, debemos tomar conciencia de que este fenómeno acerca los ámbitos docentes de Universidad y FP.

El reto de los ciclos formativos de grado superior

Muchas universidades privadas ya están impartiendo ciclos formativos de grado superior como parte de su oferta formativa (CEU, Universidad Europea, Alfonso X el Sabio, entre otras). Asimismo, algunas universidades públicas también se han lanzado a este reto (véase por ejemplo los casos de la Universidad Autónoma de Barcelona), aunque todavía en menor medida.

La acogida por parte de estudiantes y empresas es buena y, aunque el principal inconveniente puede ser el precio de cada curso académico, la existencia de becas convocadas por el Ministerio de Educación o por cada Comunidad Autónoma pueden atenuar esta dificultad.  En este sentido, la mayor oferta de estudios de FP de grado superior por parte de universidades está en Madrid, donde estudiar FP en institutos públicos tiene un coste anual de 400 euros y existen becas para los alumnos que cursan estos estudios en centros privados.

Pero ¿realmente esta situación es el futuro de todas las titulaciones y de todas las universidades? La empleabilidad comienza a ser verdaderamente una gran preocupación tanto en los centros que imparten ciclos formativos de grado superior como en las universidades, ya que la formación para el empleo empieza en las aulas, tal y como demuestran los numerosos Observatorios de Empleabilidad y análisis prospectivos.

Sin embargo, habría que valorar si el objetivo es que la FP pase a ser impartida en las Universidades. O si, por el contrario, esto llevará a que se convierta en “otro tipo” de titulación universitaria y pierda las ventajas que ofrece en la actualidad.

Complementariedad entre FP y universidad

Por una parte, como se ha mencionado, no era extraño que los estudiantes de FP superior accediesen a la universidad para complementar su formación técnica y específica con el bagaje cultural universitario y el “barniz” más generalista que reciben allí, en la universidad, los estudiantes.

Para ello, se establecieron pasarelas reguladas por el Ministerio de Educación desde la LOGSE, así como procedimientos de reconocimiento de estudios que permiten la convalidación de créditos universitarios a los alumnos procedentes de FP (si bien, son las universidades las que tienen competencia para concretar estas convalidaciones en cada una de sus titulaciones).

No obstante, en la actualidad, nos encontramos cada vez más con el proceso contrario. Éste sería el ejemplo de los Graduados en Arquitectura que, al no encontrar un empleo, optan por cursar una FP dual en Edificación Civil. O los Graduados en Química, que buscan una mayor especialización cursando FP en Análisis y Control de Calidad o Química Industrial. En otras palabras, se rompe esa linealidad de las etapas educativas que tenemos en mente tanto profesores como estudiantes y sus familias: tras finalizar sus estudios de Grado, algunos egresados universitarios optan por una FP y no por un Máster. Y es que la complementariedad entre FP y universidad no sólo es fuerte, sino que es creciente y bidireccional.

Una complementariedad bidireccional: cuestión de competencias

Esta complementariedad podría explicarse en términos de competencias. Los diversos estudios sobre el futuro del trabajo existentes (ej. World Economic Forum, 2020Gonzalez-Vazquez et al., 2019), coinciden en que los futuros empleos requerirán crecientemente de trabajadores con (de la Torre y Perez-Ortiz, 2020 -en prensa-, p.17):

  • Una formación técnica fuerte y muy específica (incluyendo competencias digitales avanzadas).
  • Amplio despliegue de otras competencias cognitivas avanzadas: ej. capacidad de aprendizaje, razonamiento y pensamiento crítico, etc.
  • Competencias no cognitivas: con especial énfasis en las socio-emocionales y de adaptación.
  • Competencias digitales básicas: su uso será generalizado en la mayoría de trabajos.

Las (otras) competencias cognitivas avanzadas necesitan mucho tiempo para desarrollarse, y son buena parte del valor añadido que supone la universidad (formación muy amplia y completa durante al menos cuatro años en una fase avanzada del ciclo educativo). Por otro lado, la formación técnica fuerte, en muchos casos es ofrecida por la FP o incluso por las propias empresas (la FP dual ofrece una combinación de ambas).

Mayor complementariedad implica mayor necesidad de colaboración

Actualmente, ya nos estamos encontrando con experiencias de estrecha colaboración Universidad-FP en los Másteres profesionalizantes de las Facultades de Educación y Profesorado. A modo de ejemplo, dos de las autoras de esta entrada estamos participando en el Máster Universitario en Formación de Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato en la UAM.

Esta colaboración Universidad-FP está generando un importante valor añadido en el Máster, con fuerte implicación de todos los profesores involucrados en la universidad y en los IES, y con buenos resultados de los estudiantes que realizan sus prácticas en los IES.

Pero ojalá esta buena práctica de colaboración universidad-IES se trasladara al nivel institucional, autonómico e incluso estatal. De esta manera Ministerios, Consejerías y Departamentos de Educación de las CCAA, y líderes universitarios y directores de los centros de FP se implicarían en alcanzar una aproximación bottom-up que impulse la colaboración entre FP y universidad con una planificación y responsabilidad estratégica.

El sistema educativo lineal «ha muerto»

Cabe por último mencionar que estamos en un momento de cambio en el que las instituciones (y los sistemas) educativos deben reinventarse. El sistema educativo tradicional lineal “ha muerto” con la globalización, y con la pandemia el proceso de digitalización y de cambio de las metodologías educativas se ha acelerado. Quizá ésta sea una oportunidad para que la formación profesional y la universitaria aprendan a compaginarse y busquen la complementariedad.

En definitiva, la rotura de barreras físicas de la enseñanza presencial con la revolución tecnológica y virtual acontecida en el ámbito educativo en este año 2020, y la necesidad de una personalización de los aprendizajes y las trayectorias académicas, van a abocar al entendimiento de estos dos niveles educativos. Estos terminarán superpuestos en pro de una mayor empleabilidad e inserción laboral de los estudiantes de la educación superior. Estas acciones y acontecimientos son motivos para la esperanza, aunque quede mucho camino por delante.

Mirando al futuro

Así, la universidad no puede vivir de espaldas a la FP. Y la FP que se imparte en los IES (y máxime la FP dual que se realiza en los centros educativos y en los centros de trabajo) no puede vivir de espaldas a la universidad. Éstas son crecientemente complementarias en la formación de la masa laboral y su capacitación para los trabajos que surjan en el futuro.

En este contexto, y siguiendo la corriente científica y de opinión pública que exige que las Instituciones de Educación Superior (universitarias y no universitarias) se comporten de manera crecientemente estratégica, parece claro que las universidades deben incluir estos fenómenos en sus agendas y reflexionar sobre la mejor manera de posicionarse y colaborar con la FP, así como comunicar claramente cuál es ese valor añadido que aporta la universidad a la educación superior española. De lo contrario, estos fenómenos podrían añadir más leña al proceso de desvalorización de la universidad española que está teniendo lugar entre la opinión pública. También es hora de dejar de mirar a la FP como un hermano pequeño y darle la relevancia y el rango que merece.

Tomado del Blog de Studia XXI con permiso de sus editores

viernes, 11 de diciembre de 2020

La privacidad: el derecho más importante de nuestro tiempo…

 Escribe Marvin G. Soto

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Catalicemos primeramente que Internet ya no es solo un mundo virtual, es una dimensión extendida de la realidad que impregna nuestras vidas, ¡es parte de nuestro día a día! Es decir, trabajamos, socializamos, convivimos, compartimos, informamos, hacemos negocios y nos comunicamos a través de esta plataforma global.

La sociedad actual ha exigido ser más diversa, cree estar más “informada” o al menos eso expresa, aunque hay senda evidencia de que un alto porcentaje de lo que se informa cae en la categoría de “fake news”.-

Sumemos que, las mismas boronas digitales que dejamos, han modelado gemelos digitales nuestros que, al interpretarnos, tienen la capacidad de generar y sugerir contenidos basados en nuestro comportamiento digital, que pueden alterar nuestra realidad o bien estimular nuestras inclinaciones.

Evidencia además que los datos son hoy el oro líquido de nuestro tiempo, nuestros datos, nuestra información… mucha de ella privada, la cual voluntariamente hemos puesto a disposición de las múltiples plataformas globales.

Reflexiono, entonces que la privacidad tiene que ser integral, capaz de separar los diferentes contextos de nuestras vidas. Alguna vez la separación debía ser solo física y personal, pero ahora debe construirse intencionalmente porque no existen barreras naturales que limiten a la virtualidad en la difusión de información sobre nosotros.

Recordar que la Internet ha facilitado el intercambio de información y la simpleza para ofrecer nuestros datos ha hecho que la información ofrecida sea más peligrosa, al mejor estilo de “todo lo que diga –o publique-, puede ser usado en su contra”. Se deriva entonces que necesitamos desarrollar una comprensión clara de las reglas y normas para hacer frente a este nuevo modus vivendi.

Sin duda, los cambios en la sociedad afectan la privacidad directamente, pero también pueden afectar todos nuestros derechos indirectamente. No ocuparnos de ella, convertirá a la privacidad en un privilegio y no en un derecho como debería ser por defecto.

Quiero decir que es necesario separar nuestra vida privada, nuestros círculos inmediatos, las comunidades a las que pertenecemos y la esfera pública.

En este resquebrajamiento de las fronteras entre lo humano y lo virtual se convierte cada vez más en un desafío. Queda claro que la privacidad se trata de límites, de fronteras. No se trata de esconder algo por malo o impropio, sino de crear espacios con normas de convivencia decididas, en nuestra calidad de individuos plenos de derechos.

Piense por un momento ¿porque existen fronteras entre países? y ¿porque se habla de soberanía y de sistemas de gobierno?… la privacidad se trata de esto. Las fronteras delimitan el área que controla un determinado estado, un área donde se aplica un conjunto específico de cuerpos legales y normativos que garanticen el orden social.

Hubo un tiempo antes de las fronteras; que de hecho en la mayor parte de la historia humana no existieron fronteras. Pero por supuesto, aquello no fue una época de libertad, sino de anarquía, donde bandas de bárbaros, conquistadores y piratas podían irrumpir y saquearlo todo, tomando por esclavos o plebeyos a quienes habitaban los territorios invadidos. Análogamente la modernidad engendra diferentes intereses impulsados por gobiernos dominantes, sistemas económicos, grupos de poder con estrategias de dominación o conquista, sistemas religiosos y credos, corrientes de pensamiento diversos.

Aquí la conexión con la privacidad es que sin reglas claras sobre lo que es de dominio privado y lo que es de dominio público, los gobiernos, las organizaciones, los grupos de poder, las empresas y otros actores sociales, aprovechan la indefinición de qué cosas pertenecen a que esfera y este vacío se traduce en caos.

Por ejemplo, habrá alguien que diga que lo que haces en privado, no es en absoluto privado, sino que sujeto a la voluntad de un sistema político, un patrono o de un interés superior.

Estas triquiñuelas han sido explotadas por muchos con fines de persecución o de resquebrajamiento social o por grandes intereses para lucrar con la información privada recolectada bajo un supuesto consentimiento informado.

Saben amigos y amigas, a mi parecer la privacidad se trata de control, control sobre a quién, qué y bajo qué condiciones o reglas comparto mi información. Si no hay privacidad, todo se vuelve público y muchos derechos que convergen con la privacidad se desmoronan.

Siendo niños a veces decíamos tonteras como que queríamos matar a nuestro hermano o hermana. Jamás lo decíamos en serio y todo el mundo en nuestro círculo familiar lo sabía.

¿Qué pasaría si dijera lo mismo ahora, en público a través de una plataforma virtual, a alguien que no conocemos del todo? Simple, sería una amenaza. Las personas con las que hablamos en privado nos conocen y más importante aún, se preocupan por nosotros; no quieren malinterpretarnos intencionalmente.

Miren que son exactamente las mismas palabras, pero el contexto es diferente. Es decir; cuando hablamos en público, compartimos un contexto diferente, por lo tanto, nuestras palabras tienen un significado distinto.

Las plataformas sociales de interacción virtual han roto este límite entre lo privado y lo público, dejándonos expuestos.

La privacidad se trata de la vida cotidiana y es el derecho más importante de nuestro tiempo. La privacidad influye en todo lo demás. Sin privacidad, no sabemos qué reglas se aplican y cualquier cosa podría ser malinterpretada. Nuestras vidas serán juzgadas de acuerdo con las reglas de otra persona de formas que ni siquiera podemos imaginar.

Muchas personas han perdido sus trabajos, han recibió daño moral irreparable, ha sido vapuleada con frases de todo tipo y hasta han visto arruinadas sus vidas, porque una turba de individuos detrás de un avatar o del anonimato les juzgó sin conocerle realmente sobre algo que dijeron o hicieron en un espacio que creyeron privado, pero que en realidad es ahora un espacio público.

Sin duda, la línea entre una vida física y una virtual se ha difuminado y la invasión al espacio privado es cada vez más recurrente y más voraz. Es decir, TODOS estamos hoy día más expuestos que nunca, en todos los ámbitos, para todos los actores sociales, políticos, económicos y mercantiles.

Un hecho grave es que esas violaciones a la privacidad pueden afectar muchos derechos y libertades individuales y quienes violan esos derechos, deberían ser cada vez más señalados a responder por sus ilícitos, sean estos grupos de poder, Estados, empresas, grupos o individuos.

En el ámbito privado siempre has podido decir todo sin riesgo por el simple hecho de que la gente que te conoce, sabe que lo que dices no es un eufemismo o un vilipendio, sino una opinión quizá incluso emocional o de catarsis sobre algo o alguien, un desahogo. Y aunque la libertad de expresión es un derecho; en la esfera pública todo lo que digas será usado en tu contra, porque juzgamos a los demás por nuestras propias intenciones.

Las acciones de una turba en una plataforma de comunicación virtual, para castigar a un presunto transgresor, ajusticiar a un transgresor condenado o intimidar a alguien por la razón que fuese, no es una respuesta a un mal argumento, es linchamiento.

Pareciera ser que es nuestro lado más oscuro es el que queda manifiesto, es nuestro verdadero ser interior liberando todas sus sombras más tenebrosas. Si pensáramos en lincharnos todos, entonces repensemos la justicia social y la aplicación de la ley según corresponda, porque hay una diferencia entre matar a alguien y simplemente arruinar su vida lapidándola en espacios que no fueron creados para este fin. ¡Al carajo las leyes entonces!

Mi discusión de fondo aquí es, que si la esfera privada se vuelve pública como ocurre ya, entonces o nos concedemos todos la libertad de expresión absoluta como una especie de anarquía de expresión, por así decirlo, o perdemos la libertad de expresión de pleno –todos calladitos sin poder expresarnos-, y destruimos la privacidad como derecho. Espero que capten esta premisa porque sí, estamos en una encrucijada compleja como sociedad, como aldea global, como habitantes de toda la tierra.

Tenemos que entender que simplemente hacer valer la privacidad de la manera tradicional ya no es suficiente, porque la frontera con nuestra vida virtual es difusa y usted mismo está cediendo su privacidad al dominio público.

Para proteger la privacidad, necesitamos retomar como sociedad los derechos que como seres humanos de acuerdo a la constitución –hablando de fronteras y de países-, nos pertenecen irrenunciablemente. Dicho desde otra vertiente, para defender la privacidad debemos converger en normas de comportamiento compartidas y aceptadas. Esto no debería ser una ley escrita en letra muerta, sino una norma social de convivencia. En el contexto global o como dicen en la jerga política “en el concierto de las naciones”; cada país debe sentar precedentes sobre el tratamiento y protección de los datos de sus ciudadanos, en todas sus formas, así como reglas claras de convivencia y usabilidad, sosteniendo el inalienable derecho que tiene cada ciudadano de decidir a quién, que y cuando entrega o retira el acceso a su información privada.

El filósofo Jeremy Bentham describió la prisión perfecta como el Panóptico. Una prisión donde en cada celda había un espejo unidireccional. De esta forma los guardias podían vigilar a los presos sin ser vistos. Por tanto, los reclusos tendrían que comportarse como si siempre estuvieran vigilados. Esto en serio suena como es el mundo en este momento.

La privacidad es el principio de la separación de nuestras preocupaciones, los diferentes espacios de nuestra vida no deben inferir entre sí. Es como el principio de separación de poderes en el gobierno.

Sumado, la privacidad es necesaria para comprender cómo se usa nuestra información y tener la oportunidad de asegurarnos de que se use de manera justa.

Sin este derecho, toda la sociedad puede entrar en cualquier espacio y juzgarlo de formas impredecibles. Sin privacidad no podemos comprender las consecuencias de nuestras propias elecciones.

La defensa de la privacidad va a ser una lucha larga, de eso no cabe duda. Se necesita reinventar y cambiar muchos aspectos de nuestras sociedades. Será complicado y desafiante.

Hoy día podemos movernos más rápido y a distancias más largas. Eso se lo debemos al transporte en todas sus nuevas formas. Es decir, hoy más que nunca estamos menos restringidos a ejercer nuestra libertad de tránsito.

Esto no es un accidente, la complejidad no es arbitraria; sino que es producto de reglas universales e intereses compartidos. Los automóviles, los aviones o el transporte público se romperían si los conductores no interpretaran adecuadamente las reglas que definen el transito seguro.

La comprensión correcta de la privacidad, nos permitirá poseer una mayor autonomía en nuestras elecciones y más libertad para opinar responsablemente.

Los grupos de poder, gobiernos, empresas y demás interesados, dejarían de abusar de nuestros datos como un producto mercantil, las estrategias políticas quedarían a ciegas como debería ser en una democracia, no podrían manipular noticias o distorsionar la realidad, los medios de comunicación se verían en la obligación de apegarse a la verdad y dejar de presentar solo las noticias que les favorecen o que favorecen sus intereses comerciales y políticos, las plataformas sociales no serían circos de linchamiento o espacios llenos de vilipendios, indirectas, chismes o agresiones y sin duda, estaremos en el camino correcto.

La privacidad es un derecho, no podemos permitir como sociedad que se convierta en un privilegio.

Tomado de Marvin G. Soto con permiso de su autor