lunes, 25 de agosto de 2025

Atención en declive: cómo la tecnología afecta nuestra capacidad de concentración

 Por Paulette Delgado de EDUNEWS

Para muchas personas, cada día se vuelve más fácil sucumbir ante la tentación de sentarse por horas viendo reels tiktoks en lugar de trabajar o hacer cualquier otro pendiente. Pareciera que poner atención se ha vuelto la tarea más difícil de todas pero, ¿por qué?

Según un estudio realizado por la Dra. Gloria Mark, de la Universidad de California, Irvine, la capacidad de poner atención se ha reducido en las últimas décadas. La Dra. Mark explica que, en el 2004, la capacidad de atención promedio en cualquier pantalla era de dos minutos y medio. Para el 2012, esto había cambiado a un minuto con 15 segundos, y en los últimos cinco o seis años el promedio es de 47 segundos. Sobre esto, la experta menciona que es aún más alarmante si se toma en cuenta la mediana, que es de 40 segundos, en lugar del promedio. Esto significa que, en los últimos 20 años, se han perdido casi dos minutos de atención a las pantallas. 

Este cambio no es trivial. Se trata de una transformación en la manera en la que interactuamos con la información y el entorno, producto de un ecosistema digital diseñado deliberadamente para captar y retener nuestra atención mediante algoritmos que optimizan la adicción. Cada clic, cada notificación y cada “me gusta” son parte de un sistema que estimula la producción de dopamina, una hormona que refuerza comportamientos adictivos y condiciona al cerebro a buscar recompensas inmediatas.

Cada minuto de cada día se suben cerca de 16,000 videos a TikTok, se reproducen 138,9 millones de reels en Instagram y Facebook, y se generan más de 3 millones de visualizaciones en YouTube en todo el mundo, según datos de 2024 recopilados por Domo. Ahora, si  a esto se le suma cómo las redes sociales constantemente están compitiendo por nuestra atención y mantenernos atrapados, es fácil ver por qué es tan difícil dejar de lado el teléfono. 

Pero esto no es casualidad, hay equipos enteros que trabajan en buscar cómo mantenerte atrapado usando algoritmos que buscan predecir lo que quieres ver. Incluso Aza Raskin, ex empleada de Mozilladice que “es como si tomaran cocaína conductual y la rociaran por toda tu interfaz, y eso es lo que te hace volver. Detrás de cada pantalla de tu teléfono hay literalmente mil ingenieros que han trabajado en él para intentar hacerlo lo más adictivo posible”. 

Además, el problema también recae en el contenido, que está pensado para ser momentáneo. “Muchas cosas en las redes sociales y en el contenido breve están diseñadas para impactarnos o para apelar a emociones muy básicas, como la sorpresa, la ira o el humor,” dice la Dra. Mark. “Estas emociones básicas nos mantienen en un nivel superficial cuando analizamos la información, a diferencia de cuando lees un libro o un artículo extenso, donde tienes tiempo para reflexionar y procesarla más profundamente”. 

El impacto en el cerebro

Estar constantemente revisando los teléfonos produce una pequeña dosis de dopamina, lo que refuerza los comportamientos que la generan. La dopamina es la hormona que alimenta las adicciones, así que, cada vez que las redes sociales proporcionan un poco de dopamina, de manera inconsciente hace querer seguir haciéndolo. Este tipo de condicionamiento crea una condición donde solo con ver el celular puede producir dopamina. Además, al estar constantemente cambiando de una imagen a otra, de una aplicación a otra, y de un tema a otro, el cerebro se acostumbra a este cambio, lo que dificulta que se concentre en una sola cosa. 

Un artículo de The Weekly Talon explica que el cerebro es un músculo, entonces se convierte en memoria muscular al estar cambiando de tema. Además, la dopamina que se deriva de los medios digitales refuerza el sistema de recompensa y genera placer. El cerebro recuerda esa satisfacción y busca repetirlo. Sin embargo, al igual que se produce un pico de dopamina, después viene la caída, dejando sentimientos de vacío, depresión, e insatisfacción, provocando querer buscar sentir esa felicidad nuevamente. Ahora bien, si a este sentimiento de vacío le agregamos tener que realizar una tarea o trabajo monótono, se vuelve más difícil querer completarla. La mente va a querer buscar cualquier distracción para evitar realizar estas tareas tediosas. 

Parte del problema también es que las personas buscan escapar del aburrimiento y de las emociones negativas. Entre el estrés del día a día y sentirse abrumados, es normal querer buscar gratificación instantánea y no enfrentar las dificultades del día a día. El exceso de información también contribuye a la fatiga mental. Según la Dra. Mark, el cerebro humano cuenta con una función ejecutiva que le permite filtrar distracciones, tomar decisiones y mantener el enfoque. Sin embargo, esta función se ve debilitada cuando el cerebro se satura, lo que produce cansancio, ansiedad y dificultad para retomar tareas interrumpidas.

Incluso, la investigadora ha mostrado que este patrón tiene consecuencias fisiológicas: el cambio constante de tareas se relaciona con niveles elevados de estrés, presión arterial alta y mayor número de errores en el desempeño de tareas complejas. La multitarea, lejos de ser una habilidad deseable, es en realidad un obstáculo para la productividad sostenida.

Especialistas en el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) han comentado que se han visto inundados por pacientes que creen tenerlo, pero en realidad no. Todo esto se debe a que el TDAH ha ido en aumento en Estados Unidos, y con tantas publicaciones hablando del tema, han convencido a personas que tienen problemas de atención. 

Aunque la distracción no es nada nuevo, la concentración sí cambia según varios factores, desde cómo dormimos, el interés en lo que hacemos y la ansiedad inherente de la vida diaria. Además, hoy en día existen más tentaciones para distraernos que antes, gracias a las notificaciones e información inmediata que tenemos al alcance de nuestras manos. Sobre esto, la investigadora señala en el estudio que, en esencia, el internet fue creado para esto. “No se trata solo de que haya algoritmos que capten nuestra atención”, afirma Mark. “Tenemos la sensación de que tenemos que responder, de que tenemos que comprobar”.

Esta situación se agrava por el entorno digital: el flujo constante de notificaciones, la posibilidad de alternar entre pestañas y aplicaciones, y el diseño adictivo de plataformas como TikTok o Instagram, erosionan la concentración sostenida necesaria para el aprendizaje profundo. Como lo expresó el premio Nobel Herbert Simon: “Una gran cantidad de información crea pobreza de atención”.

Cada vez que alguien cede ante la tentación de pausar lo que está haciendo para revisar el teléfono, el cerebro también tiene que pausar lo que estaba haciendo y pasar a una nueva tarea, lo que afecta negativamente la velocidad y la calidad de lo que hacen a corto plazo, y a largo plazo, “cuanto más se alterna entre tareas, más se busca en el cerebro algo nuevo”, afirma Adam Brown, codirector del Centro de Atención, Aprendizaje y Memoria de la Universidad de St. Bonaventure, en Nueva York. Esto quiere decir que el cerebro se acostumbra a las distracciones constantes y las utiliza por costumbre, lo que resulta, por ejemplo, no poder ver una serie o película sin ver el celular. 

Bárbara Shinn-Cunningham, directora del Instituto de Neurociencia de la Universidad Carnegie Mellon, comentó a la revista Time que no está convencida de que realmente las personas estén perdiendo la capacidad de concentración. “No estoy segura de que esté cambiando el funcionamiento de nuestro cerebro”, afirma Shinn-Cunningham, “sino que [más bien] está aprovechando su funcionamiento para mantenernos enganchados a nuestros dispositivos electrónicos”.

El impacto de la falta de atención en la comunidad estudiantil

Por otra parte, existe un debate sobre la atención y si los estudiantes tienen una capacidad finita de concentrarse. Neil Bradbury, profesor de la Universidad de Medicina y Ciencias Rosalind Franklin en Illinois, llevó a cabo una investigación sobre distintos estudios que hablan del tema y encontró que muchos utilizan comportamientos como el tomar notas o estar inquietos como indicadores de cuánta atención ponen, pero ese tipo de comportamiento no es lo mismo que la concentración en sí. 

“Realmente no existe una buena definición de lo que significa la atención, y a menos que se tenga una buena definición con la que todos estén de acuerdo, es muy difícil encontrar una medida para medirla, porque realmente no se sabe qué se está midiendo”, afirma Bradbury. 

Lo que sí es cierto, es que muchos estudios han demostrado que los estudiantes que tienen menor capacidad de atención tienden a obtener peores resultados en los exámenes. En primer lugar, se les dificulta comprometerse profundamente con el contenido académico, así como seguir una clase, leer libros de texto complejos o resolver problemas difíciles. Estar constantemente cambiando de plataformas o contenidos afecta su capacidad para un aprendizaje profundo y significativo. 

Y esta capacidad de concentrarse no solo afecta lo académico, sino también la salud mental y el desarrollo de habilidades cognitivas esenciales para el aprendizaje autónomo y significativo. Debido a su falta de concentración, se aumenta su ansiedad, la depresión y el agotamiento. Como el cerebro se está constantemente sobreestimulando, se vuelve complicado lograr calmarlo y hacer que se concentre en un tema que puede ser aburrido.  

Según la escuela Australiana Santa María, se han identificado varios tipos principales de atención que las personas exhiben a lo largo del día: 

  1. Atención focalizada: La capacidad de responder discretamente a estímulos sensoriales específicos y concentrarse en una sola tarea u objeto, eliminando las distracciones.
  2. Atención sostenida: El poder mantener la atención en una tarea durante un período continuo sin distraerse.
  3. Atención selectiva: La habilidad de concentrarse en un estímulo específico mientras se ignoran los estímulos irrelevantes del entorno.
  4. Atención alternada: La flexibilidad mental para alternar el enfoque entre diferentes tareas o aspectos de una tarea.
  5. Atención dividida: El potencial de concentrarse y responder a múltiples estímulos simultáneamente, como conducir mientras se habla por teléfono.

Según la institución, el problema es que las y los estudiantes pasan mucho más tiempo alternando entre distracciones digitales como pestañas en el navegador, lo que provoca mayor estrés, errores y un rendimiento más lento porque el cerebro batalla para reorientarse y concentrarse. Además, los docentes enfrentan cada vez más dificultades para captar y mantener la atención de sus estudiantes. Informes como los mencionados anteriormente muestran que el estudiantado tiene problemas para mantenerse enfocados durante más de 10 o 15 minutos seguidos. La sobrecarga de estímulos digitales ha acortado los ciclos de atención, haciendo que métodos tradicionales de enseñanza resulten menos eficaces si no se adaptan a estos nuevos patrones cognitivos.

Para combatir esto, la institución aconseja a los educadores adoptar un enfoque multifacético con las siguientes caraterísticas: 

  1. Presentación de información atractiva: El uso de técnicas interactivas como la narración, actividades prácticas y aprendizaje colaborativo puede ayudar a mantener a los estudiantes activamente involucrados en lugar de ser receptores pasivos de información.
  2. Aprendizaje en pequeños fragmentos: Los formatos de microaprendizaje como videos, podcasts y contenido gamificado pueden adaptarse a las preferencias de los estudiantes por sesiones breves y concentradas de información. Sin embargo, esto debe equilibrarse con inmersiones profundas a largo plazo para desarrollar la comprensión conceptual.
  3. Identificar desencadenantes: Ayudar a los estudiantes a reconocer sus distracciones digitales personales y desarrollar estrategias para minimizarlas, como guardar los teléfonos en otra habitación durante el tiempo de estudio.
  4. Técnicas de gestión de la atención: Enseñe a los estudiantes habilidades que fomenten la atención, como concentrarse en una sola tarea, establecer metas claras y tomar descansos regulares para «airear» el cerebro.
  5. Descansos mentales: Incorpore actividad física regular, prácticas de mindfulness y otras actividades revitalizantes para ayudar a los estudiantes a recargar sus recursos cognitivos.

Otras recomendaciones eficaces para combatir la falta de concentración son:

  1. Alejar los dispositivos durante tareas importantes: Tener el teléfono a la vista, incluso sin usarlo, disminuye la concentración. Idealmente, se debe dejar fuera de la habitación o apagar completamente.
  2. Tomar descansos conscientes: La técnica Pomodoro (trabajar durante 25 minutos y descansar 5) puede ser útil, aunque debe adaptarse al ritmo personal. Lo importante es interrumpir el trabajo en puntos naturales de la tarea (por ejemplo, al terminar un párrafo o sección).
  3. Reducir la deuda de sueño: ya que el agotamiento afecta directamente la capacidad de concentración. Dormir entre 7 y 9 horas por noche permite que el cerebro se recargue y consolide la información aprendida.
  4. Visualizar metas concretas: Tener presentes los objetivos a corto plazo —como terminar una tarea para disfrutar una caminata— puede aumentar la motivación y la persistencia.
  5. Evitar la multitarea, que aumenta el estrés y disminuye el rendimiento: En su lugar, se recomienda trabajar por bloques enfocados, centrando toda la atención en una sola actividad.
  6. Consumir contenido más profundo: Contenido como libros, ensayos o documentales largos, en lugar de reels y videos de consumo inmediato. Esto fortalece los circuitos cerebrales implicados en la atención sostenida.

En el hogar, las familias pueden contribuir de las siguientes formas:

  1. Servir como modelo de atención enfocada.
  2. Establecer límites de tiempo frente a pantallas, según la edad.
  3. Promover pasatiempos offline: lectura, juegos de mesa, deporte, naturaleza.
  4. Priorizar el sueño adecuado, ya que el descanso insuficiente afecta directamente el rendimiento atencional.
  5. Enseñar organización del tiempo con herramientas como agendas, temporizadores o rutinas claras.

Si el entorno educativo no propone estrategias para revertir esta tendencia, existe el riesgo de formar generaciones incapaces de sostener el esfuerzo, la concentración o la reflexión profunda, lo que afectará su capacidad de adaptación a contextos complejos en el futuro.

Frente a este panorama, es urgente que las instituciones educativas reconozcan el problema y adopten medidas que fomenten el desarrollo de una atención sostenida. Además de las estrategias aquí descritas, también es crucial enseñar habilidades metacognitivas relacionadas con la gestión de la atención: cómo evitar la multitarea, cómo organizar el tiempo, cómo establecer objetivos claros y cómo tomar descansos efectivos. Además, promover el uso consciente de la tecnología —por ejemplo, estableciendo momentos sin pantallas o prácticas de mindfulness— puede ayudar a los estudiantes a recuperar el control sobre su concentración.

Por otro lado, las familias también deben involucrarse en esta tarea. Limitar el tiempo frente a pantallas, modelar conductas de atención sostenida, fomentar la lectura y garantizar un buen descanso nocturno son acciones fundamentales para fortalecer la atención en casa.

Finalmente, se requieren cambios estructurales. Iniciativas como el “derecho a la desconexión” y la creación de horarios sin interrupciones digitales en escuelas y lugares de trabajo pueden contribuir a una cultura que valore el foco, la calma y el pensamiento profundo.

La disminución de la capacidad de atención no es solo un problema individual, sino un fenómeno cultural y social derivado de un entorno digital que privilegia la velocidad, la sobreinformación y la gratificación instantánea. Sin embargo, es posible revertir esta tendencia si comprendemos cómo funciona la atención, adoptamos estrategias de autorregulación y promovemos cambios estructurales que favorezcan la concentración, el descanso y el aprendizaje profundo.

Recuperar el foco no solo es posible, sino necesario para proteger nuestra salud mental, nuestra productividad y nuestra conexión con el mundo que nos rodea.

Tomado de EDUNEWS del Tec de Monterrey

viernes, 22 de agosto de 2025

La IA en el aula es un reto pedagógico, no tecnológico

 Por Aurora María Tovar Martínez

La inteligencia artificial (IA) no reemplaza el acto de pensar, sino que lo expande, amplifica y enriquece. Su valor reside en imaginar nuevas formas de aprender, aceptar lo desconocido y unir lo humano con lo tecnológico, para juntos descubrir lo que antes parecía imposible. Estas ideas surgen en el contexto de mi participación virtual en el Congreso CIIPEC 2024 de la Fundación CEMAR. Esta experiencia me llevó a integrar la IA en mi práctica docente con una perspectiva crítica y humanista que ha transformado mi forma de enseñar.

En este artículo les comparto cinco puntos clave que debemos considerar para integrar IA en el aula, de manera que nos permita fusionar de forma efectiva la parte tecnológica y la humana en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Cinco puntos clave para integrar IA en el aula

1.     La IA es una herramienta, no un sustituto

Algo que la IA no podrá reemplazar es el contacto humano. Como docentes, nuestro rol no debe limitarse a pedir un ensayo o una composición que con mayor o menor calidad puede hacer un chatbotDebemos acompañar al estudiante en su proceso de aprendizaje, monitorear cómo interactúan con la IA y enseñarles a preguntar mejor. Por ejemplo, en una actividad de análisis literario, propuse que las y los estudiantes utilizaran IA para generar preguntas sobre un fragmento de la novela “La flor púrpura” de Chimamanda Ngozi Adichie. Posteriormente, discutimos en clase por qué la IA proporcionó esas preguntas y cómo podrían mejorarse. Este enfoque les ayudó a desarrollar su pensamiento crítico y a reflexionar sobre las limitaciones de la tecnología.

Nuestros estudiantes no son inmorales al utilizar la tecnología disponible, simplemente son contemporáneos. Cuando aceptamos que la comunidad estudiantil está usando las diferentes herramientas de inteligencia artificial para realizar sus tareas, una perspectiva optimista, es encaminar su curiosidad en un circuito circular que les permita partir de sus propias ideas y una vez consultada la herramienta, volver a usar su criterio para tomar decisiones, es decir, primero el estudiante y al final el estudiante. Con el fin de que siempre haya una intervención humana en el proceso de aprendizaje.

Además, es muy relevante establecer límites claros sobre el uso de la IA en las clases. Por ejemplo, en mis grupos les permití que utilizaran IA para generar ideas iniciales, pero no para escribir actividades completas. Esto ayudó a fomentar la creatividad y la responsabilidad. También, supervisé su aprendizaje rastreando avances individuales, identificando lagunas de conocimiento y sugiriendo estrategias personalizadas para mejorar.

2.     El aprendizaje ocurre en el plano intelectual, pero principalmente en el emocional

Con apoyo de una IA, diseñé clases emocionalmente saludables para mis estudiantes. Para ello, utilicé la herramienta Asistente de Plan de Educación Individualizada de Khanamigo de Khan Academy, para adaptar contenidos a los ritmos de aprendizaje de mis diversos grupos y fomentar con ello su autoconfianza. Por ejemplo, en una actividad sobre narrativa, las y los estudiantes crearon cuentos cortos y personalizaron sus historias con elementos que reflejaban sus emociones y vivencias personales. La herramienta Khanamigo me permitió ofrecer diferentes niveles de apoyo en la creación de estos cuentos, dando sugerencias de estructura y generando algunas ideas según el nivel de cada estudiante. Este enfoque inspiró su curiosidad y fortaleció los lazos entre compañeros al compartir en clase sus relatos.

Los mejores maestros y maestras se recuerdan por cómo nos hicieron sentir. Mi objetivo es inspirar a cada educando el amor y la curiosidad por aprender, personalizando sus procesos de aprendizaje, y en el camino, hacer un buen uso de las herramientas tecnológicas. Por ejemplo, en mi clase sobre humor en el arte y la literatura, invité a mi grupo a trabajar colaborativamente con la IA para crear parodias que abordaran problemáticas sociales vinculadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Al final, compartieron sus creaciones, descubrieron su potencial y fortalecieron sus vínculos con los demás. Estas interacciones entre pares y conectar los contenidos de la clase con el mundo real, les permitió evaluar si el humor sugerido por la IA era realmente gracioso para su contexto o si esta característica aún está en desarrollo o no era lo más apropiado.

3.     Prioriza los momentos pedagógicos con la intervención docente

La intervención humana en el aula sigue siendo insustituible. Este semestre incorporé actividades como «conversando con el personaje literario», donde cada uno creó preguntas sobre personajes literarios y utilizaron la IA para simular respuestas. Este ejercicio generó debates profundos y estimuló su curiosidad. Asimismo, en la clase de Teoría del conocimiento trabajamos con noticias generadas con IA, específicamente sesgadas sobre desastres naturales, ayudando a cada participante a identificar errores y reflexionar sobre cómo la IA puede replicar los sesgos humanos si no se usa con criterio.

Para reducir la sobrecarga cognitiva, me aseguré de centrarme en lo esencial, diseñando actividades que permitieran a los estudiantes producir resultados concretos con la información que ya dominaban. Por ejemplo, después de trabajar con la IA, descubriendo detalles de cada recurso para el análisis de un texto, los estudiantes resumieron sus aprendizajes en mapas conceptuales hechos a mano. Este tipo de actividad les ayudó a consolidar sus ideas y a utilizarlas en debates de la clase.

4.     Evalúa el proceso, no solo el resultado

La evaluación debe concentrarse también en el pensamiento crítico y en la reflexión metacognitiva. Una actividad donde utilizamos Personify para corregir borradores de ensayos permitió a los estudiantes comparar sus ideas con las sugerencias de mejora generadas con la herramienta, evaluando la calidad y profundidad de sus razonamientos. Esto promovió una mayor comprensión de sus propios procesos de aprendizaje. Algunos estudiantes se mostraron sorprendidos por la precisión de la IA al señalar sus áreas de mejora y fortalezas, lo que les hizo sentir que la retroalimentación era personalizada y relevante para su aprendizaje. Otros expresaron motivación al ver recomendaciones claras y específicas y no tener que esperar casi nada de tiempo para tener una guía concreta. Además, varios destacaron que recibir ambas recomendaciones, de la maestra y la IA, les permitió comparar diferentes perspectivas y complementar su aprendizaje con un enfoque equilibrado.

Además, las y los estudiantes aprendieron a reflexionar sobre cómo utilizan la IA y lo que han aprendido a partir de ella. Por ejemplo, en una autoevaluación final, cada estudiante explicó cómo las herramientas de IA habían influido en sus decisiones creativas y en su comprensión del tema. Este tipo de evaluación les permitió mejorar sus habilidades y desarrollar una visión crítica sobre el uso de la tecnología.

5.     Considera el impacto ambiental y ético de la IA

En una actividad interdisciplinaria, mis grupos investigaron cómo el uso de IA afecta el medio ambiente y propusieron soluciones creativas, como campañas para reducir el consumo energético en sus hogares. Estas actividades fomentan el pensamiento crítico y el compromiso con una ciudadanía digital responsable.

El uso responsable de la IA requiere programas de ciudadanía digital que formen personas críticas y conscientes de los impactos ambientales y éticos de esta tecnología. Mi siguiente prioridad es trabajar en colaboración con las y los colegas de diferentes departamentos académicos para promover una alfabetización digital para toda la comunidad educativa, explorando temas como el entrenamiento de modelos de IA y el consumo energético asociado a su uso donde también enseñemos a los estudiantes a citar contenido generado por IA y a distinguir lo creado por estas herramientas de lo humano.

Reflexión

Sin duda, la combinación de tecnología con la guía humana generó un ambiente de aprendizaje enriquecedor en el que las y los estudiantes se sintieron apoyados y desafiados. Percibo a mis estudiantes más motivados por el componente innovador y al mismo tiempo reforzando su autoconfianza. La posibilidad de adaptar el contenido de clase a sus propios ritmos y necesidades de aprendizaje les da una sensación de autonomía. La retroalimentación inteligente también les ayuda a identificar oportunidades de mejora de forma inmediata y esto es una ventaja con la que no contaron las generaciones anteriores. Hoy en día, la comunidad estudiantil tiene un acceso más dinámico y flexible al conocimiento, lo que potencialmente puede ayudar a reducir la frustración y tener un proceso educativo más inclusivo. Los desafíos pedagógicos se encuentran en aprovechar con equilibrio las herramientas de IA para seguir fomentando la participación activa de cada educando.

La IA ofrece un ritmo sin precedentes para el aprendizaje, pero el verdadero desafío es pedagógico. Necesitamos replantear nuestras prácticas, fomentar más que nunca el pensamiento crítico y acompañar a las y los estudiantes en la exploración de lo desconocido. Les invito a desafiar nuestras propias creencias y abrazar el cambio, construyendo juntos una educación más humana y significativa. También, a compartir sus experiencias de enseñanza y aprendizaje en el aula, a través del Observatorio del Instituto del Futuro de la Educación del Tec de Monterrey.

Acerca de la autora

Aurora María Tovar Martínez (auroratovar@tec.mx) es Licenciada en Letras Españolas y tiene una maestría en Educación con acentuación en Desarrollo cognitivo. Tiene más de quince años de experiencia impartiendo clases en PrepaTec en los departamentos de Español y literatura, y Ciencias sociales y humanidades.

Tomado de EDUBIT del Tec De Monterrey

jueves, 21 de agosto de 2025

Recomendación de la UNESCO sobre la Ciencia Abierta

 Tomado de Universo Abierto

United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization. Recommendation on Open Science. Adoptada por la 41.ª Conferencia General de la UNESCO, París, 23 de noviembre de 2021. París: UNESCO, 2021. Disponible en línea en https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000379949_spa

La Recomendación sienta las bases para una transformación profunda del ecosistema científico global. Promueve un modelo de producción y circulación del conocimiento más justo, transparente y participativo, con el fin de acercar la ciencia a la sociedad y garantizar que sus beneficios estén al alcance de todos. La Recomendación constituye, así, una hoja de ruta ambiciosa para que gobiernos, instituciones y comunidades científicas trabajen conjuntamente por una ciencia abierta al mundo y para el mundo.

La Recomendación de la UNESCO sobre la Ciencia Abierta, adoptada por unanimidad en noviembre de 2021 durante la 41.ª sesión de la Conferencia General, constituye el primer instrumento normativo internacional que define y promueve un enfoque común para el desarrollo de la ciencia abierta a nivel mundial. Este documento fue elaborado con la participación de expertos, responsables políticos, científicos, organizaciones e instituciones de diversos contextos geográficos y disciplinares, en respuesta a los desafíos contemporáneos en la producción, acceso y difusión del conocimiento científico.

Se parte de una definición amplia e inclusiva de la ciencia abierta, que no se limita al acceso abierto a publicaciones científicas, sino que también abarca el acceso libre a datos, software, infraestructuras digitales, metodologías, materiales de investigación y procesos colaborativos. Además, reconoce y valora los sistemas de conocimiento no occidentales, tradicionales e indígenas, proponiendo una ciencia más participativa y plural.

El texto se articula en torno a cinco pilares fundamentales: el conocimiento científico abierto; las infraestructuras para la ciencia abierta; la comunicación científica accesible; la participación activa de diversos actores sociales; y el diálogo con otros sistemas de conocimiento. Estos ejes estructuran una visión integral que promueve una ciencia más democrática, ética, reproducible y útil para enfrentar los grandes retos sociales, como el cambio climático, las pandemias o las desigualdades globales.

La Recomendación también establece compromisos específicos para los Estados Miembros. Les insta a promover marcos normativos que respalden la ciencia abierta, garantizar la inversión en infraestructuras adecuadas, fomentar la formación en prácticas abiertas, y crear mecanismos de evaluación científica más equitativos. Asimismo, se les solicita rendir cuentas sobre los avances realizados y cooperar con otros países en el fortalecimiento de una cultura científica abierta y colaborativa.

Tomado de Universo Abierto

miércoles, 20 de agosto de 2025

La impaciencia digital: cuando lo breve no siempre es mejor

 Por Carlos Bravo Reyes y Mercedes Leticia Sánchez Ambriz

Imagen que contiene firmar, dibujo

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.


Si estás muy apurado, te invito a escuchar el pódcast

Pero si estás más apurado, al final tienes un video que resume el texto. Tú decides

Vivimos en una época marcada por la velocidad. Las redes sociales, los videos de 15 segundos y los resúmenes de todo tipo han condicionado a una nueva generación de estudiantes que, aunque tecnológicamente hábiles, se enfrentan a un reto profundo: la impaciencia digital. Esta tendencia, que se manifiesta en la preferencia por contenidos cortos, respuestas inmediatas y resultados instantáneos, está reconfigurando las dinámicas de aprendizaje en el aula y fuera de ella.

Es frecuente escuchar frases como “profe, ¿puede resumirlo?, o ¿hay un video más corto?. No se trata de falta de interés, sino de una forma diferente de relacionarse con la información. Los estudiantes hoy se sienten más cómodos en entornos donde la recompensa cognitiva es rápida y la carga mental es mínima.

Sin embargo, esta comodidad tiene un precio: la superficialidad. La impaciencia digital empuja a evitar la complejidad, a no detenerse en los matices y a pasar por alto los procesos reflexivos que requieren tiempo. En otras palabras, promueve una cultura de respuestas rápidas, pero no necesariamente correctas o significativas.

No se trata de culpar a las tecnologías, sino de entender cómo las hemos integrado en nuestras vidas. La gratificación instantánea se ha convertido en una norma. Un clic basta para obtener lo que antes requería horas de lectura, consulta o debate. Esta transformación ha moldeado nuevas expectativas de consumo de conocimiento: que todo sea inmediato, accesible y digerido.

Además, el entorno digital ha reforzado la ilusión de que “entender” es equivalente a “haber visto” o “haber leído algo breve”, desplazando el valor de la comprensión profunda.

Detengámonos en algunos datos.

TikTok es la plataforma de los videos cortos, donde se permiten videos desde 3 segundos a 60 minutos. La duración promedio actual se encuentra entre 30 y 60 segundos, según se lee en el blog CaptionsLas cuentas con mayor cantidad de seguidores suelen publicar videos algo más largos, en torno a 55 segundos, pero la propia plataforma recomienda videos entre 21 y 34 segundos.

En junio de este año, según se lee en un informe de Explonding Topics, los usuarios de esta red a nivel global pasaron entre 55 y 58 minutos al día viendo videos y lo hacen en cerca de 15 sesiones al día, con una duración entre 15 minutos y 41 segundos. En otro informe, de la plataforma Social Spehere se lee que en EUA los niños y adolescentes entre 11 a 17 años, dedican 2 horas diarias a ver videos en esta plataforma.

Según datos de We are Social, en YouTube la duración promedio de los videos es de unos 11.7 minutos. En noviembre del pasado año los usuarios que acceden a la plataforma desde la app del sistema Android lo hicieron 21 días en todo el mes. YouTube tiene cada mes unos 2,53 billones de usuarios, es decir 3 de cada 10 pobladores del planeta.

El reto para los docentes no es competir con TikTok o con los resúmenes en YouTube, sino cultivar el gusto por la pausa, la reflexión y la elaboración. En lugar de rechazar el formato breve, podemos usarlo como anzuelo para invitar a profundizar.

Algunas estrategias útiles:

- Utilizar el micro aprendizaje por medio de videos cortos, que generen preguntas más que ofrecer respuestas cerradas.
- Aprendizaje por proyectos, donde el estudiante deba investigar, contrastar y presentar resultados que requieren tiempo y elaboración.
- Evaluación del proceso, no del producto final, que premien el esfuerzo sostenido más allá de la inmediatez.
- Actividades metacognitivas, donde se reflexione sobre cómo se aprende y no solo qué se aprende.

La impaciencia digital no es una condena, pero sí un llamado de atención. Como educadores, formadores o ciudadanos preocupados por el desarrollo integral, tenemos la tarea de defender el valor de lo profundo frente al vértigo de lo efímero. El conocimiento no es solo información: es reflexión, conexión y transformación.

Educar en tiempos de inmediatez digital no significa volver al pasado, sino enseñar a navegar el presente con herramientas críticas. En lugar de resistir la ola tecnológica, aprendamos a surfearla con sentido, recordando que lo más valioso casi nunca es instantáneo.


Leo y la profe Azul: chatbots educativos en América Latina para la alfabetización inicial con inteligencia artificial

 Por   -  -  - 

Hemos pasado los últimos años escuchando de cerca a nuestros profesores y alfabetizadores en la región, quienes realizan la increíble labor de formar a las futuras generaciones. Lo que más nos han expresado es la necesidad de apoyo. ¡Y la buena noticia es que hay muchas formas de ayudar! Ahora, nuestro desafío es organizar y canalizar ese apoyo para que llegue a quienes más lo necesitan.

Desde el equipo del programa Aprendamos Todos a Leer (ATAL), hemos desplegado diversas acciones para complementar y fortalecer nuestra propuesta. Hace un par de años, en colaboración con el programa Juntos Aprendemos, ofrecimos una serie de siete webinars especializados. El año pasado,lanzamos de nuestro curso virtual El viaje de la alfabetización”. Y este año hemos puesto a disposición el curso “Conexiones”, gracias al valioso apoyo de UNICEF Colombia. 

Además, para ampliar nuestro ecosistema de apoyo, el año pasado lanzamos a Leo, el chatbot de ATAL, y este año presentamos a La Profe Azul, un asistente virtual desarrollado junto con UNICEF. Finalmente, y como respuesta directa a los comentarios y preguntas recibidas, hemos publicado diferentes entradas en nuestro blog Enfoque Educación. Todo esto nos motiva: responder a la solicitud de apoyo y ofrecer recursos que consideramos de gran utilidad para quienes tienen la valiosa responsabilidad de alfabetizar.

Desafíos recurrentes en la alfabetización: inquietudes desde la escuela

A lo largo de nuestros webinars, seminarios y visitas a escuelas en la región, hemos tenido la oportunidad de recopilar inquietudes comunes que reflejan los desafíos diarios que enfrentan los educadores en el proceso de alfabetización inicial. Estas preguntas, expresadas directamente por quienes tienen la misión de enseñar a leer y escribir en los primeros grados, subrayan la complejidad de su labor:

  • ¿En qué consiste la metodología ATAL y cómo se aplica?
  • ¿Cuál es el rol de las planas en el proceso de aprendizaje de la escritura?
  • ¿Se debe enseñar ortografía desde los primeros grados?
  • ¿Dónde acceder a los materiales del programa ATAL?
  • Si el niño o niña está en segundo grado y no lee, ¿está rezagado o rezagada?
  • ¿Cuál es la edad adecuada para enseñar a los niños  a leer y escribir?
  • ¿Por qué enseñar el sonido y no el nombre de las letras?
  • ¿Qué estrategias aplicar con las y los niños de edades avanzadas?
  • ¿Cuál es la utilidad de los dictados en el proceso de alfabetización?
  • ¿Qué hacer para que los niños y niñas lean con fluidez?
  • Cuando hay diagnóstico de dislexia, ¿se puede alfabetizar?
  • ¿Cuál es la relevancia de la velocidad lectora?
  • ¿Qué tipo de letra es más conveniente: cursiva o script?
  • ¿Con qué sonidos iniciar la enseñanza de la lectura y la escritura?
  • ¿Cómo apoyar a aulas con altos niveles de rezago en lectoescritura?
  • ¿Qué método de enseñanza es más efectivo: global o fonético?
  • ¿Cómo implementar la evaluación formativa para adaptar la intervención pedagógica?

Estas preguntas no solo ilustran la diversidad de retos, sino que también revelan la necesidad de claridad y herramientas prácticas para implementar metodologías efectivas para enseñar a leer y escribir en los primeros grados. En este contexto, la simple provisión de materiales pedagógicos, incluso aquellos de alta calidad como los de Aprendamos Todos a Leer (ATAL), resulta insuficiente por sí sola.  Es evidente que se requiere un apoyo integral para lograr una alfabetización exitosa para todos los estudiantes, es imprescindible:

  • Formación continua y acompañamiento a los docentes, permitiéndoles profundizar en las metodologías y adaptar sus prácticas a la evidencia científica.
  • Disponibilidad constante de recursos diversos y pertinentes que se ajusten a las distintas necesidades del aula.
  • Creación de un entorno de aprendizaje favorable y estimulante que motive a los niños y niñas a aprender a leer y a escribir y a leer y escribir para aprender.
  • Fomento de la colaboración activa entre educadores, directivos y familias, reconociendo el rol de cada actor en el proceso.
  • Promoción de una cultura de la evaluación formativa, que capacite a los educadores para identificar las necesidades individuales de los estudiantes, monitorear su progreso y adaptar su enseñanza para mejorar el aprendizaje de cada uno.

¿Quiénes son Leo y la Profe Azul?

Leo y la Profe Azul son dos asistentes virtuales o chatbots que utilizan inteligencia artificial para resolver dudas sobre la enseñanza de la lectura y la escritura, desde preescolar hasta el tercer grado. Todas sus respuestas están basadas en el material de ATAL de Colombia y Panamá, y no están habilitadas para responder preguntas fuera de este campo temático.

La Profe Azul, iniciativa de UNICEF Colombia y la Fundación Carvajal, surgió para brindar apoyo a docentes, familias, líderes y alfabetizadores en temas de lectoescritura inicial. Inicialmente, profesionales respondían a sus consultas, y en 2025, con el respaldo del BID, se transformó en una asistente virtual con inteligencia artificial para agilizar y mejorar la calidad de las respuestas.

Es importante destacar que Leo y la Profe Azul no reemplazan el uso de los materiales del programa. Su función principal es apoyar a losdocentes para que implementen el programa con mayor fidelidad, facilitando la comprensión de las ideas, estrategias, metodologías y conceptos que sustentan las secuencias didácticas de cada grado. Además, reconocemos que los docentes y alfabetizadores tienen en sus aulas grupos heterogéneos y situaciones complejas que superan sus capacidades para atenderlos de forma pertinente o planear actuaciones específicas. Para abordar esto, Leo y la Profe Azul ofrecen sugerencias didácticas basadas en evidencia, alineadas con el programa, brindando un apoyo valioso para intensificar la instrucción y proporcionar actividades que amplíen las oportunidades de práctica.

Algunas  de las funciones de Leo y la Profe Azul son:

¿Qué diferencia hay entre ambos chatbots?

A cada pregunta o solicitud que hacemos a los chatbots, la inteligencia artificial busca darte una respuesta eficiente. Ambas herramientas lo hacen de forma diferente y estructuran la información de manera tal que les permite contar con dos respuestas que van a ayudarnos a plantear situaciones de aprendizaje, complementarlas o escoger la que mejor se ajuste a sus necesidades. 

¿Cómo pueden ingresar al chatbot?

Para ingresar a Leo deben crear una cuenta en https://atal.sndbx.run/ y empezar a interactuar. Mientras que, a la Profe Azul, se accede a través de WhatsApp  agregando el siguiente contacto +57 (323) 833-1111 en el teléfono móvil e iniciar la conversación.

¿En qué horario está disponible?

Leo y la Profe Azul están disponibles las 24 horas del día, ya que ambas son asistentes de inteligencia artificial, siempre dispuestas a compartir ideas, conceptos, prácticas y recursos.

¿Qué debemos tener en cuenta?

Para que esta experiencia sea un ejercicio enriquecedor para todas y todos, les hacemos las siguientes sugerencias y claridades: 

  1. Es importante tener un enfoque analítico hacia las respuestas de la inteligencia artificial, ya que esta tiende a ser complaciente y, cuando no encuentra una respuesta adecuada, puede “alucinar”. Por esta razón, las respuestas de Leo y la Profe Azul deben ser evaluadas cuidadosamente antes de ser implementadas.
  2. Estructuren las preguntas o prompts manera que proporcionen información y detalles que ayuden a Leo y a la Profe Azul a comprender el alcance de la consulta, permitiéndoles así adaptar sus respuestas para cumplir con sus expectativas.
​​Un prompt es una solicitud o instrucción dirigida a un modelo de inteligencia artificial para que genere una respuesta o acción específica. El prompt es fundamental para guiar el comportamiento de la Profe Azul, ya que define la entrada que el sistema utilizará para generar la salida deseada. Para optimizar los resultados, es crucial que el prompt sea: ​Claro: utilizar un lenguaje sencillo y directo.  ​Específico: proporcionar detalles e información relevante para mejorar el resultado.​ 

 Por ejemplo, pueden precisar:

  • El grado correspondiente al nivel que están enseñando.
  • La habilidad que quieren desarrollar. Recuerda que el programa promueve la dinamización de habilidades precursoras y fundamentales como el lenguaje oral, conceptos de impresión, vocabulario, escritura emergente, conocimiento de las letras, el principio alfabético, la fluidez, la comprensión, la caligrafía, la ortografía y la composición escrita.
  • Precisen aspectos cómo el tipo de enseñanza que quieren dinamizar (explícita, sistemática, estructurada y directa) 
  • El tipo de andamiaje (grupo general, pequeños grupos, parejas y/o trabajo independiente. 
  • El material de ATAL que quieren consultar, por ejemplo, la guía del profesor, el cuaderno del estudiante o un video.
  • Pueden especificar cómo desarrollar la evaluación formativa y qué herramientas utilizar. 

También, queremos que imagines que esta interacción es similar a una conversación con un colega o amigo, por lo cual, puedes pedirles que amplíen la información, detallar la estrategia, contra preguntar y corregirlas de ser necesario.

¡Vamos a ponerlas a prueba!

Vamos a explorar ambos chatbots retomando algunas de las preguntas iniciales y su respuesta, recuerden, evaluar su pertinencia y pensar en los prompts para mejorar la calidad de las respuestas.

Pregunta a Leo: ¿Cuáles prácticas son las más efectivas para enseñar a leer?

Pregunta a la Profe Azul: ¿Por qué enseñar los sonidos y no el nombre de las letras?

Pregunta a Leo:¿Qué puedo hacer con los niños y niñas más rezagados en el primer grado?

Los invitamos a hacer un listado de preguntas o dudas que quieran resolver, traten de clasificarlas por habilidad y empiecen a interactuar con Leo y la Profe Azul y cuéntennos en los comentarios qué tal estuvo la experiencia. Tu realimentación es esencial para que continuemos mejorando el desempeño de ambos chatbots.

A modo de cierre

Leo y la Profe Azul son herramientas valiosas para la implementación de ATAL, ya que resuelven dudas, brindan orientación y sugieren actividades que pueden respaldar el programa. Estas herramientas permiten extender las iniciativas educativas, incrementar su intensidad y guiar de manera adecuada los espacios de práctica adicionales que algunos niños y niñas puedan necesitar. Además, al incorporar la inteligencia artificial en las aulas, pueden convertirse en recursos útiles, desafiantes y transformadores. El objetivo es que continuemos trabajando como un equipo para mejorar la calidad de los aprendizajes de los niños y niñas de la región.

Los invitamos a probarlos y dejarnos sus comentarios.

Tomado de Enfoque educación blog del BID